¡Teníamos poco con la gripe aviar...!

Ahora que parecía que ya podíamos respirar con un poco de tranquilidad tras el susto producido por la gripe aviar, de la que apenas nos llega información, no sé bien si porque está controlada o porque los periodistas se han cansado ya del tema; ahora que habíamos dejado de sentir zozobra al encontrarnos con cualquier desgraciada paloma o algún simple pajarillo despanzurrados en medio de la calle… resulta que a lo que tenemos que tener miedo de verdad es a la gripe porcina. Mira por dónde, no hace mucho, allá por tierras del México lindo, al bichito que produce la gripe a esos animales tan cochinos, pero que son capaces de proporcionarnos esos fantásticos jamones, morcillas, chorizos, longanizas y un largo etcétera de deliciosas viandas, le da por mutar y…¡hala! A meternos otra vez el miedo en el cuerpo. Este mundo nuestro al que hemos dado en llamar aldea global, lo que es en realidad es un simple patio de vecinos. Hace tiempo que llevo rumiando la idea, y por fin he llegado a una conclusión: "Amiga, no digas nunca esto no me pasará…" En realidad somos unos seres frágiles, expuestos a cualquier contingencia. Sólo nos queda la esperanza de que nuestros gobernantes, y sobre todo nuestros sanitarios, como buenos bomberos, sean capaces de abrir los cortafuegos necesarios para apagar la quema.
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