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05/10/2006

¡Brindemos por la vida!

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-¡Aló! – suena a través del auricular la voz de mi cuñada.

He llamado para felicitar a mi hermano en el día de su cumpleaños. Hoy cumple sesenta y cuatro años, pero podría decirse que cumple cuatro, cinco a lo mucho. Pronto se cumplirán cinco años desde el día en el que sufrió un grave accidente que le produjo un largo periodo de coma profundo del que casi pensábamos que ya no iba a salir. Después tuvo que estar internado durante un largo año en un centro de rehabilitación, y más tarde, una vez en casa, todavía tuvo que someterse a una intervención quirúrgica de gran riesgo.

- Es que yo tengo siete vidas como los gatos – dice a veces, con su forma de hablar un poco lenta, una de las secuelas que le han quedado como recuerdo de aquel día aciago.

Y es verdad, o al menos lo parece. Estando interno en el colegio, quizás tuviese entonces doce años, tuvo el tifus y pasó unos días en estado de bastante gravedad. No habrían pasado dos años más cuando, el día de San Juan, en una salida al campo con todos sus compañeros, se subió a un cerezo y se cayó desde la rama más alta. ¡Casi no lo cuenta! En esta ocasión salió adelante, con una ligera sordera de por vida como consecuencia de la rotura del hueso temporal.

Fue siempre un chico travieso y aventurero. No había pájaro, pez, o rana que pudiesen sentirse seguros en su presencia. Y mantuvo esa afición por los animales a través de los años. Siempre había en su casa un buen número de pájaros deleitando a sus moradores con sus hermosos trinos. En su juventud marchó a Francia en busca de trabajo. Era un buen soldador. Volvió a España de forma esporádica para visitar a los padres, a las hermanas y a la novia. Después de la boda se fueron los dos y allí formaron su propia familia.

- ¡Felicidades, Isaías! – le digo contenta. ¡Y que cuuumplas muuuchos maaás! – añado cantando, como hacía en el cole para felicitar a mis alumnos en su día.

- ¡Gracias! – me contesta riéndose. ¡Y usted que lo vea!

- ¿Has pasado buen día?

- Oui – dice. El francés se le escapa sin darse cuenta después de tantos años.

Tras el accidente, al salir del coma, había olvidado por completo el español.

- ¿Qué vamos a hacer ahora? ¿Cómo nos entenderemos con él? – nos preguntábamos  mi hermana y yo con temor. Pero poco a poco, entre balbuceos, fue recuperando el idioma materno.

Me cuenta muy contento que ya puede subir dos escaleras, apoyando una mano en la barandilla y la otra sobre el hombro de mi sobrino.

- ¡Muy bien! – lo animo – sigue así.

¡Felicidades, hermano! ¡Brindemos por la vida! ¡Y no pierdas nunca ese ánimo! Desde España celebramos con alegría cada uno de tus pequeños logros.

05/10/2006 15:56 Autor: elalmaalaire. Enlace permanente. Tema: Retazos Hay 1 comentario.

11/10/2006

¡Quién fuera el Doctor Dolittle!

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Anoche ví un trozo de la película " El Doctor Dolittle", ese médico que tenía el extraño don de entender el lenguaje de los animales. No pude seguirla hasta el final porque últimamente la televisión en horario nocturno se convierte para mí en un excelente somnífero. Este tema me ha hecho reflexionar hoy sobre mi relación con los animales domésticos a través de lols años. Siempre hubo un gato en mi casa durante mi infancia. Era un bicho listo que aprendió a levantarse sobre sus patas traseras cada vez que le ofrecíamos algo de comer diciéndole al mismo tiempo: "¡Gánatelo!": Nos costó llorar el día que hubo que sacrificarlo porque se dedicaba a visitar los corrales ajenos y a comerse los huevos que acababan de poner las gallinas. Tuvimos también unas cabras, a las que pusimos nombre y nos adjudicamos una para cada hermano. La mía se llamaba Estrella por la mancha blanca que llevaba en su frente. Y no puedo explicar bien la alegría que nos embargaba cuando el cabrero llegaba del monte con un cabritillo recién nacido de alguna de nuestras cabras. Era como un juguete para nosotros. Sin apenas pestañear, lo observábamos ponerse en pie tambaleándose sobre sus torpes patas. También el momento de amamantar nos dejaba sin aliento, viendo al pequeño animal afianzarse en el suelo con las patas extendidas y hurgar en las ubres maternas a la búsqueda del blanco y templado líquido. Y cuando los cabritos crecían y llegaba el momento de su venta, no había consuelo para nosotros. Lo mismo ocurría con los blancos y rizosos corderillos que algunas veces eran criados por algunas de nuestras cabras, tan mansos que correteaban siguiendo nuestros pasos y comían la hierba de nuestra mano. Y qué decir de la gallina clueca que escondía bajo sus alas aquellos preciosos pollitos que nosotros, con la boca muy abierta, habíamos visto picotear el huevo y salir del cascarón. También hubo cada año un cerdo que engordar, para sacrificarlo por San Antón y convertirlo en ricas morcillas, y en los chorizos y jamones que tanto nos gustaban. Y conejos astutos, con sus orejas bien tiesas, que nos miraban moviendo incansablemente sus hocicos, listos para escapar ante nuestros más ligeros movimientos de aproximación.

Cuando marchamos a vivir a la ciudad, el trato con los animales se hizo más escaso. Sólo me acuerdo de un periquito cautivo en su jaula que volaba aturdido por toda la casa si alguna vez lograba escapar.

Ya había nacido nuestra hija mayor cuando mi hermano nos trajo desde Francia a Tania, una hermosa perra de raza pastor alemán. De gran tamaño y hermoso pelaje, era cariñosa e inteligente y le encantaba nadar. De vez en cuando sentía ansias de libertad y se nos escapaba, aprovechando cualquier circunstancia favorable y haciendo oídos sordos a nuestras llamadas. Fue una buena compañera en mis paseos por el campo. Y luego llegó Katia, un animal noble que consiguió aminorar la tristeza que nos produjo la muerte de nuestra querida Tania.

Y hubo también una gata gris a la que llamábamos Mini, que pasaba su vida en el corral y en la cochera, porque teníamos por norma no tener ningún animal en la parte habitable de la casa. Era mansa y cariñosa. ¿Quién inventó esa expresión que dice: "Se llevan como el perro y el gato" para dar a entender que dos personas no se entienden? Cuando Katia estaba echada en el corral, Mini se acurrucaba en su tripa, bien calentita entre las patas traseras y delanteras. Más de una vez se colaba en casa a través de la estrecha rendija de la ventana que da a la terraza, cuando no estaba bien bajada. Le encantaba acurrucarse y ronronear plácidamente en mi regazo cuando en las noches calurosas yo salía al exterior y me sentaba en la hamaca a la espera del sueño, y me clavaba sus uñas, tan afiladas, de manera involuntaria creo. Tuvo un triste final. Una tarde, cuando ya estaba anocheciendo, sonó el timbre de mi puerta. Abrí, y al tiempo que hablaba con los visitantes, vi un gato que empezó a cruzar la calle en el justo momento en el que se acercaba un coche a considerable velocidad. El animal comenzó a dar saltos en círculo, una y otra vez, hasta que quedó inmóvil sobre el pavimento. ¡Pobre Mini!

Y cuando yo ya no quería más animales, porque sabía muy bien que su pérdida me producía dolor, un día, sin esperarlo, apareció Yako. Mi hijo vio su oferta en el periódico y lo trajo a casa por sorpresa. Todavía recuerdo cómo protesté al verlo. Ahora no sabría estar sin él. Mi fiel amigo. A veces se me queda mirando fijamente y yo querría tener el don del Doctor Dolittle para saber lo que quiere decirme. Pero no hace falta. Lo sé muy bien. Me dice que me quiere. También él me entiende cuando lo miro. ¡Eres maravilloso Yako! ¡No hay otro perro en el mundo como tú!

11/10/2006 10:34 Autor: elalmaalaire. Enlace permanente. Tema: Retazos Hay 1 comentario.

16/10/2006

Mientras suena la radio

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Día 16 de Octubre de 1991

 

¿Qué música es ésta que conmueve tan profundamente mi corazón? Esta mañana, mientras hago las tareas de casa, mi alma viaja, ligera como una pluma, por lo más alto de las cumbres, contemplando hermosos paisajes. Siento ganas de reír, de cantar, de saltar, de bailar, de volar, de hermanarme con el mundo entero, de prolongar eternamente estos instantes.

Doy gracias por este regalo. ¿Quién será el compositor? ¿Llegaría a imaginar mientras compuso esta melodía la cascada de sentimientos que sus notas iban a provocar?

Hoy quiero gritar a los cuatro vientos: ¡La vida es hermosa!

 

Dia 16 de Octubre de 2006

Pongo la radio cada día…

¡Ojalá que aquel milagro se repita!

 

16/10/2006 20:14 Autor: elalmaalaire. Enlace permanente. Tema: El viejo diario No hay comentarios. Comentar.

20/10/2006

¡Qué miedo me da!

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Acabo de leer una noticia que ha conseguido ponerme los pelos de punta.

Éste es el titular: Científicos estadounidenses y británicos presentan un aparato que hace invisible un objeto.

¿Quién no ha deseado alguna vez en su vida disfrutar de ese poder? Sobre todo en la infancia, cuando la imaginación se desborda, muchos niños, entre los que me incluyo, hemos imaginado historias en las que por arte de magia nuestro cuerpo se hacía invisible y nos permitía hacer travesuras o vivir aventuras extraordinarias. Hasta hice mis pinitos escribiendo un cuento infantil sobre ese tema.

Pero una cosa es la imaginación y otra muy distinta lo que podría dar de sí un invento semejante. No hay que hacerse demasiadas ilusiones pensando en los posibles beneficios del mismo, que también los tendrá,  pero la experiencia nos dice hasta dónde nos han llevado otros muchos inventos en manos de gentes sin escrúpulos, de personas poderosas y malvadas.

Y me ha dado por pensar en las consecuencias que podría tener, tanto en el plano personal como usado como instrumento de poder y de conquista entre las naciones. ¡Cuánto perderíamos de intimidad! ¡Qué horror, estar en tu casa, o en la calle, o en el trabajo, sin poder dejar de pensar que alguien puede estar espiando todos tus movimientos! ¡Mucho cuidado, maridos o mujeres infieles! No olvidéis que vuestra pareja puede ir tras vosotros y descubrir vuestro secreto mejor guardado… Y qué decir de los ladrones, colándose tranquilamente en las joyerías, o en los bancos, o en los museos… y llevándose tranquilamente su botín. ¿Qué fechorías no harían los violadores, los asesinos, los terroristas…? ¡Qué fácil lo tendrían los agentes secretos! ¿Qué estrategias usarían las potencias mundiales para llegar a ser las más poderosas de la tierra?

"No es exactamente perfecto - lo podemos hacer mejor", dicen los padres de la criatura. El prototipo es imperfecto, en vez de ser una esfera que oculte totalmente un objeto, sólo funciona en dos dimensiones (un plano) en un rango estrecho de microondas. El resultado es que la invisibilidad no es total"

¡Malo es que empiecen! ¡Todo se andará! Y si no lo creéis…¡al tiempo!

 

20/10/2006 22:46 Autor: elalmaalaire. Enlace permanente. Tema: Reflexiones personales No hay comentarios. Comentar.

23/10/2006

Las muletas

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Ayer domingo, como hacemos con frecuencia, nos reunimos para comer juntos, incluidos los hijos que han volado ya del nido, que vienen acompañados de sus respectivas parejas. No es algo demasiado usual que tres miembros de una misma familia se vean en la necesidad de tener que hacer uso de las muletas al mismo tiempo para desplazarse. Pero así fue. Mi marido, debido a su enfermedad, hace tiempo que las utiliza, con considerable esfuerzo y una gran fuerza de voluntad por su parte. El mayor de mis hijos porque todavía no se ha recuperado del accidente de moto que sufrió a principios del mes de julio. Y ahora, la que faltaba. Mi hija tuvo que someterse esta semana a una operación en un dedo del pie derecho, porque como consecuencia de un golpe que se propinó cuando era pequeña, ese dedo no ha hecho mas que causarle problemas a la hora de ponerse casi cualquier tipo de calzado.

Era digno de observar el modo en que iban aposentándose uno tras otro, con mucho cuidado, en torno a la mesa familiar.

Quizás por asociación de ideas, la visión de las muletas me recordó un poema con ese título del escritor Bertolt Brecht que yo había leído más de una vez.

Durante siete años no pude dar un paso.
C
uando fui al gran médico
me preguntó: -¿Por qué llevas muletas?

Y
o le dije: - Porque estoy paralítico.

- No es extraño, me dijo. Prueba a caminar.

Son esos trastos
los que te impiden andar.

¡Anda, atrévete, arrástrate a cuatro patas!

Riendo como un monstruo
me quitó mis hermosas muletas,
las rompió en mis espaldas...
Y
, sin dejar de reír, las arrojó al fuego.

Ahora estoy curado. Ando.
M
e curó una carcajada.
T
an sólo a veces, cuando veo palos,
camino algo peor por unas horas.

 

Más de una vez he reflexionado sobre  todas aquellas personas y cosas que constituyen mis imprescindibles muletas. Temo y deseo a la vez que el gran médico, rompa y arroje al fuego todo aquello que me impide caminar en libertad.

 

23/10/2006 22:21 Autor: elalmaalaire. Enlace permanente. Tema: Retazos No hay comentarios. Comentar.

31/10/2006

Flores para los muertos

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Esta mañana he subido al pueblo con mi hijo menor para poner unas flores en la tumba de los abuelos. Hemos madrugado porque a las doce y media del mediodía él tiene que comenzar su jornada de trabajo.

Apenas hemos visto a media docena de personas, porque la mayoría se desplazarán hasta allí mañana, Día de Todos los Santos. Pero nosotros, mañana no podemos hacerlo. Mañana es día de celebración familiar. Mi hija cumple los años. Desde que tuvo uso de razón, y como consecuencia de la temprana muerte del único hermano de mi marido, ella se quejaba amargamente de haber nacido en esa fecha y de no poder celebrar debidamente su cumpleaños, porque ese día, inexcusablemente, mi marido debía desplazarse para llevar a sus padres a visitar la tumba de mi cuñado al cementerio del pueblo en el que residía.

- ¡Nunca puedo ser la protagonista de mi fiesta! – protestaba con rabia.

Pero ahora, sí. Desde que los abuelos murieron a ellos no parece importarles este cambio de día para recibir nuestra visita, o al menos no dicen nada al respecto.

El paisaje estaba precioso. El otoño se ha enseñoreado de las arboledas que lucen doradas por el sol, rodeadas de una enorme alfombra multicolor, y las vides parecen sangrar sobre las tierras ocres.

¡Qué hermoso día para perderse por cualquier sendero y aspirar los incomparables perfumes de la tierra y del bosque!

Pero la prisa es nuestro implacable carcelero. Tras colocar las flores, todavía he tenido unos momentos para murmurar una plegaria mientras me movía mirando las caras, los nombres, las fechas, de las personas que ocupan los nichos más próximos. Este pueblo es pequeño y todos nos conocemos. Siempre te viene a la memoria algún recuerdo de los que allí reposan. Allí están todos ellos, silenciosos, sin prisas…

Veo a mi hijo que viene a mi encuentro. Es momento de partir. La vida sigue…

31/10/2006 06:06 Autor: elalmaalaire. Enlace permanente. Tema: Retazos Hay 1 comentario.




El alma al aire

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