¿Quién se acuerda de las viudas?

Hace unos días, cuando salí a comprar, me encontré cerca de mi casa con Mª Rosa, una maestra jubilada varios años antes que yo, de la que he sido compañera de Colegio durante todos mis años de estancia en este pueblo, exactamente desde el año 1973.
Mª Rosa se quedó viuda hará unos 20 años, con cuatro hijos que sacar adelante. Siempre me ha admirado su fortaleza y su capacidad de disimular sus momentos de debilidad y sus problemas personales, tanto, que cualquiera al verla pensaría que podía con todo. Durante un periodo de tiempo en el que los sacerdotes del pueblo animaron a la formación de distintos grupos en la Parroquia, ella puso en marcha la Asociación Local de viudas, y desde ese momento ha seguido en la brecha, de forma que en la actualidad es la Presidenta de las Asociaciones de Viudas de Aragón.
Hará cosa de un mes nos vimos y me dejó caer que, cuando yo me encontrara más fuerte de la reciente pérdida de mi marido, tenía que apuntarme a la Asociación. " He pensado en ti" -me dijo. "Hay mucho que hacer. Tú y yo por suerte tenemos una buena viudedad, pero hay muchas viudas que lo están pasando muy mal."
-Lo pensaré -le dije.
Esta vez me ha dado otro toque de atención.
Estos días he estado buscando información sobre el tema en distintas páginas de la red y puedo decir que se me han abierto los ojos.
En España hay 2.220.700 viudas. Más de un millón y medio de mujeres que perdieron a sus maridos cobran pensiones inferiores a 450 euros mensuales, por debajo del salario mínimo profesional, y alrededor de 80.000 perciben sólo 150 euros. Aún más angustiosa es la situación de 377.680 viudas que no reciben ningún tipo de retribución "porque sus maridos no cotizaron a la Seguridad Social el mínimo de 15 años que exige la ley" El 84 por ciento sobrevive en condiciones de pobreza.
Hay un dicho popular que dice así: "Cuando el marido se muere se lleva la llave de la despensa."
"¿Y ahora qué?" - se preguntan muchas mujeres, pasados los primeros días, cuando se hace más real la ausencia de su marido y observan el estado de su cuenta corriente.
"Tengo que ponerme a trabajar" - es su respuesta.
Pero no es fácil. A las viudas de cierta edad les resulta difícil hacerse un hueco en el mercado laboral. Las que tienen casa en propiedad aceptan estudiantes o huéspedes. Es lo que saben hacer, cuidar de la casa. Sólo un 7% de las viudas tiene un contrato laboral, que la mayoría redondea sus ingresos trabajando en la economía sumergida.
Las jóvenes tienen la ventaja de poder reciclarse profesionalmente, pero se encuentran con la dificultad añadida de tener que cuidar de sus hijos pequeños.
Hace no tanto tiempo, enviudar era una condena en vida para muchas mujeres, que no sólo estaban obligadas a vestir de negro durante años sino que, tras enterrar a sus maridos, se "enterraban" también ellas en vida, sin poder apenas salir de sus casas. "En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle, haceos cuenta de que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas." En estos términos se dirige Bernarda Alba, el personaje que inmortalizó Lorca en su última obra, a sus hijas tras enterrar a su esposo.
Gracias a Dios la sociedad va cambiando. El luto es cada vez menos frecuente, pero lo que nadie puede evitar es la sensación de vacío y la soledad
¡La soledad! Dejando a un lado el mundo laboral, lo más difícil para las viudas es el enganche con el mundo social. Con la desaparición del esposo la mujer pierde su red de relaciones sociales y la identidad que éstas le proporcionan.
Pasado el tiempo del duelo, un buen número de viudas sienten que necesitan aliviar su soledad y encontrar un hombre con el que poder compartir su vida, pero el hecho de perder la pensión de viudedad hace que las parejas no se decidan a contraer matrimonio. Sólo un 3% de las viudas vuelven a casarse
Las primeras Asociaciones de Viudas surgieron en 1959, por un grupo de mujeres viudas, al ver su desamparo ante los Organismos Oficiales y la Sociedad, pensando que su unión e intercambio de ideas e iniciativas les daría fuerza.
Este pequeño grupo actuó siempre pensando en la ayuda a la viuda y a sus hijos. Sus resultados han sido fructíferos, ya que se han ido creando asociaciones en todas las provincias, por lo cual, en 1969, diez años después, nace la FEDERACION DE ASOCIACIONES DE VIUDAS HISPANIA (FAV) de la necesidad de unión y coordinación entre las asociaciones existentes.
Aquél reducido grupo se ha convertido en un movimiento que reúne hoy un colectivo de unas 385 asociaciones y grupos. Con el paso del tiempo, estas asociaciones han ido federándose en sus Autonomías, por lo que, el 15 de Enero de 1993, se formó la
C O N F A V:
CONFEDERACION DE FEDERACIONES Y ASOCIACIONES DE VIUDAS HISPANIA de Ámbito Estatal.
Se me han abierto los ojos. Doy gracias porque no tengo problemas económicos. Pero aunque soy madre de unos hijos de los que me siento orgullosa, que me quieren y se preocupan de mí, al igual que todos esos miles de viudas, siento como una herida lacerante la pérdida de mi marido, mi compañero durante 39 años, y en ocasiones también la soledad llama a mi puerta.
Creo que pronto formaré parte de la Asociación Local de Viudas. Yo también quiero poner mi granito de arena para mejorar esta situación lacerante.
¡Viudas de España, unámonos! ¡ Creo que no nos damos cuenta de la fuerza que podríamos tener con nuestros votos!
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