Tufos racistas

Sucedió no hace muchos días en Alcudia, un municipio situado al norte de la isla de Mallorca con unapoblación de más de 16.000 habitantes.
En la parte exterior de una tienda de informática de la empresa BEEP de esta localidad mallorquina, habían colocado un cartel de gran tamaño, con los colores de la bandera rumana de fondo, que decía: "Se prohibe la entrada sin previo aviso a perros y rumanos, de lo contrario saldrán echando hostias."
Este suceso se ha hecho público a través de un email enviado por un emigrante al Ayuntamiento y también puede encontrarse en la página web mimesacojea.com.
Éste es el contenido del email:
"Gente amiga y coherente: hoy venia en la furgo del trabajo por Alcudia, y vi un cartel afuera de la tienda de informatica BEEP de Alcudia (pueblo) que despertó mi lado más violento. Fui a casa y saqué un par de fotos que les pido muevan por todos lados (prensa, radios, etc.) No, no es USA hace 50 años... Ni Surafrica hace 30. Es Mallorca hace 2 horas!!! Dan ganas de ir y romper todo el boliche a estos hijos de puta... Encima la gente pasa y no dice nada... En fin... Perdón que los joda, pero como inmigrante que soy, esto realmente jode... BOICOT A BEEP! NO COMPREIS ALLÍ!!!"
Puedo ponerme en el lugar de esta persona y comprender su rabia. Es triste que pasen cosas así, ¿verdad? Las últimas noticias que he conocido sobre el tema son que el Ayuntamiento por medio de la Policía Local, ha mandado quitar el cartel. Que los dueños de la tienda, una franquicia de BEET, se han disculpado y lo han achacado a un calentón debido a que en los últimos tiempos han sufrido varios robos cometidos por rumanos. Pero… supongo que el hecho de que una o dos manzanas de la cesta estén podridas no nos da derecho a tirar por tierra todas las manzanas. Me imagino que la empresa matriz se habrá dado prisa, por la cuenta que le trae, de llamar al orden a los encargados de la franquicia en Alcudia. No es buena publicidad para un negocio
Quiero felicitar al emigrante que hizo público lo que estaba ocurriendo. Si cada uno de nosotros, al ver algo que está mal, en vez de tragar, hiciésemos lo posible por solucionarlo, las cosas serían distintas.
Pero... me quedan algunos interrogantes. Por ejemplo: ¿Cuánto tiempo llevaba puesto el cartel? ¿No había nadie del pueblo que lo hubiese visto antes que el emigrante?
Resultaría demasiado triste pensar que cierto número de vecinos del pueblo, después de visto el cartel, hubieran pasado de largo como si la cosa no fuese con ellos.










