Nos sorprendió la noche como extraños
Nos sorprendió la noche como extraños.
Mis manos y mi aliento, mi cuerpo todo junto al tuyo compartiendo en el lecho una insalvable lejanía.
Se cerraron tus ojos. Eran los míos faros
auscultando las sombras de procelosos mares.
Y en el feroz insomnio, me sentí desdichada,
te odié como a enemigo, te maldije mil veces,
renegué de tu nombre y de mi sino.
Tejió por fin el sueño compasivo su red sobre mi frente.
Sin que yo lo notase, arrancó de mi alma
dolor, odio y despecho,
y una vez más, al rayar la alborada,
no sé por qué ni cómo,
amaneció mi boca prendida de tus besos.
Mis manos y mi aliento, mi cuerpo todo junto al tuyo compartiendo en el lecho una insalvable lejanía.
Se cerraron tus ojos. Eran los míos faros
auscultando las sombras de procelosos mares.
Y en el feroz insomnio, me sentí desdichada,
te odié como a enemigo, te maldije mil veces,
renegué de tu nombre y de mi sino.
Tejió por fin el sueño compasivo su red sobre mi frente.
Sin que yo lo notase, arrancó de mi alma
dolor, odio y despecho,
y una vez más, al rayar la alborada,
no sé por qué ni cómo,
amaneció mi boca prendida de tus besos.
04/04/2004 23:06










