Otra vuelta de tuerca

20080429191001-secuestrada.jpg

Todavía no estábamos repuestos del todo de la impresión que nos produjo, hace ahora cerca de dos años, la noticia de la aparición de Natascha Kampusch, la joven austríaca que desapareció en 1998 cuando se dirigía a la escuela. Tenía entonces sólo 10 años de edad y permaneció secuestrada en un zulo durante 8 largos años, retenida por Wolfgang Priklopil, un sujeto de 44 que se suicidó arrojándose a las vías del tren cuando la joven, aprovechando un descuido de su raptor, se alejó de la casa y se escondió en un jardín de la zona en la que vivían. Nadie podía creer que un ser humano fuese capaz de realizar semejante acción, y nos preguntábamos cuáles serían los sentimientos de la niña, qué pensaría durante todos aquellos años en los que tuvo que vivir privada de libertad.

¿Pensábamos que aquello era una atrocidad?

Siempre parece haber alguien dispuesto a batir los records.

¿Cómo calificar ahora lo sucedido a otra joven austríaca, que empezó a ser violada por su propio "padre"a los 11 años, que fue raptada por el mismo y obligada a permanecer en un zulo durante un largo y terrible periodo de 24 años, violada continuamente por ese monstruo y de cuya relación incestuosa nacieron 7 hijos?

¡No hay palabras que puedan explicar semejante aberración!

Quisiera, sólo por unos instantes, poderme meter en el interior de esta pobre mujer para comprender al cien por cien sus sentimientos, su dolor, su impotencia… ¡Cuánto ha tenido que sufrir, por ella misma y por esos hijos inocentes, que no fueron fruto del amor sino que vinieron a su reducido mundo como resultado de la fuerza bruta de una bestia!

Creo que somos muchos los que mantenemos más de una duda sobre este desgraciado suceso. ¿Cómo la mujer de este "carcelero" inhumano no sospechó nada a lo largo de tantos años? Dicen que era un hombre presumido, al que le gustaba llamar la atención de las mujeres, que en alguna ocasión estuvo de vacaciones en Thailandia, uno de los paraísos del "turismo sexual" con menores de edad. ¿Quién proporcionó alimentos a los encerrados durante esos días de ausencia? Hay muchos interrogantes que la investigación se encargará de aclarar. Pero creo que nunca llegaremos a conocer del todo el daño sufrido por esa joven de 18 años, que ahora, a sus cuarenta y dos, está convertida en una anciana.

¿Quién devolverá a estos jóvenes y niños los años de vida que les han sido arrebatados? ¿Qué visión tendrán sobre los hombres esas niñas si la única imagen percibida por ellas ha sido la de un ser peor que cualquier animal? ¿Qué conversaciones tendría la desgraciada mujer con sus hijos? ¿Cómo trataría de hacerles más llevadero su cautiverio, su rabia y su vergüenza?

Preguntas… preguntas… preguntas… Las respuestas las tienen Elisabeth y sus hijos. Puede que algunas de esas respuestas prefieran guardarlas en lo más profundo de su corazón.

29/04/2008 19:10

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.






Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]