Herencias imposibles o peligrosas

20080326001123-testamentoconfuso.jpg¿Quién no ha escuchado alguna vez el caso de aquellos familiares de un difunto que a la hora de hacerse público su testamento, se encontraron con que, en lugar de embolsarse una cantidad más o menos importante de dinero, tuvieron que hacerse cargo de un montón de deudas del finado?¡Cuánto me hubiese gustado haber podido verles las caras en ese momento! Y de poder escuchar las cosas "bonitas" que saldrían por sus bocas... mejor no hablamos.
Y es que eso de las herencias suele ser un poco peleagudo. Están aquellos herederos que les ha importado un pimiento la suerte del finado mientras vivía y después se creen con todos los derechos. Y aquellos otros que han cuidado con todo esmero y cariño al familiar durante su enfermedad o vejez, que en conciencia les correspondería disfrutar de todas las pertenencias del difunto, y que se encuentran con que a la hora del reparto todo el mundo se apunta. Y luego viene el tiempo de los descontentos y de las enemistades: que si a ti te ha dejado, que si a mí no me ha dejado…¡Maldito dinero! ¡Tenía que ser como los tomates! Que se pudriera a los cuatro días, como decía mi madre. ¡Andá! Pues no íbamos a librarnos de pocos disgustos…
Pero el tema de las herencias es de lo más variado y pintoresco y con resultados sumamente impredecibles.
Y si no, que se lo digan a Kallu, Naushad, un habitante de la región de Uttar, en el norte de la India. Su abuelo Kallu, ya fallecido, denunció hace cien años a su suegro de mantener relaciones extramatrimoniales con una mujer en el pueblo de Kaili.
¿Y nosotros nos quejamos de que nuestra justicia es lenta?
Cien años después, el consejo local acaba de dictar sentencia para este caso y han llegado a la conclusión de que las alegaciones de Kallu contra su suegro eran falsas.
Y el nieto, sin comerlo ni beberlo, ha sido condenado a pagar 12 rupias (unos 20 céntimos de euro), una pena en principio menor que la estudiada inicialmente: introducir la mano del condenado en una sartén de aceite hirviente.
¡Menos mal que se han conformado con las rupias! ¡Y tener uno abuelos para esto…!

Y ahora tratemos de otro caso distinto pero no menos curioso. 

En Tampa, Florida, Juana Biddle, una mujer de 77 años de edad, bisnieta de un tendero, ha demandado a la ciudad por una letra de cambio impagada a su abuelo hace 147 años. Sucedió en 1861, durante la Guerra Civil de los Estados Unidos.

Los intereses hacen que ese pagaré esté hoy valorado en 22 millones de dólares.

"Esta nota la ha guardado mi familia desde esa fecha y hasta el día de hoy no ha sido pagada", dice Biddle. "Así me lo dijo mi padre y yo le creo."

¿Y que dice la parte contraria? Ya es de imaginar. El abogado de la ciudad de Tampa dice que la reclamación no tiene validez. ¡Por la cuenta que les trae!

Un poco difícil  lo tiene la señora Biddle. A ver quién es el listo que trae a declarar a la sala  del juzgado al autor de la firma de la susodicha letra.

26/03/2008 00:15

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