La vaquita

Hace unos días una amiga me regaló una hoja impresa en la que, bajo el título de “La vaquita”, se contaba este cuentecillo. En cierta ocasión, un sabio maestro, acompañado de su discípulo, llegó de visita a una casa donde vivían un matrimonio y sus hijos. Era una familia muy pobre que subsistía malamente gracias a una vaquita. Al marcharse, cuando habían recorrido varios kilómetros, el maestro envió de vuelta a la casa a su discípulo con la orden de arrojar la vaca por un precipicio. Él se escandalizó al escuchar a su maestro, pero obedeció la orden que éste le había dado. Transcurrieron cuatro años, y el discípulo, que durante todo ese tiempo no había podido olvidar lo ocurrido, volvió lleno de remordimiento a pedirles perdón. Cuando llegó a las cercanías de la casa, se quedó asombrado al encontrar aquel paraje convertido en un hermoso jardín, y a la familia, dichosa, viviendo en una casa confortable, con abundantes muestras de prosperidad. Al preguntarles por la causa de aquel enorme cambio, ellos se apresuraron a darle las gracias, ya que la muerte de la vaquita les había obligado a buscar otras alternativas para poder salir adelante, y así habían llegado a su estado actual.
Todos tenemos “una vaquita” que nos hace vivir en la rutina y nos impide cambiar. Yo sé muy bien cuál es mi vaquita. ¿Tendré la valentía de arrojarla por el precipicio? Sólo así podrá florecer mi jardín en todo su esplendor.
14/12/2004 00:02 Enlace permanente. Tema: Reflexiones personales.

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