![]() |
|
|
En busca de la cita perdida![]() Parece el título de una película. Pero, no. No va eso. Hace unos días, arrancando la hojita del taco, del que ya hablé recientemente, al leer la frase del día me dije: Me gusta. Y estuve dándole vueltas a la misma. Hoy quería escribir en torno a mis reflexiones sobre ella, pero como no me gusta apropiarme de lo que no me pertenece, pretendía poner el nombre del autor. He rebuscado por aquí y por allí, por todos los rincones en los que podría haberla guardado, pero ha sido inútil. Quizás haya ido a parar al contenedor de reciclaje del papel. Más o menos decía así: "La risa es el mejor antídoto para los venenos del espíritu." Disfruto oyendo reír. Todavía recuerdo las risas de mis hijos cuando eran bebés. Yo apretaba mi cara sobre sus cuerpecitos, provocándoles cosquillas irresistibles, mientras aspiraba el delicioso aroma de su piel recién bañada. Y acuden a mi memoria las risas de los niños en la escuela, persiguiéndose durante el recreo, o escuchando una lectura divertida, o un chiste, o durante una función de marionetas, o ante un estornudo escandaloso, o tras una involuntaria y sonora ventosidad que ponía en evidencia al culpable. También puedo recordar episodios de mi niñez en los que la risa provocada por alguno de mis hermanos era causa de atragantamientos durante las comidas, y de algunos otros, propios de la edad del pavo, en los que la risa resultaba realmente incontrolable. Siendo ya adulta, puedo recordar un momento especial. Estaba leyendo la sección de curiosidades de una revista. No sabría decir ahora de qué se trataba, pero sí que acabé llorando a lágrima viva a causa de la risa y con un gran dolor en el estómago y en la tripa como consecuencia de los espasmos musculares producidos. Charlot, El Gordo y el Flaco, Los Hermanos Marx, Cantinflas, y un buen número de comedias me hicieron reír en el cine. Ahora me río poco. Mas bien sonrío. Debe de ser la edad. Y esa inquietud que me corroe por dentro desde hace años. Me duele ver a mi hombre cada vez más desvalido. Últimamente, en las sobremesas familiares de los domingos, me tomo un chupito de licor. Entonces, debe de ser por la falta de costumbre, suelto alguna carcajada. -¡Qué a gusto te ríes, mamá! -dicen mis hijos. Tendrías que hacerlo más a menudo. Y si en vez del chupito es un sorbete de champán por Navidad, el resultado puede resultar impredecible. Todavía recuerdo la cara de asombro de mis hombres poco después de nuestro primer sorbo. Madre e hija nos transformamos en dos desconocidas para ellos. Durante un buen rato estuvimos desternillándonos de risa. Todavía no hemos averiguado por qué. Sí que sé que la cámara familiar se encargó de inmortalizar el momento para la posteridad. 29/03/2007 20:27 Comentarios » Ir a formulario |
El alma al aire¡Bienvenid@! Me siento muy feliz de que estés en mi blog.
Temas
Archivos
Enlaces |