Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2005.

08/06/2005

Las víctimas del terrorismo

_1434819_010711antieta300[1].jpegEl pasado sábado más de 850.000 personas se manifestaron en Madrid para protestar por la decisión del Gobierno de España de entablar conversaciones con la banda terrorista ETA con la finalidad de acabar con el problema del terrorismo en nuestro país. Miles y miles de personas desfilaron por las calles de la capital, portando en sus manos carteles con el lema: “NO EN MI NOMBRE. NEGOCIACIÓN, NO.” Pude leer en la prensa que en la cabeza de la manifestación marchaban algunas personas en silla de ruedas, víctimas de atentados perpetrados por ETA, entre ellos Irene Villa y su madre. Eso me ha hecho buscar lo que yo reflejé en mi diario sobre este suceso.

17 -10 -1991

Estoy llena de espanto. Tengo grabada en mi retina la imagen de una mujer ensangrentada, con los miembros amputados por una explosión. Intentaba incorporarse y miraba a su alrededor. Buscaba a su hija Irene, víctima también de la barbarie de asesinos de ETA. Tres atentados en el espacio de tres horas en el barrio madrileño de Aluche han causado el dolor y el horror en toda España ( En los bien nacidos, según la acertada expresión del presentador del telediario de la noche.)
Cuando ocurren estas cosas terribles no puedo menos que preguntarme: ¿Son en verdad seres humanos los terroristas? ¿No habrán sufrido acaso sus células alguna extraña mutación, y en realidad nos encontramos ante unos seres monstruosos con apariencia humana? ¿Serán capaces de experimentar el goce que proporciona la contemplación de la naturaleza, la lectura de un poema, o la audición de una hermosa melodía? ¿Qué significado tendrán para ellos palabras como ternura, amor, amistad, compasión, respeto…? Puedo imaginarlos con los ojos borrachos de sangre cuando miran, y con las manos teñidas cuando acarician algo puro e inocente. ¿Qué sentimientos albergará en su corazón la mujer que les dio la vida, que los besó y acarició, que los arrulló entre sus brazos? O bien ha de volverse un monstruo insensible como el hijo o el dolor ha de hacerle estallar el corazón.

¡Qué duro! Madre e hija perdieron sus piernas. Y están también todos los demás. Tantos otros, militares y civiles que murieron o que quedaron marcados para siempre. No es de extrañar que a ellos, a sus familias y a tantos ciudadanos se nos revuelvan las tripas ante el solo pensamiento de que se pueda estar buscando el final a cambio de un borrón y cuenta nueva. ¡Señor Zapatero, no somos santos! Y hace falta serlo para ser capaces de perdonar tanto.

14/06/2005

Alumnos y profesores

qq[1].jpegLlevo unos días de sequedad literaria extrema, como si ningún tema atrajera mi atención lo suficiente como para hacerme expresar mis pensamientos y mis sentimientos sobre el mismo. Esta tarde, mientras arrastro mi desgana - astenia, creo que es su nombre médico – por los rincones de la casa, he encontrado un artículo de Paulo Coelho. Dice así:
Nasrudin, el eterno personaje de las leyendas sufí, estaba sentado a la puerta de su casa cuando vio pasar a un profesor con un grupo de alumnos.
-¿Adónde vas? – le preguntó.
-A rezar para que Dios acabe con la corrupción, ya que él siempre escucha las plegarias de los niños – respondió el profesor.
- Una buena educación ya habría acabado con eso. Enseña a los niños a ser más responsables que sus padres y sus tíos.
El profesor se ofendió.
-¡He aquí un claro ejemplo de falta de fe! ¡Los rezos de los niños pueden llegar a cambiarlo todo!
- Dios escucha a todo el que reza - dijo Narudin - Si sólo escuchase las plegarias de los niños, entonces no habría ni una sola escuela en el país: no hay nada que odien tanto como un profesor.

¿Qué piensa una profesora en vísperas de jubilación sobre la filosofía que encierra este cuentecillo? ¿Qué le dice su experiencia? En primer lugar habría que distinguir entre los alumnos mayores y los más pequeños. Si estuviera al alcance de las plegarias de los primeros el hacer desaparecer de la tierra a los profesores, un alto porcentaje de ellos casi con toda seguridad lo harían. La educación, el aprendizaje, personalizados en los profesores, exigen esfuerzo, y esa virtud no está de moda en nuestros días. De todas formas, yo también tengo que confesar que siendo estudiante en más de una ocasión sentí ganas de pulverizar a alguno de los míos. En cuanto a los más pequeños, está claro que nos demuestran más cariño, pero no por eso la escuela deja de ser para ellos una prisión. Sólo hay que verlos en estos días ya cercanos a la llegada de las vacaciones. Os aseguro que no llorarán al decirnos adiós. Después, cuando llegue septiembre y pasen de curso, la relación con su antiguo profesor se irá haciendo cada vez menor, hasta pasar prácticamente al olvido. ¿Qué vamos a hacer? Es la vida. Aunque a veces no deje de doler un poco. No hace muchos días, una antigua alumna que tenía que hacer una entrevista como trabajo de clase, me pidió si querría contestarla. Una de sus preguntas era: ¿Piensa que merece la pena el esfuerzo realizado con los niños durante todos estos años? Sí, por supuesto – le contesté. Cuando tus alumnos se hacen mayores y ves que se han convertido en unas buenas personas y en unos buenos profesionales, piensas que tú también pusiste tu granito de arena para conseguirlo. Eso, y la tranquilidad por haber realizado tu trabajo lo mejor que has podido, son los únicos premios.

21/06/2005

¡Que se lo pregunten a los niños!

bodag[1].jpegResulta casi imposible abrir un periódico, escuchar la radio o ver la televisión en estos días sin toparte con el tema de los homosexuales, como consecuencia de la ley que quiere aprobar el gobierno de Rodríguez Zapatero para permitir los matrimonios entre personas del mismo sexo, así como la adopción de menores por parejas gays o lesbianas. El pasado sábado tuvo lugar una gran manifestación en Madrid, llevada a cabo por los que están en contra de dicha ley. Millón y medio de personas, según un portavoz de los organizadores, acudieron a la capital de España para hacer pública su disconformidad con la misma – ciento sesenta y seis mil, según fuentes de la Delegación del Gobierno. (Una no puede por menos de sonreírse ante esta guerra escandalosa de cifras) No todos los españoles estuvieron allí, por supuesto. Hay muchos otros ciudadanos preocupados por temas que consideran más importantes, como el paro, el terrorismo, la escasez y carestía de la vivienda, las dificultades para estirar el sueldo hasta fin de mes…
¿Qué piensa el ciudadano corriente sobre el particular? No lo sé. Sólo voy a dar mi opinión.
En los años de mi juventud, que una familia contara entre sus miembros con un homosexual era motivo de enorme vergüenza, de modo que el hecho procuraba esconderse por todos los medios posibles. Maricón, mariquita, marica, de la acera de enfrente, tortillera, eran términos usados en tono de burla y desprecio para referirse a ellos. No se conocían los términos gay y lesbiana, y por descontado, ninguno de ellos se gloriaba de serlo, por el contrario, esto constituía para ellos motivo de enorme sufrimiento por las burlas y vejaciones a los que se veían sometidos. Pasaron los años, y poco a poco el tema dejó de considerarse tabú. Poco a poco fueron saliendo del armario, hasta el punto de que en la actualidad no hay programa que se precie que no cuente entre sus presentadores o contertulios con su correspondiente homosexual, que disfruta alardeando, a mi parecer de forma exagerada, de su condición.
¿El homosexual nace o se hace? Hay quién dice que los homosexuales son simplemente viciosos. Desde mi profesión de maestra sin embargo, yo he podido ver casos de niños en los que se ha manifestado claramente desde los primeros años una inclinación distinta a la que les correspondía por sus atributos sexuales. ¿Tienen estas personas derecho a ser felices compartiendo su vida con otras personas sin ser discriminados por ello? Por supuesto. En lo que tengo ya serias dudas es en el tema de la adopción. Pienso que un niño necesita un padre y una madre, y este referente paterno y materno, con las claras diferencias propias de cada sexo resultan esenciales para que el niño madure y pueda completar su personalidad. La falta de uno u otro le resulta perjudicial y hace que el niño crezca con un vacío difícil de llenar, como ocurre con la muerte de un progenitor – no digamos si esta falta es por partida doble. Y esa carencia la arrastrará durante toda su vida. Alguien puede argumentarme que se dan casos en los que más que padres pueden llamarse monstruos, y que sería más provechoso para el niño no tenerlos. No digo que no. Vamos a ponernos por un momento en el caso de que esta ley se aprobase. ¿Qué pensarían estos niños al llegar a la edad de la socialización y del razonamiento, al comprobar que ellos no tienen como los demás niños un papá y una mamá? ¿Sufrirían estos niños? Sin duda. Y que nadie me venga diciendo que los niños son mucho más tolerantes que los adultos y que aceptan estas situaciones con toda normalidad. Yo trato con niños, y he comprobado muchas veces que el hecho de ser llamados maricas constituye para ellos un grave insulto, porque la sociedad al día de hoy es muy, pero que muy machista.

27/06/2005

El guardián entre el centeno

011105A[1].jpegNo hace muchos días, leyendo la sección de una revista en la que se les pregunta a personas más o menos conocidas sobre sus preferencias sobre un libro, una película y una ciudad, alguien, no recuerdo quién, escogió el libro que lleva por título “El guardián entre el centeno”. No era la primera vez que tenía noticias de él. Recuerdo que el personaje interpretado por Mel Gibson en la película “Conspiración”, estaba completamente obsesionado con este libro y andaba medio loco por las librerías a la búsqueda desesperada de un ejemplar. Así que logró despertar mi curiosidad. Y cuando mi hermana se brindó amablemente a hacerme un regalo, le dije que me lo comprase. Hoy conozco más cosas sobre él. Sé que algunos lo consideran un libro maldito porque era del agrado de Hitler y porque el asesino de John Lennon lo llevaba en su bolsillo cuando lo mató. Incluso he leído que algunos otros condenados, de esos que causan pavor por sus crímenes monstruosos, lo tenían consigo en la prisión. Yo sólo he encontrado en él, y no es poco, los sentimientos y la forma de ver el mundo que le rodea de un adolescente americano perteneciente a una familia acomodada, durante un periodo de tiempo aproximado de unas treinta y seis horas, vividas a un ritmo endiablado, a partir de su expulsión del colegio en el que cursa sus estudios - eso de los estudios es un decir - y que le hace dar con sus huesos en una clínica, que una se barrunta siquiátrica, aunque no se exprese con total claridad en el mismo. Un adolescente que pone en la picota todo y a todos. Sarcástico, sincero, exagerado, tierno, asustado, impulsivo, exigente, desorientado, rabioso, indefenso…, capaz de pasar en el corto espacio de unos segundos de la total euforia al borde del suicidio. En una conversación con su hermana, una niña de diez años por la que siente adoración, ella se le queja amargamente de que no haya una sola cosa que a él le guste de verdad. Después de grandes esfuerzos para encontrar algo que le merezca la pena logra decirle: “¿Sabes lo que me gustaría ser? Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan en él. Yo sería el guardián entre el centeno…” Me ha encantado esta frase. Yo también quisiera serlo. Que ni un solo niño, ni un solo adolescente, sufrieran el desamor, el abandono ,los malos tratos, el abuso sexual, la prostitución, las drogas, el trabajo ilegal, las guerras…, todos esos precipicios profundos a los que están expuestos en tantas partes del mundo, algunas no demasiado apartadas de nosotros

30/06/2005

¡Hasta la vista!

moncayo[1].jpegAdios, amigos. Me voy a pasar el verano a mi pueblito de montaña. Casi con certeza tardaré en poder comunicarme con vosotros a través del ordenador, a la espera de comprarme un portátil que me hace mucha ilusión. Os deseo a todos unas felices vacaciones. Toria
30/06/2005 20:14 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.




El alma al aire

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