Facebook Twitter Google +1     Admin

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2006.

Me siento afortunada

20060726002629-alegria-5b1-5d-1-.jpg

Fieles a nuestra costumbre de los últimos años, hace tres semanas dejamos nuestra residencia habitual para escapar del calor agobiante del verano. Y aquí estamos. Yo subía con algunos interrogantes. La enfermedad de mi marido va agrandando poco a poco sus limitaciones y su grado de dependencia; pero había que escoger entre un posible riesgo de caída y los estragos que le producen las temperaturas elevadas. Así que la elección no resultó difícil.

Pero la vida es impredecible. Apenas habíamos tenido tiempo de deshacer el equipaje cuando supimos que nuestro hijo mayor había sufrido un accidente con la moto. Las motos son una de mis más terribles pesadillas. Hace años que tenemos una, aparcada en los bajos de mi casa. Muchas veces he sentido la tentación de destrozarla a martillazos por temor a que ocurriera lo que acaba de pasar. En una curva perdió el control, salió despedido por un desnivel de varios metros y tuvieron que rescatarlo con un helicóptero porque la ambulancia no tenía acceso al lugar.

Se rompió la pierna izquierda, se le salió un hombro y se produjo un esguince en el pie derecho, amén de algunas heridas más o menos superficiales. Ha estado ingresado diecisiete días, y hoy, por fin, una ambulancia lo ha subido para pasar con nosotros su larga convalecencia.

¡Me siento afortunada! ¡Sí! Afortunada porque lo tengo vivo. Y porque nuestra familia, unida como una piña, se ha desvivido por acompañarlo y atenderlo durante su estancia en el hospital, mientras yo, tras una corta visita, sufría desde la distancia, sin poder estar con él porque mi marido me necesitaba. Tengo una hermana y una hija que han hecho tan bien las veces de madre, que yo no puedo por menos de sentirme orgullosa de ellas.

 



Blog creado con Blogia.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras

Contrato Coloriuris