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Alguien sigue mis pasos

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Me lo confesó ayer por la mañana con la sinceridad de un niño. Venía yo de comprar el pan y de buscar unos medicamentos de la farmacia.

- Cuando te marchas siento tus pasos por la escalera, luego te oigo abrir la puerta, la cierras, y yo, desde mi cama, sigo tu caminar por las calles, pensando por dónde irás, imaginando que debes de estar ya de vuelta, deseándolo… hasta que oigo la puerta de nuevo. ¡Por fin está aquí! – me digo. ¡Ya no estoy solo!

Él, que fue siempre tan fuerte, "tan duro"… se ha convertido en una criatura frágil, dependiente del amor y del cuidado de los demás. Soy su principal cuidadora. Esa es mi principal tarea. Y la hago con todo el esmero y con todo mi amor. ¡Nunca durante nuestros muchos años de matrimonio lo sentí tan cerca! ¡Nunca me demostró tanta ternura y tanto agradecimiento!

Con cualquier excusa suelo apoyar mi mano sobre su cuerpo en una muda caricia. No quiero desaprovechar ni un minuto, porque sé muy bien que llegará un día en el que al alargar mi mano en busca de la suya, solo encontraré el vacío.

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