Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2007.

06/03/2007

Alas para volar alto

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"Engarza en oro las alas del pájaro y nunca más volará en el cielo." Es un pensamiento del famoso poeta indio Rabrindranath Tagore

Estas palabras encierran una gran verdad.

Cuántas veces me he quedado extasiada contemplando el ligero vuelo de los pájaros. Ver en la primavera los aleteos gozosos de las recién llegadas golondrinas, deslizándose ligeras como hábiles patinadores sobre el azul del cielo, llenando los atardeceres con sus gritos, suscita en mi alma una indefinible nostalgia y un deseo inalcanzable de compartir su vuelo. Contemplar la majestuosidad del águila en las alturas me incita a cerrar los ojos en un intento de imaginar y sentir su sensación de libertad. Cuántas veces en los ensueños de mi juventud he deseado ser pájaro, o poder sentarme sobre esa alfombra mágica de los cuentos para sobrevolar las montañas y llegar lejos, muy lejos… Ni siquiera sabía yo muy bien cual sería mi meta final.

Son distintas las causas que conducen a la paralización de nuestras alas. Yo en estos momentos, como cuidadora de una persona dependiente, podría decir que tengo mis alas sujetas, pero no siento la sensación de estar cautiva porque la red que las traba está tejida de amor. Es cierto que según avanza la enfermedad de mi marido mis horizontes materiales se estrechan, pero puedo afirmarlo, porque así lo he experimentado, que es posible encontrar otros caminos para volar.

De todas las ataduras posibles, la del oro es la más peligrosa, porque su brillo produce el efecto de adormecernos, nos engaña con sus cantos de sirena que hablan de las bondades de la seguridad, hasta conseguir que olvidemos la hermosa aventura del vuelo. Voy a haceros una confesión. De cuando en cuando tiento a la suerte comprando un número de lotería de esa que llaman Euromillones. Algunas semanas cuenta con un bote acumulado sumamente escándaloso de no sé cuántos millones de euros. Apenas tengo el papel en mis manos cuando me pregunto, casi asustada, qué podría pasarme si mi número saliese premiado. No sabría que hacer con semejante atrocidad. ¡Hasta puede que me diese un infarto de la impresión! Y entonces siento miedo de que "la suerte" pudiese cambiar demasiado nuestras vidas, de que el maldito dinero destrozara nuestro amor familiar, mi más precioso tesoro, o que endureciera nuestro corazón hasta el punto de no ver el dolor y la pobreza del mundo. Y entonces me digo: ¡Por Dios, que no me toque! O, como mucho, un pequeño pellizco que ayude a mis hijos en sus proyectos. Yo creo sinceramente que no necesito más de lo que tengo.

 

14/03/2007

El respeto a las creencias de los demás

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¡Vaya tángana la que se ha montado a propósito de unos catálogos fotográficos "de pornografía católica" de un tal J.A. Montoya, publicados en 1998 y 2003! Estos catálogos fueron subvencionados por la Junta de Extremadura, y el primero de ellos fue prologado por el mismísimo Consejero de Cultura de dicha Comunidad Autónoma, el señor Francisco Muñoz, que mire Vd. qué casualidad, se presenta en las próximas elecciones municipales como candidato del P.S.E. a la alcaldía de Badajoz. Seguro que el hombre se dijo en su día: "Para progres… yo." Y puede que hoy, a la vista de la que está cayendo piense: ¿Quién me mandaría a mí…?

El tal Montoya muestra una enorme falta de respeto hacia los creyentes católicos. A la vista de lo ocurrido con las caricaturas de Mahoma, ¿se hubiese atrevido a hacerles algo parecido a los creyentes musulmanes? Estoy segura de que no.

Después de ver lo que he visto, me pregunto si por casualidad el tal señor no habría sufrido en su niñez algún golpe en la cabeza que le hubiese podido provocar algún trastorno en las neuronas. No puedo encontrarle otra explicación al asunto. A no ser que sufriera alguna mala experiencia producida por algún representante de la Iglesia. Que también pudo ser. En cualquier caso, estoy segura de que el Buen Dios no va a tenerle en cuenta semejantes disparates.

Lo que no deja de llamarme la atención es que el asunto no haya salido a la luz precisamente hasta estos días, cuando faltan dos meses para las elecciones municipales. ¿Nadie del Partido Popular que es el que denuncia el caso, se enteró en su día, hace 9 y 4 años respectivamente, del contenido de estas publicaciones? ¿O acaso se ha esperado al momento en que la noticia puede resultar rentable? Cada día que pasa estoy más convencida de que esto de la política es un verdadero asco.

14/03/2007 20:09 Autor: elalmaalaire. Enlace permanente. Tema: Reflexiones personales No hay comentarios. Comentar.

23/03/2007

La anorexia. En busca de culpables.

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Esta mañana he visto un vídeo en YOU TUBE que ha conseguido impactarme. Su título: Anorexia Bulimia SWEDEN. Aparece en él una joven de aspecto agraciado mirándose atentamente en el espejo de su habitación. Va repasando cada una de las partes de su cuerpo. Intenta abarcar con ambas manos su cintura, se estira la zona de sus caderas, aprieta las manos contra sus muslos, se pellizca los pómulos…Mientras, sus ojos se llenan de lágrimas que caen poco a poco por sus mejillas. Podemos ver durante unos instantes la imagen el cuerpo entero de la joven en el espejo, e inmediatamente, su imagen real aparece de espaldas a los que la contemplan. ¡Impresionante! Casi no tengo palabras para expresarlo. Es el cuerpo esquelético de una joven anoréxica. Un montón de huesos que parecen estar a punto de derrumbarse sobre el suelo.

Este vídeo se emite en Suecia para concienciar a los jóvenes sobre los efectos devastadores de esta enfermedad que padecen en España aproximadamente uno de cada cien jóvenes de entre 12 y 25 años de edad, de los que más del 90 por ciento son mujeres.

¿Cuáles pueden ser las causas de esta enfermedad? Dicen los entendidos que puede haber un componente genético que favorezca su aparición. Pero las causas son muchas y muy variadas. Podría decirse que todos somos culpables.

Ya en la escuela, desde bien pequeños, los niños se ríen o se burlan, a veces cruelmente, de los compañeros gorditos, que poco a poco van acomplejándose y perdiendo su autoestima. (¿Quién de nosotros no ha mirado con disimulo a una persona obesa, congratulándonos en nuestro interior de no ser los que estemos metidos bajo su piel? Creo que casi todos estamos obsesionados con la talla.) Después, cuando los niños llegan a la adolescencia, esa época de nuestra vida en la que nuestro cuerpo experimenta importantes cambios hormonales, y en la que tanto nos importa la opinión de los demás, muchas jóvenes caen en la locura de las dietas salvajes, sin el asesoramiento de un especialista en nutrición. Lo que importa es perder, sea como sea, disminuyendo la ingestión de los alimentos, devolviéndolos cuando no han podido evitar tener que comer…

Hay una presión enorme en la sociedad que anima a los jóvenes a estar esbeltos. Los medios de comunicación, sobre todo la tele, con sus anuncios publicitarios, los desfiles de moda, y sus series tan irreales, nos venden una imagen engañosa de que el hecho de estar delgados, el tener un cuerpo perfecto, está asociado de una forma directamente proporcional con la felicidad, el éxito laboral, las relaciones sociales y una mejor calidad de vida.

¡Cómo me gustaría que los jóvenes pudieran comprender que la verdadera belleza de una persona está en su interior! Tal vez si tuviesen la oportunidad de ser "viejos" por un corto tiempo y pudieran ver la vida como es de verdad, no esa que nos quieren vender envuelta en brillantes y coloreados papeles de celofán, serían capaces de aceptarse como son y de vivir su vida de otra manera, dando importancia a lo que de verdad lo tiene.

29/03/2007

En busca de la cita perdida

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Parece el título de una película. Pero, no. No va eso. Hace unos días, arrancando la hojita del taco, del que ya hablé recientemente, al leer la frase del día me dije: Me gusta. Y estuve dándole vueltas a la misma. Hoy quería escribir en torno a mis reflexiones sobre ella, pero como no me gusta apropiarme de lo que no me pertenece, pretendía poner el nombre del autor. He rebuscado por aquí y por allí, por todos los rincones en los que podría haberla guardado, pero ha sido inútil. Quizás haya ido a parar al contenedor de reciclaje del papel. Más o menos decía así: "La risa es el mejor antídoto para los venenos del espíritu."

Disfruto oyendo reír. Todavía recuerdo las risas de mis hijos cuando eran bebés. Yo apretaba mi cara sobre sus cuerpecitos, provocándoles cosquillas irresistibles, mientras aspiraba el delicioso aroma de su piel recién bañada. Y acuden a mi memoria las risas de los niños en la escuela, persiguiéndose durante el recreo, o escuchando una lectura divertida, o un chiste, o durante una función de marionetas, o ante un estornudo escandaloso, o tras una involuntaria y sonora ventosidad que ponía en evidencia al culpable. También puedo recordar episodios de mi niñez en los que la risa provocada por alguno de mis hermanos era causa de atragantamientos durante las comidas, y de algunos otros, propios de la edad del pavo, en los que la risa resultaba realmente incontrolable.

Siendo ya adulta, puedo recordar un momento especial. Estaba leyendo la sección de curiosidades de una revista. No sabría decir ahora de qué se trataba, pero sí que acabé llorando a lágrima viva a causa de la risa y con un gran dolor en el estómago y en la tripa como consecuencia de los espasmos musculares producidos.

Charlot, El Gordo y el Flaco, Los Hermanos Marx, Cantinflas, y un buen número de comedias me hicieron reír en el cine.

Ahora me río poco. Mas bien sonrío. Debe de ser la edad. Y esa inquietud que me corroe por dentro desde hace años. Me duele ver a mi hombre cada vez más desvalido. Últimamente, en las sobremesas familiares de los domingos, me tomo un chupito de licor. Entonces, debe de ser por la falta de costumbre, suelto alguna carcajada.

-¡Qué a gusto te ríes, mamá! -dicen mis hijos. Tendrías que hacerlo más a menudo.

Y si en vez del chupito es un sorbete de champán por Navidad, el resultado puede resultar impredecible. Todavía recuerdo la cara de asombro de mis hombres poco después de nuestro primer sorbo. Madre e hija nos transformamos en dos desconocidas para ellos. Durante un buen rato estuvimos desternillándonos de risa. Todavía no hemos averiguado por qué. Sí que sé que la cámara familiar se encargó de inmortalizar el momento para la posteridad.

29/03/2007 20:27 Autor: elalmaalaire. Enlace permanente. Tema: Reflexiones personales No hay comentarios. Comentar.




El alma al aire

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