Facebook Twitter Google +1     Admin

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres.

¡Nos estamos haciendo viejos, Yako!

20100803002235-yako3.gif

Esta mañana, alrededor de las ocho, dueña y perro hemos salido a hacer nuestra caminata diaria. Al subir la empinada cuesta que conduce a la ermita de San Miguel he escuchado el sonido de las esquilas del ganado forastero que desde hace unos días pasta por los alrededores de nuestro pueblo. Como medida de precaución he sujetado a Yako con su cadena. ¡Dios mío! Durante el tiempo empleado en hacer la mitad del recorrido, hemos caminado a un ritmo de media carrera, siempre persiguiendo a los invisibles animales que caminaban unos centenares de metros delante de nosotros por la pista forestal que serpentea al pie del monte.

- ¡No corras, Yako!

Mi perro hace oídos sordos.

- ¡Te digo que no corras, Yako!- repito alterada.

Me enfado en vano. Su curiosidad por acercarse al rebaño puede más que mis palabras airadas. Estoy sudando tinta china pero Yako tira y tira sin piedad y sin descanso.

En las proximidades de la carretera logramos alcanzar la retaguardia del perseguido ejército. Yako mira con curiosidad a los rumiantes y desea confraternizar con los perros guardianes. Uno de ellos, de pequeño tamaño, huye de nuestro alcance. El otro, un enorme perro blanco, pasa olímpicamente de nosotros.

Por fin alcanzamos la carretera y entonces el rebaño y nosotros caminamos en sentidos opuestos.

Yako empieza a rezagarse, mira hacia atrás incontables veces, y yo tengo que tirar de la cadena, esta vez para conseguir que mi perro camine a mi lado. Los dos nos arrastramos hacia el pueblo con la lengua fuera. Yo siento mi camiseta mojada.

¡Ay, ay, ay!  ¡Nos estamos haciendo viejos, Yako!

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.

(opcional)





Blog creado con Blogia.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras

Contrato Coloriuris