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¡Sorpresa!![]() Uno de los días que acudí este verano a la consulta para solicitar recetas para las numerosas medicinas de mi marido ( yo siempre digo que cuando nos desplazamos parecemos una minifarmacia andante), la médica, a la que conozco porque ejerce su profesión desde hace años en el pequeño pueblo en el que pasamos el verano, y en otros dos próximos al nuestro, después de interesarse por el estado de mi marido me preguntó cómo llevaba yo la situación. Hablamos de mis estados de ánimo. Le expliqué que gozaba de ciertos días de gran fortaleza alternando con otros de extremada debilidad, en los que al descubrir detalles que me muestran con crudeza el progresivo deterioro de mi marido, o por cualquier pequeña cosa que parece sin importancia, me vengo abajo y luego me cuesta remontar. Me aconsejó que sacara momentos para mí misma (una cosa un poco difícil porque él querría tenerme presente las veinticuatro horas del día), para poder desconectar un poco del problema, que buscara alguna persona de confianza para poder hablar y sacar fuera todo eso que guardo en mi interior que me produce inquietud, miedo, impotencia, dolor… Me preguntó si conocía un libro titulado "Vivir hasta despedirnos." Le contesté que no, y me recomendó que lo leyera. Desde que bajamos a casa ando tras el libro. Se lo encargué a mi hermana para que me lo comprara en Zaragoza pero no pudo hacerse con él porque se había agotado en la librería y estaban a la espera de recibirlo. Quizás haya pasado un mes desde entonces. Y esta mañana, al venir mi hija a vernos, a encontrado algo en el buzón. Era una pequeña bolsa de papel azul de la Librería General. Al abrir el envoltorio que cubría el libro me he encontrado con la agradable sorpresa de leer en la portada este título: "Vivir hasta despedirnos" de la escritora Elisabeth Kübler-Ross, acompañado de la foto de una hermosa flor. El libro no contenía ninguna nota que pudiese identificar al autor del regalo. He pensado en la posible amiga que podría haber depositado el libro en mi buzón. La he llamado por teléfono y me ha dicho que ella no había sido. He llamado a mis amigas de la pequeña comunidad de religiosas Carmelitas de la Caridad de Vedruna que desde hace más de 25 años vive en este pueblo, a las que me une una gran amistad, pero no han contestado al teléfono. Este pequeño suceso me ha animado a ponerme a escribir y, no os lo creeréis, pero hace un momento me ha llamado mi hijo por teléfono para decirme que un sobrino, que vive en el pueblo en el que la médica pasa su consulta diaria, había pasado ayer por aquí y al no encontrarnos en casa la había introducido en el buzón. Ha sido algo inesperado, un bonito detalle por parte de Doña Laura que merece todo mi agradecimiento. ¿A que sí? Cuando lea el libro, (solo con leer el título algo se me remueve por dentro) os abriré mi corazón. 29/09/2007 15:47 Comentarios » Ir a formulario |
El alma al aire¡Bienvenid@! Me siento muy feliz de que estés en mi blog.
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