¡Están vivos! ¡Están vivos!

20060901002450-gracias-1-.gif

Estoy segura de que a estas horas de la noche este es el grito de alivio que se escapa de la garganta de cada uno de los habitantes del pueblo. Ha sido un día denso, duro, desgarrador. Un día de prueba. Dos primos, dos niños de cuatro y cinco años, traviesos y llenos de vida, mientras los adultos estaban con el trasiego de cargar las maletas en el coche para trasladarse a Barcelona, su lugar de residencia, se han escabullido barranco abajo para jugar con el agua bajo un destartalado puente. Cuando el padre ha bajado a su encuentro, apenas había tenido tiempo de poner los pies sobre el mismo cuando la pesada plancha de hormigón se ha desplomado atrapando a los dos pequeños. Los gritos pidiendo socorro han rasgado el aire y llenado nuestros corazones de espanto. Hemos corrido lo más aprisa posible hacia el lugar de donde procedían las voces desgarradoras de un hombre joven que ha visto a su hijo y a su sobrino inmóviles bajo la zona desplomada. Casi no soy capaz de relatar los hechos con coherencia. Sólo sé que me he encontrado allí con otras cuatro o cinco personas. Uno de los pequeños, ensangrentado y aturdido, ya estaba en los brazos de su padre que no sabía hacer otra cosa que gritar: ¡Está muerto! ¡Está muerto! ¡Por Dios, sacadlo de ahí!! Se refería al otro pequeño, su sobrino, que permanecía oculto casi en su totalidad bajo el trozo de puente desprendido. Nerviosos, casi sin saber qué hacer, todos los presentes hemos hecho palanca para lograr levantar la placa y entonces yo, sacando fuerzas de flaqueza, he agarrado al niño por los hombros hasta lograr sacarlo de la trampa. No sé decir quién me lo ha cogido de los brazos para colocarlo sobre el suelo. En ese momento, he perdido el equilibrio y he caído sentada sobre la escasa corriente. El niño permanecía inmóvil, sin signos visibles de vida. ¡Qué minutos de angustia y qué impotencia tan grande! Una amiga enfermera, que casualmente acababa de llegar a hacerme una visita, ha comenzado a hacerle la respiración boca a boca, le ha dado masajes en el pecho, procurando no moverlo para evitar posibles daños. El niño estaba mojado, frío. Pronto ha aparecido una manta para tratar de envolverlo y darle calor. Todos mirábamos al pequeño con ansiedad, esperando de él el más pequeño movimiento. Hasta que al fin el milagro se ha producido. Tal vez haya sido San Miguel, el patrono del pueblo, agobiado por tantas peticiones, el que nos los ha devuelto. La médica del pueblo, un helicóptero, una ambulancia, la Guardia Civil, los bomberos, han acudido rápidamente a nuestra petición de ayuda. Nuestro agradecimiento más sincero para todos ellos. Las últimas noticias dicen que no hay daños irreparables, ni conmociones cerebrales, ni problemas serios en los órganos internos. Sólo un fémur roto y  brechas y contusiones varias. ¡Ojalá sea así! ¡Gracias, Dios mío por estas dos pequeñas vidas! Esperamos verlos, bulliciosos, correteando por nuestras calles el próximo verano.

01/09/2006 00:25

Comentarios » Ir a formulario

gravatar.com
Autor: Corazón...

Hola Toria :)

Querida amiga, me alegra mucho poder saludarte y más cuándo eres portadora de una maravillosa noticia :) Es para gritar de felicidad, Dios existe claro que sí y está allí cuándo más lo necesitamos :)
Me uno a la alegría, enhorabuena.

Besos y muchos saludos.

MaríAn...

;o)

Fecha: 03/09/2006 07:10.


gravatar.com
Autor: bouzzas2006

ES DIFICIL ENCONTRAR ALGO INTERESANTE PERO AL DAR CON TUS RELATOS ME EMOCIONÉ Y ME GUSTARON MUCHO PORQUE TIENEN MUCHA CALIDAD.
ME GUSTARÍA QUE ENTRARAS EN LOS MÍOS Y QUE ME DIJERAS TU OPINIÓN. SOY UN DEBUTANTE EN ESTE TEMA.
JOSÉ MANUEL BOUZAS.

Fecha: 15/09/2006 17:50.


Añadir un comentario




No será mostrado.








El alma al aire

¡Bienvenid@! Me siento muy feliz de que estés en mi blog.

Temas

Archivos

Enlaces


Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con iCities, 1001 relatos y el I Encuentro Rural de Blogs.]