Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2005.

02/11/2005

Un día para el recuerdo

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Millones de personas celebran hoy en todo el mundo el Día de los Difuntos. Aunque cualquier momento es bueno para recordar a los seres queridos que se nos fueron, hoy es un día especial, al menos para mí. Es una fecha muy apropiada para hacer balance  de vivos y muertos repasando la lista de familiares, amigos y conocidos. Y no es difícil comprobar que la parte  correspondiente a los fallecidos ocupa cada año mayor longitud.

Poco a poco a lo largo del día, van haciéndose presentes todos, incluso aquellos simples conocidos  cuyo recuerdo se había quedado como perdido en la memoria. Y esta presencia me provoca multitud de sentimientos: amor, agradecimiento, simpatía, respeto, admiración, dolor, indiferencia… Todos estas personas han influido de alguna manera para que yo haya llegado a ser  como soy. Personas que me dieron su amor. Personas trabajadoras, amables, sufridas, valientes, sinceras, desprendidas, cariñosas, alegres… Y aquellas otras: egoístas, orgullosas, intransigentes, presuntuosas, falsas, crueles, rencorosas… que me hicieron sufrir. Para todas ellas mi recuerdo de amor y de perdón en este día. Y mi deseo sincero de que descansen en paz.

06/11/2005

¡Por Dios! ¡Que no son patatas!

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Quién no conoce la anécdota de aquel nuevo rico que mandó construir una gran mansión. Después compró para sus habitaciones los muebles más lujosos, entre ellos una enorme librería fabricada con maderas nobles. Cuando la tuvo instalada, acudió a una librería y pidió al librero que le vendiera el número de metros exacto de libros que necesitaba para poder llenar las estanterías de la misma. Pero por lo que pude comprobar ayer, no sólo hay gente que utiliza las medidas de longitud para comprar libros. También los hay  que utilizan las de peso.

En la parte central del vestíbulo de un centro comercial bastante importante habían instalado unos pequeños espacios adosados que contenían numerosos libros. Sobre ellos había unos carteles con éstas o parecidas ofertas: “Compre libros a peso” “Compre 1 Kilogramo de libros por 6 euros” “Libros de 1Kg. de peso por 10 euros”

¿Cómo expresaré mis sentimientos al respecto? Me dolió. Era como si hubiese recibido una afrenta personal. Amo los libros. Han sido mis amigos desde los años de escuela. Ellos me han permitido conocer países lejanos y exóticos a los que no viajaré nunca. Me han hecho vivir aventuras apasionantes. Con ellos he compartido los sentimientos de sus personajes, he podido alegrarme con sus momentos de dicha y llorar con sus desgracias. Los libros me han enseñado muchas cosas sobre la naturaleza humana y sobre la vida. Creo que no hay ni un solo libro, incluso aquel que nos parece malo, que no pueda aportarnos algo. La sola visita a una librería o biblioteca es motivo de placer para mí. Me gusta verlos colocados en las estanterías, como cofres cerrados esperando a que alguien levante sus tapas para dejar al descubierto los tesoros que guardan entre sus páginas.

Por contraste, unas horas antes de que yo descubriera el ultraje de su venta a peso, en otro centro comercial de renombre un autor firmaba ejemplares de su último libro, mientras la gente guardaba fila esperando pacientemente que llegara su turno. Me pregunto qué sentiría un escritor que haya dedicado meses e incluso años de su vida a la creación de un libro si descubriera a ese hijo de sus entrañas, junto a  los otros pobres libros que han corrido la misma suerte, en uno de esos puestos de venta de “a tanto el kilo”

10/11/2005

¡Si no ríes, no vives!

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Ayer fui a la farmacia para recoger unos medicamentos de mi marido, y allí coincidí con Celia, una antigua alumna de mis primeros años de maestra en este pueblo. Es la madre de Elisa, una niña de ocho años de la que también he sido profesora en lo dos últimos años de vida profesional. Una de las personas presentes me preguntó si echaba en falta la escuela.

- Para qué te voy a mentir. Lo cierto es que me encuentro divinamente sin ella- contesté con la mejor de mis sonrisas.

 Al oírme, Celia rompió a reír a carcajadas. Unas sonoras carcajadas  que consiguieron que todos los que estábamos allí acabásemos riendo contagiados. Y hoy, por casualidad, hojeando el libro “La alegría de vivir” de Phil Bosmans, me he tropezado con este artículo: ¡Si no ríes, no vives! He entresacado de él estas jugosas frases:

 La risa es salud.

Si a causa de las preocupaciones,

envejece el corazón,

también tu rostro aparecerá pronto lleno de arrugas.

La risa libera.

El humor relaja.

 La risa es el mejor cosmético

 para tu belleza externa

y la mejor medicina para tu vida interna.

Con la risa  tu digestión resultará beneficiada,

 tu apetito se estimulará

y tu presión arterial permanecerá estable.

 La risa y el buen humor

 crean espacios nuevos

para alegrías desconocidas.

Un día en que no te has reído,

 es un día perdido.

Debo confesar que no me río mucho. Todavía recuerdo cuando, hace años, una pelicula, un programa de televisión, escuchar chistes a algún conocido, o la lectura de un episodio gracioso de un libro, provocaban mis carcajadas. Ahora son pocas las cosas que me hacen reír. A lo mucho, logran arrancarme una pequeña sonrisa. Hoy me hago el firme propósito de tratar de reír más a menudo. ¡Me reiré! ¡Me reiré del mundo y de mí misma! No estoy dispuesta a dar por perdido ni un solo día de mi vida.

17/11/2005

Tuning

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 Hoy me he topado con la palabra tuning. No sé si la habría escuchado alguna vez antes de ahora, pero, entre las mobbing, bulling, rafting, puenting y demás palabras …ing que están de actualidad, es posible que me hubiese pasado desapercibida.

Tuning: Puesta a punto de un coche según el gusto del dueño. Así lo define el autor del artículo publicado sobre este tema en la revista XLSEMANAL. Y dice cosas como éstas:

El tuning mueve en España más de 500 millones de euros al año. Son más de 200.000 los coches tuneados. Faros desde 300 euros. Interior desde 2.600. Llantas cromadas de hasta 1.000 (también las hay con oro o rubíes) Volante y pedales, 650 euros. Tubo de escape desde 150 (llegan a sonar a 125 decibelios.) Set multimedia desde 1.300...

Para el tunero no hay nada más imperdonable que pasar inadvertido. Desde sus coches parecen gritar: Mírame, muere por mí o, al menos, para empezar, por mi coche.

Hasta 60.000 personas asisten a la concentración que tiene lugar en Montmeló, en Cataluña. Cientos y hasta miles de coches tunados hacen sonar sus motores, sus altavoces con la música a tope y sus cláxones, de sol a sol.

Todos los entrevistados confiesan llevar el tuning en la sangre, y por esta afición son capaces de prescindir de muchas cosas: fumar, beber, irse de juerga…

-"¿A quién no le gusta que todos lo miren por la ciudad? Y hoy mi coche es como… mi vida. Vivo por y para el coche. Para el coche y para mi novia. Nada más… Yo y el coche. Sólo el coche."

-"Salía del trabajo y me iba al taller hasta las dos de la madrugada. Así durante dos años, sábados y domingos. Además del dinero, (se gastó más de 30.000 euros sin contar el precio de compra del coche) me costó el divorcio"

-"Pones el coche debajo de la ventana de tu casa y te pasas la noche mirándolo, morado de placer. No te cansas, y le echas fotos y vídeos, y tu mujer te pregunta "qué haces" y tú contestas "miro el coche", como si fuera un cuadro. Y si no hago eso, estoy mirando revistas o vídeos. Ya le he dicho a mi mujer que si algún día me pasa algo, arroje mis cenizas a la pista del Circuito."

-"Todos nos parecemos en algo ( Se refiere al Neng de Castelfa, el personaje del programa de Buenafuente que encarna a los tuneros, amado por unos y aborrecido por otros). Es la esencia, la juventud, la locura, el querer disfrutar de la vida"

-"Mi mujer comparte mi afición. Eso sí: jamás me daría a elegir entre el coche y ella…"

Y, a las preguntas: ¿No tienes un ser humano, y no una máquina en el que gastarte el dinero? ¿Por qué no adoptas un niño en África o ayudas a salvar el medio ambiente? Un tunero responde: ¡ Hazlo tú! Mira que hay gente en el mundo como para que vengas a tocarme los huevos con eso…"

Con todos mis respetos, he decidido no hacer tuning. Tengo mi corazón ocupado en otras cosas. Además… Me gusta pasar desapercibida.

17/11/2005 18:23 Enlace permanente. Tema: Reflexiones personales No hay comentarios. Comentar.

21/11/2005

El sudoku

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No he podido leer el periódico ni la revista XLSEMANAL como suelo hacerlo cada tarde de domingo. Después de comer, una vez terminadas las tareas domésticas, he ayudado a mi hija a redactar un escrito. Luego hemos tenido visita. Cuando por fin estaba en disposición de comenzar la lectura, he abierto el periódico por la página de los pasatiempos. Me gusta leer las tiras de Garfield y Fred Basset. Después, armada de lápiz y goma, me pongo a rellenar el Autodefinido. Suelen ser bastante asequibles. Pero, desde este verano, he descubierto un nuevo pasatiempo. Y allí está al acecho, esperándome para ponerme a prueba y gozar con mis repetidos fracasos.

Se llama Sudoku. Consiste en un tablero, dividido en nueve cuadrados de nueve celdas cada uno. Algunas de las celdas contienen un número. El juego consiste en rellenar los nueve cuadrados con las cifras del 1 al 9, sin que éstas se repitan ni en los cuadrados ni en las filas ni en las columnas. ¡No es fácil! ¡Nada fácil! Domingo tras domingo acabo dándome por vencida con una triste sensación de perdedora. Pero hoy, no. Lo intento una y otra vez, hasta que la cabeza me echa humo. Y, casi sin darme cuenta, ha anochecido. Mi marido solicita mi atención, así que dejo el entretenimiento aparcado. Me he jurado a mi misma que no me iré a la cama sin lograrlo. Y… ¡de repente se me ha encendido una lucecita! Cojo un papel aparte y voy anotando las cifras comunes entre cada fila y cada columna. Luego hay que ir eliminando las repetidas. Es un buen método. ¡Siempre que no te dejes de anotar algún número y tengas que empezar de nuevo!

Dicen que los aragoneses son tozudos. Yo no lo soy por nacimiento, pero quizás se me haya pegado al cabo de los años. ¡Viva! ¡Lo he conseguido! ¡Ah! ¡Qué sensación de triunfo! Desde ahora no tendrá secretos para mí. Dicen que este jueguecito es bueno para estimular el cerebro, sobre todo para las personas que estamos pisando el umbral de la tercera edad. Será así, pero durante el largo rato que he dedicado al maldito Sudoku, he pensado que se me fundían las neuronas.

21/11/2005 00:50 Enlace permanente. Tema: Retazos Hay 2 comentarios.

22/11/2005

El fútbol y sus apasionamientos

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De todos es sabido que el fútbol levanta pasiones. Cada lunes durante la temporada liguera, en las oficinas, en las fábricas y talleres, en los trenes y autobuses, en cualquier punto de reunión, el fútbol es tema de obligada conversación para los miles y miles de aficionados a este deporte. Pero este intercambio de opiniones rara vez transcurre de una forma sosegada. No. Éste es un mundo de un apasionamiento increíble. Cualquier comentario expresado en tono amigable y coloquial puede degenerar, casi sin darse cuenta, en una discusión acalorada. En más de una ocasión los exaltados han llegado a las manos. Y hasta se ha causado la muerte del aficionado rival alguna vez.

No es éste el caso que me ocupa. Me gusta oír la radio mientras hago las tareas de la casa. Esta mañana he sintonizado el programa "Buenos días" de Radio Nacional de España. Suelen lanzar al aire un tema, invitando a los oyentes a dar su opinión sobre el mismo a través del teléfono o del correo electrónico. Hoy han propuesto el de las relaciones entre suegros y yernos. No he podido escuchar a todos los participantes, pero al final del programa han repetido la anécdota contada por uno de ellos, supongo que por considerarla la más divertida. Era un hombre de Sevilla, uno de esos andaluces que como tantos otros tiene la sal por arrobas, de modo que todo lo que cuentan resulta divertido. ¡Ojalá supiera yo repetirla ahora con esa gracia!

"Pues er caso es - decía el hombre- que un día estábamos comiendo toa la familia en casa de mis suegros. Y empesamos a habrá de fútbol. Y unos éramos del Betis y otros del Sevilla (los dos equipos de la misma ciudad, como es bien sabido) Y entonses mi suegro empesó a discutí con mi cuñao, que es también su yerno. Y cada ves chiyaban má. Y entonses mi suegro se asercó a donde mi cuñao questaba comiendo, y ar gritá se le cayó la dentadura ar plato de mi cuñao. Entonses mi cuñao, coge er plato, y lo tira por la ventana a la calle. Y era una calle que pasaban muchos coches. Entonses, tor mundo salió a ver qué pasaba con la dentadura, y ya le habían pasao cuatro o sinco coches por encima…

Los locutores se reían a carcajadas. Yo me he reído como no lo hacía en mucho tiempo. Era una risa imparable, de esas que te producen dolor de estómago y que te hacen llorar. Si hubiese sido posible reunir las risas de todos los oyentes es más que seguro que las carcajadas se hubieran escuchado en la China, o hasta en el Japón. Todavía me río al recordarlo.

Lo que el sevillano no nos ha contado es cómo terminó el chascarrillo. Si el suegro se tomó el desastre con filosofía o si el yerno tuvo que reembolsarle el precio de la dichosa dentadura. ¡Que una dentadura en estos tiempos vale una buena pasta! ¡Qué Dios nos libre del dentista! ¡Amén!

 

22/11/2005 00:12 Enlace permanente. Tema: Retazos No hay comentarios. Comentar.

25/11/2005

Perdida en la ciudad

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Hoy he ido a la ciudad. El motivo de mi viaje era asistir a una charla sobre los cuidados a los enfermos de ELA, la enfermedad que padece mi marido. Cualquier información sobre este mal devastador puede resultarnos útil.

La reunión estaba fijada para las seis de la tarde en la sede de la Asociación, ubicada desde hace poco tiempo en una  zona prácticamente desconocida para mí. Así que ayer pedí a mi hijo que buscara en el plano la situación exacta de la misma y, una vez localizada, estudié las posibles líneas de bus para llegar hasta allí. Hasta me hice un pequeño croquis en una libreta.

Mi autobús ha llegado con retraso a Zaragoza. Rápidamente me he dirigido a la parada más cercana para coger el autobús urbano que me llevara hasta la casa de mi hermana, a la que quiero mucho y siempre que me es posible visito. No he podido estar con ella más que unos minutos. Después he cogido otro autobús hasta las proximidades de la Plaza de España, y desde allí, el tercero me ha dejado en las proximidades de mi lugar de reunión. Al bajar del mismo se me ha ocurrido que quizás en esa zona habría alguna otra línea que me permitiera volver a la estación de autobuses sin necesidad de hacer transbordo.

- ¡Qué bien! – me he dicho al mirar el recorrido de la línea 24. Este autobús me llevará hasta la Avenida Madrid. Y con la tranquilidad de haber dejado el asunto resuelto, he llegado al local.

La reunión ha transcurrido con normalidad, aparte de la impresión que me ha producido ver algunos afectados de ELA en un grado mucho mayor que mi marido. No pensaba que el acto iba a durar tanto. Tras mirar tres o cuatro veces el reloj un poco nerviosa, he llegado a la conclusión de que no podía permanecer allí más tiempo porque corría el riesgo de no poder volver a casa. Así que, tras excusarme ante las personas que daban la charla, he salido pitando hacia la parada. Había anochecido por completo y hacía frío. El autobús tardaba en llegar y yo empezaba a impacientarme. Por fin ha llegado y se ha puesto en marcha. Durante el recorrido, yo iba mirando alternativamente al reloj y a los nombres de las calles. No había ninguna que me resultase conocida. De repente he tenido la clara sensación de que me había perdido. No me gusta ir sola por la noche. La ciudad, amigable y bulliciosa durante el día, al llegar la noche se me antoja fría y hostil. Los viajeros iban bajando, hasta quedar apenas cuatro o cinco. Entonces, he pasado a la parte delantera para hablar con el conductor. ¡Había cogido el autobús en el sentido inverso! Así que lo que en realidad estaba haciendo era alejarme cada vez más de mi destino.

- Tendrá que llegar hasta el final y sacar otro billete para volver. Dentro de unos cuarenta minutos llegará a la Avenida Madrid – me ha dicho.

- ¡Por Dios! ¡Que tengo que coger el autobús para ir a mi pueblo a las ocho y media!

- No llegará. Pruebe a coger un taxi. Tal vez tenga suerte.

El pánico iba apoderándose de mí. Me veía caminando por calles desconocidas, no pasaba un mal taxi y el tiempo corría de forma despiadada.

- ¡Un taxi! ¡Un taxi! ¡Por fin!

He dado la dirección al taxista con escasas esperanzas de  llegar a tiempo. Hemos cruzado media ciudad. Parecía que todos los semáforos se hubiesen puesto de acuerdo para prohibirnos el paso.

- ¡No llego! ¡No llego! – me decía mientras preparaba el dinero, intentando ganar tiempo.

El taxi ha parado casi enfrente de la estación, junto al paso de peatones. ¡Allí estaba  el autobús, a punto de arrancar! He corrido como hace tiempo que no lo hacía, hasta llegar a la meta con la respiración agitada.

¡Viva! ¡Lo he conseguido!

¡Qué bien me encuentro ahora! Confortablemente sentada detrás del conductor, bien caliente, escuchando la conversación de los viajeros más próximos, recuperada mi tranquilidad y camino de casa. ¡Hogar! ¡Dulce hogar!

 

25/11/2005 20:34 Enlace permanente. Tema: Retazos No hay comentarios. Comentar.

29/11/2005

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"USTED ES UNA PERRA"

Esto dice el comentario que he recibido en mi correo. Me lo han enviado desde el artículo Las botas de Ronaldiño que escribí hace unos días en mi blog.

Una cosa así te deja descolocada. Deduzco que ese lector –digo lector y no lectora, porque me lo remite desde la dirección www.carlos.com. – debe de ser un gran forofo del famoso jugador del Barcelona, hecho que de ninguna manera lo disculpa de su falta de educación. He repasado el escrito buscando en él algo que pudiera resultar el detonante que ha llevado al susodicho a dedicarme esas palabras injuriosas, pero la verdad es que no encuentro nada que las justifique. He de confesar que no siento afición por el fútbol, sin embargo soy totalmente respetuosa con todas las personas que la tienen. Es más, los hombres de mi casa suelen hablar del tema con frecuencia y siguen casi todos los partidos por la televisión. Yo, mientras, me dedico a cualquier otra cosa que me guste. Y aquí paz y luego gloria. Lo único que quería resaltar cuando escribí sobre Las botas de Ronaldiño es que, en un mundo en el que 800 millones de sus habitantes padecen la terrible lacra del hambre, todo aquello que signifique derroche u ostentación produce un chirrido en la conciencia de cualquier persona dotada de un mínimo de sensibilidad.

Una vez dicho lo anterior añadiré que esta anécdota, mira por dónde, me ha servido para reflexionar y preguntarme sobre el porqué de la utilización de la palabra perra como un insulto. Yo tengo un perro pastor alemán de nombre Yako al que quiero mucho, y antes tuve dos hembras de la misma raza, Tania la primera y Katia después. Todo aquel que tenga un perro, o haya tenido contacto con ellos, conoce las muchas cualidades que poseen estos animales. Son agradecidos, cariñosos, pacientes, leales… lo que no puede decirse de algunos individuos pertenecientes a la raza humana.

29/11/2005 18:31 Enlace permanente. Tema: Reflexiones personales No hay comentarios. Comentar.




El alma al aire

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