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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2006. 07/06/2006La soledad y el amor![]() Recuerdo que allá por los días de mi juventud, en la programación de la tarde de una emisora de radio emitían el consultorio sentimental de Doña Elena Francis. Todavía me parece escuchar su pegadiza sintonía. Muchos oyentes, la mayor parte mujeres, escribían para exponerle sus problemas, de lo más variopintos que uno pueda imaginar, esperando que ella encontrase una solución para los mismos. No me parece que tenga yo vocación ni dotes para esos menesteres, pero, por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a darle a un amigo mi opinión. Si un día, tal vez cuando menos lo esperes, conoces a una chica, y al mirarla a los ojos quieres perderte en ellos, si notas que al estar a su lado una oleada ardiente te recorre por dentro, si no concibes la vida sin vivirla con ella… es que el amor llamó a tu puerta. ¡Ábrele! No te emparejes nunca por el único hecho de no encontrarte solo. La soledad en muchas ocasiones puede resultar una bendición. ¡La compañía de dos personas sin amor, en una gran parte de los casos se convertirá en un infierno! 07/06/2006 13:04 Autor: elalmaalaire. Enlace permanente. Tema: Reflexiones personales Hay 1 comentario. 12/06/2006Enganchada por la pasión en la final de tenis![]() No soy persona especialmente interesada por los acontecimientos deportivos. Ocurre a veces que mientras mi familia está reunida para comer, si están retransmitiendo a esa hora alguna carrera de Fórmula Uno, sentada de espaldas al televisor, casi tengo que hacerme invisible en una esquina de la mesa para no entorpecer la visión de mi yerno y de mis hijos, fieles seguidores de Fernando Alonso. Ayer por la tarde sin embargo me ocurrió algo inesperado. El grupo familiar había aumentado hasta diez personas. Al terminar de comer, las mujeres nos levantamos de la mesa para encargarnos de las tareas domésticas y los hombres ocuparon los sofás, dispuestos a no perderse ni un detalle de la final del famoso torneo de tenis Roland Garros en el que participaba el español Rafael Nadal. Los comienzos del partido resultaron duros para nuestro representante. El suizo Federer, primer jugador en el ranking mundial de tenis, parecía además contar con el apoyo de la mayor parte de los espectadores, a juzgar por los constantes gritos de ánimo y aplausos que le dedicaban. Cuando todo en la cocina quedó limpio y ordenado, me uní al grupo familiar. Y… al poco rato… ¡Me sorprendí jaleando a nuestro tenista! ¡Gozando con sus triunfos y sufriendo con sus reveses! A veces la balanza parecía nivelarse, para a continuación inclinarse hacia uno u otro jugador. ¡Qué zozobra! Cuando Nadal se tumbó de espaldas sobre la tierra rojiza para celebrar su victoria, un grito unánime de alegría y de orgullo se escapó de nuestras gargantas. Era como si cada uno de nosotros hubiésemos ganado con él. Alzarse con el triunfo dos años consecutivos en el Roland Garros es considerado una proeza. ¡Enhorabuena, campeón! ¡Eres un monstruo! 12/06/2006 17:52 Autor: elalmaalaire. Enlace permanente. Tema: Retazos No hay comentarios. Comentar. 16/06/2006Infiltrado en territorio enemigo![]() Estábamos mi marido y yo viendo la tele en el cuarto de estar. La noche era calurosa, y las puertas y ventanas permanecían abiertas de par en par a la busca y captura de cualquier corriente de aire fresco que pudiera llegar del exterior. De pronto, un ratoncillo cruzó ante nuestros ojos como una exhalación hasta esconderse debajo de un sofá. - ¡Un ratón! – dije sobresaltada. Y es que esos pequeños roedores, cuando se instalan en el interior de una vivienda, producen intranquilidad. Nadie ignora los destrozos que pueden ocasionar con sus pequeños y afilados dientes. Era una cría de ratón. Iba y venía correteando. Lo observaba todo con sus ojillos diminutos, bien tiesas sus orejas y la cola estirada. Cogí una escoba para acabar con el intruso. ¡Pobre de mí! Él tenía demasiados escondites y yo los reflejos muy lentos. Así que nos fuimos a la cama dejando dentro a nuestro inesperado huésped. Durante todo el día siguiente mantuve abierta la puerta de acceso a la terraza, en una muda invitación que él no quiso o no supo aceptar. Y en prevención a su posible negativa, coloqué distintas porciones de veneno en los lugares estratégicos de la habitación. ¡Ah! Pero no tardé mucho en descubrir que el animal se había trasladado a la cocina. Buscó refugio detrás de los armarios de la cocina colándose por la parte inferior del refrigerador. Allí se sentía seguro, y yo, desarmada frente a él. Pasó otra noche. Y supe que en el silencio y la oscuridad, había llegado hasta el jamón colocado sobre la encimera. - ¡Hum! ¡Qué rico botín! – debió de decir para sí. El veneno permanecía intacto, así que hubo que pensar en métodos más expeditivos. Compramos una pequeña ratonera y colocamos unos pedacitos de tocino y de queso en sus agujeros. Antes de acostarnos, pusimos a buen recaudo cualquier cosa comestible que pudiera quedar a su alcance, y…¡a esperar! ¡Esta mañana el pequeño ratero había caído en la trampa! Casi he sentido pena por él. No era más que un alocado adolescente que había abandonado la seguridad de la casa paterna en busca de inesperadas aventuras, sin considerar los desconocidos peligros que le acechaban en un mundo hostil. ¡Infeliz ratón que ni siquiera pudiste arrancar el primer mordisco al exquisito queso que te llevó a la muerte! 23/06/2006¡Jesús! ¡Qué atrocidad!![]() Acabo de leer el artículo de la escritora Carmen Posadas titulado "Dos mil años no es nada". Se trata de un conjunto de reflexiones sobre un editorial de The Economist. "Hace unos meses - cuenta en su artículo - un editorialista de este periódico hablaba sobre los horizontes de la ciencia médica, y especulaba con la posibilidad de que en el futuro se consigan erradicar todas las causas de envejecimiento y muerte por enfermedad. Según sus cálculos, en este caso la esperanza de vida de un ser humano sería de unos dos mil años…" ¡Jesús! ¡Qué atrocidad! En ese supuesto, cada año de nuestra posible vida actual debería multiplicarse por veinte. ¿Qué pensarían sobre ello esos adolescentes que se descuelgan estos días por las ventanas del primer piso del instituto de mi pueblo para no asistir a las clases, si tuvieran que dedicar ochenta años de su vida a los estudios de secundaria? ¿A cuántos años ascendería el periodo fértil de la mujer? ¿Cuánto aumentaría la población mundial? ¿De dónde saldrían los recursos necesarios para alimentar a tan abundante número de miembros de la especie humana? ¿Quedaría trasnochada y en desuso la famosa frase "Hasta que la muerte nos separe? Tal vez mil quinientos años resultasen demasiados para la supervivencia del amor. Dos mil años dan mucho de sí. ¿Morirían muchos de aburrimiento? ¿No quedaría ya nada por descubrir? O por el contrario, esos genios que de cuando en cuando enaltecen la raza humana, gracias a su dilatada existencia ¿nos asombrarían con sus descubrimientos en las diversas ramas del saber? Y ¿cómo soportar por tanto tiempo a esas personas que nos caen rematadamente mal y que no piensan más que en hacernos la vida imposible? ¿Sería el mundo más justo y solidario? Porque dos mil años de sufrimiento para los pobres y oprimidos serían difíciles de soportar… Demasiados interrogantes. He pensado que ... mejor me quedo como estoy. 23/06/2006 00:02 Autor: elalmaalaire. Enlace permanente. Tema: Reflexiones personales Hay 1 comentario. 29/06/2006Noticias curiosas![]() ¡Tengo un tesoro en la cabeza, y yo, sin enterarme! Acabo de leer una noticia que lo dice: Todas las personas, excepto los calvos, tienen un tesoro en la cabeza. Su pelo. El periodista informa de que la empresa sevillana IrisGem ha desarrollado una técnica pionera en el mundo que logra convertir el cabello en diamantes, según aseguran, idénticos a los que se encuentran en la naturaleza. Los mechones se carbonizan en un horno, después se prensan para convertirlos en una pastilla de carbono puro. Se someten durante diez semanas a 1.500 grados de temperatura y a 45.000 atmósferas de presión, y…ya tenemos el diamante en bruto, que por último se talla y se pule. Pueden conseguirse en colores amarillo, verde y azul, y su precio oscila entre los 1.200 y los 14.000 euros, dependiendo de su talla, peso, brillo y color. ¿Qué te parece? Y es que las ciencias adelantan que es una barbaridad. Voy a contarle la novedad a mi peluquera. Tal vez se esté perdiendo sus buenos dinerillos por tirar a la basura el cabello que corta a sus clientas. |
El alma al aire¡Bienvenid@! Me siento muy feliz de que estés en mi blog.
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