Sobre el maltrato femenino

Se llama Mónica y es rumana. Como otros muchos miles de compatriotas ella y su marido vinieron a España hace unos años con la ilusión de forjarse una vida mejor. Los comienzos fueron duros. Distinto idioma, distintas costumbres, trabajos mal remunerados, dificultad para encontrar una vivienda digna y, sobre todo, el dolor de haber tenido que dejar en su país a su hijo, al cuidado de los abuelos. Algún tiempo más tarde les nació otro hijo. Poco a poco las cosas fueron mejorando y al fin consiguieron la reagrupación, familiar y un buen grado de integración en el pueblo.
Hoy Mónica está destrozada. El pasado fin de semana, casi por casualidad, leyendo las noticias de su país a través de la página web de un periódico rumano, se toparon con la noticia de que sus padres y una hermana habían resultado heridos por arma de fuego. Todavía no sabe a ciencia cierta el estado de gravedad de sus familiares, pero se teme que la realidad supere lo que alguien le ha contado a través del teléfono. Su hermana había iniciado los trámites para su separación, y el marido, un antiguo militar, amparándose en la fuerza que conceden las pistolas, ha querido evitarlo. Casi ha convertido a su exmujer en un colador y no ha tenido ningún reparo en disparar contra los que se pusieron por el medio para evitarlo.
Hasta aquí lo ocurrido en este caso concreto. Pero esto no sólo ocurre en Rumania. También en España el maltrato a la mujer se ha convertido en un problema grave. Raro es el día en el que no nos llegan noticias de mujeres agredidas, con resultados de importantes lesiones, e incluso de muerte. ¿Qué explicación se puede dar a este fenómeno?
Son demasiados los hombres que confunden el amor con el derecho de propiedad y el sometimiento. Y eso poco tiene que ver con el amor. ¡Ojalá que el amor durase para siempre! Pero muchas veces no es así. Si llega el momento en que el amor se acaba, el hombre no puede utilizar la fuerza para retener a su pareja.
Quizás este fenómeno sea en el fondo un problema de educación que arrastramos desde hace muchos años. Deberíamos preocuparnos seriamente de que los niños, desde bien pequeños, aprendieran que hombres y mujeres somos iguales y que el amor es un don que se da y se recibe desde la libertad y el respeto hacia el otro. ¡Jamás desde la imposición y la violencia! Expresiones como: "Tú harás lo que yo te diga" "Haré contigo lo que quiera" "Serás mía o de nadie" y otras parecidas, deberían desaparecer para siempre de la faz de la Tierra.
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Autor: Corazón...
Comparto la forma de pensar que tienes al respecto. El amor es respeto mutuo, cuándo uno de los dos falta a éste principio creo que se acabo todo, difícilmente se puede recuperar. Somos humanos y como tal deberieramos entendernos hablando.
Yo tengo la esperanza de que un día todo esto cambie y el mundo sea mejor para todas aquellas mujeres que sufren maltrado en todas sus manifestaciones.
Un abrazo muy grande y saludos!
;o)
Fecha: 14/12/2005 08:51.
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Autor: Sandy
es dificil pero hay que tratar de comprender cuando no se esta en ese papel.!!
Fecha: 12/03/2007 08:20.
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Autor: UN DIA SIN AMOR
Fecha: 20/03/2007 22:09.
Autor: LUZ EDILMA LONDOÑO ALVAREZ
Fecha: 01/08/2007 23:50.
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Autor: diana
Fecha: 18/04/2008 16:31.
Autor: Toria
Fecha: 18/04/2008 22:19.










