El adiós

Ha llegado a mis manos una hojita que contiene un pensamiento de un autor anónimo, con este título: "El adiós".
En su origen, la palabra adiós procede de la expresión "A Dios encomiendo tu alma". Hoy la palabra ha perdido este significado original. En los pueblos pequeños la usamos al tropezarnos en la calle con alguna persona que conocemos de vista, sin siquiera detenernos a hablar con ella. Su uso más normal sin embargo es el de despedida, ya sea al terminar una entrevista o cuando nos separamos de nuestros familiares y amigos.
Este pensamiento del que os hablo dice así: "En verdad "el adiós" no existe. Si se pronuncia entre dos seres que nunca se encontraron, es una palabra innecesaria. Si se dice entre dos que fueron uno, es una palabra sin sentido. Porque en el mundo real del espíritu sólo hay encuentros y nunca despedidas, y porque el recuerdo del ser amado crece en el alma con la distancia como el eco en las montañas del crepúsculo".
Recuerdo, ya hace años, que al despedirme de una amiga que se marchaba de misionera a un país de África le escribí una pequeña carta con esta frase: La distancia no existe para el amor.
Ya sé que no todo el mundo estará de acuerdo con ella. Porque el amor físico necesita cercanía, contacto, caricias, besos, abrazos… para que la llama se mantenga viva.
Pero hay otras clases de amor.
Está el amor que has compartido durante 39 años con una persona a la que la muerte arranca sin contemplaciones de tu lado.
Quizás para los que no tengan fe ese amor se vaya diluyendo con el paso de los años hasta convertirse tan sólo en un puñado de recuerdos
Pero yo me siento feliz porque creo que la vida no se acaba aquí. Confiada en la Palabra de Jesús, creo que mi marido, oculto a nuestros ojos, sigue vivo. Y su recuerdo crece en mí, día a día, a la espera de nuestro encuentro definitivo.
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Autor: damas de chantal a.c
Fecha: 13/04/2011 04:23.
Autor: maria de los angeles herrera garcia
Fecha: 13/04/2011 04:29.








