En torno a la luz

Muchas veces, cuando me encuentro con una frase, a veces anónima, que por algún motivo me llama la atención, la escribo en cualquier trozo de papel que tengo a mano y la guardo en un pequeño cajón de la mesa de mi ordenador, a la espera del momento oportuno para reflexionar sobre ella sin prisas, tratando de adivinar los pensamientos de la persona que la escribió por primera vez, y explorando mi interior para plasmar en el papel todos los sentimientos que despierta en mí.
"Una vela no pierde nada por encender otra vela", dice mi frase de hoy.
Y entonces ha acudido a mi memoria la noche de la Vigilia Pascual. Esa fiesta en la que los cristianos celebramos la Resurrección de Jesús.
Con la iglesia en completa oscuridad, todos los presentes, portando en la mano una pequeña vela, se agrupan en torno al sacerdote a la entrada de la misma. Él enciende el Cirio Pascual en las llamas de la pequeña hoguera encendida de antemano para este fin. Las personas próximas encienden su vela en la vacilante luz del Cirio recién encendido y a continuación ofrecen su vela encendida a los que tienen al lado. Entonces la oscuridad se rompe y un mar de diminutas luciérnagas van moviéndose tras la luz que porta el sacerdote mientras éste avanza hacia el altar. Para los cristianos, ese Cirio encendido representa a Jesús, la luz del mundo. Cristo, que nos anima a mantener encendida nuestra pequeña luz y a extender nuestra mano para brindar esa luz a todas aquellas velas apagadas que vayamos encontrando en nuestro caminar por la vida.
¿No eres creyente? Entonces esta frase seguramente no te dirá nada de esto que yo acabo de contar. Pero seguramente sí puede estar animándote a compartir con los demás tus conocimientos y todo lo bueno que haya en ti. Podrás encender muchas velas sin peligro de que mengüe la luz de la tuya.
Comentarios » Ir a formulario








