No nos hemos vuelto ricos

¡Otro año que no nos hemos vuelto ricos! ¡Qué se le va a hacer! ¡Otro año será! ¡Salud que tengamos! Éstas y otras expresiones parecidas han sido dichas o escuchadas por el personal tras el sorteo de la lotería de Navidad.
Es verdad que los juegos de azar están a nuestro alcance todos los días de la semana: las quinielas, la bonoloto, la primitiva, el cupón de la Once, el combo, el sorteo de los euromillones, el bingo, los juegos de Casino… amén de aquellos otros que haya dejado de nombrar, que los habrá, seguro. Pero ninguno como la lotería de Navidad. Hay que reconocer que se trata de un acontecimiento social. Con una gran anticipación - tanto que yo ya compré mi primera participación este verano- toda clase de entidades y asociaciones de todo género: cofradías, comisiones de festejos, clubes deportivos, comercios de todos los ramos, pescaderías, panaderías, tiendas de ultramarinos, carnicerías, floristerías… ponen a la venta, o te lo ofrecen directamente, el número que va a sacarnos de las estrecheces económicas y va a introducirnos directamente en el selecto club de los potentados. Pero la suerte es esquiva y se deja querer. Este año he podido estar en casa mientras se transmitía el sorteo. Me gusta escuchar el sonido de las bolas entrechocándose dentro de los bombos y la cantinela de los niños y niñas del Colegio de San Ildefonso: ¡Ciento cuarenta y tres mil veinteee! ¡Mil eurooos! Y así, uno tras otro hasta que acaban de cantar los números, que tienen la virtud de llenar de alegría a unos pocos y dan - qué remedio- la conformidad forzosa a todos los demás. Y al escucharlos, mis recuerdos me conducen a mi infancia, cuando al salir de la escuela mis hermanos y yo íbamos a buscar a mi madre a casa de la tia Julia, la vecina. Allí estaba con otras mujeres más, escuchando el sorteo en la vieja radio, con la esperanza de que la suerte nos dejara un pellizquito en la pequeña participación que había comprado al cartero del pueblo. ¡Ciento cuarenta y tres mil veinteee! ¡Diez mil pesetaaas! No sé, quizás sea una rareza, pero a mí me parece que la terminación con la palabra pesetaaas dotaba a la frase de más sonoridad. Aunque, por supuesto que si me hubiese tocado el premio, no les hubiese hecho ascos a los euros.
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Autor: Corazón...
Que interesantes son esos juegos aunque yo en realidad no tengo ni la esperanza de un día ganarme uno :( Bueno quien no arriezga no gana eso es así.
Oye Toria aunque no lo parezca éste año tambien nos hemos sacado el premio mayor!!! sí mira un año más que hemos vivido y no sé tú, pero yo tengo salud :)
Qué más le podemos pedir a la vida... Mientras haya vida y salud. Estamos ricas, a que sí?
Es por eso que hoy por ser un día significativo (por qué todos son especiales y buenos para desear algo) Te vengo a dejar un abrazo con todos mis mejores deseos para toda la vida :)
Gracias por tu amistad que es muy valiosa.
Un beso y feliz navidad!!!
MaríAn...
;o)
Fecha: 24/12/2005 07:58.
Autor: Toria
Totalmente de acuerdo contigo Mari An. Mis mejores deseos también para ti, amiga. ¡Feliz Navidad y un beso muy fuerte! Toria
Fecha: 24/12/2005 16:17.










