La alegría del perdón

Ayer leí algo que logró emocionarme profundamente.
No sé qué edad tenéis los que visitáis mi blog. Quizás si sois jóvenes, la guerra del Vietnam os quede demasiado lejos. Pero muchos de los que como yo ya hemos cumplido los sesenta, en aquellos años quedamos fuertemente impactados por una fotografía en la que podían verse en primer plano unos niños corriendo, con el horror reflejado en sus rostros. En la parte central de la misma aparecía una niña de unos nueve años completamente desnuda. Se llamaba Kim Phuc. Un fotógrafo vietnamita captó la imagen en su cámara y a continuación recogió a la niña para llevarla a un hospital de Saigón.
Esa foto, que representaba toda la crueldad, el horror y la sinrazón de la guerra, le valió a Nik Ut el Premio Pulitzer de fotografía en el año 1973.
No volví a saber nada más de aquella niña. No sabía si habría sucumbido a las terribles quemaduras producidas por el napalm o habría logrado sobrevivir. Hasta ayer, que leí parte de una entrevista que le hicieron cuando van a cumplirse los treinta y cinco años de aquel terrible día. "Mis ropas se quemaron - cuenta Kim - y empecé a sentir el calor sobre mi cuerpo… era como si un reguero de gasolina a más de mil grados de temperatura fluyera por debajo de mi piel."
En catorce meses fue sometida a 17 operaciones. "Me desmayaba cada vez que las enfermeras me metían en una pila llena de líquidos contra las quemaduras o me arrancaban la piel muerta para que no se me infectara", asegura.
Cuando llegó a la edad de estudiar quiso hacer medicina, como una manera de devolver a otros la ayuda que ella había recibido. Y aunque encontró dificultades por parte de las autoridades, tras una entrevista con el Primer Ministro, consiguió trasladarse a Cuba en cuya Universidad de La Habana realizó sus estudios.
Cuenta cómo durante muchos años en su corazón no había más que odio hacia aquellos pilotos americanos que habían arrojado las bombas, matando y destruyendo su país
Coincidiendo con el 30º aniversario del bombardeo, tuvo lugar el encuentro de la niña, ya convertida en mujer, y del piloto estadounidense John Plummer."Plummer se acercó a mí llorando y me preguntó si le perdonaba […], le contesté que sí, nos abrazamos y comencé a llorar junto a él. Cuando cambié el odio por el perdón me sentí como en el cielo", exclama Kim
A raíz de esta experiencia, creó una organización internacional que tiene por objeto ayudar a los más de ocho millones de niños que son víctimas de las guerras del mundo. "Si la niña de la foto es capaz de perdonar, os aseguro que cualquiera puede hacerlo", cuenta una Phuc madura y en paz consigo mismo; pues la niña de la foto ya perdonó.
Información sacada de 20minutos.es










