¡CAMPEOOONES, CAMPEOOONES, OÉ, OÉ OÉ!

Para ser sinceros, he de comenzar estas líneas reconociendo que no me gusta el fútbol, el deporte rey que despierta cada día encendidas pasiones en miles y miles de aficionados y mueve millones y millones de euros. Emociones y negocio, eso es lo que se esconde tras este deporte que mueve masas en las cuatro esquinas del planeta.
Y después de confesar públicamente lo que siento respecto al tema, hoy no puedo por menos que unirme al incontable coro de las voces que resuenan por todos los puntos cardinales de nuestra España, desde los más pequeños pueblos hasta el corazón de las grandes ciudades para gritar: ¡CAMPEOOONES, CAMPEOOONES, OÉ, OÉ OÉ!
¡Sí! El equipo de "la Roja" nos ha proporcionado una gran alegría.
Por unos días los españoles hemos olvidado la crisis: el paro, la hipoteca del piso que nos ahoga, las dificultades para llegar a fin de mes, el futuro incierto… Todo. Todo se ha esfumado.
Por primera vez en la historia el ansiado trofeo se ha venido para España. Y ha lucido en las manos de un emocionado Casillas, el portero y capitán del equipo de España; en las del entrenador, Vicente del Bosque, tan comedido en sus gestos, con sus emociones tan controladas. Como si lo sucedido fuera simplemente lo que tenía que pasar. En las de cada uno de los componentes del equipo español, exultantes de alegría y satisfechos por la misión cumplida.
Hemos visto la bandera de España ondeando al viento en las calles y plazas de nuestro país, adornando miles de camisetas, pintada sobre la piel de los aficionados, orgullosos de lucirla, sin tener por eso que cargar con el sambenito de ser considerados "fachas".
Y yo me pregunto: ¿Será verdad que España es diferente? ¿Por qué ese gesto de mostrar la bandera, que estos días ha resultado tan natural, como lo es en cualquier otro país del mundo, no puede seguir siéndolo cada día del año, aunque no se haya ganado una copa?
¡Ser español! Sentirte orgulloso de tu lugar de nacimiento sin que eso suponga enfrentamiento ni desprecio hacia los ciudadanos de cualquier otro país. Ese es mi deseo.
¡Española y ciudadana del mundo! Eso es lo que soy. Eso es lo que quiero ser.
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