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El verano está llegando a su fin![]() Llueve suavemente. El cielo está encapotado y las cimas de los montes desdibujadas por una espesa niebla. Estamos juntos en el pequeño comedor, cada uno entregado a su tarea. Los hombres, absortos ante la pantalla del televisor que nos ofrece las imágenes de la etapa de la Vuelta Ciclista a España. La lluvia azota sin piedad a los corredores, que sufren al límite de sus fuerzas, según palabras del comentarista. Mi hermana, sentada en una pequeña silla junto al balcón, tiene en sus manos una labor de ganchillo. Yo me entretengo contemplando en el ordenador las numerosas fotos conseguidas este verano. La llamo en voz baja, animándola a mirar algunas de ellas de las que me siento especialmente orgullosa. Inmediatamente mi hijo expresa su protesta: ¡Sssssssssss! Estamos impidiendo su concentración. Así que opto por callar. Quedan tres kilómetros de recorrido para acabar la etapa. Otras tardes, mientras Miguel padre y mi cuñado se entretienen durante un buen rato echando la partida en el bar, y mi hermana y mi hijo duermen la siesta, yo me instalo en el viejo sillón. En el silencio de la casa suena incansable el canto de un pequeño pájaro instalado en nuestra vieja chimenea. Es una delicia escuchar sus armoniosos trinos. En más de una ocasión he intentado captarlo con mi cámara, pero su plumaje se confunde con el gris oscuro de la chapa que protege la parte superior de la misma haciendo la tarea casi imposible. Esta tarde no podré ver "Aquí hay tomate", ese programa en el que salen a relucir los trapos sucios y las intimidades de los famosos. Tampoco lo echaré mucho en falta. Si he de decir la verdad, esa clase de programas me producen horror. Y también sueño. Indefectiblemente, poco a poco voy amodorrándome hasta quedarme dormida. Cuando despierto me encuentro con los avatares de la pobre Bea, la joven secretaria fea y eficiente. Esto es el relajo del verano. Esas cosas que haces cuando el cuerpo se convierte en un pequeño tirano y tú te dejas llevar. Y al final acabas teniendo un poquito de remordimiento, y te dices a ti misma: ¡Dios mío! ¿Qué estoy haciendo con mi precioso tiempo? Los pronósticos de los meteorólogos hablan ya de bajadas de temperatura. Pronto emigraremos de aquí. Como las bulliciosas golondrinas que estos días se posan por cientos sobre los cables, barruntando la próxima partida. Yo recordaré este verano de una forma muy especial. Día tras día doy gracias a Dios porque mi hijo está vivo. Y me voy a ir con la certeza y la alegría de saber que tengo una hermana que me quiere mucho y ha permanecido con nosotros todo el tiempo que la hemos necesitado. ¡Qué suertuda soyyy! 13/09/2006 00:12 Comentarios » Ir a formulario |
El alma al aire¡Bienvenid@! Me siento muy feliz de que estés en mi blog.
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