![]() |
|
|
Alas para volar alto![]() "Engarza en oro las alas del pájaro y nunca más volará en el cielo." Es un pensamiento del famoso poeta indio Rabrindranath Tagore Estas palabras encierran una gran verdad. Cuántas veces me he quedado extasiada contemplando el ligero vuelo de los pájaros. Ver en la primavera los aleteos gozosos de las recién llegadas golondrinas, deslizándose ligeras como hábiles patinadores sobre el azul del cielo, llenando los atardeceres con sus gritos, suscita en mi alma una indefinible nostalgia y un deseo inalcanzable de compartir su vuelo. Contemplar la majestuosidad del águila en las alturas me incita a cerrar los ojos en un intento de imaginar y sentir su sensación de libertad. Cuántas veces en los ensueños de mi juventud he deseado ser pájaro, o poder sentarme sobre esa alfombra mágica de los cuentos para sobrevolar las montañas y llegar lejos, muy lejos… Ni siquiera sabía yo muy bien cual sería mi meta final. Son distintas las causas que conducen a la paralización de nuestras alas. Yo en estos momentos, como cuidadora de una persona dependiente, podría decir que tengo mis alas sujetas, pero no siento la sensación de estar cautiva porque la red que las traba está tejida de amor. Es cierto que según avanza la enfermedad de mi marido mis horizontes materiales se estrechan, pero puedo afirmarlo, porque así lo he experimentado, que es posible encontrar otros caminos para volar. De todas las ataduras posibles, la del oro es la más peligrosa, porque su brillo produce el efecto de adormecernos, nos engaña con sus cantos de sirena que hablan de las bondades de la seguridad, hasta conseguir que olvidemos la hermosa aventura del vuelo. Voy a haceros una confesión. De cuando en cuando tiento a la suerte comprando un número de lotería de esa que llaman Euromillones. Algunas semanas cuenta con un bote acumulado sumamente escándaloso de no sé cuántos millones de euros. Apenas tengo el papel en mis manos cuando me pregunto, casi asustada, qué podría pasarme si mi número saliese premiado. No sabría que hacer con semejante atrocidad. ¡Hasta puede que me diese un infarto de la impresión! Y entonces siento miedo de que "la suerte" pudiese cambiar demasiado nuestras vidas, de que el maldito dinero destrozara nuestro amor familiar, mi más precioso tesoro, o que endureciera nuestro corazón hasta el punto de no ver el dolor y la pobreza del mundo. Y entonces me digo: ¡Por Dios, que no me toque! O, como mucho, un pequeño pellizco que ayude a mis hijos en sus proyectos. Yo creo sinceramente que no necesito más de lo que tengo.
06/03/2007 20:13 Comentarios » Ir a formulario
Hola, por casualidad estaba en la red buscando una página que hablara sobre Tagore y me encontré con tu link.
Me ha gustado mucho la forma en que escribes. Creo que lo haces así mismo: con el alma al aire. Y eso tiene mucho valor. En otro momento seguiré leyendo tus escritos. Soy una religiosa venezolana de 33 años que le encanta la poesía y que de vez en cuando escribo algo de prosa poética. Ojalá podamos seguir en contacto. Mi nombre es Sacha Paz. Un abrazo y que sigas cuidando con mucho amor a tu marido y a tus hijos... Fecha: 12/07/2007 19:04. |
El alma al aire¡Bienvenid@! Me siento muy feliz de que estés en mi blog.
Temas
Archivos
Enlaces |