Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2004.

01/09/2004

Tengo preñada el alma de nostalgia

Llenos traigo los ojos del aire y de los campos de Castilla.
Año tras año, cuando agoniza agosto, el alma se me preña de nostalgia.
Presa de la más dulce borrachera, dejo atrás por unas pocas horas, el valle donde vivo, sus huertas tan feraces, su caudaloso río, y corro envuelta en mil ensueños, hacia la tierra recia que me vio nacer.
Como marino sobre el puente de mando de su barco, aupada en lo más alto del castillo, contemplo en derredor los amplios horizontes:
Lejana e impasible, la mole del Moncayo. La Dehesilla, Tiñoso, Sierra Gorda, añejos encinares del Ruidero, roquedales agrestes de las Cuevas.
A la derecha, erguido sobre el pobre caserío, vigila el Costanazo.
Y tendida a mis pies, lisa como la palma de la mano, la llanura dorada por el sol.
Ascienden a mi encuentro incontables aromas y sonidos que flotan en el aire desde hace treinta años:
Esquilas del ganado, ladridos de la Sola, balidos de las cabras por el Viso, kikirikís sonoros de los gallos, chasquidos de las trallas en las eras, relinchos de caballos, secas blasfemias, roncas canciones y risas infantiles.
Olores de carrasca y de romero, brotando en humaredas fantasmales sobre las blancas chimeneas, olor a trigo tierno y amapolas que trae el cierzo de los vecinos arreñales, olor de pan y hogar, de tinta y pizarrines, olor de mil anhelos y esperanzas…
Y al alejarme, queda la llanura dorada ardiendo bajo el sol en el poniente, y yo marcho soñando extraños calendarios que aseguran que tras agosto llega agosto.

(Por circunstancias familiares, hace varios años que no puedo acudir a esta cita con los recuerdos de mi infancia, pero por estas fechas se aviva sin remedio mi nostalgia.)
01/09/2004 22:01 Enlace permanente. Tema: Poesía No hay comentarios. Comentar.

03/09/2004

Ansias de altura

La pista forestal asciende en empinadas curvas camino de la cumbre. Y aquí estoy yo, sentada sobre el pequeño mojón, intentando recuperar las fuerzas. Mi pobre cuerpo iba pidiendo a gritos un descanso. Es cierto el dicho de que el tiempo llena la casa de goteras. Este verano la artrosis me está causando estragos, y al bajar las escaleras de mi casa parezco una pobrecita anciana. Catorce días me ha costado decidirme a escapar hacia el Campo. ¿Tú eres la que te quejabas de los huesos? ¡Qué ganas de sufrir! Total, ¿para qué? ¡Con lo bien que se anda por lo llano! Son los demonios de la comodidad y el conformismo susurrándome al oído mientras camino. ¡Ahhh! Pero bien merecen la pena mis esfuerzos. ¡Ojalá pudiera compartir estos momentos! Canta el viento su canción entre las ramas de los pinos y mece suavemente un mar de hierbas. Un pajarillo montaraz desgrana una hermosa melodía. Danzan las mariposas sobre las flores mientras nutridos escuadrones de libélulas planean en lo alto. Recobradas las fuerzas, apoyada en mi rústico bastón, continuo la marcha, siempre hacia arriba. Suena el agua en el fondo del estrecho barranco y el musgo viste de verde terciopelo las orillas. La yedra estrecha en un abrazo los troncos de los árboles y el sol brilla sobre un hermoso cielo azul. Flores azules, rosas, amarillas, cánticos de chicharras y de grillos, esencias de pinar… ¡Ya he llegado a la cumbre! Mi corazón golpea el pecho cual asustado gorrión cerrado en jaula. Sentada sobre la hierba, gozo y gozo deslizando lentamente mi vista por los amplios horizontes. Y ahí están. Hermosas y solitarias Peñas de Herrera, recortadas sobre el azul del cielo. En un gesto inconsciente, mis manos se alargan en un intento vano de acariciarlas. ¡Quién pudiera llegar hasta ellas! ¡Cómo las añoro!
03/09/2004 23:00 Enlace permanente. Tema: Retazos No hay comentarios. Comentar.

06/09/2004

En las umbrosas entrañas del pinar

En el sesteo de un domingo de verano,
acurrucada en las umbrosas entrañas del pinar, vacías de palabras y motores, arrullan mis oídos los mil sonidos mágicos del bosque:
El rumor de las aguas del escondido arroyo,
el susurrar del viento en el ramaje,
el canto alegre de los pájaros,
el bordoneo de las moscas,
el grito del milano…
Y son los troncos columnas poderosas apuntalando los umbrales de los cielos,
y son brazos las ramas, gesticulando en un lenguaje indescifrable.
Y sobre mí, la inmensa bóveda calada de vitrales, y un rayo de sol, osado y poderoso, rasgando los celajes para besar mis ojos.
Y aspiro los aromas de resina y yedra trepadora, de musgo, de tierra tierna y hojarasca.
¡Bosque hermoso! ¡Bodega rebosante de generosos vinos que me embriagan!
¡Que se te paralicen las manos, depredador maldito, si intentas aniquilar tanta belleza!
06/09/2004 23:17 Enlace permanente. Tema: Poesía No hay comentarios. Comentar.

07/09/2004

En el Regachuelo

Me he sentado sobre la plancha de cemento que cierra la pequeña fuente del Regachuelo, al amparo de la sombra de los chopos. No he encontrado ningún otro sitio donde poder hacerlo, la maleza lo devora todo. Hasta hace poco, los pastores con sus ovejas se encargaban de conservar limpio el entorno de forma natural, pero hoy ya no quedan rebaños. Los escasos pastores envejecieron recorriendo los montes y les ha llegado el tan merecido tiempo de descanso, aunque alguna vez no puedan dejar de sentir añoranza. Los jóvenes se niegan a seguir sus pasos. La vida del pastor es dura y sacrificada, sin días de fiesta, aguantando aguaceros, vientos, fríos, heladas y escarchas. ¿Cuál es su gloria? Su gloria es el contacto estrecho con la naturaleza, impregnarse del aroma del tomillo, el romero y el espliego, observar el aleteo de los pájaros, seguir con la mirada la alocada carrera de los perros persiguiendo al conejo agazapado tras las matas, nombrar a cada oveja por su nombre: La Estrella, la Mansa, la Muda, la Negra. Injuriar a la maldita cabra imprudente que se asoma al precipicio, transportar en la tibia alforja a los corderos recién nacidos, sentirse continuamente acompañado por el ruidoso son de las esquilas y el balido de los animales. Sentarse sobre la manta para comer, en ese rato en que a las ovejas las invade la modorra, compartir el pan con la Sola y el Sultán, los fieles compañeros. Mirar larga y silenciosamente el lejano horizonte, y pensar. ¿Cuáles serán los pensamientos del pastor? ¿Cuáles serán sus sueños? ¿Y cuáles son los míos? En este momento no tengo sueños, ni inquietudes, ni temores por el futuro. Sólo siento que estoy viva. Hay una gran paz en esta fuente, con su hilillo de agua cantarina.
07/09/2004 23:05 Enlace permanente. Tema: Retazos Hay 1 comentario.

09/09/2004

La desgracia está repartida

Me esfuerzo en no creerme el ombligo del mundo respecto a la desgracia. Basta con abrir los ojos y mirar: ahí la tienes, repartida aquí y allá. Mario, el marido de mi amiga, con serios problemas de bronquios y una preocupante diabetes. Apenas hace dos semanas que enterramos a un primo de mi marido, víctima de un cáncer que ha terminado con él en menos de tres meses. A Carmen le han extirpado un pecho. El padre de la amiga de mi hija se sintió indispuesto y sólo duró cuatro días desde que lo ingresaron. Todas esas víctimas como consecuencia del secuestro en esa escuela de Rusia la semana pasada, y… , y… , …y… ¿Para qué seguir? Como dice Carmen Martín Gaite, lo raro es vivir. Pero todo esto no me sirve de consuelo cuando pienso en mi marido. ¿Quién iba a decirme cuando leía en las revistas artículos sobre el famoso científico inglés - no recuerdo su nombre en este momento- al que una enfermedad relegó hace años a una silla de ruedas y siguió día a día la tarea de destrucción de cada uno de los músculos de su cuerpo, que esa cruel enfermedad, a la que hasta hace cuatro años no supimos poner nombre, iba a tomar por asalto nuestra casa? La E.L.A. traidora está convirtiendo a mi hombre, fuerte como un roble hasta hace poco, en un guiñapo, y nosotros, su familia, hemos de presenciar impotentes su imparable deterioro. ¿Señor, dónde están los milagros?- me lamento. Y cada mañana al despertar me digo: Ofrécele lo mejor de ti misma mientras puedas y exprime a fondo cada momento hermoso que te ofrezca la vida cada día. ¡Esa es la única felicidad!
09/09/2004 23:36 Enlace permanente. Tema: Retazos No hay comentarios. Comentar.

12/09/2004

A vueltas con la felicidad

Todos la buscamos, cada cual a su manera. ¡Dichoso aquel que no la busca en el lugar equivocado! Yo intento hacer memoria en esta noche de los dulces momentos en que esa bella mariposa ha rozado mi alma con sus alas: Un beso de mi madre, la mano fuerte de mi padre apretando la mía al caminar, las risas y meriendas compartidas entre hermanos, el calor de la lumbre, fríos copos de nieve sobre mi palma abierta, ronroneos de gato en mi regazo, olores a rosa y a tomillo en el florido mayo, el tibio sol calentando mi cuerpo sobre la tierna hierba, dulce sabor a pirulí de fresa, latidos alocados de mi corazón enamorado, tantos besos de amor… la piel tan suave de mis hijos, pequeñas manos anudadas en mi cuello, mis brazos protectores rodeando su cuerpo… comérmelos a besos, gozar de sus sonrisas, reír, cantar, soñar con ellos…
¡Yo te maldigo en esta noche, reloj tirano, que no me dejas recorrer mi vida entera para gozar uno por uno de todos los momentos felices que me brindó la vida!
12/09/2004 23:45 Enlace permanente. Tema: Retazos No hay comentarios. Comentar.

14/09/2004

Arcoiris glorioso

Salimos a caminar temprano por nuestro recorrido de costumbre. El pueblo está casi dormido. Sólo nos hemos tropezado con Florencio saliendo de su casa, azada al hombro, camino de algún huerto. Yako corre desenfrenado, disfrutando de su recién estrenada libertad. Olfatea las esquinas y va estampando su firma marcando territorio. Al principio lo llevo sin sujetar con la correa, tiene tanta fuerza que me arrastraría sin remedio. Enfilamos por el camino que sube hasta la ermita. El cielo está casi cubierto. Voy desgranando por el camino mis oraciones matinales. Tengo un recuerdo para todos y cada uno de mis seres queridos, amigos, conocidos, desconocidos, vivos y difuntos, expreso mis deseos de un mundo en paz, justicia para los pobres y oprimidos, una tierra de hermanos…Ya estamos junto a la ermita de San Miguel. Hacemos una breve parada. Apoyo mi mano sobre la reja de la puerta y mis labios musitan la proclama del arcángel: ¿Quién como Dios? Y de alguna manera misteriosa, este grito, esta plegaria, atempera mis miedos y me da fuerzas para plantarle cara a la vida. Subimos la pequeña cuesta hasta llegar a la pista forestal y desde arriba miro al pueblo. Busco con la mirada la terraza en la que, casi seguro, estará Pedro haciendo bicicleta. Suele verme todas las mañanas. Te controla, me cuenta su mujer. Los frutos de zarzamora van madurando día a día, no tardaré en probarlos. Yako corre incansable. Persigue a los pájaros, lucha con la piedra que transporta en la boca durante todo el recorrido. Las flores amarillas alegran los ribazos. Oteo el campo a la espera de que los corzos se hagan visibles. Pueden verse con frecuencia para disfrute del caminante, pero la presencia del perro los aleja. Yako descubre una bandada de perdices que levantan el vuelo alborotadas, algún conejo que busca refugio en la maleza, y hasta un gato salvaje que al verse descubierto le planta cara hasta hacerlo desistir de sus ataques. “Que descansada vida la del que huye del mundanal ruido…” Hay tanta paz que me parece que el tiempo queda en suspenso unos instantes, y luego, al despertar de mi embeleso, caigo en la cuenta de que es tan solo un espejismo. Los días pasan y pasan, muy deprisa…Al llegar a la carretera llamo a Yako. Él acude obediente y lo sujeto. Una niebla oscura cubre las Peñas y desciende hacia el pueblo. Siento sobre mi piel unas pequeñas gotas ¿Nos mojaremos, Yako? Y, de pronto, como un milagro, aparece el arcoiris. ¡Oh, Dios! Yo he visto muchos arcoiris en mi vida pero ninguno que lo iguale. Más de una quinta parte asciende por el monte sobre las oscuras encinas de la Tonda, adornándolas como si fuera una hermosa diadema multicolor, hasta trasponer el horizonte junto al castillo. ¡Ni ojo vio ni oído oyó! Por favor, una cámara fotográfica, imploro a gritos, pero nadie me oye. Vuelvo a casa. Sentada en el cuarto de estar, garabateo estas líneas, para retener de forma torpe el hermoso trozo de gloria que se me ha brindado esta mañana. Luego, intentando alargar estos momentos, pongo a todo volumen en mi radiocasette el Aleluya de Händel.
14/09/2004 00:05 Enlace permanente. Tema: Retazos Hay 2 comentarios.

15/09/2004

El hombre y la Naturaleza

¡Eh aquí al hombre! ¡Contemplémoslo! Puede viajar hasta el espacio, ascender a las más altas montañas, descender a las profundidades del mar, internarse en lo más intrincado de las selvas… Ha inventado máquinas poderosas que le permiten convertir la Tierra en algo pequeño y familiar al alcance de su mano. ¿Lo ves? ¡Tan satisfecho de sí mismo, hasta creerse el dueño del universo! Pero, ahí esta la Naturaleza, con sus terribles fuerzas: el agua, el fuego, el viento… enseñándole sus terribles garras de improviso y poniéndolo en su lugar. Cuando esto sucede, el hombre, tan poderoso, se convierte en poco más que un niño indefenso.

19/09/2004

Desde la ventana

Las ventanas de mi clase dan al patio del primer ciclo. Si me quedo en la clase durante el recreo veo un hervidero multicolor de gente menuda en continuo movimiento. Hay sin embargo un grupo de cuatro o cinco chicas de raza gitana de distintas edades apoyadas, y casi inmóviles, junto a la pared. Daría algo por conocer sus pensamientos mientras contemplan a todos los demás corriendo y gritando. Y me pregunto, ¿quién tiene la culpa de esta marginación? ¿Los demás? ¿Acaso ellas? ¿Las dos partes? No sé cuándo comenzará, tal vez en el primer año de infantil, cuando un niño las llama gitanas por primera vez y empieza a despertarse en ellas la conciencia de que hay algo que las diferencia de los demás. Mi gitana, menuda, morena, con sus ojillos como moras y su trenza repeinada, no solo no acostumbra a jugar en el recreo, tampoco habla en clase. Permanece muda y quieta, y sólo sus ojos muy abiertos, que lo miran todo desde su asiento, me dicen que está viva. Me esfuerzo por animarla a hablar. Sólo he conseguido que me conteste alguna vez en un tono de voz apenas audible, pero prefiere contestarme sí o no moviendo la cabeza. Después de todas estas reflexiones he vuelto a mirar. Las gitanas, primas, hermanas y tías, se han juntado, han cruzado el patio y se han colocado cerca del campo de los jugadores de fútbol. Al poco, las mayores se han ido, y las demás se han puesto a batir las palmas, izquierda con izquierda, derecha con derecha…¡Y mi pequeña “muda”, sin notar que yo la observo, salta, canta y palmotea! Su trenza, sujeta con un lacito rosa, se mueve arriba y abajo al compás de sus saltos.
19/09/2004 21:27 Enlace permanente. Tema: Retazos No hay comentarios. Comentar.

22/09/2004

¡No tengas miedo, amor!

¡No quieras encerrar mi corazón tras una reja!
¿Acaso es algo un pájaro sin alas?
Deja que vaya y venga sobre llanuras, ríos y montañas.
Que se sacien mis ojos con el rojo color de la amapola,
con el fresco verdor de los trigales,
con el azul del cielo…
Que escuchen mis oídos el cantar del viento en la arboleda,
el rumor de las aguas del torrente, el rugido del trueno,
las risas de los niños…
Y brotará en mi alma una hermosa canción para ti.
¡No tengas miedo de mi vuelo, amor!
Que yo escogí tus ramas para prender en ellas,
para siempre, el nido.
22/09/2004 22:28 Enlace permanente. Tema: Poesía No hay comentarios. Comentar.

27/09/2004

La montaña

Ayer leí en el periódico que los especialistas de montaña habían evacuado en el valle de Benasque a un montañero de ochenta años que había sufrido una fractura en la pierna. Más de uno se habrá preguntado al leer la noticia. ¿Y qué hace escalando un hombre de esa edad? Y yo me pregunto: ¿Qué tiene la montaña, que ejerce sobre los hombres tan extraña fascinación? Son capaces de sufrir hasta el límite de su resistencia, con peligro de dejarse la vida en el intento, a cambio de poner el pie sobre las altas cumbres, jamás holladas por otro ser humano. ¡Es cierto! La montaña llama, aunque no todos sean capaces de escucharla. Yo he sucumbido muchas veces a su hechizo, aunque sea a niveles más humildes. El Costanazo, la Tonda, el Picurezo, las Peñas de Herrera, el Moncayo, me han hecho disfrutar de esa sensación única que no sabría explicar. Ya desde niña, asomada a la atalaya del castillo, me gustaba contemplar a lo lejos su silueta familiar. Después, con el paso de los años, la vida, por sus particulares derroteros, me condujo a otro lugar desde donde puedo seguir contemplándolo, ahora más de cerca. Durante años, todos los veranos nos acercábamos a él para gozar de sus hermosos bosques, de sus frescas y claras aguas, de sus incontables olores y colores, y para recorrer, trabajosamente pero con un gran gozo, el estrecho camino que conduce hasta su cima. En dos ocasiones, pasada ya la zona boscosa, en una empinada cascajera, me acometió el llamado mal de altura. Empecé a sentirme mal, me martilleaban las sienes y la visión se tornaba borrosa. No quise ser un lastre para mi gente y me empeñé en quedarme allí, esperando su bajada. Durante aquella hora y media, empecé por lamentar mi mala suerte, para pasar después a gozar escuchando los sonidos de la montaña, mirar el cielo, tan azul, tumbada boca arriba sobre unas rocas, e incluso me sentí inspirada para componer un pequeño poema. En la segunda ocasión, tuve la precaución de tumbarme cara arriba sobre la senda y esperé unos minutos con los ojos cerrados hasta que mi organismo volvió a la normalidad. Mis hombres esgrimieron todos los argumentos que da el cariño para hacerme continuar. ¡Casi me subieron en volandas! Y una vez más pude gustar las mieles de las alturas. ¡Tal vez fuera la última!
27/09/2004 22:29 Enlace permanente. Tema: Retazos No hay comentarios. Comentar.

29/09/2004

Sr. Director

Sr. Director del Instituto de E. Secundaria Obligatoria “*********”

(Oculto el nombre de dicho instituto porque siento vergüenza de que cosas como las que cuento a continuación ocurran en la localidad en la que vivo)

Me dirijo a Vd. para poner en su conocimiento lo siguiente:
Esta mañana, alrededor de las 12, mi marido, que sufre una enfermedad degenerativa y camina con mucha dificultad con ayuda de unas muletas, paseaba por la calle próxima a nuestro domicilio, la calle que conduce al instituto y, al pasar por delante del edificio, ha sido insultado por varios alumnos del centro que estaban asomados a las ventanas del mismo. Los insultos se han repetido cuando ha hecho el camino de vuelta. Se ha tenido que oír de todo: “¡Viejo chocho!” “¡Cacho viejooo!” “¡Anda viejo, échate a correr!” ¡Viejo que te echo una carrera!”- amén de otras “lindezas” semejantes. Se ha sentido indefenso y dolido, como me he sentido yo al enterarme, o como se sentiría cualquier persona bien nacida. Estoy indignada, y al comentar que iba a ponerme en contacto con Vd., me ha dicho que no lo hiciera, que él ya no volvería a pasar por allí. Pero yo no quiero dejarlo pasar. Pienso que los padres, los profesores (entre los que me cuento) y los adultos en general, hemos callado demasiadas veces, y así nos va. “Cosas de niños”, se suele decir. Aunque no tan niños- añadiría yo. Considero que un chico/a de 12, 13, o 14 años, ya es suficientemente responsable de sus actos en circunstancias como éstas. No quiero que vean en mi escrito ningún intento de culpabilizar al centro, pues por supuesto no es esa mi intención, pero sí que me gustaría que lo sucedido, de alguna manera pudiera servir de motivo de reflexión para los alumnos, y que de ahora en adelante, mi marido, o cualquier otra persona, sea cual sea su condición física, puedan pasear junto al instituto sin sentirse agredidos.

Atentamente

Toria Alcázar

(¿Qué sociedad estamos creando?- me pregunto. Hemos progresado mucho en muchos aspectos pero estamos perdiendo valores sumamente importantes, que son los que en realidad nos hacen ser plenamente personas)
29/09/2004 22:55 Enlace permanente. Tema: Cartas Hay 1 comentario.




El alma al aire

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