¡Que la vida sea generosa contigo, Natascha!

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Todavía sigo impresionada. La noticia de la liberación de Natascha Kampusch, la joven austriaca que ha permanecido secuestrada durante ocho años, nos ha puesto a todos los pelos de punta. Una mañana del mes de marzo del año 1998, a una niña de diez años que caminaba despreocupadamente hacia la escuela, un desalmado le robó de golpe toda su adolescencia.

Este hecho sorprendente me ha hecho recobrar pequeños retazos de mi propia adolescencia, tan lejana ya, que permanecen ocultos entre los oscuros rincones de mi memoria. Yo era entonces una niña menuda, y tímida. Muy tímida. Tal vez tampoco mi garganta hubiese sido capaz de emitir un solo sonido si un desconocido hubiese cogido mi mano en la calle, porque también el miedo me habría hecho enmudecer.

A los diez años, vivía en un pequeño pueblo donde todos nos conocíamos. Jugaba con mis hermanos y amigos.Iba a la pequeña escuela mixta donde aprendí a leer con facilidad. Lloraba sin consuelo cada vez que mi hermano, tan travieso, volvía a casa con la cabeza, los codos o las rodillas sangrando. Hacía rabiar a mi hermana mayor cuando mi madre se iba de viaje y ella se quedaba como responsable de nuestra casa. Yo me resistía a hacerle caso cada vez que me encargaba pequeñas tareas. Todavía nos reímos a veces ahora al recordarlo.

Recién cumplidos los doce años fui a estudiar a un internado regentado por religiosas en Valladolid. Por primera vez lejos de mi familia, lloré más de una vez, los añoré a menudo, pero tuve siempre presente las palabras de mi padre la primera vez que pisé aquel gran edificio que se convirtió en mi casa durante siete años. Hija, has de ser valiente. Ésta va a ser tu única oportunidad de estudiar.

Allí hice nuevas amistades, a las que todavía recuerdo, hice travesuras, me reí como loca en plena edad del pavo, enrojecí como un tomate mil veces casi sin motivo, compartí las confidencias de mis amigas a la vuelta de las vacaciones, sentí como propios sus primeros enamoramientos, permanecí abstraída, tumbada sobre mi cama, durante largos ratos, soñé con el amor…

¿Cómo habrá sido de verdad la vida de esta joven durante esos largos años? Aunque en la entrevista aparecía como una mujer madura y sensata, no dejo de preguntarme: ¿Qué secretos encerrará en su corazón? ¿Cuántas carencias afectivas habrá en su vida, que tal vez ya nunca podrá llenar? ¿Será capaz de volver a confiar en las personas?

¡Que la vida sea generosa contigo, Natascha, ahora que has recuperado tu libertad!

08/09/2006 19:34

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Autor: Corazón...

Querida Toria hola :)

Conmovedor y estrujante relato. No sé que puede sentir esa chica, no sé que guarde en su interior, no sé si las heridas internas puedan sanar, lo que es verdaderamente real es que es libre :) Primeramente Dios, hará que su vida transcurra lo más normal que pueda. ¡Está viva! y ese regalo no lo tienen tod@s las personas que alguna vez han sido secuestrados, está en ella levantar vuelo y vivir intensamente cada minuto en honor de todos los que transcurrieron sin sentido.

Toria, yo también estoy recordando mi niñez, que hermoso fue ser niño, con todo y los golpes que la vida nos daba pero es una etapa maravillosa :)

Un beso.

;o)

Fecha: 28/09/2006 05:16.



Autor: ///***///

bueno estoy muy contenta por la aparicion de Natascha ..y a la vez estoy un poco triste por lo q le hicieron....bueno nada
bÿe !*

Fecha: 02/02/2007 22:57.


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