Pequeñas tragedias

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- ¡Miau... miau... miauuu...!- grita mamá gata.

- Uno, dos y…. ¡Un gato me falta! ¡Miauuu... miauuu... miauuu...! ¿Dónde estás, gatito travieso?

- ¡Miau... miau... miau...! -suplica el pequeño.

¡Qué golpes de angustia suenan en el pecho del pobre animal.

- ¡Miau... miau... miau...!

- ¿No oyes? ¡Es un gato! Comentan los dueños de ese coche nuevo. ¡Paremos para ver si logramos sacarlo!

¡Rom... rom... rom...! – suena la puerta metálica de una cochera que en este momento está en movimiento.

-¡Miauuu... miauuu... miauuu...! ¡Socorro! ¡Que alguien me ayude!

-Señora, llevamos un gato en el motor del coche. ¿No tendrá usted algo que pueda ayudarnos a cogerlo?

- ¿Servirá este palo de escoba?

- ¡Miauuu... miauuu... miauuu...! ¿Qué va a ser de mí?

- ¡Pobre animalito! Estará asustado. Ni arriba ni abajo es posible verlo.

- ¡Aquí! ¡Aquí está! En un huequecito cerca de la rueda. ¡No puedo cogerlo! ¡Se esconde!

- Pondremos en marcha el motor, a ver si se asusta y escapa.

¡Bruuum! ¡Bruuum! ¡Bruuum! Parecen rugidos de un fiero león.

-¡Socorro! ¡Es el fin! Maulla el pobre gato, encogido en su inútil refugio.

- No podemos demorar la marcha. ¡Lo sentimos mucho! ¡Gracias y adiós, señora!

Y el coche se aleja mientras suenan cada vez más débiles los tristes lamentos felinos.

¡Adiós pequeño! ¡Cuánto hubiese dado por haber podido ponerle un final feliz a tu triste historia!

 

 

03/06/2007 21:21

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