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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2004. 01/12/2004Esa enfermedad malditaHoy hemos podido ver a través de la televisión a un buen número de políticos, presentadores y personas conocidas de nuestro país, portando el lazo rojo que recuerda la celebración del Día Mundial del Sida. Aunque ha habido importantes avances médicos, y en los países desarrollados los enfermos que siguen un tratamiento adecuado tienen mayores expectativas de vida, todos conocemos los terribles estragos que produce la enfermedad en los países pobres, donde sus víctimas se cuentan por millones cada año. A los daños físicos que causa hay que añadir las no menos importantes secuelas psíquicas, ya que los enfermos han de ocultar su dolencia para evitar verse marginados por la sociedad, como si fuesen unos apestados. Yo brindo esta noche por los investigadores que se esfuerzan en buscar un remedio total para esta plaga de nuestro siglo, por todos los profesionales de la sanidad, y de una manera especial por los que desarrollan su trabajo en los países del tercer mundo y por los misioneros, porque son capaces de ofrecerles su ayuda, su cariño y su cercanía. Quiero también pedir perdón, en mi nombre y en el de todos aquellos que vivimos cómodamente instalados en nuestro mundo,los que cada año nos colocamos el lazo rojo como una señal de solidaridad mientras tratamos de ocultar nuestro miedo, y que quizás, si adivinásemos la presencia de uno de ellos en nuestro lugar de trabajo, o entre nuestros conocidos y amigos, no dudaríamos en hacerles el vacío para alejar el peligro de nuestras vidas y de las de nuestros seres queridos. 06/12/2004Engañando la esperaUna vez más hemos tenido que ir a urgencias. Me temo que de ahora en adelante, por desgracia, vamos a ser asiduos de este servicio. La traidora enfermedad que sufre mi marido avanza sin concedernos una tregua. Trabaja de forma silenciosa y soterrada, destrozando poco a poco sus neuronas que dejan de mandar sus impulsos a los músculos, hasta producirles la atrofia. Hace unos días el neumólogo confirmó nuestros temores. Tiene afectados los músculos del pecho y de la espalda, y esto le produce dificultades respiratorias. Al llegar los primeros catarros yo empecé a pedir sin descanso: ¡Que no se enfríe, por favor! Pero se ha enfriado. Y aquí estamos. Han tenido que administrarle oxígeno para aliviar su ahogo. ¡Qué deprimente resulta esto! ¡Qué impotencia al contemplar el sufrimiento de tus seres queridos y también el de los extraños! ¡Cuánto dolor! Durante la larga espera, queda tiempo de observar uno por uno a los enfermos y familiares, de tratar de adivinar sus dolencias, y no puedes por menos de imaginarte el futuro, tan negro y desesperanzador. Por eso yo he tratado de evadirme. De pensar en el último verano que pasamos, tan hermoso, y en el próximo, todavía lejos, con el oculto temor de no poder volver a disfrutarlo juntos otra vez. Estoy tumbada sobre la seca hierba, junto al costado del viejo castillo. El cielo luce azul, y un viento suave mece las hierbas. Se oye la respiración agitada de Yako, tumbado junto a mí. Un joven desconocido asciende silencioso monte arriba y los fuertes ladridos de mi perro me sobresaltan. Yo lo sujeto por la correa y lo tranquilizo. El joven desaparece a nuestra espalda. Puedo imaginarlo subiendo por las rocas hasta llegar al boquete que da paso a la parte delantera del castillo, desde donde puede verse el pueblo blanco, con su iglesia y sus placitas, sus casas de tejados rojos y fachadas claras, los huertos, que poco a poco va devorando la maleza, la pista forestal ascendiendo hacia la Tonda, el Picurezo, el pequeño cementerio, donde duermen nuestros muertos arrullados por el son de la brisa entre los pinos, la estrecha carretera que se convierte cada tarde en un paseo alegre y transitado, y allá, en el poniente, recortada sobre el cielo, la esbelta atalaya de las Peñas de Herrera. Quisiera ser la alegre golondrina que planea en el aire bajo mis pies, y la roca, tan firme, que sostiene a mi perro, y el camino que asciende hasta la ermita repleta de plegarias, y el ciprés que apunta al cielo como una lanza junto a su puerta, y el ave montaraz que canta sin descanso, y el majuelo agarrado a las piedras que cimentan los muros del castillo, y ese niño que grita alegremente en la piscina, y la hiedra abrazada a los robustos troncos de los chopos del barranco, y la tierra… y el cielo… 08/12/2004Sobre el amorEn algún sitio leí: "Un día sin amor es un día perdido" Está tan bellamente expresado y encierra tanta verdad para mí que no considero necesario añadir nada más. 08/12/2004 22:41 Enlace permanente. Tema: Hay 2 comentarios. 13/12/2004Esta vez, no, señor Pérez- Reverte!Cada domingo por la tarde tengo una cita con el suplemento El Semanal. Aunque a veces, no sé por qué razón, tengo la manía de empezar su lectura por el final - quizás sea como consecuencia de ser una zurda contrariada, o vaya a saber usted por qué, poco importa cual sea la razón - al abrir la revista, tras recrearme con el anuncio espectacular de la colonia ESTÉE LAUDER, que ocupa las dos primeras páginas, suelo leer la sección El bloc del cartero, en la que aparecen distintos escritos enviados por los lectores de la revista. Y a continuación, leo el artículo de Arturo Pérez – Reverte. Suelo disfrutar con casi todo lo que escribe, aunque, muchas veces viene aderezado con sal gorda – quiero decir con eso que su lenguaje me resulta un poco… un poco … ¡Vaya, que suele utilizar un montón de palabras mal sonantes! Y es algo que no sé si podré perdonárselo nunca al señor Reverte, porque yo siempre he sido una señora muy mirada en mi manera de hablar, y sin embargo, empiezo a notar que por su influencia nefasta cuando me enfado mucho, mucho, mucho, empieza a salir de mi boca- por lo bajini- algún que otro taco. Bueno, pero a lo que iba. Hoy no me ha gustado nada lo que ha escrito. ( Si él leyera lo que escribo, que no lo va a leer) seguro que diría: Y a mí qué…. Me importa un h...... lo que piense esta “torda”, o algo parecido. Habla hoy de las mujeres. ”Las púas de la eriza”, se titula su artículo. Habla en él del cambio experimentado por las mujeres en estos últimos años, de las mujeres emancipadas y agresivas. “En los últimos tiempos las erizas se han puesto de punta que da miedo verlas”- dice. Y habla de que “las mujeres se ven forzadas a pelear en un mundo de hombres…( en eso debo darle la razón) y de que las únicas mujeres trabajadoras que no están desquiciadas, o no van por la vida con un cuchillo entre los dientes buscando a quien capar, son las que no tienen hijos, las que se libraron al fin de ellos…” “Así que no me extraña que las erizas anden erizadas – dice- En el mundo actual sólo hay algo peor que la cabronada de ser mujer: ser lúcida, consciente de la cabronada que supone ser mujer” Esto es lo que dice. Me pregunto con qué mujeres trata para que pueda llegar a tal conclusión. ¡No Señor Pérez-Reverte! ¡Ni mucho menos! ¡Ser mujer es algo muy hermoso! Y, por supuesto, no le permito dudar de mi lucidez. 14/12/2004La vaquitaHace unos días una amiga me regaló una hoja impresa en la que, bajo el título de “La vaquita”, se contaba este cuentecillo. En cierta ocasión, un sabio maestro, acompañado de su discípulo, llegó de visita a una casa donde vivían un matrimonio y sus hijos. Era una familia muy pobre que subsistía malamente gracias a una vaquita. Al marcharse, cuando habían recorrido varios kilómetros, el maestro envió de vuelta a la casa a su discípulo con la orden de arrojar la vaca por un precipicio. Él se escandalizó al escuchar a su maestro, pero obedeció la orden que éste le había dado. Transcurrieron cuatro años, y el discípulo, que durante todo ese tiempo no había podido olvidar lo ocurrido, volvió lleno de remordimiento a pedirles perdón. Cuando llegó a las cercanías de la casa, se quedó asombrado al encontrar aquel paraje convertido en un hermoso jardín, y a la familia, dichosa, viviendo en una casa confortable, con abundantes muestras de prosperidad. Al preguntarles por la causa de aquel enorme cambio, ellos se apresuraron a darle las gracias, ya que la muerte de la vaquita les había obligado a buscar otras alternativas para poder salir adelante, y así habían llegado a su estado actual. Todos tenemos “una vaquita” que nos hace vivir en la rutina y nos impide cambiar. Yo sé muy bien cuál es mi vaquita. ¿Tendré la valentía de arrojarla por el precipicio? Sólo así podrá florecer mi jardín en todo su esplendor. 17/12/2004En nuestro treinta y seis aniversarioEn el año de gracia de 1968 -como dicen las crónicas antiguas- más exactamente, el 16 de diciembre de dicho año, una pareja enamorada y feliz se dio el sí ante la familia y los amigos.¡Treinta y seis años, sí! ¡Cuántas cosas vividas!Tres hijos a los que adoro.¡Tres buenos hijos! Alegrías, tristezas, ilusiones, penas,esperanzas, preocupaciones,salud, enfermedad...todo al lado de mi hombre. Esta noche quiero confesar aquí mi amor por él. Nuestro amor ha perdido pasión, pero quizás sea ahora más profundo, menos egoísta.¡Me urge decirle que lo quiero! Tal vez no cuente con otro aniversario para poder hacerlo... 20/12/2004+ D.E.P. INMIGRANTELas costas del sur de la Península y de las islas Canarias, son testigos continuados de la inmensa tragedia protagonizada por cientos de inmigrantes ilegales que abandonan su casa, su pueblo, su patria, en pos de un sueño: una vida mejor. Y muchos de ellos la pierden en el intento. Causa pavor contemplar las imágenes de hombres, mujeres, embarazadas incluso, y niños, mostrándonos sus cuerpos ateridos, con el dolor, el miedo y el cansancio reflejados en sus rostros cuando son rescatados de las aguas. Mientras, nosotros, los habitantes del primer mundo, con los estómagos llenos y nuestras necesidades cubiertas, todavía tenemos la desvergüenza de quejarnos. Hoy me ha impactado especialmente la fotografía de la tumba de uno de ellos que murió, no hace mucho, como consecuencia del hundimiento de la patera en la que viajaba. Podía verse una cruz, arañada con la punta de un clavo sobre el cemento tierno, acompañada de la siguiente inscripción: D.E.P. Y unos centímetros más abajo se leía: UN INMIGRANTE.¡ Sin más! Sin nombre. Sin rostro. Mi mente se ha llenado de preguntas mientras la miraba: ¿A través de qué canales de información conocerán la existencia de este nuevo “El Dorado” que les hace correr detrás de un espejismo que llevará a muchos de ellos hasta la muerte? ¡ Cuánta miseria, cuanta desesperación habrá en sus vidas, para dejarlo todo y emprender ese largo y azaroso viaje hacia lo desconocido…! Al pensar en nuestros cementerios con sus panteones suntuosos y sus lápidas de mármol con hermosas letras de bronce, con la fotografía del difunto y sus proclamas de amor: “De tu familia que te quiere”, y sus jarrones cuajados de flores, y los murmullos de oraciones en la fiesta de Todos los Santos, no puedo dejar de pensar en esa pared desnuda. Es más que probable que aquellos que dejó allá lejos, aquellos que lo amaban, no lleguen a saber nunca dónde se encuentra el ser querido que partió un día, quizás con la esperanza de volver con un dinero ahorrado, o tal vez prometiéndoles llevárselos con él. ¡Descansa en paz, quienquiera que seas! ¡ Si no hubiese cielo, Dios tendría que inventarlo para ti! 21/12/200421 de Diciembre BLOGOMARATÓN SOLIDARIOHace unos días recibí un email en mi dirección de correo electrónico animándome a participar en un BLOGOMARATÓN SOLIDARIO, “Una especie de telemaratón aplicado a la blogosfera, un proyecto nacido con vocación de compromiso y de denuncia” Me pareció una idea bonita y me comprometí a participar desde mi blog. Y aquí estoy. No sé qué pueda decir que no se sepa. Tan sólo es necesario abrir los ojos de par en par para contemplar las situaciones de injusticia y de miseria en nuestra Tierra, abrir nuestros oídos para que pueda entrar por ellos el inmenso gemido de la humanidad doliente. Casualmente, estos días ha caído en mis manos la Agenda latinoamericana 2005. Contiene datos abundantes y esclarecedores de la situación mundial en temas como los niveles de renta, el agua, la educación, la salud, la situación de los niños y las mujeres, el medio ambiente, la deuda externa, las multinacionales, el reparto de la riqueza mundial, el negocio bélico, el costo de la erradicación de la pobreza… Voy a permitirme copiar algunos datos que hacen pensar: + 800 millones de personas pasan hambre en el mundo, aunque la cantidad de alimentos que se produce es muy superior a la necesaria. + Para el año 2025 la demanda de agua será un 56% mayor que el agua disponible. Dos tercios de la población no tendrán agua. + En el mundo hay 1.000 millones de personas analfabetas. 113 millones de niños están sin escolarizar. + 2.600 millones de personas no tienen un servicio adecuado de salud. Más del 80% de la producción mundial de medicinas se consume en los países ricos. El precio medio de los fármacos contra el SIDA que comercializan las empresas transnacionales se eleva a 9.000 dólares por paciente y año. Los medicamentos genéricos contra el SIDA no sobrepasan los 3.500 dólares por paciente al año. + 250 millones de niños y adolescentes en todo el mundo trabajan en condiciones de explotación. 40 millones de niños viven en las calles de América Latina. La mitad de los civiles muertos en las guerras de la última década eran niños. + Las pesquerías en todos los mares del planeta han sufrido una merma del 75% por ciento. En los países pobres desaparecen cada año 16 millones de hectáreas de bosque. El 50% de la madera y el 84% del papel se consume en los países ricos. + En el año 1970 la deuda de los países en desarrollo ascendía a 62.627 millones de dólares. En 1990 la deuda llegaba a la cantidad de 1.179.328 millones. Y en el año 2001 esta deuda externa ascendía a 1.998.668 millones. En el año 2000 los países pobres recibieron ayuda de los países industrializados por valor de 53.737 dólares, pero tuvieron que pagar a los países ricos en intereses de la deuda, 7,4 veces más que lo que recibieron. + Las 10 empresas multinacionales más importantes de cada sector controlaban en el año 2.001 los siguientes porcentajes a escala mundial: 86% de las telecomunicaciones, el 70% de la informática, el 60% de los productos veterinarios y el 35 % de las medicinas. + En el mundo hay suficiente riqueza para que todas las personas puedan vivir en condiciones dignas; el problema está en que la riqueza está mal repartida. Unos pocos tienen mucho mientras que la mayoría sobrevive con casi nada. 100 personas en el mundo acumulan riqueza equivalente a los ingresos de todos los países pobres. + El costo para asegurar la educación y la salud básicas, la alimentación suficiente, agua limpia y saneamiento es de 44 mil millones de dólares al año; el 10% del presupuesto en armas de EE.UU. + El costo para erradicar la pobreza representaría alrededor del 1% del ingreso mundial. Pero…¡ basta de cifras! Hay una escena en los evangelios, en la que se nos habla del rico Epulón, aquel que banqueteaba día tras día con sus amigos, mientras el pobre Lázaro, cubierto de heridas, sentado en el suelo, mendigaba las migajas que caían de la mesa. ¿Hasta cuándo durará la paciencia del pobre? No debería de extrañarnos si un día, quizás no lejano, Lázaro pierde la paciencia, se pone en pie y toma sin miramientos lo que en justicia se le debe. Entonces…¡Pobres de nosotros, Epulones del mundo! 24/12/2004¡Sueña esta noche! ¡Sueña!(Con mis mejores deseos para todos los que leáis este post. ¡Feliz Navidad!) Niño, tú que naciste para crecer arropado en el amor y despertaste un día con los ojos abiertos a la injusticia, el hambre y el horror… ¡Sueña esta noche! ¡Sueña! Joven que como abeja inquieta el néctar de la felicidad buscaste en cien floridas arboledas sin hallarla… ¡Sueña esta noche! ¡Sueña! Anciano, tú que de vuelta estás de tantas cosas, y en los matojos del sendero de la vida fuiste dejando la ilusión prendida a trozos… ¡Sueña esta noche! ¡Sueña! Agricultor paciente, galán enamorado de la tierra, experto en alboradas y en ocasos, en cierzos, aguaceros y sequías… ¡Sueña esta noche! ¡Sueña! Trabajador en paro, tú que cada mañana, impaciente y rabioso te contemplas las manos, esas manos poderosas y vacías… ¡Sueña esta noche! ¡Sueña! Hombre o mujer, que rebosante llevabas ayer la orza del amor, y hoy tan sólo te queda una pobre vasija quebradiza… ¡Sueña esta noche! ¡Sueña! Tú que tienes el alma vacía de esperanza, y tú que vacilante bajo el pesado fardo del dolor caminas… ¡Sueña esta noche! ¡Sueña! Pueblos hambrientos de pan y de justicia. Pueblos atormentados por los demonios del rencor y de la guerra. Desahuciados del mundo… ¡Soñad todos! ¡Soñad! ¡Abrid vuestros oídos para escuchar el grito que en esta noche suena! Porque nos ha nacido un Niño… ¡Todos los sueños son posibles ya en la Tierra! 27/12/2004Sinfonía en blancoSentada cara al poniente, muy cerca de la ventana, entre admirada y absorta contemplo la hermosa nieve que ha dejado de improviso la llanura engalanada. El sol se asoma y se esconde, como travieso chiquillo que al escondite jugara. Ahora brilla en los tejados, ahora teje entre las nubes encajes de filigrana. Los intrépidos gorriones van y vienen, se entrecruzan, se persiguen, se posan en los alambres o entre las desnudas ramas de la higuera que asoma tras de la tapia; inquietos y bulliciosos, sobre la mágica alfombra revolotean y saltan. Encaramada en lo más alto de una buhardilla, curiosa y grave, mira una urraca; las chimeneas humean, y un pobre clavel tardío pone una mancha de sangre sobre la blanca maceta prendida de la baranda. Anda la gente menuda alegre y alborotada. -¡Qué bolazos le he lanzado a David esta mañana…! -Mamá, ¡qué pena me da que esté ya la nieve helada! Si pudiera…haría un muñeco grande. ¡Tan grande o más que mi hermana! Le pondría…dos botones negros que tú me dieras, por ojos, y aquella bufanda larga, de cuadros, que está en el baúl guardada, y una nariz de zanahoria, y una escoba o un paraguas, y una pipa, y … y aquel sombrero de paja que se ponía el abuelo cuando el calor apretaba. -¡Ay! ¡Qué bonita es la nieve! -¡Que nieve! ¡Que nieve más! ¡Que la escuela está cerrada! 31/12/2004La inocentadaEs la una menos cuarto del mediodía. Salgo de casa con la ilusión de volver pronto porque he dejado la comida a medio preparar. Las judías pintas ya están cocidas.¡Y qué judías pintas, madre mía…! También tengo ya el cardo preparado. Cuando vuelva freiré las salchichas. Tras la lluvia de ayer, el día está radiante. Camino ligera, tarareando alegremente la canción que me tiene ocupada los dos últimos días: “Una cadena quisiera formar…” La canto una y otra vez, incansable y esperanzada, como si a puro de cantarla y cantarla el mundo fuera a convertirse en un lugar fraterno. Humea copiosamente la chimenea de la casa de Rafaela. Digo un adiós sin respuesta a los mecánicos del taller, que andan ocupados de acá para allá. Las palomas revolotean sobre la torre de la iglesia, con su silueta enmarcada sobre el cielo azul. Los árboles del parque, encogidos y quietos, duermen el sueño del invierno. Atravieso la carretera. Julia y Mari Carmen se limpian los zapatos junto a un banco. Juraría que se han metido en el monte. La arcilla mojada siempre está dispuesta a regalar a los niños unos pesados zuecos de color chocolate. Voy primero a la casa que está junto a la iglesia. Me he comprometido a recoger unas fichas de la parroquia. Estuve ya el otro día pero no había nadie. ¡Quizás tenga hoy más suerte! Por delante de mí camina un padre joven llevando un niño cogido de la mano. En la calle Santa María hay un hombre con un abrigo gris, parado junto a la esquina. Está de espaldas, así que no veo su cara. Llamo a la puerta y espero. Repito la llamada. No hay nadie, tendré que volver. El suelo está inclinado y resbaladizo- pienso- y al momento me encuentro sentada sobre él, deslizándome como en un tobogán. ¡Ay, mi trasero! ¡Me duele! ¡Y también mi mano izquierda! Me la soplo mientras miro con cara de pasmada, supongo. El hombre del abrigo gris se ha vuelto hacia mí, sonríe y da un paso como si intentara acercarse, pero como me ve tan bien sentada debe de pensar que no ha llegado la sangre al río. ¡Bonita inocentada me ha reservado el año! Me levanto- conservando mi cara de pasmada- y pienso: ¡Si ya sabía yo que iba a caerme! ¡Lo sabía desde hace más de un mes! ¡ Estas tapas desgastadas…! Estos días pasados lo había pensado a menudo mientras iba caminando, pero hoy me ha pillado por sorpresa. Tengo que pasar junto al hombre. Es de edad mediana y me parece conocerlo de algo. -¡Voy a tener el trasero dolorido una semana por lo menos!- le digo. Él me dice unas palabras de ánimo mientras sonríe. Cuando yo veo una caída apenas puedo controlar la risa. No hay en ello mala intención, sólo es algo espontáneo. Supongo que a él le habrá pasado lo mismo al contemplar mi aterrizaje. |
El alma al aire¡Bienvenid@! Me siento muy feliz de que estés en mi blog.
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