La primavera

Esta mañana he viajado a Zaragoza con motivo de una visita médica. Yo, tan amiga de vender el momento presente a todo el que me escucha, en ocasiones no puedo sustraerme a oscuros pensamientos sobre el incierto futuro, y mi cuerpo se resiente. Así que ando estos días a la busca de un buen remiendo.
Los almendros visten ya su hermoso traje blanco a ambos lados de la carretera. Corre por sus duras venas la sangre ardiente de la vida que renace tras los fríos del invierno. Y al mirarlos, algo muy dulce se va extendiendo lentamente por las mías. ¡Bienvenida sea, primavera!
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