Con el alma a la deriva

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Se me fue mi marido. Casi de puntillas, resignado, con unos enormes deseos de encontrar el descanso para  su pobre  cuerpo, tan frágil, tan castigado por esa horrible enfermedad que se esconde en tan solo tres letras: ELA.

Reposa desde ayer en el pequeño cementerio del pueblo donde nació, tal y como era su deseo.

Allí lo dejé. Descansando envuelto en aquel profundo silencio, con las imponentes Peñas de Herrera como telón de fondo, y los hermosos pinos de la entrada como perennes centinelas susurrándole sus secretos en los días de viento.

Y aquí estoy yo. Con un enorme vacío. Como si  me hubiesen arrancado una parte de mí misma y se hubiese quedado con él.

¡Pero tengo una gran Esperanza!. Él también la tenía. Sé que me está mirando y que me acompaña desde otro lugar en el que no hay sitio para la tristeza y el dolor.

Te he querido mucho, Miguel. Tuyos han sido todos mis besos de amor.

¡Y siempre te querré! Nada, salvo la enajenación de mi mente, podrá lograr que me olvide de ti.

¡Hasta pronto, amor mío!

15/12/2007 01:21

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Autor: Joen

"sin palabras" se me ha hecho un nudo en la garganta...Hemos pasado tanto tiempo juntos...y nos hemos querido de verdad.Y me viene a la memoria "tengo tanta confianza en Ti, porque tú eres mi Padre-Madre...contigo estará siempre.Un abrazo entrañable. Joen

Fecha: 26/12/2007 19:59.


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El alma al aire

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