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La esperanza

En estos últimos días están de plena actualidad las últimas declaraciones de Stephen William Hawking, el científico inglés conocido mundialmente por sus teorías sobre el origen del universo, y también por la enfermedad degenerativa que le obliga a vivir desde hace años postrado en una silla de ruedas y supeditado a un ordenador como único medio de comunicación con el mundo exterior. Coincidiendo con la visita del Papa a Inglaterra, sale a la venta su último libro, El Gran Diseño, en el que sostiene que la ciencia moderna no deja lugar a la existencia de un Dios creador del Universo, sino que el cosmos se creó de la nada como resultado del Bing Bang.
¡Ya está montado el pollo! Toman ahora nuevo aliento aquellos que se jactan públicamente de su ateísmo y que disfrutan tratando a los creyentes de ignorantes. Somos según ellos unos pobres ilusos. ¡Pueden pensar lo que quieran!
Las declaraciones del sabio profesor no han logrado hacer mella en mi fe. Copio a continuación un pequeño párrafo del libro La alegría de vivir, de Phil Bosmans, que acabo de leer:
"De la misma forma que mi "yo" personal, único, irrepetible, no encuentra ninguna explicación satisfactoria en la física, la química o la biología, yo no encuentro una respuesta sobre Dios, con el método de las ciencias naturales. Tengo entre las manos sólo una cosa: la esperanza. La esperanza que, hasta el último aliento, me da la alegría de vivir".
Un inmenso suspiro de alivio

Un inmenso suspiro de alivio, no me cabe ninguna duda, se habrá escapado ya de millones de gargantas en el mundo entero al enterarse de que el reverendo Terry Jones, pastor de la pequeña comunidad de la iglesia bautista en Gainesville, en el estado de Florida, ha dado marcha atrás en su propósito, manifestado repetidamente a los medios de comunicación en estos últimos días, de llevar a cabo una quema de ejemplares del Corán el día 11 de septiembre, en el noveno aniversario del atentado perpetrado contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono en los Estados Unidos.
Desde el presidente Obama hasta los militares encargados de la Defensa de este país, autoridades civiles y religiosas de las cuatro esquinas del globo se han pronunciado sin tardanza sobre el peligro real que encerraba para el mundo en general y para los ciudadanos estadounidenses en particular semejante provocación.
No puedo por menos que preguntarme si no será que al dichoso pastor le falta algún tornillo. Porque no hace falta ser demasiado inteligente para saber que no puede acercarse el fuego a la estopa. Y eso es el mundo musulmán al día de hoy. Una inmensa estopa siempre a punto de incendiar todo lo que le salga al paso cuando se siente ofendida en sus creencias.
Y no dejo de sentir una gran extrañeza hacia los principios de la fe cristiana profesada por el reverendo Jones. Parece que poco tengan que ver con el Dios de los cristianos, ese Padre amoroso, con las manos siempre abiertas a la acogida y al perdón, que nos trajo Jesús de Nazareth con su Buena Noticia.
¡En fin! ¡Demos gracias porque al final se haya impuesto la cordura!








