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¡No eche balones fuera, Monseñor!

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Como creyente, reconozco que tengo con la Iglesia Católica una deuda de amor. Élla me acogió en su seno, a través de mi bautismo. Élla, a lo largo de los años de mi vida, ha alentado mi fe y me ha confortado con la Palabra y los Sacramentos.

Pero ese amor por ella no impide que mis ojos estén abiertos y que sea capaz de descubrir no sólo sus bondades sino también sus defectos, que los tiene, como cualquier organización humana. Defectos, que al igual que sucede con una madre, el amor te hace disculpar.

Sin embargo, no siempre es lícito guardar silencio, so pena de convertirte en cómplice.

¡Hoy no me puedo callar!

Tras una reunión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, el arzobispo Silvano Tomasi puso su interés en defender, frente a los numerosos casos de abusos sexuales a menores cometidos por sacerdotes o religiosos pertenecientes a la Iglesia Católica, "Que debería hablarse de pedofilia, sino de efebofilia, es decir de homosexuales atraídos por varones de entre 11 y 17 años". "Que el abuso infantil es algo común en otras iglesias y que según una investigación publicada por el periódico Christian Science Monitor, la mayoría de las congregaciones afectadas por acusaciones sexuales contra niños en EE UU fueron las iglesias protestantes y que el problema es también común en la comunidad judía…" "Que los niños son más propensos a sufrir abusos a manos de familiares, amigos de la familia o niñeras que de los clérigos".

¡¡¡Un gran consuelo!!! Parece propiamente que el propósito de tales afirmaciones sea éste… "si la porquería está bien repartida resulta más soportable"

Todavía resuenan  hoy con fuerza las palabras del Maestro:

"El que escandalizare a uno de estos pequeños más le valdría que le atasen una piedra de molino al cuello y lo echasen al mar…"

La Iglesia no está formada por ángeles, sino por hombres, y como tales, sujetos a todas las debilidades humanas, pero cuando ocurren estas cosas terribles, de nada vale buscar disculpas. Únicamente sirve pedir perdón.

 

 

 

 

 

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