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¡Definitivamente, no!
A lo largo de los años he leído unos cuantos libros de autoayuda, y he de reconocer que a menudo sus reflexiones me han resultado beneficiosas y me siento agradecida por ello. A principios de año, mi hermana con toda su buena voluntad, además del Taco, para arrancar cada día su hojita y leer su contenido, como ya hizo el año pasado, me regaló una especie de calendario de mayor tamaño, como de un cuarto de folio, para apoyar en la mesa escritorio. Cada hoja trae una frase y hay también unas pequeñas líneas para anotaciones, no sé bien si para poner lo que te inspira lo escrito o como recordatorio de cosas pendientes. Y en la parte inferior, con letra elegante aunque ilegible, figura la firma de la autora. Pero esta vez no me he sentido entusiasmada con el regalo. (Lo guardaré en secreto para no hacerle un feo a mi hermana) No es que no haya frases aprovechables. Que las hay. Pero hay otras con las que, quizás por mi situación personal, no estoy muy de acuerdo. El viernes pasado fui a Zaragoza porque tenía consulta con la ginecóloga. Por el camino sentí un pinchazo insoportable que no me dejaba respirar y fui a dar con mis huesos en la clínica, donde me hicieron electrocardiogramas, análisis y radiografías. Allí terminé ingresada, hasta la mañana del domingo, cuando llegaron a la conclusión de que mi pinchazo no tenía nada que ver con el corazón, sino que era de origen muscular. Una inflamación de la zona, seguramente como consecuencia de algún esfuerzo grande que habría realizado. Sí. Los he hecho. La situación de mi marido me ha obligado a ello. Con mucho amor por mi parte y con un agradecimiento y un amor inconmensurable por la suya. Bueno, a lo que iba. Cuando volví a casa el martes y fui a quitar las hojas pasadas del famoso calendario-autoayuda, me encontré con esta frase: "Todo está bien en mi mundo." !Ójala fuese verdad! - me dije a mi misma. La realidad es que parece que mi vida haya sufrido los efectos de un enorme vendaval y me cuesta mucho poner en ella cierto orden. Y sé muy bien que ya nada será igual desde ahora. En los días siguientes parece que me fui reconciliando con el susodicho calendario, hasta que me encontré con esta otra perla: "Veo mi cuerpo como una máquina maravillosa y considero un privilegio tenerlo" Bueno… Es cierto que el cuerpo humano en su plenitud es algo increíble, pero a mi edad, cuando la artritis empieza a hacer estragos, (no nombraré ninguno más de mis males porque no quiero aburrir al personal, ni que alguien me considere una quejica), la máquina va pareciéndose más a un coche de segunda mano al que le van creciendo el número de piezas desgastadas. Eso sí. Aun averiado y todo, doy gracias a Dios por tenerlo. Y como mañana tengo que irme otra vez a la ciudad, he sentido curiosidad por saber lo que me reservaba la hojita correspondiente al viernes día 18. Dice así: "Me estoy enamorando de mí! ¡Eso sí que no! Pase que sea capaz de aceptar mi cuerpo, con sus virtudes y sus defectos. Pase que pueda reconocer que poseo unas cuantas buenas cualidades. Pase que esté convencida de que tengo capacidad para hacer muchas cosas. Pero… ¿Enamorarme de mí? ¡Nunca! ¡No querría convertirme en Narciso! Deseo guardar toda la fuerza de mi amor para mis seres queridos: familia, amigos, conocidos, desconocidos… ¡Para la humanidad entera! 17/01/2008 22:51 Comentarios » Ir a formulario |
El alma al aire¡Bienvenid@! Me siento muy feliz de que estés en mi blog.
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