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Dios vive en Cataluña

¡Caray, es lo que nos faltaba! Eso es lo primero que se me ha venido a la cabeza al leer este titular durante el acostumbrado repaso de la prensa a través de internet. Y es que yo, vivo en Aragón. Y somos muchos los aragoneses que miramos con cierto recelo hacia la comunidad vecina como consecuencia del litigio abierto sobre los bienes eclesiásticos de la Franja, esas obras de arte que pertenecían a las parroquias aragonesas, que en el transcurso de los años en los que dependieron de la Diócesis de Lérida fueron a parar al Obispado de dicha ciudad y allí siguen, expuestas en su Museo, con sus autoridades haciendo oídos sordos a las repetidas comunicaciones del Vaticano en las que se les conmina a devolver dicho patrimonio a sus legítimos propietarios. De ahí mi mosqueo. ¡Lo que nos faltaba! Que hubiesen conseguido llevarse también a Dios "al huerto". Pero, no. Que no va de eso. Se trata del titular de la crónica del diario deportivo francés L´Équipe sobre el partido disputado anoche entre el Barcelona y el Arsenal con el resultado de 4 a 1, y en el que, según dicen, Lionel Messi lució como una estrella. "Todos los superlativos servirían" para describir al diez del Barça aunque "todos se quedarían cortos". "Un hombrecito de talento sin límites salpicó ayer noche una clase casi irreal…" "Un extraterrestre de 22 años fue el absoluto protagonista…" "Messi muele al Arsenal" en un partido en el que estuvo "luminoso". "La prensa británica se rinde hoy ante la actuación de Lionel Messi, a quien definen como el "Messias". Estas son algunas de las cosas que pueden leerse hoy sobre el joven futbolista del Barcelona. Confieso que no soy demasiado aficionada al deporte, pero este muchacho de apariencia amable, al que parece que la fama no se le ha subido para nada a la cabeza me cae bien. En cuanto a Dios, no sé qué pensará al respecto… Estoy segura de que Él tiene un gran sentido del humor.
El oso

En esta tarde festiva, que por problemas de salud he pasado casi en su totalidad sentada en el sofá, he tenido la oportunidad de ver una película con unos paisajes preciosos, de esos que te hacen amar más y más la naturaleza. Los protagonistas, un osezno que pierde a su madre en un desprendimiento de rocas y un macho adulto, que tras su rechazo inicial acaba por acogerlo como a un hijo. ¡Que cachorro tan tierno! Me ha encantado. ¡Qué poderío y qué ferocidad los del tremendo animal a la hora de defenderse de las balas de los cazadores y de la persecución de una jauría de perros! En un momento dado, uno de los cazadores, el más acérrimo perseguidor de todos ellos, se encuentra de improviso a merced del animal. No he podido por menos que contener la respiración, como si tuviera de verdad al hombre y al oso en la misma esquina de mi cuarto de estar. Y cuando aquél se ve ya perdido, éste, sabe Dios por qué, da media vuelta perdonándole la vida. ¡He respirado con alivio! Y he aplaudido en mi interior la decisión del cazador de renunciar a su caza cuando la fiera se alejaba estando todavía a tiro, como en un claro signo de acción de gracias. Las últimas imágenes muestran a ambos osos entrando en la cueva para comenzar la hibernación y una hermosa panorámica de las inmensas montañas cubiertas por la nieve. Me he sentido feliz. Hasta casi he conseguido olvidarme de mis males…








