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04/04/2004

Nos sorprendió la noche como extraños

Nos sorprendió la noche como extraños.
Mis manos y mi aliento, mi cuerpo todo junto al tuyo compartiendo en el lecho una insalvable lejanía.
Se cerraron tus ojos. Eran los míos faros
auscultando las sombras de procelosos mares.
Y en el feroz insomnio, me sentí desdichada,
te odié como a enemigo, te maldije mil veces,
renegué de tu nombre y de mi sino.
Tejió por fin el sueño compasivo su red sobre mi frente.
Sin que yo lo notase, arrancó de mi alma
dolor, odio y despecho,
y una vez más, al rayar la alborada,
no sé por qué ni cómo,
amaneció mi boca prendida de tus besos.
04/04/2004 23:06 Enlace permanente. Tema: Poesía No hay comentarios. Comentar.

08/04/2004

Pensando en voz alta

Cuando la injusticia llama a tu puerta para golpear a un ser querido, no viene sola. Con ella llega también el deseo de venganza, que como imparable huracán, remueve hasta hacerlos vacilar, los cimientos del edificio que levantaste trabajosamente durante años sobre las bases del amor y la concordia.
08/04/2004 23:50 Enlace permanente. Tema: No hay comentarios. Comentar.

09/04/2004

Amigo, no digas nunca...

( Proverbios propios y prestados)
Amigo, no digas nunca… esto no me pasará.
Tú eres tan solo una hoja que mueve el viento al azar.
Amigo, no digas nunca… de esta agua no beberé.
¡Ni tan siquiera imaginas dónde te lleva la sed!
Amigo, no digas nunca… hallaré gozo y descanso.
Que esta vida es una rueda de trabajos y quebrantos.
Amigo, no digas nunca… no habrá poder que me mueva.
Que ojo humano nunca vio cosa firme en esta tierra.
Amigo, no digas nunca… puedo vivir sin amor.
¡Qué sería de la tierra si no la alumbrara el sol!
09/04/2004 00:09 Enlace permanente. Tema: Imprecaciones y proverbios No hay comentarios. Comentar.

10/04/2004

¡Gracias por el regalo de tu vida!

No esperaré a que el viento frío de la muerte descorra las cortinas de mi alma y deje al descubierto la veta del amor, como ocurrió con nuestro padre.
¡Quiero cantarte viva!
Mi voz se torna grito apasionado al dirigirme a ti, mujer que me parió en Castilla, por las fiestas del Santo Labrador.
La que sintiera los primeros dolores del alumbramiento al perseguir, vientre abultado, al infeliz pichón que tuvo la desdicha de estrenar sus alas aquel día.
A la mujer que me crió a sus pechos, que me cubrió de besos y caricias, que acompañó mis torpes pasos, que consoló mis penas y acompañó mis risas.
La que veló conmigo la erupción de mis dientes y, tantas noches del invierno crudo, supo engañar al picor de mis pequeños pies, convertidos en un inmenso sabañón, al dolor que taladraba mis oídos o al rojo ardor del sarampión.
La que sufrió los años de posguerra al escuchar los ruidos de mis tripas, huérfanas de pan blanco, y al contemplar mis manos recorriendo ansiosas el cajón en busca de unas migas.
La que portaba airosa el cántaro de barro y soportó, valiente, la calumnia indigna.
La que cantaba a menudo, escoba en mano, pregonera de tristezas y alegrías.
La que me vio crecer y me besó en mis hijos.
La que se hundiera un día en negro pozo cuando la muerte apareció en la puerta para llevarse a su hombre.
¡ Bendita seas, madre! ¡Gracias doy al buen Dios por el hermoso regalo de tu vida!
10/04/2004 23:30 Enlace permanente. Tema: Poesía No hay comentarios. Comentar.

12/04/2004

¡Antes soñaba!

Perdona mi silencio de esta noche, amor.
Como palomas asustadas, de su nido han levantado el vuelo las palabras.
Hoy he dejado abiertas de par en par las puertas de mi alma y han entrado por ellas todo el horror y la miseria de este mundo.
Esos rostros de niños con dos pozos inmensos de mirada vacía.
Esos haces de huesos descarnados.
Esos pies destrozados, hollando mil caminos en pos de una esperanza.
¡Tantos seres vencidos!
¡Tanta desolación, muerte y dolor sobre la tierra ingrata!
¡Tantos oídos sordos! ¡Tantos ojos cerrados!
Rodéame muy fuerte, amor.
Que el calor de tus brazos derrita el hielo que me ha aterido el alma..
Mas… no intentes convencerme de que tan sólo se trataba de un mal sueño.
Por vez primera, yo sé muy bien que estoy despierta y viva ¡Antes! ¡Antes soñaba!
12/04/2004 00:39 Enlace permanente. Tema: Poesía No hay comentarios. Comentar.

14/04/2004

Mi primer día de escuela

"¡Doos por uno es doos! ¡Doos por doos cuatro! ¡Doos por trees seis!”. Subo las escaleras despacio, sin hacer ruido, para que nadie me descubra. Meto la cabeza por el gatero con mucho cuidado y miro lo que hay dentro. Veo al Chivín y también a mi hermano. Oigo la voz del maestro y saco la cabeza muy deprisa. La vuelvo a meter. Nadie me ha visto. Me aburro de estar así. Ahora meto la mano y llamo a mi hermano, primero en voz baja, luego más fuerte. El Daniel me mira, se enfada y hace gestos para que me vaya. Saco la cabeza de nuevo. ¡Es tan aburrido estar sola…! Con mis hermanos me lo paso bien. Cuando hacen los deberes y estudian, yo cojo mi cartilla y digo las mismas palabras que ellos, aunque si son difíciles no sé decirlas bien. Algunas veces, sin que se den cuenta, escribo con el pizarrín en sus pizarras. Entonces ellos me gritan, y hasta me dan una torta. Pero casi siempre me perdonan. ¿Cuándo vendrá madre? Se ha ido de viaje y me he quedado con la tía Saturnina. Como me aburría me he venido a la puerta de la escuela. ¿Qué estarán haciendo? Voy a ver. Me asomo de nuevo. Mi hermano ha vuelto la cabeza y el Chivín también me mira y se ríe. De repente se abre la puerta y veo las piernas largas del maestro. ¿Cómo habrá sabido que yo estaba aquí? Tengo miedo. Me coge de la mano y entramos. Todos me miran y se ríen. A mí me da vergüenza. Ahora estoy sentada en un pupitre. Como las piernas no me llegan al suelo me divierto moviéndolas sin parar. También hago dibujos en un papel y escribo mucho. Escribo todas las cosas que dice el maestro y lo que dicen los chicos. Miro a la María y al Daniel, y a una Virgen que está en un cuadro en la pared y tiene una culebra y unos cuernos blancos en los pies, y a un hombre que está en otro cuadro, que tiene bigote y lleva una chaqueta muy nueva y muy planchada. ¡Ay qué contenta estoy! ¡Ya estoy en la escuela! ¡Ya soy mayor!
14/04/2004 23:12 Enlace permanente. Tema: Retazos No hay comentarios. Comentar.

17/04/2004

Leer es un placer

Son muchas las personas que dedican los domingos a salir de sus casas, con el propósito de satisfacer en lo posible los deseos que han ido acumulando en su interior a lo largo de toda la semana: comer en un restaurante, ver una película o una obra de teatro, pasar la tarde en la cafetería con los amigos, presenciar el partido de fútbol del equipo favorito... Yo, sin embargo, adoro quedarme en casa los domingos por la tarde. Uno de mis placeres secretos, tras acabar las tareas del hogar, consiste en preparar las gafas, coger el periódico y el suplemento semanal, sentarme junto a la mesa del cuarto de estar y, muy tranquilamente, dedicarme a la tarea de averiguar lo que pasa en el mundo y lo que piensan sus gentes. “¡Ay, hija mía! No sé cómo puedes aguantar tantas horas leyendo...¡Cuídate la vista lo que puedas!” - me dice mi suegra, que apenas ve y suspira constantemente por sus ojos. Tal vez tenga razón. Pero como decía Sarita Montiel en la famosa canción, cambiando el cigarro por la letra impresa: Leer es un placer.
En la cubierta del periódico, la foto del nuevo lehendakari Juan José Ibarrestxe con sus 17 familiares junto al árbol de Guernica, en el día de la jura de su cargo. ¡Ojalá que con él llegara la paz definitiva al País Vasco! ¡Que nunca más sonaran las armas! ¡Que la palabra terrorismo en España, mejor, en el mundo, fuese tan solo una triste palabra para el recuerdo!
“El fin de semana que cambiará la historia. El proceso de conversión al euro se realiza sin problemas en este largo fin de semana.” Si he entendido bien, hoy es el último día en el que puedo encontrar las cotizaciones del Mercado de Valores en pesetas. Guardaré la página para el recuerdo.
“Abundancia de nieve, sobre todo en los Pirineos, para el disfrute de incontables esquiadores.” Viví mi niñez en un pueblo castellano de largos inviernos donde la nieve resultaba compañera de viaje durante largos periodos de tiempo. Incontables veces admiré extasiada la caída de los grandes copos que cubrían silenciosos la calle, los tejados, las bardas de los corrales, y extendí mi mano para permitir que se posaran sobre ella aquellas hermosas estrellas; fui dejando mis huellas sobre la blanca alfombra; rodé ladera abajo protegida por su blandura; hice muñecos de nieve con el abundante y helado material; tomé parte en incruentas batallas con mis hermanos y amigos; observé como mi padre iba abriendo camino con una pala para poder salir de casa; compartí la angustia de mi madre, mientras esperaba su vuelta desde la vía en los días de las grandes nevadas. Adoro la nieve. La contemplación de un paisaje nevado resulta un hermoso regalo para mi vista, pero ya no echo en falta su contacto.
El día de Año Nuevo, un tal F. L.de 24 años, fue detenido como presunto parricida de su hermano Óscar, de 26, al que, siempre presuntamente, apuñaló en presencia de dos niñas de 6 y 8 años de edad, hijas del fallecido. Cuando llegaron las primeras personas, alertadas por los gritos, el presunto asesino se encontraba, muy abatido, a los pies de la cama a la que había trasladado a su no presunto hermano. Es de pensar que estaba empezando a caer en la cuenta de que la había c....., con perdón , y que navegaba por un río sin retorno.
Ingresa en prisión la madre de un bebé de tres meses, presunta culpable de haberle causado la muerte por malos tratos. Deja a su hija de tres semanas abandonada en un bar.
¿Seres humanos o presuntas fieras?
Fred Basset nos cuenta en su viñeta que se averió el aspirador y cómo su dueño se ofrece gentilmente para arreglarlo. Dos horas después: El dueño de Fred, sentado en su sillón, rumia su fracaso, mientras contempla con incredulidad las incontables piezas que puede esconder en su barriga un aspirador.
Los premios Nobel de Literatura José Saramago y Gabriel García Márquez, con los brazos alzados y las manos unidas, posan sonrientes en los actos de conmemoración del 40 aniversario de la Revolución Cubana. Fidel, en su discurso, más corto que de costumbre, vaticina una grave crisis económica mundial, alaba la creación del euro y canta loas a la revolución. ¡Ay la revolución! Se podría comparar en sus comienzos con una botella de champán recién descorchada con miles de burbujas repletas de ilusiones. Luego, con el tiempo, le ocurre como al pequeño resto que se queda sin consumir, ya no resulta ni chicha ni limoná. ¡Pobres cubanos! Cuando el hambre arranca ruidos en las tripas durante tantos años, acaba por hacer enmudecer las loas en honor al gran Marx y al camarada Fidel.
Y ahora... Veamos qué sorpresas nos guarda el Suplemento. A doble página, belleza en rosa sobre campo primaveral en rosa para Estée Lauder Pleasures. Recuerdo una subida al Moncayo hace algunos veranos. El monte estaba precioso, con enormes macizos de flores silvestres de color rosa. También yo posé aquel día teniendo de telón de fondo una formidable explosión de color. El fotógrafo era un aficionado y la modelo no era bella como la joven de la revista, así que el resultado no es comparable; pero todavía conservo vivos los colores y olores de aquella gloriosa ascensión.
Arturo Pérez Reverte evoca sus recuerdos infantiles de la víspera de Reyes. Él reconoce que fue un puñetero niño con suerte. Yo fui la hija menor de un humilde ferroviario que vivía en un pequeño pueblo sin tiendas, sin escaparates repletos de juguetes, sin mecanos, peponas, caballos de cartón, ni pistolas de hojalata... Yo también sentía en aquella noche mágica las pisadas y el aliento de los Magos al aproximarse a mi cama para depositar sobre mis pequeñas zapatillas un cuento, o la muñeca de trapo que mi madre había cosido a escondidas, un pedazo de guirlache casero y un puñado de higos y de pasas. Y yo me sentía feliz con ello, porque algo me decía por dentro que no debía esperar otras cosas.
¡Vaya tío el que ocupa la página siguiente del artículo de Javier Marías! Eau pour homme GIORGIO ARMANI. He deslizado lentamente mi dedo por su pelo coquetamente alborotado, su frente espaciosa, sus cejas, tupidas y perfectamente arqueadas, su nariz recta, sus labios sensuales, su mentón firme, su cuello poderoso... Lo he acariciado todo, todo a excepción de su única oreja visible. Su borde superior era lo menos atractivo de este desconocido Apolo.
"Estas Navidades serán más dulces con AZZARO POUR HOMME.” Al comprar esta colonia, según su tamaño, te regalan 18 ó 36 piezas del exquisito chocolate Godiva. ¡Mmm...! Y la chica va desabotonando la inmaculada camisa de un varón que nos mira sonriente mostrando su perfecta y blanca dentadura.
"Los últimos secretos del Vaticano” ¿Seguro? ¡Me cuesta trabajo creerlo! Interesante reportaje hablando del Archivo del Santo Oficio, en el que se guardan todos los procesos de la Inquisición. En la actualidad, cuenta su autor, hay acceso libre a todos aquellos documentos anteriores a 1.903. A partir de San Pío X el secreto es total. ¡Ya me parecía a mí...! Anuncia que El Papa Juan Pablo II, el Miércoles de Ceniza del año 2.000, pedirá perdón en nombre de la Iglesia por las injusticias cometidas en el pasado. Eso está bien. Pero... además de confesar los pecados, como ocurre con una buena confesión, ha de haber propósito de la enmienda, que según el catecismo, consiste en una firme resolución de no volver a pecar. ¡Amén!
A doble página, un anuncio de la Compañía Telefónica nos muestra las musculosas piernas y macizos traseros de los que parecen ser jugadores de un equipo deportivo.
"Iñaki Perurena, mientras juega su diaria partida de cartas, bebe PACHARÁN LA NAVARRA. Sabor afrutado, con claro sabor a pacharanes, color rojo natural...”
Chicarrón del norte este Iñaki, ¿eh?. Sobre la mesa puede verse una copa y una botella que muestra en su etiqueta la leyenda: “Cosecha 1.997, portando un ramito de pacharanes. Pacharanes... las llamadas endrinas en mi tierra, los arañones del somontano del Moncayo... Con solo cerrar los ojos, puedo sentir sobre mi lengua la aspereza y acidez de estos frutos silvestres que tantas veces gusté en mis correrías de niña por los alrededores de mi pueblo natal.
"Tiempo de brillos” Broches, collares, sortijas deslumbrantes...” Una modelo luce sobre su frente el broche estrella “ Chanel.” 31.250.000 ptas. Junto a otra puede leerse lo que sigue: “Vasari.” Sortija en oro blanco. 1.950.000 ptas. Y esto otro: Collar “Khesis” de oro gris. 2.275.000 ptas. Y esto: Collar “C” de Cartier, letras C encadenadas en oro amarillo... 11.310.000 ptas.
Estoy pensando... No sé si pida alguna de estas baratijas a los Reyes Magos, aunque… ya casi no queda tiempo de escribir la carta. ¡La verdad es que no sé por cual decidirme! ¡Qué problema!
Marina Mayoral, en el artículo de la semana, reflexiona sobre la gordura y la delgadez y confiesa el secreto que, según piensa, la mantiene en forma, cosa que parece molestar a algunos de sus conocidos, hasta el punto de permitirse sospechar que ella se provoca vomitonas, se somete a largos ayunos, o dispone de un método particular que en su egoísmo se niega a compartir. El secreto de comer y no engordar, dice Marina, es... correr. Correr desde la mañana hasta la noche. En casa, en la calle, en los transportes, en los grandes almacenes, en el trabajo, en el cine y en el teatro... Eso mismo debe de pasarme a mí. Por eso no me engordo. Aunque no vivo en la ciudad, mi sino de mujer que trabaja fuera de casa y que desempeña también las tareas del hogar es correr, correr, correr, día tras día, durante toda la semana.
Son ahora las 12 menos cuarto de la noche. En los entreactos de esta larga tarde, he aceptado las disculpas de mi hijo, que, según me confiesa, no me trató como yo me merezco cuando hablamos por teléfono en la tarde de ayer. Estos días tiene problemas en el desempeño de sus tareas de objetor. Además acaba de pasar la gripe y se ha quedado con un bajo tono vital - tendré que prepararle algún complejo vitamínico que lo ponga fuerte -. Después de escuchar sus confidencias, que no suelen ser muy frecuentes, he tendido la ropa, preparado la cena, he esperado pacientemente hasta las nueve y media de la noche, hora a la que mi marido ha vuelto a casa de ver el partido de fútbol, he soportado que se pusiera como un bruto hablándome de mi hijo porque, a pesar de tener ya cumplidos los 25 años, él se siente con derecho a dirigir su vida... ¡Maldito macho ibérico! Me ha despanzurrado de mala manera por llevarle la contraria. "Tú, cállate!” - me dice. ¡Y yo ya me voy cansando de callar...! Hemos cenado en silencio, como convidados de piedra. Cuando he terminado de fregar, pronto, debido a la diligencia de mis dos abuelas que, con 90 y 84 años de edad, montan cada día una pequeña competición a ver cuál de las dos seca mayor cantidad de cacharros y quién es capaz de hacerlo con más rapidez, no he querido entrar en el cuarto de estar, como una muda forma de protesta por lo sucedido. He permanecido sola y silenciosa en la cocina, hasta consumir las últimas páginas del Suplemento. En la contraportada, una bella joven de labios jugosos como cerezas, vistiendo un rojo vestido de tirantes me incita, tras una torre transparente compuesta por 11 frascos, a dejarme envolver por la irresistible fragancia del Chanel N° 5. ¡Hasta he conseguido olvidar por un buen rato mi considerable cabreo conyugal!
17/04/2004 23:30 Enlace permanente. Tema: Retrospectiva Hay 1 comentario.

18/04/2004

Desde la ausencia

(En el día en que mi hijo ha visitado mi pueblo, removiendo y avivando las brasas del fuego de mi nostalgia)

Dime, si acaso lo sabes, qué es lo que tendrá mi pueblo,
que cuando a lo lejos veo los muros de su castillo,
la silueta de su torre y el caserío terroso recostado al pie del monte,
un calor hecho de gozo, como de fuego escondido,
me brota dentro del pecho.
¡Ay, cuántos años de ausencia! Que es la vida viaje incierto.
Y el viajero, nunca sabe al comenzar el sendero que lo aleja de su hogar, si contemplará otra vez igual tierra e igual cielo
que vieron sus ojos niños cuando a la vida se abrieron.
Con caminar impaciente, como sediento que busca el manantial de aguas limpias para mitigar la sed, he vuelto a pisar sus calles,
vivas y alegres ayer, hoy calladas y vacías, que entre gritos infantiles tantas veces recorrieran mis menudos pies de niña.
Allí estaba el viejo olmo.
El árbol fornido y recto que escondía entre sus ramas cien pajarillos parleros.
Y sostenía, temblando, rudo y amoroso a un tiempo,
el cuerpo nervudo y ágil de los jóvenes arqueros que soñaban mil hazañas victoriosas en lo alto.
Del que se escapaba música cuando lo acunaba el viento.
La escuela humilde y querida con sus pequeños pupitres de madera carcomida, repletos de garabatos y chorretones de tinta.
Donde, entre densos silencios o traviesa algarabía, hice mis primeros trazos,
y descubrí los misterios que encierra la letra escrita.
La iglesia en la que sonaron mis infantiles plegarias y, medrosa, confesé aquellas pequeñas faltas.
Ya no se escuchan canciones, enmudeció su campana;
están vacíos sus bancos, polvorientas sus arañas.
¡Qué pena daba mi iglesia, solitaria y expoliada!
Allá en lo alto, el castillo.
Donde los chicos buscaban con increible tesón aquel tesoro escondido.
Desde donde contemplamos, absortos y complacidos,
mares de verdes espumas en días de cierzo frío.
Donde sonaban los ecos de las canciones de trillo.
Y mi casa. Donde mi cuerpo gozó de sus primeras caricias.
Donde mi boca se abrió a la palabra y la risa.
Donde mis pies aprendieron a caminar por la vida.
Mi casa. Testigo de mil rabietas y travesuras de niña.
Mi pobre casa. Hoy tan sólo cuatro paredes en ruinas.
Estaba la tarde herida por poniente cuando quedaba mi pueblo perdido en la lejanía.
¡Ah! Si pudiera ser real el mágico y misterioso mundo de la fantasía, yo me volvería bruja,
y el pueblo que tanto quiero, para tenerlo bien cerca, conmigo me llevaría.
18/04/2004 19:04 Enlace permanente. Tema: Poesía Hay 3 comentarios.

23/04/2004

La despedida

Ella teme que puedan escucharse los latidos de su alborotado corazón. Se siente como el preso que cumplida su condena está a punto de gustar las mieles de la anhelada libertad. ¡Por fin! ¡Ya se van! Están en la calle, junto a la puerta de la casa. Los chicos y ella de pie sobre la acera, ellos acomodados dentro del coche, haciendo gestos de despedida.
-Decidles adiós a los abuelos - dice circunspecta.
Cualquiera que pudiera leer sus pensamientos pensaría que es una nuera desconsiderada, pero... ¡no es cierto! Y nadie tiene derecho a condenar sin escuchar primero al reo. Ella considera natural que los padres de su marido deseen pasar unos días con ellos, disfrutando sobre todo de los nietos, pero lo cierto es que son capaces de alterar de forma grave la convivencia familiar!
"Lo que tenéis que hacer los chicos es comer, no hablar en la mesa. Mis hijos no hablaban cuando había personas mayores.” "¡Qué respeto os pueden tener si a cualquier hora estáis jugando con ellos! Cualquier día os pegarán. ¡No me tratarían a mí así!” Ellos están en posesión absoluta de la verdad en cualquier tema. "¡Ignorantes! Y aún os creeréis que es verdad que los hombres han llegado a la Luna”"¡Y qué ropicas se ponen el Fulano y el Mengano para andar por el pueblo! ! ¡Risiones, más que risiones! Además... ¡Qué aires se dan desde que viven en la capital! ¡Ni que fueran millonarios! ¡Como si no los conociéramos! Cuando vivían allí no eran más que unos muertos de hambre que no comían otra cosa que patatas y judías “gusanadas.” No hay programa de televisión que valga nada. "¡Qué sosada de programa! ¡Vaya risiones de cantantes! ¡Qué visajes de vestidos!”
-¿Sabes lo que me ha dicho el abuelo, mamá?
-¡Cualquier cosa, hija mía!
- Me ha dicho: Tu abuela sí que trabajaba cuando era joven. ¿Es que no puede tu madre hacer las cosas de la casa, que tiene que venir a hacérselas una mujer?
Al oir esto, está a punto de estallar: ¿Trabajar ella? ¡Sólo seis horas diarias fuera de casa, amén de otras ocho dentro de ella! ¡Cómo puede tener el valor de dejarse ayudar a hacer la limpieza dos horas de la mañana de los sábados! ¡Ay que ver!
En repetidas ocasiones el abuelo ha intentado sonsacar de manera descarada a Beatriz sobre los otros abuelos. Su hija tiene ya trece años, se siente molesta con estos interrogatorios y se desahoga contándoselo a su madre Y ella piensa: ¿Con quién puedo desahogarme yo, Dios mío?
Y cuando el viejo se enfada… Tiene el temperamento colérico y sus acaloros lo ponen al borde de la apoplejía. Ella recordará mientras viva la primera discusión suya que presenció. Era una tarde de verano. José Manuel era entonces un bebé de apenas un mes. Estaban en la calle, en compañía de unos vecinos, disfrutando de la brisa del atardecer. La casa de los suegros estaba próxima a la suya. Él se acercó y se detuvo para ver a los nietos. Entonces acertó a pasar por allí un hombre. En unos instantes su aspecto se alteró tanto que casi no parecía humano: tenía la cara congestionada, las venas a punto de reventar, se escapaban de su boca las más duras blasfemias y una cascada interminable de palabras que encerraban los mayores agravios que una persona puede soportar. Mientras, iba acercándosele con claras intenciones de enzarzarse en una pelea. A ella le temblaron las alas del corazón. Era de temperamento tímido y por cualquier motivo se le subía la sangre hasta más arriba de las orejas, pero en esta ocasión pareció quedarse sin una sola gota dentro del cuerpo. Según le dijeron después los que la vieron, su cara se quedó más blanca que la de un difunto. El otro apenas contestó a los insultos y, tan pronto los separaron,se marchó. Ella nunca supo si en verdad era culpable; pero más bien se inclinaba a pensar que aquel individuo conocía bien al viejo, y por lo mismo optó por retirarse y dar por terminada la cuestión.
La única vez que dio un beso a su suegro fue al volver de la luna de miel. Después de quince días fuera le pareció que era el saludo más normal al llegar a su casa. Sin embargo, nada más hacerlo, tuvo la clara sensación de que aquel gesto fue considerado como algo extraño o ridículo, y en aquel mismo momento supo con absoluta certeza que no iba a repetirlo otra vez.
Y la suegra... Había que oírla decir más de cien veces: “Pronto cogerían mis hijos nada fuera de casa. ¡Pero en ningún sitio! ¡Fíjate con la relación que hemos tenido con mi prima Carmen! ¡Con una mirada les bastaba! ¡Igualico que ahora, que aún no les han ofrecido algo y ya se lanzan a cogerlo! ¡Qué educación! ¿ Coger yo nada en ningún sitio? –remachaba - ¡Bien, morena!” Por eso, para que la abuelita coja algo en la casa del hijo, tras dieciseis años de matrimonio, hay que porfiar una y otra vez para que ella acepte lo que se le ofrece, hasta el punto de que él, en bastantes ocasiones, acababa lanzándoselo sobre el halda. ¡Qué espectáculo tan encantador! ¡No es suficiente con presentárselo, acercárselo, decirle: ¡Coja usted! ¿Le apetece? ¿Quiere un poco? Da la impresión de que es imprescindible hacerle reverencias y darle después fervientes gracias por el gran favor dispensado al aceptarlo. Hablando en plata: ¡ Revientaaa!
Desde el momento en que cruzan el umbral de la casa, Carlos, que de por sí no tiene el carácter muy expresivo, se transforma en otra persona. ¡Ya no hay bromas ni risas! ¿Un beso? ¿Un achuchón? ¡Por Dios, qué cosas! Cualquier expresión de amor conyugal queda reservado a la intimidad del dormitorio, y... ¡casi ni eso! Así que irremisiblemente acaban distanciándose. Hablan cada vez menos, se ocultan los sentimientos y la tensión se acumula hasta hacerlos explotar. ¡No puede decirle nada de lo que siente! ¡Son sus padres! Y al final ella llega a la amarga conclusión de que él está convencido de que la culpa es suya.
¡Ah! Lo olvidaba. La suegra posee la rara virtud de hablar sola en voz alta, así que puede enterarse sin ningún esfuerzo por su parte de los pensamientos poco caritativos que dedica a la nuera. ¿Qué te parece? ¡Malo es que la madre de tu marido no te juzgue con mucha benevolencia, pero todavía es mucho peor que tengas que escuchar sus juicios feroces.
¿Cuál ha sido la última jugada? ¿La más dolorosa? ¿La que les ha hecho atravesar la peor crisis de su matrimonio? Ya es conocido el ceremonial preciso para que su suegra acepte las cosas, pero ella posee un carácter no dado a fingimientos ni teatros. Le gusta la sencillez. Si da una cosa la da de corazón sin necesidad de decirlo muchas veces. Ha presenciado demasiadas veces ofrecimientos hechos puramente de boquilla, con el único propósito de quedar bien. ¡Le revienta la doblez! Bien. Pues hace unos días, en un momento en que Carlos se debatía entre el respeto hacia sus progenitores y las relaciones harto deterioradas con su mujer, se encaró con la hija y le espetó: ¡Caliéntale la leche a la abuela y no le preguntes que si quiere! ¡ Eres igual que tu madre! A Beatriz le dolió tanto que no pudo guardarlo para ella sola y se lo contó.
Algo parecido a un huracán la barrió por dentro al oírlo.
¡Cuántas veces se habían quedado preparados el vaso de leche caliente y las galletas porque la señora no había tenido a bien aceptarlos! Masculló en su interior los más terribles improperios. Renegó de haberlo conocido y de todos los años de matrimonio que ahora le parecían tan desgraciados. Lo maldijo mil veces por todo el dolor que le había producido. Sólo el amor de sus hijos se salvó de aquel naufragio. Dejaron de hablarse. Por las noches se orillaban en la cama sin permitirse el más mínimo contacto. Y fue creciendo entre ellos un muro que parecía infranqueable, una barrera invisible, más fuerte que cualquier otra construida con el más duro metal. Pasaron varios días. Él parecía no tener nada que decir, como ocurría la mayor parte de las veces que discutían. Nunca parecía sentirse obligado a ofrecer una disculpa, a hacer un primer gesto de aproximación. Se encerraba en un silencio total, incómodo para todos, y si la situación se prolongaba, los chicos, sin tener culpa, solían acabar pagando su mal humor. Una tarde de domingo, cuando ya la situación se iba haciendo insostenible, él le propuso acompañarlo al almacén. Ella aceptó. Pensaba que se trataba de un intento de hacer las paces, pero durante todo el tiempo que permanecieron allí, él no hizo el menor gesto de aproximación ni dijo una sola palabra de disculpa. Al iniciar la vuelta, ella sintió de repente que había llegado el momento. En todos los años de matrimonio transcurridos, nunca como aquel día había abierto las puertas de su corazón para dejar escapar toda la rabia, el dolor, la desilusión y la amargura que la embargaban. Le dijo... ¿Cómo expresar con palabras todo aquello? Era como un gran torrente desbordado tras la tormenta al que ninguna fuerza humana podría dominar. Y doy gracias a Dios - le escupió con desprecio al final- por no haber tenido la desgracia de vivir cerca de ellos. Si hubiera sido así, yo hubiera resultado la mujer más desgraciada de la tierra, porque hubiera sido tu madre quien habría decidido cuándo teníamos que comer, cuando teníamos que beber, ¡y hasta cuándo podíamos joder!
Todavía le parece mentira al recordarlo. Todavía siente vergüenza. Ni siquiera en sus años de niña, en esos años en los que no suele darse excesiva importancia a las palabras mal sonantes, recordaba haber dicho cosas semejantes. Aquella misma noche llegó la reconciliación. Quizás él había comprendido al presenciar la violencia de aquel volcán cuán grande era su dolor...
El coche se pone en movimiento. ¡Adiós! ¡Adiós! ¿Cómo va a sentir pena por su marcha? ¡ Marchad en buena hora!- se dice- Restañaremos poco a poco nuestras heridas y esta casa será de nuevo nuestro hogar, un lugar donde los chicos puedan hablar de sus pequeñas cosas, tan importantes, donde haya risas y juegos, combates de boxeo de mentirijillas entre el padre y el hijo, dulces besos y zurras imprevistas en el trasero al cruzarnos por el pasillo, achuchones apasionados en el sofá... ¡Volverá! ¡Volverá por fin la vida!
23/04/2004 00:49 Enlace permanente. Tema: Relatos breves. Hay 1 comentario.

24/04/2004

Ser madre

Este poema nació para acompañar el dolor de Luisa Llagostera en la muerte de su hijo. Ella lo leyó en su programa de radio, valientemente, hasta que se le quebró la voz. Fue también un regalo para Cristina en el nacimiento de su hijo; cuando me ve, siempre me recuerda que lo conserva amorosamente en el álbum, junto a las primeras fotos del recién nacido. Hoy quiero dedicárselo a Ele, que perdió dos hijos jóvenes, y ahora recela de que la muerte ronde a su tercer y último hijo varón. Con todo mi cariño.

Ser madre es…
Sentir un día tu vientre como tierra fecunda anegada.
Descubrir con asombro que un ser nuevo te crece por dentro.
Es reír. Es cantar. Es oír sus latidos y, amorosa, decirle muy quedo:
-Hijo mío, descansa tranquilo que tu madre vigila tu sueño.
Y es soñar. Soñar para él mil locuras:
"¡Ministro ha de ser! ¡Qué digo ministro! ¡Príncipe lo menos!
¡El más guapo, el más listo, el más fuerte, el más bueno de todos los hombres!”
Es sentir desgarrar tus entrañas cuando el hijo se asoma a la vida.
Escuchar su llanto primero y gritar exhausta:
-¡Hijo! ¡Hijo de mi alma! ¡Mi gloria! ¡Mi cielo!
Es tomarlo en brazos, acercarlo a tus labios, besarlo muy suave porque tienes miedo de quebrar su cuerpo.
Es notarte henchida cuando posa su boca en tus senos.
Es velar, es sufrir, es llorar al pie de la cuna cuando no está bueno.
Es reír sus gracias. Sostener, temblando, sus pasos inciertos.
Es verlo crecer. Arroparlo, mimarlo. Contemplar arrobada su sueño.
Comprarle un juguete. Contarle cien veces el cuento que tanto le gusta.
Estrecharlo muy fuerte en tus brazos y ahuyentar sus miedos.
Sorprenderte al notar de repente que se ha vuelto un hombre.
Comprender que el amor ha salido a su encuentro.
Amarrar fuertemente tus manos que, inconscientes, se alargan para retenerlo, y decirle:
-Márchate hijo mío y vuelve cuando quieras, que yo, noche y día en casa te espero.
A veces, ser madre es ver cara a cara a la muerte que aprisiona a tu hijo en sus garras.
Presenciar impotente su lucha. Comprender, desolada, que ha salido vencido en el duelo.
Y entonces, ser madre es sentir que el dolor, como fiera rabiosa, desgarra tu pecho.
Es querer morir...¡Morir! ¡Morir! ¡Morir!
Y de pronto, apretar los puños y...¡Seguir viviendo!
Porque un hijo no se va del todo mientras que su madre lo sigue queriendo.
24/04/2004 23:42 Enlace permanente. Tema: Poesía Hay 3 comentarios.

25/04/2004

¡Dices que no me quieres!

¡Dices que no me quieres!
Hay niebla en la arboleda y una paloma
rasga el cielo frente a nuestra ventana.
¡Dices que no me quieres!
Nuestra niña en la escuela escribe, ríe y canta.
¡Dices que no me quieres!
El niño chico en brazos moja sus dedos en mis lágrimas.
¡Dices que no me quieres!
¡Cobarde! Has alquilado la lengua de tu madre
para escupirme estas palabras:
Que éramos muy jóvenes y nos equivocamos,
que la vida es muy larga...
Que quieres ser feliz y a mí ya no me aguantas.
¡Niebla! ¡Devora la arboleda!
¡Rásgate cielo! ¡Mátame pena!
¡Resistid brazos! ¡Sostened a mi niño!
Y tú, hija mía... ¡escribe, canta y sueña!
25/04/2004 23:56 Enlace permanente. Tema: Poesía Hay 2 comentarios.

27/04/2004

La bestia

Te he reconocido. Eres la misma bestia.
La que llenara de negras angustias mis primeros años.
Estabas en el parque, en el lugar más apartado,
como un pavo real, deslumbrando a las niñas
con los colores engañosos de tu fantasía.
Ahora una golosina, luego un cuento.
Mientras, tus manos, como tentáculos voraces,
buscan la carne tibia.
¡Ven! ¡Enséñame la mano!
Cual gitana voy a leer sobre la palma tu futuro.
Veo... Veo un inmenso parque:
Umbrosas arboledas, rumor de fuentes,
gritos, risas.
Tobogán que eternamente se desliza,
columpio que va y viene,
rueda que gira y gira sin descanso.
¡Y niñas! ¡Niñas! ¡Muchas niñas!
Veo... Veo unas manos que se alargan temblorosas.
Son tus manos. ¡Tus manos! ¡Tus manos!
Por toda la eternidad vacías.
27/04/2004 23:48 Enlace permanente. Tema: Poesía Hay 4 comentarios.

29/04/2004

¡No te vayas, amor!

¡Ay, amor! ¡Cómo me turba tu mirada!
¡Ay, amor! ¡Cómo me encanta tu sonrisa!
¡Ay, amor! ¡Qué dulces son tus labios!
¡Qué seguros tus brazos! ¡Qué tiernas tus caricias!
Si tú estuvieses lejos...
Por salir a tu encuentro
no habría para mí ningún camino estrecho,
ni monte inaccesible, ni mar que no cruzase.
¡No te vayas, amor!
Aunque mis ojos te miren hoy como a un extraño,
te rechacen mis brazos, mi boca te despida...
¡No! ¡No me hagas caso, amor!
¡Todo es mentira!
29/04/2004 00:14 Enlace permanente. Tema: Poesía Hay 3 comentarios.




El alma al aire

¡Bienvenid@! Me siento muy feliz de que estés en mi blog.

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