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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2005. 01/09/2005Día 1 de septiembre Este primero de septiembre es para mí muy especial. A efectos administrativos hoy es mi primer día como funcionaria jubilada. Y esta nueva situación me permite experimentar sensaciones no vividas hasta ahora. Por primera vez a lo largo de mis cuarenta años de profesión, el 1 de septiembre es sólo un día cualquiera, como lo fue el de ayer, como espero que lo será mañana. Un día para vivirlo sin prisas ni estrés, para dejar pasar las horas con el reloj durmiendo en un cajón. Y como cada día, hoy me he levantado temprano para hacer el recorrido cotidiano con la mañana recién estrenada. Yako y yo por los caminos solitarios, viendo despertarse al sol. Contemplando desde lo alto el pueblo blanco y dormido. Tomando las dulces moras que se ofrecen a nuestro paso. Adivinando apenas a los esquivos corzos que huyen veloces al advertir nuestra presencia. Respirando el aire, tan perfumado y limpio. Escuchando el canto a la vida que brota de cada rincón. Y a la vuelta, el desayuno reposado, en compañía del hombre que quiero, el que necesita toda mi ayuda y mi apoyo. Y hacer las tareas de la casa, sin agobios, porque ya se hará mañana lo que no se hace hoy. Y disfrutar de una buena zarzuela. Y escribir. Y leer. Y pasear con la gente por la carretera cuando caiga la tarde. Y salir tras la cena a la calle para disfrutar de un buen rato de fresca, con partida de guiñote incluida. Sin prisas una vez más. La experiencia y los años me enseñaron que el camino de la felicidad pasa por no dejarse atrapar por los deseos de cosas que no están a nuestro alcance. Yo trato de aplicar en mi vida esa lección. Alguien me dijo que sentiré nostalgia por mi trabajo en la escuela. No lo creo. Para mí es una etapa acabada. Ha llegado la hora del relevo, de que otra persona coja el testigo.06/09/2005La tragedia del Katrina Dolor y una gran sensación de impotencia. Eso es lo que siento al contemplar las imágenes y al escuchar los testimonios relacionados con la enorme tragedia producida por el huracán Katrina en los Estados Unidos. Y también desconcierto. Hasta ahora, muchos de nosotros pensábamos que las grandes catástrofes que producían tal grado de muerte y destrucción eran cosa de los países tercermundistas, con sus graves carencias en materia de construcción de edificios, de infraestructuras, de comunicaciones, de recursos económicos y humanos. Pero… Esta vez está sucediendo en ese país que tiene a gala considerarse el más fuerte y poderoso de la Tierra. Y al ver tal caos y tal desolación, con tantos miles y miles de personas desprotegidas, esperando durante días la ayuda que no acababa de llegar, una no puede por menos de sacar esta conclusión: Este país orgulloso ha resultado ser un gigante con los pies de barro. Y al constatar que la mayoría de los perjudicados son personas de raza negra, añadiré algo más a lo dicho: En Estados Unidos sólo hay algo peor que ser pobre; es ser negro y pobre. Por si hubiéramos tenido alguna duda al respecto, lo vivido en estos días se ha encargado de darnos la razón.11/09/2005¡Felicidades! Hoy es el cumpleaños de mi hermana. La mujer a la que tan unida me siento, a la que tanto quiero y que tanto me quiere. Hemos tenido la suerte de disfrutar, ya desde la infancia, de una relación muy especial. Ella supo hacer de segunda madre de mis hijos mientras yo estaba ocupada con mi trabajo en la escuela. Experta en biberones y pañales, dispensadora de besos y caricias, paño de lágrimas y veladora en noches de insomnio y calentura. Tere, la mujer de tierno corazón. ¡Qué afortunada me siento de tenerla! Ha sido para mí una bendición. ¡Felicidades, hermana! ¡Ojalá estuviera en mis manos poder concederte lo mejor!11/09/2005 20:37 Enlace permanente. Hay 1 comentario. 12/09/2005La vuelta al cole 16-9-1991¡Veinticuatro! ¡Veintitrés! ¡Veintidós! Las últimas horas van consumiéndose a ritmo vertiginoso. ¡Tres! ¡Dos! ¡Una! ¡Ya está! Comienza el curso. Vuelven las prisas. Los días apretados. El encuentro con profesores y alumnos nuevos y antiguos . El estreno del aula. El bullicio de los niños y los padres en el patio, junto a las puertas de entrada. ¡Míralos! Algunos hacen pucheritos. Es tan hermoso el verano… Os entiendo muy bien, pequeños. Al sonar la sirena una especie de hormigueo te recorre por dentro. Algo nuevo está a punto de comenzar. Una nueva andadura con un buen acopio de ilusiones… Los nuevos alumnos van entrando en clase. Veintiún pares de ojos me observan con curiosidad. Vamos a ser compañeros, amigos, espero, durante dos años. -Yo te conozco, seño. Desde hace muchos, muchos años- dice Feli, una morenita de cinco años, con dos ojos negros como las moras. Retengo la risa. - Sí, Feli. Es verdad. Paso lista, tratando de asociar cada cara con su nombre. Y empezamos. Hablamos de las vacaciones. Hacemos un dibujo de la familia. Todo de una manera informal, tratando de hacer fácil la primera jornada. Llamo Laura a Vanesa, y Noelia a Natalia. Fernando llora y llora porque quiere irse a su casa. Trato de consolarlo sin éxito. Habrán de pasar dos horas hasta que empiece a mostrar algo de interés por lo que hacemos. ¡Qué largas resultan estas cuatro horas del primer día! Para ellos y para la seño. - ¿Cuándo saldremos al recreo, seño? - Pronto. Falta un poquito. - ¿Ya se he pasado el poquito, seño? - Todavía no. - Seño, me meo. - Yo también, seño. ¿Puedo salir? Este año estrenan patio de recreo porque “ya son mayores.” Han instalado una nueva fuente y todos quieren beber a la vez. Pocos juegan. Van y vienen como perdidos en este espacio más amplio. Los más, se limitan a subirse en el borde inferior de la valla y a mirar a los alumnos de los cursos superiores.. Las fiestas recién terminadas, con sus numerosos festejos de vaquillas, dan pie para imitar a toreros y animales. Al entrar del recreo más de uno me pregunta: - ¿Nos vamos ya a casa, seño? - No. Dentro de un poco. ¡Y qué largo se les hace ese poco! No he necesitado ir hoy al cole para saber que el comienzo de curso habrá sido parecido. 23/09/2005Con las manos abiertas Ya se nos fue el verano.Se escondió en los jugosos racimos de las viñas, entre las nubes grises, en el rumor de las doradas arboledas. Hubo un tiempo en el que yo intentaba aprisionarlo todo, como el niño que aprieta su manita para atrapar el agua de la fuente mientras ésta se escapa entre sus dedos. Hubo un tiempo, sí. Pero al fin, como el niñito aquel aprendí la lección. No cerraré jamás mis manos para retener nada. Y si algo hermoso se detiene gentilmente a mi lado, un minuto, una hora, tal vez un día… me sentiré feliz y le diré: Esta es mi casa. Puedes quedarte o irte. ¡Tú decides! |
El alma al aire¡Bienvenid@! Me siento muy feliz de que estés en mi blog.
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