Un día más de normalidad es un regalo

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Hoy es 13 de diciembre, fiesta de Santa Lucía. Me causó mucha impresión ver una vez una imagen de la Santa portando en las manos una bandeja con sus ojos. Le fueron arrancados por no renegar de su fe. Todavía recuerdo a mi suegra invocándola tal día como hoy para que le conservara la vista, muy reducida a causa de su avanzada edad. ¡Cuida de mis ojos, Santa Lucía! ¡Ay, mis ojos!- decía.

¿Habrá algún santo protector de las piernas?

Es cerca de la media noche. Hoy, como hacemos a menudo, hemos cambiado el programa de televisión por unas partidas de rabino francés, de las que, como suele ocurrir con frecuencia, mi marido ha sido el vencedor. Ahora, él está acostado y yo estoy aquí garrapateando estas líneas. Estoy nerviosa. No puedo olvidar el susto de esta tarde.

Terminada la sesión de bicicleta estática, mi marido ha intentado bajarse, lentamente, como suele hacerlo, pero sus piernas poco firmes le han jugado una mala pasada. Ha estado a punto de caerse. A sus llamadas pidiendo ayuda, hemos acudido mi hijo y yo. Nos ha costado un gran esfuerzo enderezarlo, hasta lograr que se mantuviera en pie. Me pregunto qué hubiese pasado si en ese momento hubiese estado sola. ¡Estamos de suerte! Cualquier rotura podría resultar fatal. ¿Qué puede pasar mañana? Mejor vivir el momento. Doy gracias por un día más de normalidad.

14/12/2006 01:46

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