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Un asunto candente

El tema del aborto ha cobrado estos días plena actualidad con motivo de la macro manifestación llevada a cabo ayer en Madrid por parte de aquellos que quieren evitar la nueva Ley presentada por el Gobierno. Las cifras sobre la asistencia a la misma son de lo más dispares: Fuentes policiales estiman que participaron unos 250.000 manifestantes; 1,2 millones según la Comunidad de Madrid; dos millones según los organizadores; 55.316 asistentes, según el cómputo efectuado por la empresa Lynce para la Agencia EFE… Dejando de lado este aspecto tan llamativo - es curioso hasta que punto se pueden engordar o adelgazar las cifras, según convenga al que da los datos - quiero intentar entrar en el meollo de la cuestión, sin dejar de apuntar el hecho de que son muchos los que piensan que esta iniciativa del Gobierno esconde otra intención, la de desviar la atención de los ciudadanos de los graves problemas económicos que padecemos. Por mucho que la ministra Aído intente presentarnos a España como un país la mar de progresista, la realidad nos dice que hay un considerable porcentaje de ciudadanos, incluidos no pocos simpatizantes del partido socialista, que consideran el aborto como algo malo, algo que degrada a la naturaleza humana. Que en contra de lo que ella dijo de una forma harto desafortunada refiriéndose al feto "es un ser vivo, no un ser humano", como si de una simple mosca u hormiga se tratara… lo que hay en el vientre de una mujer embarazada es "alguien". Alguien que si se le protege, si no se acaba con él de forma violenta, será un ser humano en toda su plenitud. Es cierto que como consecuencia de la cada vez más temprana iniciación de las relaciones sexuales entre los jóvenes, y quizás por la falta de madurez de los mismos a la hora de tomar precauciones, se da cada vez un mayor número de casos de embarazos no deseados en adolescentes. ¿Qué hacer entonces? ¿Están estas chicas en condiciones de ejercer como madres? Está claro que no. Les falta madurez y necesitan una gran ayuda para salir adelante. Y no siempre disponen de esa ayuda, entre otras razones porque dicho embarazo sigue considerándose una vergüenza para la familia. Lo confieso: estoy en contra del aborto. Y doy gracias a Dios porque no me he visto en ese terrible trance de abortar. Pero lejos de mí el condenar a ninguna mujer por ello. ¡Quién soy yo para juzgar! Sí pediría a todos aquellos que tienen alguna responsabilidad en este tema que pongan todas sus energías en conseguir una buena educación sexual para los niños y adolescentes, y que aparquen esa "brillante idea" de que las jóvenes de dieciséis años puedan abortar sin el conocimiento y el consentimiento de los padres. ¿No tienen hijas esos señores y señoras que redactaron el borrador de esta ley? ¿No parece cosa de descerebrados el hecho de permitir que "unas niñas" de esa edad, a las que por una parte la ley les prohibe comprar alcohol, puedan tomar ellas solas una decisión tan importante como es abortar?
Las memorias de Pujol

No me gusta tratar temas relacionados con la política en mi página. Hoy sin embargo voy a hacer una excepción. Hace apenas unos instantes acabo de leer en el diario El País lo que sigue: "El expresidente catalán Jordi Pujol confiesa que el dirigente socialista Enrique Múgica, exministro de los tiempos de Felipe González y Defensor del Pueblo en la actualidad, en el transcurso de una visita realizada a Cataluña a finales de verano de 1980 quiso saber cómo verían el Señor Pujol y su partido el hecho de forzar la dimisión del presidente del Gobierno español, Adolfo Suárez y su sustitución por un militar de mentalidad democrática. En una posterior visita a la página web del diario 20minutos.es, la noticia se confirma y se completa con nuevos datos. El presidente de la Generalitat también se entrevistó por aquel tiempo con Rodolfo Martin Villa, ministro de Interior, quien hablando de sus planes sobre política autonómica presentó como un obstáculo la presencia de Suárez, "…pero esto se resolverá"-parece que añadió el político. Como es sabido por todos los que vivimos en aquellos años, Adolfo Suárez dimitió como presidente del Gobierno en enero de 1981. "No quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España"- fue su frase de despedida. Tres semanas después se produjo el intento de golpe de Estado encabezado por Tejero y algunos otros militares. Estas son algunas de mis reflexiones sobre el asunto que nos ocupa. 1- ¿ Son falsas las declaraciones de Jordi Pujol? En ese caso, ¿cuál sería su propósito al hacerlas? ¿Debería Enrique Múgica presentar una querella?
2- ¿Dice la verdad Jordi Pujol? ¿Qué tiene que decir al respecto el partido socialista, "ferviente defensor de las libertades y de la democracia", si Enrique Múgica hizo la citada pregunta como portavoz del mismo?
3- ¿Tenía Adolfo Suárez al enemigo dentro de su propia casa?
4- Quién más quién menos, todos nos hemos preguntado alguna vez sobre lo que se escondía trás aquella dimisión y sobre los entresijos de aquella trama que estuvo a punto de acabar con nuestra frágil democracia.
5- ¿Qué secretos enterró el alzheimer en el cerebro de Suárez?
Estoy sintiendo un terrible asco. ¿Comprendéis ahora por qué no escribo nunca de política?
¡No eche balones fuera, Monseñor!

Como creyente, reconozco que tengo con la Iglesia Católica una deuda de amor. Élla me acogió en su seno, a través de mi bautismo. Élla, a lo largo de los años de mi vida, ha alentado mi fe y me ha confortado con la Palabra y los Sacramentos. Pero ese amor por ella no impide que mis ojos estén abiertos y que sea capaz de descubrir no sólo sus bondades sino también sus defectos, que los tiene, como cualquier organización humana. Defectos, que al igual que sucede con una madre, el amor te hace disculpar. Sin embargo, no siempre es lícito guardar silencio, so pena de convertirte en cómplice. ¡Hoy no me puedo callar! Tras una reunión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, el arzobispo Silvano Tomasi puso su interés en defender, frente a los numerosos casos de abusos sexuales a menores cometidos por sacerdotes o religiosos pertenecientes a la Iglesia Católica, "Que debería hablarse de pedofilia, sino de efebofilia, es decir de homosexuales atraídos por varones de entre 11 y 17 años". "Que el abuso infantil es algo común en otras iglesias y que según una investigación publicada por el periódico Christian Science Monitor, la mayoría de las congregaciones afectadas por acusaciones sexuales contra niños en EE UU fueron las iglesias protestantes y que el problema es también común en la comunidad judía…" "Que los niños son más propensos a sufrir abusos a manos de familiares, amigos de la familia o niñeras que de los clérigos". ¡¡¡Un gran consuelo!!! Parece propiamente que el propósito de tales afirmaciones sea éste… "si la porquería está bien repartida resulta más soportable"
Todavía resuenan hoy con fuerza las palabras del Maestro: "El que escandalizare a uno de estos pequeños más le valdría que le atasen una piedra de molino al cuello y lo echasen al mar…"
La Iglesia no está formada por ángeles, sino por hombres, y como tales, sujetos a todas las debilidades humanas, pero cuando ocurren estas cosas terribles, de nada vale buscar disculpas. Únicamente sirve pedir perdón.
Las hijas del Presidente Zapatero

Nuestro país se ha convertido en las últimas horas en un patio de vecinos con motivo de la foto de las hijas de Zapatero, posando junto a sus padres con el Presidente Obama y esposa, en el Museo Metropolitan de Nueva York, publicada en al menos dos medios de prensa españoles y sobre todo a través de internet. Si será que no tenemos bastante con la que está cayendo como consecuencia de la crisis, que tenemos que entretenernos con el tema de las niñas del Presidente y su "éstética gótica" - así parece que les llaman a sus curiosos atuendos. Hasta la fecha nunca había sentido curiosidad por la descendencia del Presidente del Gobierno. Ni siquiera estaba al corriente de datos como el número de hijos que tenía, su edad o el sexo de los mismos. Estoy de acuerdo con el hecho de que los menores de edad tengan derecho a preservar su intimidad, pero también pienso que en ese caso sus padres tendrían que tener muy claro a que actos pueden acudir y a cuales no. En estos tiempos en que ya es posible que cualquier información dé la vuelta al mundo en cuestión de escasas horas no se puede pretender mantener privacidad en unos actos de carácter internacional y público. Y lo dicho. Espero que esta noticia se convierta lo antes posible en una simple anécdota y que centremos nuestras energías en lo que de verdad importa, en sacar a España de esta crisis salvaje que está sumiendo en la miseria y la desesperación a millones de españoles anónimos.
Daños colaterales

Cuando en un conflicto bélico, ya sea fruto de un error o a sabiendas, se produce una masacre, los mandos militares y los políticos responsables de la misma se dan prisa en disculparse, intentando suavizar la tragedia presentándola ante la opinión pública bajo el nombre de daños colaterales: Ellos no perseguían ese objetivo y los murertos se han producido de refilón.
Hoy aparece en la prensa la noticia de que alrededor de un centenar de personas, al menos la mitad de ellas civiles, han perdido la vida tras un ataque aéreo de la OTAN en el norte de Afganistán, en la provincia de Kunduz.
Las declaraciones de una portavoz de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) han sido que la aviación internacional había acabado con la vida de "un gran número de insurgentes" en un bombardeo contra un convoy formado por varios camiones cisterna de combustible que habían sido "secuestrados" por talibanes.
Según el gobernador de la provincia, Mohammad Umar, el ataque se produjo cuando los talibanes distribuían entre la población local el combustible de un camión que habían robado horas antes.
Según los testigos, los habitantes del lugar se habían acercado al camión para coger combustible. Ante sucesos tan lamentables como éste, que por desgracia se repiten más de lo que sería de desear, no es extraño que toda esta gente, que lleva padeciendo en sus carnes el hambre y la miseria durante años, sientan odio hacia las fuerzas extranjeras y se pongan del lado de los talibanes. "Enemigo por enemigo, mejor el de casa".
Vivir en la verdad

En más de una ocasión he confesado en las páginas de este blog que soy creyente. Y una de las cosas que se nos pide a los creyentes para mantener viva nuestra fe es la oración. La oración en todas sus variantes. Desde la oración vocal, repitiendo las palabras que hace muchos años alguien dedicó a nuestro Dios y que desde entonces la Iglesia va repitiendo y enseñando a sus fieles, a las otras, la meditación o la oración desde la vida. Es ésta última la que a mí más me llena. Reflexionar sobre los acontecimientos diarios, confrontarlos con la Palabra de Dios y, por último, actuar a la luz de esa Palabra en la medida de mis posibilidades, de mi fidelidad y de mi valentía. Pero no siempre es fácil tratar de vivir en la verdad. Puedes reconocer en tu interior lo que no está bien en ti misma o en los que tienes a tu alrededor. Pero confesar en voz alta las cosas mal hechas en tu familia, entre tus conocidos, en tu pueblo, puede acarrearte disgustos, enemistades, soledad… ¿Por qué voy a tener que ser yo la que tenga que poner paz entre dos personas enfrentadas? ¿Cómo puedo decirle a alguien que no tiene razón, sabiendo que puedo granjearme su enemistad por ello? ¿Cómo puedo saber que un anciano carece de las atenciones necesarias en el seno familiar sin denunciarlo? ¿Cómo sospechar que alguien puede ser víctima de malos tratos y callar? ¿Cómo pasar por alto las injusticias que conozco? Caminamos por la vida con los ojos cerrados, sordos, mirando hacia el otro lado a sabiendas porque es mucho más fácil y no queremos complicarnos la vida. Hoy quiero que estas palabras sean un grito, una súplica de perdón a mi Dios por todas las veces que alguien se ha quedado en la estacada por culpa de mi comodidad o mi cobardía.
La reencarnación de Nefertiti

(Información y fotografía extraídas de 20Minutos.es El ser humano no deja de sorprendernos. En esta ocasión se trata de Nileen Manita, una artista británica de 49 años. A lo largo de los últimos veinte años, esta mujer se ha sometido a 51 operaciones de cirugía estética: ocho de nariz, tres implantes de mentón, un levantamiento de cejas, tres liftings, seis mini liftings, dos cirugías de labio, cinco oculares y 20 ajustes menores, todo ello con un coste de alrededor de 200.000 libras, con el propósito de parecerse cada vez más a la reina egipcia Nefertiti. ¡Toma ya! Y todo porque, según ella, desde que era niña, en numerosas ocasiones ha tenido sueños relacionados con Nefertiti, hasta el punto de estar plenamente convencida de ser su reencarnación en la actualidad. "Durante mi infancia y adolescencia tuve sueños constantes con esta reina egipcia, en los que podía ver, con todo tipo de detalles, dónde vivía, sus siervos, lo que comía… al principio me pareció horrible, pero me propuse investigar por qué tenía esos sueños, incluso acudí a los 23 años a un psicoanalista, hasta que al final me convencí de que yo era una reencarnación de Nefertiti", confiesa Namita en una entrevista concedida al periódico inglés Daily Mail. La verdad es que, mirando el rostro actual de esta señora y el de la escultura de la antigua reina egipcia, no puede decirse que haya logrado su objetivo. Así que ya puede seguir poniendo sus ahorros en manos del cirujano plástico, que seguramente es el que mejor parado sale en este extravagante asunto. Digo yo que más le valdría utilizar su dinero en un buen psiquiatra a ver si le ayudaba a quitarse de la cabeza ideas tan peregrinas. A no ser que lo que esté buscando sea únicamente publicidad. Aunque, la verdad, le estaría saliendo más bien cara.
El peligroso juego del todo vale

Nos hallamos inmersos en una sociedad aquejada de una preocupante pérdida de valores. Nada parece merecer suficiente respeto si lo que hay en el otro lado de la balanza es el beneficio económico. Está de moda el juego del todo vale, así lo confirman a menudo las noticias que nos llegan a través de los medios de comunicación. El último ejemplo de esto lo tenemos hoy mismo. Un bar de Almería, para anunciar el precio de sus copas, ha tenido la "feliz" idea de colocar en un anuncio la fotografía de una niña y de un niño en ropa interior. La niña, ahuecándose la braguita, muestra al niño sus partes íntimas, a la vez que en un globo sobre su cabeza puede leerse esta frase: "Mira, con esto es con lo que voy a controlar tu vida". Me digo a mí misma que la cabeza pensante (por decirlo de alguna manera) del anuncio tiene que ser harto retorcida. El P.S.O.E almeriense, según información de 20Minutos.es, denunció la situación ante la Junta y la Subdelegación del Gobierno, y pidió la apertura de una investigación y la retirada de los 2.000 carteles que se han colocado en distintos puntos de la ciudad, entre ellos las zonas de tránsito a institutos. Podría infringir la Ley de Menores y las normativas sobre publicidad. Recurre al sexo de forma injustificada para aumentar la venta de consumiciones mediante un cartel que "abunda en el uso sexista del lenguaje" y lanza el mensaje del "sexo como poder". Según mi humilde entender hubiese sido deseable que a todo lo dicho oficialmente se hubiese añadido esto: Que la infancia, que a la vez es nuestro futuro, debe ser considerada sagrada, un bien precioso que todos estamos obligados a defender y a respetar, y que los que no lo hacen, como en el caso que nos ocupa, no pueden llamarse personas aunque su aspecto físico pueda querer hacernos creer que lo son.
"Humillarse ante Dios"

Al hacer mi repaso diario de la actualidad a través de los medios on-line he leído en 20Minutos.es este sorprendente titular: "El socialista Patxi López tomará posesión del cargo sin humillarse ante Dios"
- ¡Caramba! - me he dicho a mí misma. Y no porque me parezca mal la decisión del recién nombrado lehendakari. Si él no es creyente, me parece muy bien que sea coherente con su manera de pensar. Sin duda es más honrada esa actitud que la de aquellos que habiendo puesto a Dios por testigo de que realizarán su tarea con justicia, lealtad, honradez… en las tomas de posesión de sus puestos oficiales, al día siguiente se olvidan de ello y sólo miran por sus propios bolsillos, como pasa más frecuentemente de lo que fuera menester.
Lo que realmente me ha llamado la atención es esa frase de la fórmula tradicional vasca utilizada para este evento desde el año 1936, sobre la que quiero hacer una corta reflexión, desde el respeto.
"Ante Dios humillado, en pie sobre la tierra vasca, en recuerdo de los antepasados, bajo el árbol de Guernica, ante vosotros, representantes del pueblo, juro desempeñar fielmente mi cargo"
Quizás haya que mirarla desde la perspectiva de los años transcurridos, pero desde mi óptica de creyente he de decir que creo en un Dios Padre, un Dios que quiere hijos, no esclavos, y que entabla con cada uno de nosotros una relación de amor, no de humillación y vasallaje.
Me gustaría ser Dios

Sí. En algunas ocasiones, aunque fuese sólo por unos instantes, quisiera ser Dios. No sé si lo que acabo de escribir es un gran disparate, seguramente, pero así lo siento. Lo digo a propósito de lo siguiente. Cuando se produce un conflicto fuerte entre dos o más personas, ya sean conocidas o familiares, y una de las partes te cuenta sus motivos, sus argumentos, sus quejas… tú te inclinas por ella, sientes empatía, sufres por su desagradable situación, y hasta te enrabias con la parte contraria considerándola mala y rastrera. De repente, alguien que parece ajeno al conflicto, te cuenta lo que él sabe sobre el asunto, conocido a través de la otra persona en discordia, y por supuesto en poco o en nada coincide con aquello que tú has aceptado como cierto. ¿Cómo adivinar quién tiene razón? Dando por sentado el principio de que nadie es dueño absoluto de la verdad, en estas ocasiones tan dolorosas y violentas, quisiera poder adivinar quién tiene razón, y desde mi desconcierto, suelo decirme a mí misma: ¡Me gustaría ser Dios!
Donner la route

Hoy he recibido un folleto de SOLIVE, una ONG relacionada con las Religiosas Carmelitas de Vedruna, y en una de sus páginas he leído esto: POR TIERRAS AFRICANAS. Donner la route, que traducido a nuestro idioma, significa: ceremonia de despedida- permiso para irse. Me ha gustado mucho, así que me ha apetecido compartirlo con vosotros. Dice así: "Cuando uno quiere marchar de donde está, pide "la ruta" por tres veces en la tradición baulé. La primera vez que tú pides la ruta, te piden que te quedes: "Hermano, o hermana, hay en casa una habitación para ti con su lecho, es preciso que te quedes a dormir y mañana te vas". Luego uno se toma un cierto tiempo, sigue la conversación, se bebe un vaso más, se gastan unas bromas, se hacen unas risas y se toma otro bocado. Entonces es la ocasión de pedir "la ruta" por segunda vez. Nuevamente no se da permiso para irte de inmediato. "Perdón, hermano o hermana; aún nos quedan provisiones para comer y beber, quédate con nosotros, tu visita nos causa mucho placer. Hacía tiempo que no teníamos noticias tuyas. Mira los chicos que felices están escuchándote…". En consecuencia uno se toma de nuevo su tiempo con los huéspedes. Pero la tercera solicitud acaba por caer. "Mi familia me espera, mañana tengo que trabajar, por favor, concededme la ruta, pues me queda mucho camino hasta mi casa y tengo un trabajo urgente que me espera". Esta vez te van a conceder "la ruta", pero sólo "media ruta", la de ida. Si te dieran la ruta entera querría decir que no quieren que vuelvas. Por eso te conceden sólo media ruta, para que te vayas, pero se guardan la otra mitad para que regreses en cuanto puedas." También parece ser que las prisas han llegado a esta parte de Africa, así que ahora "si te quieres ir, dices simplemente: "Amigos, me voy. ¡Bye-bye!" Y el huésped responderá cortésmente: "¡De acuerdo, buen viaje y saludos a la familia!" y si es un buen cristiano, tal vez añada: "Y que Dios te acompañe hasta casa sin accidentes". Me ha encantado esta costumbre de "Donner la route". Ahora que me voy haciendo mayor, dispongo de mucho tiempo para hacer y recibir visitas. Quiero compartir mi amistad de tal manera, que las personas a las que visito me concedan solamente media ruta, para poder volver a verlas; y del mismo modo, deseo que las personas que me visiten, resulten tan corteses y agradables, que yo pueda hacer lo mismo con ellas: concederles sólo la mitad de la ruta, dejando abiertos para ellas las puertas de mi casa y de mi propio corazón.
La indefensión de los mayores

Hace ya un tiempo, quizás fuese el pasado año, en una de las hojas del Taco, ese fiel compañero que cada día me regala algo nuevo en su página, ya sean frases, chistes, curiosidades, oraciones…, apareció "La oración del anciano". Coincidió este hecho con un estado de ánimo personal tan bajo y con una salud tan delicada que, tras leerla, decididamente me convencí a mí misma de que había llegado ya a la etapa de la ancianidad y con esa oración me dirigí en numerosas ocasiones a mi Dios. Afortunadamente, algo, mejor diría, mucho, ha cambiado desde entonces, y sin querer convencer a nadie de que me encuentro en mi segunda juventud, me siento tan animosa y útil, que he decidido dejar dicha oración aparcada para dentro de unos años. Viene esto a cuento con que, de alguna forma, lo que yo he experimentado en mi propio ser, me ha hecho especialmente sensible hacia la gente mayor y sus problemas. Esta mañana mismo, a través del teléfono, mi hermana me contaba lo que les estaba ocurríendo a unas señoras mayores conocidas. Necesitaban la ayuda de una mujer para las tareas domésticas, pero la fulana, creo que puede irle bien la palabra, se dedicaba a robarles todo el dinero que encontraba por la casa; no sólo el que encontraba a mano, sino el que ellas, sospechando ya de lo que estaba ocurriendo, procuraban dejar escondido en lugares en los que a una persona corriente no se le ocurriría ni mirar. ¡Pobres mayores! Tanto amor como nos han dado a lo largo de toda su vida y lo mal que algunos - o debería decir demasiados - se lo agradecemos. En esta continuada pérdida de valores de la que, no sé si inconscientemente o no, hemos hecho gala en los últimos años: "¡dejémonos de cursilerías! ¡hay que ser progres! ¡nada de respeto, todos colegas!" -parecía ser el lema- nos hemos quedado con el corazón vacío e insensible, olvidando quizás lo más importante, y además lo más seguro, salvo que la muerte nos visite antes: Que nosotros también nos haremos viejos. Y que cuando lleguemos a esa edad, con nuestras fuerzas y capacidades menguadas, estaremos necesitados, sobre todo de respeto y de amor. Y para terminar, en medio de esta que parece una triste situación, y que sin duda lo es, declarar que yo quiero hacerme mayor aquí, en mi país, y en mi pueblo, para que no me ocurra lo mismo que a una anciana siria de 75 años, a quien las autoridades religiosas han condenado a 40 latigazos, tres meses de cárcel y a la deportación, por haber recibido en su casa a dos hombres que no eran de su familia. Estos habían entrado en la casa de la mujer para llevarle unas barras de pan. Ellos también recibieron sus correspondientes condenas. ¡Sin palabras!
¿Qué quieren que les diga?

Estoy un poco perpleja. Hace dos o tres días me enteré de la polémica surgida en torno al cartel de propaganda de la película "Diario de una ninfómana". Hay distintas versiones de los hechos, según quién las ofrece. Según los productores, querían firmar un contrato con el Ayuntamiento de Madrid para poner dicho cartel en los autobuses y en las marquesinas de la capital de España, y los responsables del Ayuntamiento no se lo han permitido. El director de la película, Christian Molina, explicó que él mismo diseñó el cartel. "Es sutil y refleja bien el significado de la película"- declara. Hombre. Sutil, lo que se dice sutil… no sé si lo es. Y añade que en el cartel únicamente se ven el vientre y los muslos de una mujer en braga, tapándose el sexo. ¿Conocéis el cuento del vestido invisible del rey? Sí, ése que cuenta lo que le ocurrió a un rey al que sus sastres, unos pillos redomados, engañaron diciéndole que le habían confeccionado un traje muy hermoso y que solamente podían verlo las personas inteligentes. Unos niños, se rieron al ver desfilar al rey desnudo, y gracias a ellos el rey cayó en la cuenta del engaño sufrido. ¿Sabéís lo que veo yo, y creo que como yo otras muchas personas, incluidos los niños -mi profesión de maestra me ha proporcionado algo de experiencia sobre su manera de ser? Veo una mujer, tocándose el sexo, no tapándoselo. Y la verdad, no me gusta. Sé que no serán pocos de esos que se las dan de "progres" los que me llamen anticuada. ¡Y qué! No tengo nada en contra de los gays, ni de las lesbianas, ni de las ninfómanas, ni de cualquier otro colectivo distinto que viva y entienda la vida de distinta manera de cómo la vivo y la entiendo yo, pero… Creo que hay unas reglas mínimas de respeto a los demás que deberíamos cumplir. Alguien, no sé quién dijo una vez: "Mi libertad y mis derechos terminan en el punto exacto en el que empiezan los de los demás". Por poner un ejemplo: Todos sabemos que comemos y que tenemos un aparato digestivo encargado de aprovechar la parte útil de los alimentos para nuestra nutrición y de expulsar los desechos a través del ano. ¿Es esa razón suficiente para exponer públicamente, ya sea en vivo y en directo, o a través de fotografías o carteles a las personas defecando? También he leído más de una vez que en cuestión de sexo son muchos los que sienten más atracción por lo que se adivina en lo que se muestra velado que por lo que se ve en toda su totalidad y en toda su crudeza, algo que últimamente no tienen mucho en cuenta algunos directores de cine Creo que ya he dicho más o menos lo que quería decir. Y que haya gente que no esté de acuerdo con ello me importa poco, con todo mis respetos para su manera de pensar. Por lo demás ¿qué mejor propaganda para la película que esta polémica? Puede ser que no lo hayan hecho a posta, pero como si lo hubiera sido. ¡Propaganda gratis!
Señor, no se lo tengas en cuenta...

Ayer leí en 20minutos.es un artículo que hablaba de Sor Cecilia, una religiosa de 106 años de edad, de nacionalidad norteamericana y residente en Roma. En una entrevista realizada por la BBC declaró que había votado a favor de Barack Obama. "No le conozco, pero parece un hombre recto y honesto, con una buena vida familiar. Y eso es lo primero" -declaró. Y ahora, atención a esta perla: "La política no me interesa, pero creo que las mujeres tienen que estar en casa, ocuparse de los hijos, de la familia, no tienen que pensar en la Casa Blanca, por eso me gusta Obama, porque su mujer, Michelle, es una ama de casa que sólo piensa en educar a sus dos hijas". Eso, la mujer en casa y con la pierna quebrada. La disculparemos. Se trata sólo de una abuelita centenaria alejada del mundanal ruido. Perdone Sor Cecilia. Aunque no sea de su agrado, a las mujeres no hay ya quién nos pare. ¡A Dios gracias!
Soy digna de amor por derecho propio

En alguna ocasión me he referido desde esta página al calendario de mesa que, entre otras cosas, recibí como regalo de Reyes por parte de mi hermana. Cada hoja contiene una frase de autoayuda, todas del mismo autor. Siento no poder citarlo expresamente porque su firma resulta ilegible. He de confesar que con frecuencia al leer estas frases siento ganas de reír -pido disculpas por ello- porque aún reconociendo su loable afán de aumentar nuestra auto-estima, resultan increíbles, y la meta que proponen inalcanzable para la mayoría, por no decir la totalidad de los mortales. Sin embargo he escogido para esta reflexión la frase que aparecía en la página de ayer, día 18 de septiembre. "No tengo que ganarme el amor. Soy digna de amor por derecho propio". Me gusta. Es bonito y a la vez importante saber que por el hecho de ser una persona tengo derecho a ser amada. Porque nadie puede vivir sin amor. No importa el color de mi piel, ni mi aspecto físico, ni mi lugar de nacimiento, ni mis conocimientos, ni mi estatus social… Pero basta con abrir los ojos y mirar a nuestro alrededor, o más lejos, a través de las noticias de prensa, radio y televisión, para darse cuenta de que son miles, millones mejor, los seres humanos a los que se les niega este derecho. Personas hambrientas, sin hogar, sin cultura, sin asistencia médica, personas bajo el azote de la guerra, ese incontable número de víctimas de las mafias, de la pederastia, de la prostitución y de todas las lacras de esta Tierra nuestra, que provocan vergüenza en cualquier persona bien nacida. Hoy quiero dar gracias de todo corazón por todo el amor que he recibido a lo largo de mi vida, también por el que he recibido hoy. Y me hago a mí misma la promesa de poner cada día un poco de amor a mi alrededor. Quizás haya muchos que piensen: ¿Qué hace esa gota de amor en el inmenso océano de desamor del mundo? Os contestaré con un pequeño relato que leí una vez. "Estaba una persona paseando por la playa cuando se dio cuenta de que el mar había arrojado a la arena miles de estrellas de mar. Entonces vio también a un hombre que se dedicaba a recoger una por una aquellas estrellas y a continuación las lanzaba al mar. El paseante se dirigió a él: -¿No le parece la suya una tarea inútil, puesto que se pueden contar por miles las estrellas de mar que están en la playa? - ¡Que se lo pregunten a estas pocas estrellas que han logrado volver al mar! – contestó sabiamente el hombre".
La abuelita Forrest Gump

"Una abuelita "Forrest Gump" completa la vuelta al mundo en cinco años". Ese es el encabezamiento de la noticia publicada hoy en 20Minutos.es, que a su vez la ha recogido en el periódico inglés Daily Mail.
¡Vaya con las abuelitas de hoy día! ¡Son capaces de hacer cualquier cosa! - me digo a mi misma como primer comentario al ver el titular. Y sigo leyendo con mucha atención.
Realizó el viaje para concienciar a la gente sobre el cáncer y conseguir dinero para las Asociaciones que luchan contra esta enfermedad, ya que su marido falleció a causa de un cáncer de próstata en el año 2.002.
¡Hace falta ser muy valiente o muy descerebrada para hacer una cosa así! Sólo de intentar ponerme en su pellejo se me ponen los pelos de punta. Y digo yo: ¿Antes de empezar el viaje, reflexionaría despacio sobre los muchos y graves problemas con los que iba a encontrarse?
Se puso en camino en octubre de 2.003, un año después de la muerte de su marido. Desde entonces y hasta este mes de junio, la mujer ha recorrido Holanda, Alemania, Rusia, Estados Unidos, Canadá y Groenlandia.
Cuenta que fue embestida por un autobús, que padeció una neumonía y que tuvo que convivir con osos y lobos. ¡Todavía me parece poco para lo que podía haberle pasado durante el largo recorrido de 20.000 millas a través de "los lugares más hostiles del planeta"! ¿No tuvo problemas con ninguna fiera humana? Para mí que son las que más hay que temer. Eso sí, dice que recibió 29 proposiciones matrimoniales. La cifra no está nada mal, aunque ella las rechazó porque su nuevo horizonte está en su país, Gran Bretaña.
Pero ahora viene lo que realmente me ha dejado muy, pero que muy tocada. Rosie Swale-Pope, la protagonista de esta hazaña es, en palabras del periodista, "una anciana de 61 años". ¡De repente he descubierto que soy una anciana! Y la verdad, casi me da un yuyu, como dice la gente joven. Pase que estoy un tanto reumática y que mis zonas bajas se empeñan en regalarme más de una infección, que he perdido rapidez en mis movimientos, y uso gafas para compensar mi miopía y mi vista cansada. Hasta creo que mi sentido del oído no es ya tan agudo como lo fue en otros tiempos…¡Pero, por Dios, que no me llamen anciana! ¡Ya les quedará tiempo de hacerlo si mi salud me permite sobrepasar los setenta! Entonces lo aceptaré muy razonablemente, como es natural.
El ocaso de un gran mito

"Paul Newman no tiene cáncer terminal", dice la noticia que acabo de leer, encabezada por una foto reciente del actor.
Aquel tío guapo y apuesto, con sus hermosos ojos azules que nos encandilaba desde las pantallas de los cines, se ha convertido por obra del tiempo y quizás de la enfermedad, en una sombra de lo que fue.
Todavía puedo verlo atiborrándose de huevos duros como consecuencia de una apuesta entre presos en "La leyenda del indomable".
"La gata sobre el tejado de cinc", "El vividor", "Éxodo", "El premio", "Dos hombres y un destino", "El golpe", fueron algunas de las películas con las que consiguió enamorarnos.
¿Qué jovencita no soñó con él alguna vez? ¿Quién no deseó encontrarse con él? ¿Quién no suspiró por un novio con aquellos ojos, aquella cara y aquel cuerpo perfecto?
Pero el paso del tiempo no perdona a nadie. Llegan las arrugas, la pérdida de pelo… Se apaga el brillo de los ojos…
Muchos famosos intentan engañar al tiempo, aunque pocos lo consiguen. El miedo a envejecer los hace pasar una y otra vez por los quirófanos con mejor o peor fortuna. En estos momentos estoy pensando en Michael Jackson, cuyo aspecto me produce horror. En otros muchos que han perdido la movilidad de sus facciones y cuya sonrisa se ha convertido en una mueca.
Supongo que a la mayoría nos cuesta envejecer. Pero envejecer, para un famoso, sobre todo si ha sido guapo, debe resultar traumático.
Pero yo pienso que la verdadera belleza del ser humano está en su interior. Y a esta belleza no le afectan los años, puede seguir creciendo hasta el final. Está en esas personas buenas que pasan a nuestro lado a lo largo de la vida. ¡Qué suerte poder encontrarla y convivir con ella …! Eso es lo que nos ayuda a vivir de verdad.
La necesidad aviva el ingenio

Acabo de leer la noticia en Lavanguardia.es. Miguel Molina, vecino de Ciempozuelos, un pueblo de más de 17.500 habitantes situado a unos 35 Kilómetros de Madrid, después de llevar un tiempo intentando vender su piso - ya que como a otros muchos, el toro de la crisis de la vivienda le ha clavado los cuernos y no tiene dinero para hacer frente a la hipoteca del mismo - después de muchas noches sin pegar ojo, ha tenido la original idea de hacer una rifa para sortearlo. Los posibles participantes en tan curiosa lotería tendrán que pagar la cantidad de 5 euros por cada número adquirido. El afortunado con el número ganador será el dueño del inmueble libre de cargas (no tendrá que pagar el préstamo hipotecario, los gastos de escrituración ni el IVA) y además disfrutará de una plaza de garaje dentro del mismo edificio. El piso en cuestión tiene una superficie construida, incluyendozonas comunes, de 77 metros cuadrados, de los cuales 60 son útiles. Consta de pasillo, salón comedor, dos dormitorios, cocina, baño, aseo, terraza y tendedero. Miguel Marina, explica detalladamente las condiciones y el proceso a seguir en una página web, abierta con este fin que lleva por nombre
’elpisodeloscincoeuros.com’ "La verdad es que se trata del asunto más serio que me he visto obligado a hacer en la vida... Sortear mi piso… En el año 2005 me compré un piso, después de trabajar incluso los fines de semana, y digo incluso por no decir también, a día de hoy, abril de 2008 y debido a los altos intereses y a la poca seguridad laboral, la cual me ha llevado al paro, me veo obligado a deshacerme de él pues no puedo hacer frente a la señora hipoteca. He intentado venderlo pero no me llama ningún comprador. Quien sí me llama, cada mañana, es el señor director del banco preguntando por su dinero. Después de más de una noche sin dormir y sufrir un estrés financiero que ríete tú de Julián Muñoz y pandilla, he llegado a la determinación de coger el toro por los cuernos y hacer frente a esta deuda utilizando algo de ingenio que aún me queda, …porque otra cosa, no me queda... …sortear mi piso. La idea es sencilla, he dividido el coste de "mi piso" en participaciones. Cada participación cuesta 5€ (cinco euros). Ver las bases del sorteo. Por cinco euros tú puedes tener un piso y yo puedo recuperar el sueño, ése es mi trato. Muchas gracias y mucha suerte."
Ahora, por cinco euros, cualquier persona que adquiera una participación del piso tendrá la oportunidad de convertirse en su propietario. En total, Miguel Marina ha puesto a la venta 64.000 boletos, lo que supone valorar el inmueble en 320.000 euros.
Las papeletas pueden comprarse ’on-line’ o poniéndose en contacto con la web, sin limitaciones en el número de participaciones. Quien compre 500 boletos tendrá derecho además a publicidad gratis en la mencionada página web durante un año.
El sorteo, ante notario, se celebrará en Ciempozuelos el viernes 15 de mayo de 2009, siempre que se hubieran vendido todas las participaciones. De lo contrario, se darían 90 días más para seguir con la venta, y así sucesivamente hasta que se hayan vendido todos los boletos. La rifa se hará mediante extracción de bolas.
Pues sí señor. Esta es la curiosa noticia. Los comentarios por parte de los lectores de Lavanguardia.es son para todos los gustos. Ahí van algunos:
-Esto tiene toda la pinta de ser una estafa como una casa, nunca mejor dicho.
-Ya lo decía mi madre: "Estudia más un hambriento que cién abogaos"
- Regálale el boleto porque esta crisis va a continuar.
- Qué chispa el tio... Con esto, paga, tiene para librarse de la hipoteca y quizá se saca un pico y todo...
- Felicidades, eres un genio. Cuando peor están las cosas es muy difícil pensar algo tan ingenioso.
- ¿Venderá el menda 64.000 participaciones? Se puede tirar 10 años.
Sólo es una muestra. Cada uno que saque ahora sus propias conclusiones. Tampoco es extraño que el personal tenga sus dudas. Siempre se ha dicho que el español lleva en sus genes algo de pícaro…
De todas formas Miguel Molina, te deseo todo lo mejor, aunque sólo sea por tu magnífico ingenio.
No hay dinero suficiente para saldar una injusticia

He leído la noticia en el Heraldo de Aragón y me he quedado impresionada. Cuenta las peripecias de un rumano llamado Ionel Georgel Ganea que, como muchos miles de compatriotas, dejó Rumanía y se vino a España en busca de una vida mejor. El día 15 de julio de 2005, una semana después de cruzar la frontera con Austria, donde sellaron su pasaporte, y de entrar en España, la Policía lo detuvo en Zaragoza como sospechoso de un robo con violencia ocurrido tres semanas antes en la calle Don Jaime de esta capital. Y el pobre Ionel, sin comerlo ni beberlo, como suele decirse, se encontró encerrado en la cárcel de Zuera. "Estaba comiendo en un parque por la noche, cuando me detuvo la policía con mi cuñado"- dice desde Gelati (Rumanía), a través de su mujer que hace de traductora.
En una rueda de reconocimiento, la víctima del robo lo reconoció, aunque "no con seguridad". Su cuñado, al no ser identificado, al cabo de dos semanas fue puesto en libertad.
La madre de su mujer tuvo que vender un piso en Rumanía, venir a España y buscar asistencia legal para tratar de poner en libertad a su yerno. Estuvo en la cárcel desde el 16 de julio de 2.005 hasta el 28 de febrero de 2006, día en el que se celebró el juicio. Entró en la sala esposado, flanqueado por una pareja de la Guardia Civil, y salió libre. Durante el mismo, la víctima del robo descartó que Ionel fuese uno de los atacantes. (Mal podía serlo, si el desdichado estaba todavía en su tierra cuando sucedió el hecho). Si hubiese sido capaz de predecir el futuro que le esperaba, para luego se pone él en camino hacia un país que le quitó de repente su honor y su libertad. Trato de ponerme en el pellejo del joven rumano e intento imaginar cuán largos y terribles debieron resultarle aquellos 227 días en la cárcel. ¡Qué grandes debieron ser su rabia y su desesperación!
También puedo adivinar su primer pensamiento tras ser declarado inocente de los cargos que se le imputaban. ¡Escapar! Escapar lo antes posible de España que para él sólo había resultado una horrible experiencia, y volver a su país. ¡Hogar, dulce hogar!
Su abogado, Simón Lahoz reclamó al Ministerio de Justicia la cantidad de 225.000 euros como indemnización por el error judicial, por los ocho meses que pasó preso de forma indebida y por los trastornos psicológicos que padeció: ansiedad, depresión, tentaciones suicidas, temblores, estrés, cefaleas, miedo…
Cuando han transcurrido más de dos años desde que Ionel fue puesto en libertad, el Ministerio de Justicia acaba de otorgarle una indemnización de 27.240 euros.
Es decir, que vivir privado de libertad, aunque seas inocente, tiene un precio estimado por la Justicia en… 120 euros por día de cárcel.
¿Quién puede creer realmente que es ese su verdadero valor?
Lujo y miseria

Sudán es el país más grande de África, situado al noreste del continente. En el año 1956 obtuvo su independencia de Gran Bretaña. Los años 1.955 y 1983 fueron los años de comienzo de las dos guerras civiles padecidas por los sudaneses. Las primeras elecciones se celebraron en abril de 1.965, pero Sudán tuvo una serie de gobiernos que fueron incapaces de aceptar una constitución permanente o solucionar los distintos problemas. Muchos de los conflictos étnicos nacen entre los habitantes del norte (árabes musulmanes que representan el 93% de los habitantes del Sudán) y los del sur (africanos cristianos y animistas, el 7%), y son causados también por un fuerte desequilibrio económico entre las distintas regiones, ya que durante el régimen colonial británico, la atención se centró en la colonia del norte. La insatisfacción terminó en un segundo golpe militar el 25 de mayo de 1969. El líder del golpe, el musulmán Coronel Gaafar Muhammad Nimeiri, se convirtió en primer ministro, y el nuevo régimen abolió el parlamento e ilegalizó todos los partidos políticos. Siguieron muchos años de conflictos militares entre el gobierno sudanés, que estaba de parte de los árabes musulmanes del norte, contra los no musulmanes en el sur. Dicho conflicto duró diecisiete años desde 1.955, hasta que en 1.972 se firmó el Acuerdo de Addis Abeba que puso fin a la guerra civil entre el norte y el sur y permitió cierto grado de autonomía. Dicho acuerdo supuso un lapso de diez años en la guerra civil. En septiembre de 1.983, el entonces presidente Jaffer Nimeiri, creó un estado federal que incluía los tres estados federales del Sur de Sudán. Pero más tarde introdujo la ley de la sharia y disolvió los tres estados federales del sur, lo que provocó la Segunda Guerra Civil Sudanesa. Debido a la escasez de combustible y pan, una insurgencia creciente en el sur, la sequía y la hambruna, se produjo entre 1.984 y 1.985 otro golpe militar dirigido por el General Suwar al Dahab, que restauró un gobierno civil. Sin embargo la guerra civil se intensificó y la economía continuaba deteriorándose. En 1.989 el General Omar el Bashir se convirtió en presidente y jefe de estado, primer ministro y jefe de las fuerzas armadas. La guerra desplazó a varios millones de habitantes del sur. Algunos huyeron hacia las ciudades del sur como Juba, otros migraron hacia el norte a ciudades como Jartum, e inclusive a otros países vecinos. Desde 2003 en la región de Darfur, con una extensión similar a la de Francia, se lleva a cabo un exterminio de la población negra por parte de los yanyauid, un grupo de milicianos formados por miembros de las tribus de los Abbala (criadores de camellos de etnia árabe). El gobierno sudanés, aunque públicamente ha negado su apoyo a los yanyauid, les ha proporcionado armas y asistencia, y ha participado junto con ellos en varios ataques contra varios pueblos del Sur No existe acuerdo en cuanto al número de muertes producidas por el conflicto. Generalmente se da por válida la cifra de 400.000 víctimas. Se cree que más de dos millones de personas se han visto desplazadas de sus hogares a causa del conflicto que ha sido descrito como un genocidio por los medios de comunicación internacionales, por las ONGS y por el gobierno de Estados Unidos. En Julio del pasado año la ONU decidió el envío de 26.000 soldados a Darfur. No hace mucho, la firma francesa Louis Vuitton, presentó una demanda contra una ONG que ha lanzado una campaña para recaudar fondos para las víctimas de este horrible conflicto. En esta campaña puede verse la imagen de un niño desnutrido de raza negra, que lleva un bolso en uno de sus brazos, mientras con el otro sujeta contra su pecho a un pequeño chihuahua, recordándonos a cualquiera de las famosas millonarias que podemos ver en las numerosas revistas, o en los programas del corazón de las distintas cadenas de televisión. La famosa firma de bolsos, que el pasado año fabricó el bolso más caro del mundo, con un valor de 30.000 euros, piensa que puede resultar perjudicada por la imagen. Yo quiero felicitar a la ONG Divest for Darfur y espero que salga victoriosa de la demanda. Hace falta gente capaz de hacernos despertar a la realidad. Y la realidad es ésta: Mientras la mayoría de los habitantes del primer mundo vivimos con todas nuestras necesidades cubiertas, y otros muchos, viven en la abundancia, mostrándonos sin ningún pudor sus vidas de lujo y despilfarro, hay otra gran parte del mundo, ¿o debería llamarle infierno?, en la que su habitantes sufren los terribles desastres de la guerra, la muerte, el hambre, la miseria, el dolor… Y no vale decir que nosotros no podemos hacer nada. ¡Todos podemos poner nuestro grano de arena! Pero resulta más cómodo volver la cabeza y mirar hacia otro lado…
Tufos racistas

Sucedió no hace muchos días en Alcudia, un municipio situado al norte de la isla de Mallorca con unapoblación de más de 16.000 habitantes.
En la parte exterior de una tienda de informática de la empresa BEEP de esta localidad mallorquina, habían colocado un cartel de gran tamaño, con los colores de la bandera rumana de fondo, que decía: "Se prohibe la entrada sin previo aviso a perros y rumanos, de lo contrario saldrán echando hostias."
Este suceso se ha hecho público a través de un email enviado por un emigrante al Ayuntamiento y también puede encontrarse en la página web mimesacojea.com.
Éste es el contenido del email:
"Gente amiga y coherente: hoy venia en la furgo del trabajo por Alcudia, y vi un cartel afuera de la tienda de informatica BEEP de Alcudia (pueblo) que despertó mi lado más violento. Fui a casa y saqué un par de fotos que les pido muevan por todos lados (prensa, radios, etc.) No, no es USA hace 50 años... Ni Surafrica hace 30. Es Mallorca hace 2 horas!!! Dan ganas de ir y romper todo el boliche a estos hijos de puta... Encima la gente pasa y no dice nada... En fin... Perdón que los joda, pero como inmigrante que soy, esto realmente jode... BOICOT A BEEP! NO COMPREIS ALLÍ!!!"
Puedo ponerme en el lugar de esta persona y comprender su rabia. Es triste que pasen cosas así, ¿verdad? Las últimas noticias que he conocido sobre el tema son que el Ayuntamiento por medio de la Policía Local, ha mandado quitar el cartel. Que los dueños de la tienda, una franquicia de BEET, se han disculpado y lo han achacado a un calentón debido a que en los últimos tiempos han sufrido varios robos cometidos por rumanos. Pero… supongo que el hecho de que una o dos manzanas de la cesta estén podridas no nos da derecho a tirar por tierra todas las manzanas. Me imagino que la empresa matriz se habrá dado prisa, por la cuenta que le trae, de llamar al orden a los encargados de la franquicia en Alcudia. No es buena publicidad para un negocio
Quiero felicitar al emigrante que hizo público lo que estaba ocurriendo. Si cada uno de nosotros, al ver algo que está mal, en vez de tragar, hiciésemos lo posible por solucionarlo, las cosas serían distintas.
Pero... me quedan algunos interrogantes. Por ejemplo: ¿Cuánto tiempo llevaba puesto el cartel? ¿No había nadie del pueblo que lo hubiese visto antes que el emigrante?
Resultaría demasiado triste pensar que cierto número de vecinos del pueblo, después de visto el cartel, hubieran pasado de largo como si la cosa no fuese con ellos.
Otra vuelta de tuerca

Todavía no estábamos repuestos del todo de la impresión que nos produjo, hace ahora cerca de dos años, la noticia de la aparición de Natascha Kampusch, la joven austríaca que desapareció en 1998 cuando se dirigía a la escuela. Tenía entonces sólo 10 años de edad y permaneció secuestrada en un zulo durante 8 largos años, retenida por Wolfgang Priklopil, un sujeto de 44 que se suicidó arrojándose a las vías del tren cuando la joven, aprovechando un descuido de su raptor, se alejó de la casa y se escondió en un jardín de la zona en la que vivían. Nadie podía creer que un ser humano fuese capaz de realizar semejante acción, y nos preguntábamos cuáles serían los sentimientos de la niña, qué pensaría durante todos aquellos años en los que tuvo que vivir privada de libertad. ¿Pensábamos que aquello era una atrocidad? Siempre parece haber alguien dispuesto a batir los records. ¿Cómo calificar ahora lo sucedido a otra joven austríaca, que empezó a ser violada por su propio "padre"a los 11 años, que fue raptada por el mismo y obligada a permanecer en un zulo durante un largo y terrible periodo de 24 años, violada continuamente por ese monstruo y de cuya relación incestuosa nacieron 7 hijos? ¡No hay palabras que puedan explicar semejante aberración! Quisiera, sólo por unos instantes, poderme meter en el interior de esta pobre mujer para comprender al cien por cien sus sentimientos, su dolor, su impotencia… ¡Cuánto ha tenido que sufrir, por ella misma y por esos hijos inocentes, que no fueron fruto del amor sino que vinieron a su reducido mundo como resultado de la fuerza bruta de una bestia! Creo que somos muchos los que mantenemos más de una duda sobre este desgraciado suceso. ¿Cómo la mujer de este "carcelero" inhumano no sospechó nada a lo largo de tantos años? Dicen que era un hombre presumido, al que le gustaba llamar la atención de las mujeres, que en alguna ocasión estuvo de vacaciones en Thailandia, uno de los paraísos del "turismo sexual" con menores de edad. ¿Quién proporcionó alimentos a los encerrados durante esos días de ausencia? Hay muchos interrogantes que la investigación se encargará de aclarar. Pero creo que nunca llegaremos a conocer del todo el daño sufrido por esa joven de 18 años, que ahora, a sus cuarenta y dos, está convertida en una anciana. ¿Quién devolverá a estos jóvenes y niños los años de vida que les han sido arrebatados? ¿Qué visión tendrán sobre los hombres esas niñas si la única imagen percibida por ellas ha sido la de un ser peor que cualquier animal? ¿Qué conversaciones tendría la desgraciada mujer con sus hijos? ¿Cómo trataría de hacerles más llevadero su cautiverio, su rabia y su vergüenza? Preguntas… preguntas… preguntas… Las respuestas las tienen Elisabeth y sus hijos. Puede que algunas de esas respuestas prefieran guardarlas en lo más profundo de su corazón.
Profesiones peligrosas

Recuerdo durante mis años de maestra, cuando llegaba el momento de tratar el tema relativo a los oficios y profesiones, incluido en el currículo del Primer Ciclo de Primaria, además de hacer un amplio listado de los mismos, de hablar de la profesión de los padres de los alumnos, de lo que ellos querían ser de mayores, solía haber una información más detallada de alguno de estos trabajos. Siempre salía en la conversación con los alumnos una lista de oficios peligrosos, tales como los de minero, pescador y bombero.
Pero ahora, en los tiempos que nos toca vivir, haría falta añadir a esa lista una nueva profesión igualmente peligrosa: la de periodista. Y no me refiero a esos que llenan todos los días el plató de los distintos canales de televisión para contarnos las venturas y desventuras de la "gente famosa", ni siquiera a los que cubren esa información pegados al "culo" (perdón por la expresión) de dichos famosos, tanto que no les dejan "ni tirarse un pum en paz" como diría mi madre, y que a veces, cuando han conseguido hacerles perder los nervios, se encuentran con algún que otro castañazo. Y entonces es cuando vienen las lamentaciones…
No. No me refiero a esa clase de periodismo light, sino a los periodistas de verdad, los que se juegan el tipo para traernos información sobre los conflictos en cualquier rincón del mundo. En los últimos años, un número considerable de estos profesionales ha perdido la vida, unos por publicar informaciones que a cierta gente importante no le interesaba que salieran a la luz y, sencillamente, se los han quitado del medio, y otros porque estaban en primera fila en los frentes de guerra y una bala o un misil han acabado con ellos.
Todavía estoy impresionada. Creo que fue el miércoles pasado, cuando Fadel Oda Shana, un periodista de 23 años que trabajaba para la Agencia Reuters y que estaba grabando con su cámara imágenes del lugar desde donde los israelíes bombardeaban la zona palestina en la franja de Gaza, pudo mostrarnos a lo lejos el disparo de un tanque israelí. Vimos un fogonazo y una nube de humo. Al instante, la imagen desapareció y sólo pudo verse un recuadro negro. ¿Por qué había desaparecido la imagen? Otro cámara nos mostró lo sucedido. Fadel Oda resultó muerto por el mismo misil que él estaba grabando. Pudimos verlo abatido en el suelo, inmóvil y cubierto de sangre, lo mismo que algunos de sus acompañantes. Y pudimos escuchar los lamentos de los que quedaron vivos y se aprestaron a subir a uno de los vehículos el cuerpo de uno de ellos que quizás estuviera todavía con vida.
¡Ojalá fuese Fadel el último periodista que perdiera la vida en una guerra! ¡Ojalá se acabasen todas las malditas guerras con toda su carga de horror y de dolor que acarrean!
"… Convertirán sus espadas en arados, sus lanzas en podaderas. No alzará la espada nación contra nación, ni se prepararán más para la guerra…."
(Isaías, 2)Para que se produjera ese milagro los hombres necesitaríamos un corazón nuevo.
El nuevo fenómeno de los periódicos gratuitos

Durante estos últimos años resulta un hecho cotidiano en la ciudad el tropezarte por la mañana con los repartidores de los periódicos gratuitos. Éstos han sabido ir escogiendo los lugares más adecuados para darle pronta salida a su mercancía. Es algo normal encontrártelos en las proximidades de los centros médicos, colocados uno junto a otro: 20 Minutos, ADN, Metro, ¡Qué! … sin miedo a la competencia, puesto que no esperan que los ciudadanos se inclinen por uno de ellos - la mayoría los aceptan todos - y no esperan recibir ningún dinero a cambio. Y así, puede ser que en una distancia de tres metros te encuentres en la mano con otros tantos periódicos.
Estos días hemos estado en el hospital para que le extrajeran a mi hijo los clavos y demás piezas metálicas que llevaba en la pierna izquierda como consecuencia de su accidente de moto en Julio del 2006.
Como yo no ando muy sobrada de salud, mi hermana se empeñó en quedarse en el hospital la primera noche a pesar de mis protestas. "Y tú haz el favor de hacerme caso, que para eso soy tu hermana mayor", fue su argumento. Así que me bajé a su casa a descansar. A la mañana siguiente, cuando me dirigía acompañada de mi cuñado a la parada del autobús para subir al hospital, pasamos ante un edificio perteneciente a una Caja de Ahorros, y casi teníamos que ir abriéndonos paso a codazos debido a la cantidad de gente mayor que estaba reunida junto a la puerta del edificio. En principio pensé si se trataría de alguna nueva promoción ofrecida por la Entidad y que por eso estaban esperando a que ésta abriera la oficina. También se me ocurrió que podría tratarse del lugar de reunión para algún viaje de la tercera edad, aunque me extrañaba no ver ni rastro de equipaje. Sí observé que casi todos llevaban en la mano un periódico. Al preguntarle a mi cuñado sobre el probable motivo de esa aglomeración, me explicó que todas las mañanas esperaban allí porque los repartidores de periódicos habían escogido aquel lugar para la distribución. Efectivamente. Apenas habíamos dado una docena de pasos, cuando nos tropezamos con otro repartidor que se dirigía al encuentro del personal para hacerles llegar su diario.
Más de una vez he reflexionado yo sobre este tema de los periódicos gratuitos. Agradezco encontrarlos, sobre todo porque hacen más llevaderos los tiempos de espera en las consultas o las largas horas de estancia en el hospital. Pero me pregunto si pueden ser rentables, ya que su fuente de ingresos proviene exclusivamente de la publicidad. De una cosa estoy segura. Si cada persona que lee el periódico fuera como yo, que paso totalmente de los anuncios, (afortunadamente para ellos cada persona es distinta), los susodichos periódicos terminarían condenados a la quiebra.
Tiempo de vacas flacas

Creo que la mayoría de los que nacimos en los años de la posguerra española quedamos marcados de una manera especial por aquella circunstancia. Somos la generación de los tiempos del hambre y la escasez. Por eso nunca hemos visto con buenos ojos el hecho de que se desperdiciaran los alimentos o se tiraran la ropa, los muebles y los juguetes en buen uso, por poner sólo unos ejemplos. Cuando estaba en la escuela en la calle o en un parque, me dolía en el alma ver cómo los niños tiraban tranquilamente a la papelera, o al suelo, los bocadillos casi enteros, y no podía dejar de pensar con qué gusto me los hubiese comido yo en mi niñez, y recordaba a todos esos otros millones de niños que viven en la más absoluta pobreza en el mundo. Es verdad que en España hemos pasado unos años en los que la gente trabajaba y ganaba un buen sueldo. No faltaban las vacaciones en la playa, los fines de semana en la nieve, las cenas con los amigos en un restaurante, todos los caprichos de los niños, las ropas de marca y un largo etcétera.
Mi marido solía recordar aquel episodio de la Historia Sagrada que aprendió en su niñez, que contaba los sueños del faraón y cómo José fue capaz de interpretarlos y así logró el favor real. En uno de estos sueños el faraón veía siete vacas gordas que eran devoradas por otras siete vacas flacas. José informó al faraón de su significado: habría siete años de abundancia, seguidos de otros siete de escasez, y era preciso almacenar y guardar el grano en los años buenos para cuando llegasen los malos tiempos.
Me parece que estoy oyendo decir a mi marido en tono agorero que el tiempo de las vacas flacas acabaría por llegar. ¡Y aquí lo tenemos! Aunque los políticos se afanen en darnos las malas noticias en pequeñas dosis, para no asustar demasiado al personal. La mecha se encendió en Estados Unidos con el asunto de las hipotecas de alto riesgo. Y ya es bien sabido que cuando Estados Unidos estornuda Europa coge un resfriado. Pero en esta ocasión, más que un resfriado va a resultar una buena pulmonía. La cesta de la compra se ha puesto por las nubes. ¿Y qué decir de la gasolina o el gasoil?
En los últimos años hemos asistido a un boom impresionante en el sector de la construcción. En los pueblos, y qué diremos de las ciudades, de un día para otro aparecían casas nuevas, como las setas en otoño. Muchas personas, sobre todo las parejas jóvenes, con la ilusión propia de sus años, hacían sus cuentas y decidían comprarse una casa. Iban pagando mes tras mes una cantidad y sabían que dentro de veinte o veinticinco años se encontrarían con una casa de su propiedad. Pero… llegó la crisis. Las hipotecas subían cada vez más. Las casas construidas empezaban a venderse peor. Si no se vendían, las constructoras no podían seguir construyendo. Y si no se construía empezaba a aparecer el fantasma del paro. Pero no sólo en los albañiles. Las casas vienen equipadas con muebles de cocina, electrodomésticos, material de baño... Las casas necesitan, carpintería, instalación eléctrica, pintura… Esto es una cadena y todos los gremios se han visto afectados por la crisis y el número de parados va subiendo día a día.
Hay personas que no pueden hacer frente a las hipotecas. ¿Qué hacer? ¿ Permitir que el banco se quede con tu casa? ¿Tratar de venderla? No es fácil
Voy a contaros lo que acabo de leer en el periódico digital 20minutos.es.
Este es el título de la noticia:
Un matrimonio de Barcelona ’regala’ su piso de 95 metros porque no puede pagarlo
Se trata de un piso de 95 metros cuadrados, con 4 habitaciones, reformado y con ascensor
Lo pusieron a la venta hace seis meses, pero hasta la fecha no lo han conseguido. Entonces se les ocurrió poner un anuncio en internet con ese encabezamiento. En realidad lo venden por 265.000 euros que es lo que les queda de pagar por la hipoteca. Ellos lo compraron hace 15 meses por 322.000 euros. No tratan de hacer negocio, simplemente quieren quitárselo de encima porque no les llega para pagar la hipoteca. Quieren trasladarse a uno de alquiler.
Acompaña la noticia un vídeo en el que puede verse al dueño, un hombre joven, explicando su situación. Produce congoja ver cómo se le quiebra la voz mientras
dice : "si pagas la hipoteca no comes y si comes no pagas la hipoteca" porque el sueldo no da para más.
Este es sólo uno de los muchos casos que están ocurriendo o que van a ocurrir, a no ser que se produzca un milagro…
¡Señores políticos, no nos engañen! ¡Llamen al pan, pan y al vino, vino! Claro que era muy comprometido decir esto antes de las elecciones… ¡mejor lo dejamos para luego…!
Ya han pasado. Ahora, Señor Zapatero, tenga la valentía de decirles a los españolitos crédulos, si es que a estas alturas queda alguno: ¡España no va bien!
Pero nada bien, añado yo. No piense Vd. que a muchos de los ciudadanos consiguió engañarnos.
En torno a la luz

Muchas veces, cuando me encuentro con una frase, a veces anónima, que por algún motivo me llama la atención, la escribo en cualquier trozo de papel que tengo a mano y la guardo en un pequeño cajón de la mesa de mi ordenador, a la espera del momento oportuno para reflexionar sobre ella sin prisas, tratando de adivinar los pensamientos de la persona que la escribió por primera vez, y explorando mi interior para plasmar en el papel todos los sentimientos que despierta en mí.
"Una vela no pierde nada por encender otra vela", dice mi frase de hoy.
Y entonces ha acudido a mi memoria la noche de la Vigilia Pascual. Esa fiesta en la que los cristianos celebramos la Resurrección de Jesús.
Con la iglesia en completa oscuridad, todos los presentes, portando en la mano una pequeña vela, se agrupan en torno al sacerdote a la entrada de la misma. Él enciende el Cirio Pascual en las llamas de la pequeña hoguera encendida de antemano para este fin. Las personas próximas encienden su vela en la vacilante luz del Cirio recién encendido y a continuación ofrecen su vela encendida a los que tienen al lado. Entonces la oscuridad se rompe y un mar de diminutas luciérnagas van moviéndose tras la luz que porta el sacerdote mientras éste avanza hacia el altar. Para los cristianos, ese Cirio encendido representa a Jesús, la luz del mundo. Cristo, que nos anima a mantener encendida nuestra pequeña luz y a extender nuestra mano para brindar esa luz a todas aquellas velas apagadas que vayamos encontrando en nuestro caminar por la vida.
¿No eres creyente? Entonces esta frase seguramente no te dirá nada de esto que yo acabo de contar. Pero seguramente sí puede estar animándote a compartir con los demás tus conocimientos y todo lo bueno que haya en ti. Podrás encender muchas velas sin peligro de que mengüe la luz de la tuya.
Un juego de Internet para donar comida

Hace frío. Se están terminando las tardes soleadas que permitían a mi marido salir un ratito con sus contertulios "al rincón de la Moncloa", como ellos mismos suelen llamar en plan jocoso al lugar abrigado contra el cierzo dónde pasan el rato, distrayéndose a medias de sus problemas y de sus males. Ahora, encerrado en casa, el día se le hace más largo y no siempre puede disfrutar de compañía. Pasamos mucho tiempo los dos solos, se distrae viendo la televisión ,que a mí me produce sueño y aburrimiento. Prefiero coger un libro, o encender el ordenador. Per mi hombre no quiere estar solo, quiere tenerme a su lado. Así que traslado mi portátil desde la pequeña habitación en el que suele estar instalado y me siento en el sofá del cuarto de estar, intentando hacerlo funcionar al modo inalámbrico. No siempre resulta fácil, porque mi hijo tiene a menudo el portátil encendido en su dormitorio, intentando bajarse de la Red los archivos que le gustan y mi ordenador se niega a dejarse gobernar. ¡Bien! Parece que lo he conseguido. Ayer descubrí a través de 20minutos.com que hay una página en Internet con el nombre de FreeRice que presenta a los participantes una especie de juego. "Ofrece varias opciones de definiciones para el significado de una palabra, y cada respuesta correcta aporta diez granos de arroz. Forma parte de una campaña de sensibilización de Naciones Unidas. Y a ha financiado suficiente arroz para alimentar a 50.000 personas.
La página ha sido un éxito con más de mil millones de granos de arroz donados en sólo un mes para ayudar a abordar el hambre en el mundo. El día en que se lanzó la campaña, el 7 de octubre, sólo se donaron 830 granos de arroz.
Pero la comunidad de Internet lo adoptó con rapidez, y sólo el 8 de noviembre se donaron 77 millones de granos, el equivalente a más de siete millones de clic correctos."
Ayer entré en la página para poner mi granito de arena. Las palabras están en inglés ¡mira tú! Y como mi nivel de inglés es tan escaso, ( solo lo que recuerdo de mis estudios de bachillerato y de Magisterio, ya tan lejanos en el tiempo) no me era fácil acertar. Tuve que acudir muchas veces al Diccionario que ofrece un Curso de Inglés on-line que descubrí hace tiempo, y aún así mis fallos fueron más de los que hubiera deseado. Me siento orgullosa de haber podido aportar con mucho esfuerzo un poquito más de 900 granos de arroz. Y por supuesto que pienso seguir.
Os animo a participar. ¡Ojalá entre todos pudiésemos terminar con todo el hambre del mundo!
¡Si Groucho Marx levantara la cabeza!

"Yo creo que la televisión está haciendo mucho por la cultura. En mi caso concreto, cuando alguien enciende el televisor, me voy inmediatamente a otra habitación y me pongo a leer un libro."
Esta frase está sacada de una página arrancada recientemente de mi estimado almanaque, en un escrito que lleva por título " 6 minutos de filosofía" y se atribuye a Groucho Marx, el famoso cómico que murió en Los Ángeles en 1977.
Teniendo en cuenta los cambios experimentados desde entonces por este invento, instalado en los salones de nuestras casas, casi convertido en un miembro más de nuestras familias, con sus abundantes programas rosas, dueños y señores de casi todas las cadenas, que se encargan de informarnos puntualmente de todas las bodas, divorcios, cuernos, deslices y trapos sucios de todos los colores, acaban por producir asco y hastío a cualquiera que no esté dispuesto a tragarse tanta basura.
Yo me pregunto: ¿Qué pensaría hoy el buen Groucho después de dedicar un rato a hacer zapping por nuestra televisión?
¿Dos semanas sin la caja tonta?

He leído que recientemente se ha estrenado un programa en TV3 en el que se muestra la vida de cinco familias del pueblo catalán de Breda que aceptaron vivir dos semanas sin ver la televisión. Una webcam instalada en el cuarto de estar de cada vivienda, permite a los telespectadores observar las reacciones de los miembros de las familias y ver en qué ocupan sus horas de ocio.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística, los españoles pasamos alrededor de 4 horas diarias de media frente al televisor.
¿Qué haría yo dos semanas sin televisión? He estado reflexionando sobre ello. La verdad es que no estoy entre los televidentes de las cuatro horas diarias, pero tengo que confesar un pequeño secreto: El verano pasado me enganché a la serie "Yo soy Bea" y ahí estoy todas las tardes al pie del cañón. Supongo que cualquier circunstancia importante que me impidiera verla no me provocaría ningún trauma, pero me he hecho a mí misma la promesa de que cuando acabe, por nada del mundo me engancharé a ninguna más. Quieras que no, es una pequeña servidumbre.
Me gustan "Los Simpson", pero casi nunca puedo verlos porque tengo otras cosas que hacer a la hora que lo emiten. También disfruto mucho con los documentales de la 2, y los lunes por la noche vemos en la cadena vasca ETB2 "Mi querido Klikowsky, una serie que nos hace reír.
Creo que podría pasar muy bien esas dos semanas apartada de "la caja tonta". Me siento contenta de tener muchas aficiones que me permitirían prescindir totalmente de ella. No fue siempre así. Recuerdo que hace años yo me enfadaba mucho con mi marido porque los sábados por la noche o los domingos por la tarde había que poner el partido de fútbol que, la verdad, no me gustaba nada y me impedía ver el programa que era de mi agrado, ya no recuerdo cual, seguramente alguna película.
Eso, sí. Si yo estuviese entre esas familias elegidas y todavía no hubiese terminado la serie "Yo soy Bea", haría la pequeña trampa de pedir que alguien me la grabase para verla después de la prueba. Aunque, bien mirado, avanza tan lentamente que en esos pocos días no perdería el hilo, seguro.
Cierra los ojos y verás

Hoy me he tropezado con esta frase de Joseph Joubert un ensayista francés que vivió entre los siglos XVIII Y XIX.
"Cierra los ojos y verás" Esta pequeña frase se presta a una larga reflexión. ¿Cuál sería el sentido que quiso darle su autor?
Recuerdo que siendo niños cuando alguien te decía: ¡Cierra los ojos! tú los cerrabas, y al poco rato, al escuchar: ¡Ábrelos! te encontrabas con cualquier cosa, una sorpresa agradable o, por el contrario, el bicho más repugnante que te hacía lanzar un grito que se escuchaba en la otra punta del pueblo. Si quien te ordenaba cerrar los ojos era alguien que te quería, tú los cerrabas con toda confianza, sabiendo que nada malo podía sucederte.
Pero aquí no solo se trata de cerrar los ojos. "Cierra los ojos y verás"- dice el autor. ¿Cómo puede verse algo con los ojos cerrados? ¿Acaso será una broma? Puedes cerrar los ojos, y verás qué golpe te pegas. Puedes cerrar los ojos, y verás cómo te desaparece el bolso….
Los ojos. Ese sentido tan importante que nos permite disfrutar del amor reflejado en el rostro de los seres queridos, de la tierna sonrisa de un niño, del azul luminoso del cielo, de la inmensidad del mar, de los maravillosos colores de las flores, del volar de las hermosas mariposas, de la belleza de una escultura o de un cuadro… ¡de tantas y tantas cosas…!
"Cierra los ojos y verás" ¡Ah! Pero la frase tiene otros sentidos. Yo he experimentado algunos de ellos. Tumbada en la cima de la montaña, en un día de verano, he cerrado los ojos y he escuchado los sonidos de alrededor: el canto de los pájaros, el murmullo de la brisa, el silencio e la naturaleza, y he visto que algo muy hermoso vibraba en mi interior. ¿Y qué decir de poder escuchar tu música favorita, relajada, sin que nada ni nadie te distraiga, sola tú con las notas desgranándose una tras otra, invadiéndote despacio hasta transportarte a un lugar muy especial? Solo al abrir los ojos se rompe el embrujo. Y con tus ojos cerrados, tu imaginación se ensancha y puede transportarte a las grandes praderas, a las impresionantes cataratas, a los inmensos desiertos… Y si eres creyente…"Cuando vayas a rezar, entra en tu habitación…", dice Jesús. Sí, allí en la soledad y en el silencio, con los ojos cerrados, tal vez tengas la suerte de sentir a Dios muy cerca y experimentes un gozo especial, una fuerza misteriosa que te permite seguir adelante con la vida.
En busca de la cita perdida

Parece el título de una película. Pero, no. No va eso. Hace unos días, arrancando la hojita del taco, del que ya hablé recientemente, al leer la frase del día me dije: Me gusta. Y estuve dándole vueltas a la misma. Hoy quería escribir en torno a mis reflexiones sobre ella, pero como no me gusta apropiarme de lo que no me pertenece, pretendía poner el nombre del autor. He rebuscado por aquí y por allí, por todos los rincones en los que podría haberla guardado, pero ha sido inútil. Quizás haya ido a parar al contenedor de reciclaje del papel. Más o menos decía así: "La risa es el mejor antídoto para los venenos del espíritu."
Disfruto oyendo reír. Todavía recuerdo las risas de mis hijos cuando eran bebés. Yo apretaba mi cara sobre sus cuerpecitos, provocándoles cosquillas irresistibles, mientras aspiraba el delicioso aroma de su piel recién bañada. Y acuden a mi memoria las risas de los niños en la escuela, persiguiéndose durante el recreo, o escuchando una lectura divertida, o un chiste, o durante una función de marionetas, o ante un estornudo escandaloso, o tras una involuntaria y sonora ventosidad que ponía en evidencia al culpable. También puedo recordar episodios de mi niñez en los que la risa provocada por alguno de mis hermanos era causa de atragantamientos durante las comidas, y de algunos otros, propios de la edad del pavo, en los que la risa resultaba realmente incontrolable.
Siendo ya adulta, puedo recordar un momento especial. Estaba leyendo la sección de curiosidades de una revista. No sabría decir ahora de qué se trataba, pero sí que acabé llorando a lágrima viva a causa de la risa y con un gran dolor en el estómago y en la tripa como consecuencia de los espasmos musculares producidos.
Charlot, El Gordo y el Flaco, Los Hermanos Marx, Cantinflas, y un buen número de comedias me hicieron reír en el cine.
Ahora me río poco. Mas bien sonrío. Debe de ser la edad. Y esa inquietud que me corroe por dentro desde hace años. Me duele ver a mi hombre cada vez más desvalido. Últimamente, en las sobremesas familiares de los domingos, me tomo un chupito de licor. Entonces, debe de ser por la falta de costumbre, suelto alguna carcajada.
-¡Qué a gusto te ríes, mamá! -dicen mis hijos. Tendrías que hacerlo más a menudo.
Y si en vez del chupito es un sorbete de champán por Navidad, el resultado puede resultar impredecible. Todavía recuerdo la cara de asombro de mis hombres poco después de nuestro primer sorbo. Madre e hija nos transformamos en dos desconocidas para ellos. Durante un buen rato estuvimos desternillándonos de risa. Todavía no hemos averiguado por qué. Sí que sé que la cámara familiar se encargó de inmortalizar el momento para la posteridad.
La anorexia. En busca de culpables.

Esta mañana he visto un vídeo en YOU TUBE que ha conseguido impactarme. Su título: Anorexia Bulimia SWEDEN. Aparece en él una joven de aspecto agraciado mirándose atentamente en el espejo de su habitación. Va repasando cada una de las partes de su cuerpo. Intenta abarcar con ambas manos su cintura, se estira la zona de sus caderas, aprieta las manos contra sus muslos, se pellizca los pómulos…Mientras, sus ojos se llenan de lágrimas que caen poco a poco por sus mejillas. Podemos ver durante unos instantes la imagen el cuerpo entero de la joven en el espejo, e inmediatamente, su imagen real aparece de espaldas a los que la contemplan. ¡Impresionante! Casi no tengo palabras para expresarlo. Es el cuerpo esquelético de una joven anoréxica. Un montón de huesos que parecen estar a punto de derrumbarse sobre el suelo.
Este vídeo se emite en Suecia para concienciar a los jóvenes sobre los efectos devastadores de esta enfermedad que padecen en España aproximadamente uno de cada cien jóvenes de entre 12 y 25 años de edad, de los que más del 90 por ciento son mujeres.
¿Cuáles pueden ser las causas de esta enfermedad? Dicen los entendidos que puede haber un componente genético que favorezca su aparición. Pero las causas son muchas y muy variadas. Podría decirse que todos somos culpables.
Ya en la escuela, desde bien pequeños, los niños se ríen o se burlan, a veces cruelmente, de los compañeros gorditos, que poco a poco van acomplejándose y perdiendo su autoestima. (¿Quién de nosotros no ha mirado con disimulo a una persona obesa, congratulándonos en nuestro interior de no ser los que estemos metidos bajo su piel? Creo que casi todos estamos obsesionados con la talla.) Después, cuando los niños llegan a la adolescencia, esa época de nuestra vida en la que nuestro cuerpo experimenta importantes cambios hormonales, y en la que tanto nos importa la opinión de los demás, muchas jóvenes caen en la locura de las dietas salvajes, sin el asesoramiento de un especialista en nutrición. Lo que importa es perder, sea como sea, disminuyendo la ingestión de los alimentos, devolviéndolos cuando no han podido evitar tener que comer…
Hay una presión enorme en la sociedad que anima a los jóvenes a estar esbeltos. Los medios de comunicación, sobre todo la tele, con sus anuncios publicitarios, los desfiles de moda, y sus series tan irreales, nos venden una imagen engañosa de que el hecho de estar delgados, el tener un cuerpo perfecto, está asociado de una forma directamente proporcional con la felicidad, el éxito laboral, las relaciones sociales y una mejor calidad de vida.
¡Cómo me gustaría que los jóvenes pudieran comprender que la verdadera belleza de una persona está en su interior! Tal vez si tuviesen la oportunidad de ser "viejos" por un corto tiempo y pudieran ver la vida como es de verdad, no esa que nos quieren vender envuelta en brillantes y coloreados papeles de celofán, serían capaces de aceptarse como son y de vivir su vida de otra manera, dando importancia a lo que de verdad lo tiene.
El respeto a las creencias de los demás

¡Vaya tángana la que se ha montado a propósito de unos catálogos fotográficos "de pornografía católica" de un tal J.A. Montoya, publicados en 1998 y 2003! Estos catálogos fueron subvencionados por la Junta de Extremadura, y el primero de ellos fue prologado por el mismísimo Consejero de Cultura de dicha Comunidad Autónoma, el señor Francisco Muñoz, que mire Vd. qué casualidad, se presenta en las próximas elecciones municipales como candidato del P.S.E. a la alcaldía de Badajoz. Seguro que el hombre se dijo en su día: "Para progres… yo." Y puede que hoy, a la vista de la que está cayendo piense: ¿Quién me mandaría a mí…?
El tal Montoya muestra una enorme falta de respeto hacia los creyentes católicos. A la vista de lo ocurrido con las caricaturas de Mahoma, ¿se hubiese atrevido a hacerles algo parecido a los creyentes musulmanes? Estoy segura de que no.
Después de ver lo que he visto, me pregunto si por casualidad el tal señor no habría sufrido en su niñez algún golpe en la cabeza que le hubiese podido provocar algún trastorno en las neuronas. No puedo encontrarle otra explicación al asunto. A no ser que sufriera alguna mala experiencia producida por algún representante de la Iglesia. Que también pudo ser. En cualquier caso, estoy segura de que el Buen Dios no va a tenerle en cuenta semejantes disparates.
Lo que no deja de llamarme la atención es que el asunto no haya salido a la luz precisamente hasta estos días, cuando faltan dos meses para las elecciones municipales. ¿Nadie del Partido Popular que es el que denuncia el caso, se enteró en su día, hace 9 y 4 años respectivamente, del contenido de estas publicaciones? ¿O acaso se ha esperado al momento en que la noticia puede resultar rentable? Cada día que pasa estoy más convencida de que esto de la política es un verdadero asco.
Alas para volar alto

"Engarza en oro las alas del pájaro y nunca más volará en el cielo." Es un pensamiento del famoso poeta indio Rabrindranath Tagore
Estas palabras encierran una gran verdad.
Cuántas veces me he quedado extasiada contemplando el ligero vuelo de los pájaros. Ver en la primavera los aleteos gozosos de las recién llegadas golondrinas, deslizándose ligeras como hábiles patinadores sobre el azul del cielo, llenando los atardeceres con sus gritos, suscita en mi alma una indefinible nostalgia y un deseo inalcanzable de compartir su vuelo. Contemplar la majestuosidad del águila en las alturas me incita a cerrar los ojos en un intento de imaginar y sentir su sensación de libertad. Cuántas veces en los ensueños de mi juventud he deseado ser pájaro, o poder sentarme sobre esa alfombra mágica de los cuentos para sobrevolar las montañas y llegar lejos, muy lejos… Ni siquiera sabía yo muy bien cual sería mi meta final.
Son distintas las causas que conducen a la paralización de nuestras alas. Yo en estos momentos, como cuidadora de una persona dependiente, podría decir que tengo mis alas sujetas, pero no siento la sensación de estar cautiva porque la red que las traba está tejida de amor. Es cierto que según avanza la enfermedad de mi marido mis horizontes materiales se estrechan, pero puedo afirmarlo, porque así lo he experimentado, que es posible encontrar otros caminos para volar.
De todas las ataduras posibles, la del oro es la más peligrosa, porque su brillo produce el efecto de adormecernos, nos engaña con sus cantos de sirena que hablan de las bondades de la seguridad, hasta conseguir que olvidemos la hermosa aventura del vuelo. Voy a haceros una confesión. De cuando en cuando tiento a la suerte comprando un número de lotería de esa que llaman Euromillones. Algunas semanas cuenta con un bote acumulado sumamente escándaloso de no sé cuántos millones de euros. Apenas tengo el papel en mis manos cuando me pregunto, casi asustada, qué podría pasarme si mi número saliese premiado. No sabría que hacer con semejante atrocidad. ¡Hasta puede que me diese un infarto de la impresión! Y entonces siento miedo de que "la suerte" pudiese cambiar demasiado nuestras vidas, de que el maldito dinero destrozara nuestro amor familiar, mi más precioso tesoro, o que endureciera nuestro corazón hasta el punto de no ver el dolor y la pobreza del mundo. Y entonces me digo: ¡Por Dios, que no me toque! O, como mucho, un pequeño pellizco que ayude a mis hijos en sus proyectos. Yo creo sinceramente que no necesito más de lo que tengo.
¡Me apunto al apagón global!

El grupo ecologista francés Alianza por el Planeta ha lanzado la propuesta de realizar un apagón masivo de 5 minutos desde las 19:55 hasta las 20:00 horas de hoy, día 1 de Febrero, para alertar a los ciudadanos, a los medios, y sobre todo a los partidos políticos, sobre el problema del derroche energético.
El grupo ha elegido este día porque es la fecha en la que un grupo de expertos intergubernamentales presentará en París un nuevo informe de las Naciones Unidas sobre la evolución del clima.
Actualmente el cambio climático es causante de:
- Incendios.
- Aumento del deshielo y del nivel del mar.
- Reducción de la capa de ozono.
- Subida de las temperaturas.
- Probable causa de enfrentamiento entre grupos humanos.
- Descenso del turismo.
- Pérdida de productividad en las cosechas.
- Aumento de muertes por golpes de calor.
- Extinción de especies.
- Cambio en el comportamiento de especies animales.
- Mayor virulencia de fenómenos naturales.
- Pérdidas económicas.
- Congelación tardía o deshielo precoz de ríos y lagos.
- Sequías.
- Reducción de la riqueza de especies vegetales.
- Cambios en el uso del suelo o alteraciones del hábitat.
- Cambio en las estaciones.
- Reducción de la productividad de las aguas marinas, y por tanto, de la pesca.
- Adelanto de la hora del fin del mundo: Los científicos nucleares que regulan el llamado 'Reloj del Juicio Final' han adelantado sus manecillas para advertir al mundo que hay un mayor riesgo de hecatombe atómica o climática, y que se acerca la que llaman "La segunda Era Nuclear"
(Información tomada de 20Minutos.es)
Y no es cuestión de mirar hacia otro lado y decir como cuando éramos niños: "Yo no he sido" "A mí que me registren" En mayor o menor medida, todos somos culpables.
Así que yo, esta tarde, a las 19: 50, me plantaré frente al contador de mi casa dispuesta a mover la clavija que impida la entrada de la electricidad en mi hogar. En esos momentos, mi marido, en compañía de un amigo que viene fielmente a visitarlo a las seis de la tarde, estarán viendo la correspondiente película del Oeste programada por ETB2. Durante unos instantes los indios dejaran de lanzar sus gritos de guerra, se silenciarán las pistolas de los vaqueros, tal vez evitemos algún ahorcamiento…
- ¿Ahora qué pasa? – se preguntarán.
Y esperarán, un pelín impacientes, a que vuelva la luz para poder seguir las peripecias de la historia.
Cuando suba, tra poner la clavija en su posición normal, procuraré hacerme la desentendida. No pienso decir ni una palabra sobre el verdadero motivo del corte de luz.
-¡Vaya jautada! -comentaría Horacio, que no me parece especialmente sensible hacia estos temas.
¡Cinco minutos de apagón! ¡Bien poco es! Pero ojalá sirviera para que todos nos concienciásemos de este grave problema y tratásemos de hacer todo lo posible para conseguir dejar a nuestros hijos una Tierra más hermosa y habitable.
¡Empezamos a estar hartos!

Creo no equivocarme si digo que hablo en nombre de miles de personas corrientes como yo. Personas que caminamos por la vida tratando de hacerlo con dignidad, sorteando los obstáculos que ésta va poniéndonos en el camino: enfermedades, accidentes, dificultades económicas, paro, carestía de la vivienda… Muchos de nosotros no estamos afiliados a ningún partido por distintos motivos que no viene al caso enumerar. Yo sí que confesaré el mío. La comprobación de la verdad que encierra aquel viejo dicho escuchado a mis mayores: "Son los mismos perros con distintos collares"
Estos días estamos asistiendo boquiabiertos al espectáculo deplorable que nos ofrecen los partidos políticos con motivo del último atentado de ETA en el aeropuerto de Barajas en el que resultaron muertos dos jóvenes ecuatorianos.
Manifestaciones divididas. (Si vas tú, yo no voy) Como los niños. Casi darían ganas de reír si el asunto no fuese tan serio. El Partido Popular echándole la culpa al Gobierno por su diálogo con ETA para buscar el fin del terrorismo, esa lacra que arrastramos desde hace 38 años. El Gobierno acusando a los populares de torpedear cualquier iniciativa de paz con el único propósito de conseguir réditos electorales.
- ¡Queremos la paz! - declaran los unos.
- ¡Queremos la paz! - pregonan los otros.
Pero ninguno cede ni un milímetro en sus posturas por miedo a perjudicar sus intereses partidistas.
¿Qué hacer? Lo expresa muy bien eneko en su viñeta de hoy en 20Minutos.es. Puede verse una pobre paloma de la Paz desgarrada y llena de remiendos arropada en su nido. Un hermoso nido formado por incontables manifestantes sin distinciones visibles de su credo político. Sólo personas unidas como una piña, pidiendo la paz.
¡Hermosa libertad!

Estoy convencida de que todos albergamos en lo más profundo de nuestro corazón unas insaciables ansias de libertad.
¡Libertad! ¡Hermosa palabra! Sin ella la persona queda privada de algo esencial para su dignidad de ser humano.
¡Libertad! ¡Tan difícil de conseguir! Miles de hombres y mujeres a lo largo de la historia han perdido la vida en su intento de alcanzarla.
A veces, al escuchar una noticia, o en medio de la lectura de un libro, mi pensamiento se traslada al mundo de los esclavos o de los presos. No puedo imaginar mi vida sin libertad. Tiene que ser sumamente difícil sobrevivir sin ella.
¡Libertad! ¡Precioso tesoro!
Y que nadie piense que estoy ciega. Que nadie me trate de ilusa. Sé muy bien que después de tantos años y de tantos sacrificios de los hombres que han luchado por ella, hemos conseguido solamente una parte de ella. Todavía quedan metas que alcanzar. Y es que sigue habiendo enemigos interesados en cortarle las alas. Enemigos externos, no hace falta mencionarlos, empeñados en tenernos controlados, que disponen de cuidadas estrategias para hipotecar nuestra libertad. Y esos otros, quizás más peligrosos, que viven en nuestro propio interior: el conformismo, la rutina, el temor…
¡Sí! Tenemos demasiado miedo de romper los barrotes de nuestra pequeña jaula para poder volar sin trabas por los amplios espacios de la vida.
Mayte Zaldívar o el cazador cazado

Siempre me han gustado los tebeos. Durante mi niñez, mi hermano, tres años mayor que yo, los compraba y cambiaba a menudo en un tenducho cercano a mi casa en el que abundaban, además de dichos tebeos, las novelas rosa de Corín Tellado y las del Oeste de Manuel Lafuente Estefanía. El Capitán Trueno, Roberto Alcázar y Pedrín, El guerrero del Antifaz, La familia Ulises, Carpanta, Las hermanas Gilda, Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón, fueron mis fieles camaradas durante años. Había un pequeño personaje, cuyo nombre no logro recordar. Era cazador de safaris. Sus aventuras transcurrían en la selva africana. Iba siempre acompañado de un criado negro muy miedoso, que gritaba: ¡AMITOOO! si se encontraban en peligro. Casi siempre estaban en apuros y acababan poniendo pies en polvorosa, trepando dificultosamente por el tronco de algún árbol corpulento para librarse del ataque de un fiero león, o de las embestidas de un rinoceronte enfurecido, o atrapados en la red que ellos mismos habían colocado para atrapar alguna presa.
Esto último les ocurre a veces también a las personas de carne y hueso. En este momento me estoy refiriendo en particular a Mayte Zaldívar, la ex mujer del ex alcalde de Marbella, Julián Muñoz.
Julián Muñoz, durante su mandato como alcalde, quiso promocionar su ciudad, y para ello contrató a Isabel Pantoja - eso es al menos lo que se dijo. Pero mira por dónde la cercanía y el trato entre la tonadillera y el primer edil, se convirtió en algo más que amistad. Cuando la pareja hizo público su amor, beso va, beso viene, en la famosa romería de la Virgen del Rocío, por junio del 2003, la mujer del susodicho montó en cólera, y de la noche a la mañana se convirtió en un personaje perseguido constantemente por las cámaras y los micrófonos de las cadenas televisivas, ansiosas por recoger sus declaraciones.
¡ Madre mía¡ ¡Qué peligrosa puede ser una mujer despechada!
Desde entonces, un día sí y otro también, la Zaldívar aparecía en algún plató, (hasta la contrataron como colaboradora diaria en un programa rosa) despachándose a gusto sobre el tema. No tuvo ningún empacho en poner a la nueva pareja como hoja de perejil, que diría mi madre, cuantas veces tuvo ocasión de hacerlo, empezando por su propio marido, del que decía que llegaba a casa con bolsas de basura llenas de billetes.
Desconozco si había bastantes personas, ( casi todos pensamos que sí) que conocían desde hace tiempo los desmanes que se estaban cometiendo en Marbella y miraban hacia otro lado, o si ya había alguna investigación en marcha. El caso es que las declaraciones de esta mujer fueron como encender la mecha en una carga explosiva. Para finales de marzo estalló el escándalo. La actuación policial y de los jueces, conocida como Operación Malaya se puso en marcha. Hace dos o tres días conocimos un nuevo capítulo de esta novela por entregas. Hay otros once detenidos, entre los que se encuentran Mayte Zaldívar y uno de sus hermanos, además de varios empresarios, un director de banco y un interventor judicial. Los hermanos Zaldívar fueron acusados de un supuesto blanqueo de dinero y han permanecido dos días en dependencias judiciales para prestar declaración. Alrededor del mediodía de hoy se ha sabido que sus familiares habían reunido los 90.000 y 50.000 euros que el juez les había impuesto como fianza para quedar en libertad, supongo que con cargos.
Lo dicho. Podría resultar un buen titular de periódico: "Mayte Zaldívar o el cazador cazado"
No querría ser juez

Ayer, durante una de mis entradas al cuarto de estar, en donde se encontraba mi marido viendo la televisión, creo que fue en el programa "Por la mañana", de la primera cadena, en el que escuché que el juez Miguel Ángel Torres, responsable de la Operación Malaya, se trasladaba a Granada, por lo que la instrucción del tan traído y llevado caso (que ha tenido en vilo al personal durante los últimos meses por la envergadura del mismo y por las frecuentes sorpresas que nos iba brindando) pasaría a manos de otro juez, y que como consecuencia de ello las diligencias relativas al mismo sufrirían un considerable retraso. Para los lectores que desconozcan el asunto al que me refiero en estas líneas, diré que aproximadamente por el mes de abril se destapó un escándalo de proporciones incalculables en el Ayuntamiento de Marbella, "la perla" de la Costa del Sol española, conocida principalmente por haber sido durante muchos años el lugar de veraneo preferido por la "gente guapa".
Esta es la información ofrecida por ELMUNDO.ES el día 27 de junio:
MADRID.- La 'Operación Malaya', contra la corrupción, se saldó en una primera fase con 28 detenidos y la incautación de bienes por valor de 2.400 millones. La investigación pretende poner al descubierto un complejo entramado societario que encubre numerosas actividades delictivas. Se ha extendido desde Málaga hasta Madrid y Murcia y en una segunda parte a Córdoba, donde ha sido detenido el empresario Rafael Gómez.Entre los implicados, cuyo ingreso en prisión ya ha sido decretado para varios de ellos, destacan la alcaldesa de Marbella, Marisol Yagüe; la primera teniente de alcalde, Isabel García Marcos; el asesor de Urbanismo y antiguo gerente de este departamento municipal, Juan Antonio Roca; los concejales de Cultura y Educación, José Jaén, y de Tráfico, Victoriano Rodríguez…
Desde entonces las cosas han ido empeorando. Si hacemos caso de lo que se escucha o se lee en los medios de comunicación, tenemos que creer que en la trama aparecen incontables ramificaciones. Palabras como corrupción inmobiliaria, edificaciones ilegales, bolsas de basura llenas de billetes…están a la orden del día, y que el número de millones que han ido a parar a los bolsillos de "los listos", crece, crece, crece… Varios de los encarcelados han salido bajo fianza, alguno de los acusados ha desaparecido como si se lo hubiese tragado la tierra, el ex alcalde de Marbella, Julián Muñoz (famoso sobre todo por ser el novio de la conocida tonadillera Isabel Pantoja), aunque algún mes más tarde que los demás, también ha ido a dar con sus huesos en la cárcel de Alhaurín de la Torre, un pueblo desconocido para muchos de nosotros, y que ahora está de plena actualidad por albergar entre sus muros a muchos de los que hasta hace sólo unos meses dirigían los asuntos municipales de Marbella.
Hoy he puesto especial atención en averiguar que la noticia que escuché en el programa "Por la mañana", sobre el abandono del caso por parte del juez Torres se confirmaba en la prensa o en la radio. No he descubierto nada, así que quiero pensar que se trataba solamente de uno de los abundantes bulos, ("Que si a mí me han dicho que…" "Que si lo sé de muy buena tinta…") y otros parecidos que suelen escucharse en los abundantes programas del corazón que nos brindan a diario las cadenas televisivas.
Este rumor me ha hecho reflexionar sobre la figura del juez, y sobre las cualidades que precisa para hacer bien su trabajo. Un juez ha de ser una persona íntegra, imparcial e insobornable, tener autoridad, ser valiente…
Con cierta frecuencia nos encontramos con opiniones, declaraciones, noticias, en las que los jueces son los protagonistas. Jueces amenazados de muerte por la mafia italiana, por los grandes traficantes de la droga, por los terroristas… Jueces presionados por asuntos de índole política, o en el punto de mira de algún perjudicado por un presunto fallo judicial.
No es fácil su labor, no. Por eso yo he llegado a esta conclusión: No querría ser juez, aunque no dejo de reconocer que son necesarios.
¡Qué miedo me da!

Acabo de leer una noticia que ha conseguido ponerme los pelos de punta.
Éste es el titular: Científicos estadounidenses y británicos presentan un aparato que hace invisible un objeto.
¿Quién no ha deseado alguna vez en su vida disfrutar de ese poder? Sobre todo en la infancia, cuando la imaginación se desborda, muchos niños, entre los que me incluyo, hemos imaginado historias en las que por arte de magia nuestro cuerpo se hacía invisible y nos permitía hacer travesuras o vivir aventuras extraordinarias. Hasta hice mis pinitos escribiendo un cuento infantil sobre ese tema.
Pero una cosa es la imaginación y otra muy distinta lo que podría dar de sí un invento semejante. No hay que hacerse demasiadas ilusiones pensando en los posibles beneficios del mismo, que también los tendrá, pero la experiencia nos dice hasta dónde nos han llevado otros muchos inventos en manos de gentes sin escrúpulos, de personas poderosas y malvadas.
Y me ha dado por pensar en las consecuencias que podría tener, tanto en el plano personal como usado como instrumento de poder y de conquista entre las naciones. ¡Cuánto perderíamos de intimidad! ¡Qué horror, estar en tu casa, o en la calle, o en el trabajo, sin poder dejar de pensar que alguien puede estar espiando todos tus movimientos! ¡Mucho cuidado, maridos o mujeres infieles! No olvidéis que vuestra pareja puede ir tras vosotros y descubrir vuestro secreto mejor guardado… Y qué decir de los ladrones, colándose tranquilamente en las joyerías, o en los bancos, o en los museos… y llevándose tranquilamente su botín. ¿Qué fechorías no harían los violadores, los asesinos, los terroristas…? ¡Qué fácil lo tendrían los agentes secretos! ¿Qué estrategias usarían las potencias mundiales para llegar a ser las más poderosas de la tierra?
"No es exactamente perfecto - lo podemos hacer mejor", dicen los padres de la criatura. El prototipo es imperfecto, en vez de ser una esfera que oculte totalmente un objeto, sólo funciona en dos dimensiones (un plano) en un rango estrecho de microondas. El resultado es que la invisibilidad no es total"
¡Malo es que empiecen! ¡Todo se andará! Y si no lo creéis…¡al tiempo!
¡Jesús! ¡Qué atrocidad!

Acabo de leer el artículo de la escritora Carmen Posadas titulado "Dos mil años no es nada". Se trata de un conjunto de reflexiones sobre un editorial de The Economist. "Hace unos meses - cuenta en su artículo - un editorialista de este periódico hablaba sobre los horizontes de la ciencia médica, y especulaba con la posibilidad de que en el futuro se consigan erradicar todas las causas de envejecimiento y muerte por enfermedad. Según sus cálculos, en este caso la esperanza de vida de un ser humano sería de unos dos mil años…"
¡Jesús! ¡Qué atrocidad! En ese supuesto, cada año de nuestra posible vida actual debería multiplicarse por veinte.
¿Qué pensarían sobre ello esos adolescentes que se descuelgan estos días por las ventanas del primer piso del instituto de mi pueblo para no asistir a las clases, si tuvieran que dedicar ochenta años de su vida a los estudios de secundaria?
¿A cuántos años ascendería el periodo fértil de la mujer? ¿Cuánto aumentaría la población mundial? ¿De dónde saldrían los recursos necesarios para alimentar a tan abundante número de miembros de la especie humana?
¿Quedaría trasnochada y en desuso la famosa frase "Hasta que la muerte nos separe? Tal vez mil quinientos años resultasen demasiados para la supervivencia del amor.
Dos mil años dan mucho de sí. ¿Morirían muchos de aburrimiento? ¿No quedaría ya nada por descubrir? O por el contrario, esos genios que de cuando en cuando enaltecen la raza humana, gracias a su dilatada existencia ¿nos asombrarían con sus descubrimientos en las diversas ramas del saber?
Y ¿cómo soportar por tanto tiempo a esas personas que nos caen rematadamente mal y que no piensan más que en hacernos la vida imposible?
¿Sería el mundo más justo y solidario? Porque dos mil años de sufrimiento para los pobres y oprimidos serían difíciles de soportar…
Demasiados interrogantes. He pensado que ... mejor me quedo como estoy.
La soledad y el amor

Recuerdo que allá por los días de mi juventud, en la programación de la tarde de una emisora de radio emitían el consultorio sentimental de Doña Elena Francis. Todavía me parece escuchar su pegadiza sintonía. Muchos oyentes, la mayor parte mujeres, escribían para exponerle sus problemas, de lo más variopintos que uno pueda imaginar, esperando que ella encontrase una solución para los mismos.
No me parece que tenga yo vocación ni dotes para esos menesteres, pero, por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a darle a un amigo mi opinión.
Si un día, tal vez cuando menos lo esperes, conoces a una chica, y al mirarla a los ojos quieres perderte en ellos, si notas que al estar a su lado una oleada ardiente te recorre por dentro, si no concibes la vida sin vivirla con ella… es que el amor llamó a tu puerta. ¡Ábrele! No te emparejes nunca por el único hecho de no encontrarte solo. La soledad en muchas ocasiones puede resultar una bendición. ¡La compañía de dos personas sin amor, en una gran parte de los casos se convertirá en un infierno!
A vueltas con el queso

Recientemente, Eberth Vargas Soto pasó por mi página, y clikeando en mi primer mes de andadura por el mundo de los blogs, fue a parar a mi artículo: "Reflexiones sobre el libro ¿Quién se ha llevado mi queso?"
Me dice que haga un resumen sobre el mismo.
¡Puf! Casi lo tengo olvidado después de dos años y medio de su lectura.
Bastaría con que Eberth tecleara el título en un buscador, Google por ejemplo, para encontrar páginas con información sobre él. Pero, voy a hacerlo. Veamos.
¿Consideras que la vida te ha tratado bien hasta el presente? ¿Tienes salud, familia, casa, trabajo, amor, amistad…? ¡Qué suerte! ¡Pero no te confíes! ¡No te duermas en los laureles! La vida está en constante mudanza, y cuando menos lo esperes puede arrastrar consigo todas tus "seguridades": Enfermedad, accidente, inundación, terremoto, guerra, desamor, despido laboral, desahucio… ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo afrontar ese momento difícil?
Este libro contiene una pequeña fábula sobre dos ratoncitos y dos liliputienses que viven en un laberinto. Los cuatro se mantienen del queso que hay almacenado en una habitación del mismo. Pero, un día, sin haberse dado cuenta de lo que se avecinaba, se encuentran con que el queso ha desaparecido. Nuestros protagonistas reaccionan de muy diferentes maneras ante lo que supone para ellos una catástrofe. Los ratones desde el primer momento se internan por los intrincados pasillos en busca del nuevo queso, en cambio los liliputienses durante muchos días se dedican tan sólo a lamentarse por lo injusto de la situación y esperan que todo vuelva a ser como antes. Por fin, uno de ellos piensa en los ratones y sigue su ejemplo sin amilanarse ante lo desconocido, mientras el otro es incapaz de dar un paso para cambiar la situación.
Y ahora… ¡Me estoy planteando pedir una comisión al autor por la publicidad gratuita y repetida de su libro! ¡Ja, ja, ja!
El hombre del maletín

Sucedió hace unos años en un lugar de la costa. Estábamos sentados en un bar. Apoyado en la barra había un hombre. Un amigo nuestro lo reconoció.
- Ha sido hasta hace poco un cargo importante de la administración autonómica –nos dijo.
Permaneció solo durante un largo rato, de espaldas al local. La animada conversación hizo que pronto nos olvidásemos de él. Más tarde, vi que estaba acompañado de otro hombre. Hablaban entre ellos. Transcurrido un buen rato, ambos salieron de allí. El hombre que había llegado primero portaba un maletín negro que antes no llevaba, por lo que dedujimos que lo había recibido del que había llegado después.
Por aquellos días eran frecuentes las noticias de corrupción en algunos altos cargos y en la financiación de algún partido político, así que mi yerno, entre bromas y veras comentó:
- No sé, no sé. Esto no me huele nada bien.
- Seguro que son las comisiones – añadí yo. Y nos reímos.
Y es que a la gente de a pie, después de lo que vemos y oímos una y otra vez, muchas cosas nos huelen a podrido. No estoy pensando en un partido determinado. Como decía mi madre hablando de ellos, son los mismos perros con distintos collares. Y no sólo sucede por arriba. Pasa lo mismo en los niveles intermedios, y hasta en los pequeños municipios. A la hora de repartir los puestos de trabajo, primero está la familia del diputado o del alcalde, luego los amigos del diputado o del alcalde, después los afiliados del partido del diputado o del alcalde, después los simpatizantes, y por último quedan los que no tienen padrinos, a los que se les roba el puesto en una oposición o se les ignoran los méritos y la experiencia aportada. ¡Con mucha frecuencia! ¡Con mucha más de la que sería de desear!
¿Quién piensa que la política es un servicio al ciudadano? Que me perdonen esta crítica, que puede parecer corrosiva, los políticos honrados - que también los hay, por suerte- pero me da a mí que son los menos.
El dinero nos hace libres

Sea porque mi salud se ha resentido últimamente, o porque estoy dedicando más tiempo libre a la lectura, o porque mi cuerpo me pide, no sé por qué razón, dejar pasar los días sin más, me siento especialmente vaga para la escritura. Pero esta tarde, mientras doy mi acostumbrado repaso a la revista XLSEMANAL, me he topado con una página dedicada a la publicidad de Caja Madrid. Sobre el cielo de un paisaje marino, en el que aparece fotografiado de la cintura hacia abajo un hombre, joven a juzgar por su aspecto, aparece esta frase lapidaria que me ha producido una especie de arañazo en el estómago: "El dinero nos hace libres"
Hasta hoy yo siempre había oído decir aquello de "La verdad os hará libres", pero ahora parece ser que no, que lo que en realidad nos hace libres es el dinero.
¿Es así? –me pregunto. Y estoy un buen rato dándole vueltas al tema en mi cabeza. Y voy poniendo en dos columnas los pros y los contras que encierra el vil metal.
Es verdad que no se puede prescindir de él. El dinero cubre nuestras necesidades materiales, nos hace la vida más fácil, nos abre muchas puertas, nos permite hacer un sin fin de cosas que no podríamos hacer sin él. Pero… No es cierto que el dinero nos dé la libertad. El dios dinero, a menudo esclaviza y corrompe como ninguna otra cosa en el mundo. Por su culpa puede perderse la honradez, la vergüenza y la amistad, por él se miente, se traiciona, y hasta se mata.
Como todo ser humano, yo encierro en mi corazón unas enormes ansias de libertad, pero sé muy bien que no será en el dinero donde pueda encontrarla.
La luz de la esperanza

En el día de ayer, unos encapuchados pertenecientes a la banda terrorista ETA, que tanto dolor, muerte y destrucción ha causado en España durante los últimos treinta años, declararon ante las cámaras a través de un portavoz, su voluntad de comenzar un alto al fuego permanente. Desde aquel momento, todos los medios de comunicación se han volcado en la noticia: Entrevistas a políticos del gobierno, al principal partido de la oposición y demás partidos políticos, sindicalistas, empresarios extorsionados por la banda, cargos electos del País Vasco que precisan escolta, víctimas de atentados, familiares de los fallecidos, gente de la calle…
No puede negarse que este comunicado ha conseguido prender en todos nosotros una llama de esperanza. En todos los corazones ha surgido al unísono el mismo deseo: ¡Basta ya! ¡Qué acabe el terror!
¡Sí! ¡Eso es lo que queremos! ¡Que no se apague esta pequeña luz! ¡Que brote con fuerza la hermosa semilla de la paz!
No logro sentir piedad

Se llamaba Slobodan Milosevic, y alguien lo apodó como El carnicero de los Balcanes. Apareció muerto ayer, en la cama de su celda del centro de detención de la ONU en Scheveningen, en La Haya, probablemente por problemas cardíacos. Llevaba ingresado en aquel lugar desde hace unos cinco años para ser juzgado por crímenes de guerra, genocidio y crímenes contra la Humanidad. El exdictador, un día tuvo un sueño. Soñó con una gran patria serbia, y para conseguirla no tuvo inconveniente en masacrar a miles de seres humanos, personas de otras etnias y religiones, a los que él consideraba inferiores y que por tanto no encajaban en su gran proyecto. Su familia hace responsable de su muerte a los jueces del tribunal por no haberle permitido desplazarse a Rusia para recibir tratamiento médico. No dejan de resultar chocantes esas exigencias en una persona que no demostró el menor signo de piedad con sus víctimas.
Su muerte no ha permitido llevar a buen término el juicio humano por sus incontables crímenes. Como creyente, no me cabe la menor duda de que a estas alturas ya habrá sido sometido al juicio justo de Dios.
Vivir el presente

Son muchas las personas empeñadas en aferrarse al ayer como se aferra el náufrago a la tabla de salvación. Esto es más frecuente en las personas de edad que ven cómo la vida se les escapa como el agua entre los dedos. Piensan en lo que han vivido hasta ahora, sobre todo en los momentos buenos, y suelen adornar los acontecimientos de tal manera que les parece que sólo en el pasado están los días más felices de sus vidas. También las hay que se atormentan por todo lo que hicieron mal, por lo que deberían haber hecho y no hicieron, por el mal que causaron, como si el simple hecho de pensar en ello pudiera solucionar todo aquello que los atormenta. Otras muchas, sobre todo los jóvenes, piensan, casi viven, en el futuro, haciendo hermosos planes para el mañana y esperando que la vida les sonría. Las personas de edad por el contrario, con la mayor parte del camino de su vida recorrido, enfrentan el futuro con inquietud, porque saben que las limitaciones, la enfermedad y la muerte, cada vez están más próximas.
Con frecuencia, unos y otros olvidamos lo más importante: el hoy. En realidad es lo único que tenemos y deberíamos esforzarnos en vivir cada minuto poniendo en cada cosa que hagamos lo mejor de nosotros mismos. "Trataré con ternura y afecto cada hora porque no retornará más… Hoy abrazaré a mi marido y lo besaré dulcemente, mañana ya no estará ni yo tampoco; hoy le prestaré ayuda al amigo necesitado; mañana ya no clamará pidiendo ayuda, ni tampoco yo podré oír su clamor. Hoy me sacrificaré y me consagraré al trabajo; mañana no tendré nada que dar y no habrá nada que recibir. Viviré hoy como si fuese el último día de mi vida. Lo saborearé y daré gracias. Haré que sea el mejor de todos los días de mi vida…"
La fama tiene un precio

Cada vez es más frecuente encontrarse en los medios de comunicación con jóvenes convencidos de que lo único que les merece la pena en la vida es la fama. Ser cantantes, artistas, modelos, deportistas, salir en la tele… Y a ello están dispuestos a dedicar todas sus energías. No hace mucho, en un reportaje publicado en una revista, cinco jóvenes con edades entre los veinte y treinta años confesaban sus ansias de gloria, y algunos de ellos declaraban sin remilgos que para lograrlo estaban dispuestos a hacer cualquier cosa.
Ser famoso, rico, salir con frecuencia en los medios de comunicación. He ahí la meta. Pero hay un refrán muy sabio que dice así: "No es oro todo lo que reluce". A la fama se llega pocas veces a través de una autopista. Son muchas más las que precisa de carreteras secundarias y de atajos… Y no siempre se logra.
Y si se logra, la fama trae consigo también sus servidumbres, que suelen quedar ocultas entre tanto oropel y relumbrón. Es como una inmensa lupa que pone a la vista de los espectadores las glorias, pero también las miserias y las limitaciones de los elegidos. Y a muchos de ellos estas servidumbres les pesan demasiado. ¡Cuánto darían muchos famosos para poder disfrutar en ocasiones de intimidad! Poder pasear por la calle tranquilamente, entrar en cualquier bar, viajar, ir a la playa… Tantas cosas sencillas en apariencia que a ellos les está negado realizar sin que los objetivos fotográficos o las cámaras graben sus más pequeños gestos. ¡Todo un martirio! Y todos hemos sido testigos de cómo a veces la tensión les hace perder los papeles.
¡Feliz, feliz anonimato!
La libertad de expresión y las caricaturas de Mahoma

Ando yo estos días, supongo que como otros muchos ciudadanos, oyendo y leyendo muchas cosas sobre el gran "pollo" que se ha montado en el mundo a causa de las tan traídas y llevadas caricaturas de Mahoma, que por supuesto no he visto. Oigo los argumentos de unos y otros. Los de los que defienden a capa y espada la libertad de expresión y los de los que se sienten gravemente ofendidos en sus creencias más íntimas.
Supongo que todavía podrán correr, o correrán, ríos de tinta sobre el tema.
Mi opinión personal es la que sigue:
Primero: El mundo en nuestros días es justamente una aldea global. Todo lo que sucede en una punta del mismo se transmite con gran rapidez al otro extremo. Creo que todos lo sabemos.
Segundo: El mundo podría compararse con una gran familia, y todos tenemos la experiencia de la nuestra. Y sabemos que a veces, aunque podamos pensar que estamos en la verdad, o que tenemos la razón, hay cosas que debemos callar en aras de una buena convivencia. "Yo pienso esto, pero no lo digo porque sé que tú no lo compartes. Entonces, yo me callo para que podamos entendernos."
Pienso que el límite de la libertad de expresión ha de ser el respeto a los otros, lo que muchas veces no se cumple. Y yo abogo por ese respeto.
Aparte de esto quiero permitirme dejar en el aire estas preguntas:
¿Cómo puede ejercer su libertad de expresión la gente de la calle, la que no tiene acesso a los medios de comunicación? La verdad es que los periodistas son los que nos llevan una gran ventaja en esto.
¿Cómo es que estas viñetas, que se publicaron según dicen en septiembre, salen verdaderamente a la luz ahora, cuando hay una fuerte marejada en el mundo árabe? ¿Quién está moviendo los hilos? ¿Quién espera sacar tajada con lo que está pasando?
Las manos

Una amiga me ha enviado un archivo con su correo electrónico. Me ha gustado, así que he pensado compartirlo.
Dice así:
En el siglo XV, en una pequeña aldea cercana a Nüremberg, vivía una familia con varios hijos. Para poner en aquella mesa pan para todos, el padre trabajaba casi 18 horas diarias en las minas de carbón y en cualquier otra cosa que se presentara.
Dos de sus hijos tenían un sueño: Querían dedicarse a la pintura, pero sabían que su padre jamás podría enviar a ninguno de ellos a la Academia. Después de muchas noches de conversaciones calladas, los dos hermanos llegaron a un acuerdo. Lanzarían una moneda y el perdedor trabajaría en las minas para pagar los estudios del hermano que ganara. Al terminar los estudios, el ganador pagaría entonces los estudios del que se quedaba en casa, con el dinero procedente de la venta de sus obras. Así, los dos hermanos podrían ser artistas.
Lanzaron la moneda un domingo al salir de la iglesia. Uno de ellos, llamado Albretch Dürer, ganó y se fue a estudiar a Nüremberg.
Entonces el otro hermano, comenzó el peligroso trabajo en las minas, donde permaneció durante cuatro años, pagando los estudios de su hermano, que desde el primer momento causó sensación en la Academia. Los grabados de Albretch, sus tallados y sus óleos, llegaron a ser mucho mejores que los de muchos de sus profesores, y para el momento de su graduación ya había comenzado a ganar considerables sumas con las ventas de sus trabajos.
Cuando el joven artista regresó a su aldea, la familia se reunió para celebrar una cena festiva en su honor. Al finalizar la memorable velada, Albretch se puso de pie en su lugar de honor en la mesa y propuso un brindis por su hermano querido que tanto se había sacrificado por él para hacer sus estudios realidad. Y dijo: Ahora hermano mío, es tu turno. Ahora ya puedes ir a Nüremberg a perseguir tus sueños, que yo me haré cargo de todos tus gastos. Todos los ojos se volvieron hacia el rincón de la mesa que ocupaba el hermano. Pero éste, con el rostro empapado por las lágrimas, se puso de pie y dijo suavemente: No, hermano, no puedo ir a Nüremberg. Es muy tarde para mí. Estos cuatro años de trabajo han destruido mis manos. Cada hueso de mis dedos se ha roto al menos una vez, y la artritis en mi mano derecha ha avanzado tanto que hasta me ha costado trabajo levantar la copa durante tu brindis. No podría trabajar con delicadas líneas el compás o el pergamino, y no podría manejar la pluma ni el pincel. No, hermano, para mí ya es tarde. Pero soy feliz de que mis manos deformes hayan servido para que las tuyas hayan cumplido su sueño.
Más de 450 años han pasado desde ese día. Hoy, los grabados, los óleos, las acuarelas, las tallas y demás obras de Albretch Dürer, pueden ser vistos en los museos alrededor del mundo.
Una de las obras más conocida es la que dibujó para rendir homenaje al sacrificio de su hermano: Sus manos maltratadas, con las palmas unidas y los dedos apuntando al cielo. Llamó a esta poderosa obra, simplemente, "Manos". Pero el mundo entero abrió de inmediato su corazón a su obra de arte y le puso por nombre "Manos que oran"
He repasado la biografía del gran Alberto Durero y no he encontrado en ella nada que permita constatar la veracidad de este relato, francamente hermoso. Pero, aunque no lo fuera, no por ello su moraleja dejaría de ser muy cierta en otros muchos casos. ¡Cuantas personas no hubieran logrado sus metas a no ser por el sacrificio de sus seres queridos! Yo nací en una familia humilde y, mientras esté viva, recordaré con amor y agradecimiento a mis padres que se sacrificaron por mí para que yo lograra realizar mis estudios. ¡Nunca lo olvidaré!
El código da Vinci

Acabo de leer El código da Vinci, el libro de Dan Brown que lo hizo famoso principalmente a causa de las protestas de la jerarquía de la Iglesia Católica, convencida de que en el mismo se atacan los principios cristianos.
No me lo compré cuando el libro llevaba tanto ruido, aunque debo confesar que sentía una gran curiosidad por conocer qué había en él que lo convertía en objeto de tal controversia. Llegó a mis manos a través de mi hijo, que a su vez lo consiguió por una amiga. Así que lo he leído para sacar mis propias conclusiones. El libro puede encontrarse en cualquier librería o biblioteca. Se han vendido más de 25 millones de ejemplares y pronto se estrenará una película con ese título, y el autor, gracias a tanta polémica, al día de hoy estará ya con el riñón bien cubierto, como decía mi madre al referirse a una persona rica.
¿Qué pienso del libro? Si he de decir la verdad no me ha parecido gran cosa. Tiene una trama entretenida, pero encuentro que hay en él demasiada revoltina de secretos, cosas misteriosas, argumentos que parece que son verdad pero que no acaban de serlo, de descalificaciones para las creencias tradicionales de los cristianos de a pie… No es un libro de esos que te enganchan desde las primeras páginas y te hacen que casi dejes aparcadas tus obligaciones para llegar cuanto antes al final.
La historia gira en torno al misterio del Santo Grial, que normalmente se ha identificado con la copa de la Sangre de Cristo, y que aquí se considera que además de eso es un conjunto de documentos secretos por medio de los cuales se demostraría que Jesucristo estuvo casado con María Magdalena y que este matrimonio tuvo descendencia.
Yo estoy segura de que después de 2000 años, habrá bastantes cosas de las que leemos o escuchamos de la vida y el mensaje de Jesús que no serán del todo tal y como sucedieron, porque es muy difícil una transmisión exacta de los hechos durante un periodo tan largo de tiempo. Mi posición como creyente respecto a Jesucristo es ésta: No me importa que estuviera casado o que fuera célibe, ni si tuvo hijos o no los tuvo. Me basta con el hermoso mensaje que hizo prender en el corazón de los hombres de que es posible otro mundo más justo y solidario y con la esperanza de que la muerte no es el final de la vida.
La importancia de ser uno mismo

En estos tiempos en los que nos ha tocado vivir resulta muy difícil mantenerse fiel al lema de ser uno mismo. A diario los medios de comunicación nos bombardean con mensajes contrarios por completo al mensaje que encierra esa expresión.
Parecerse a los ídolos del mundo del deporte, de la canción, del cine, del llamado mundo rosa en general, es lo más in, como si en esa imitación estuviera encerrado el secreto de la felicidad. Vestirse y calzar como ellos, comer y beber lo que ellos comen y beben, usar los perfumes, cremas y tintes que ellos se ponen, comprarse el coche que ellos nos ofrecen, y así un largo etcétera, parece ser la meta a la que tenemos que aspirar.
He escuchado estos días en un anuncio de la tele –creo recordar que trataba sobre un teléfono - éstas o parecidas palabras: "Si no lo llevas qué van a pensar". Y esto, que para una persona adulta puede que no tenga mayor importancia porque es capaz de discernir qué quiere o qué no quiere hacer, para los niños y adolescentes, en esa edad en que resulta tan importante la integración en el grupo, el sonsonete puede introducirse con facilidad en sus tiernas cabecitas y llevarlos por los derroteros apetecidos por los agudos publicistas que tan bien nos manejan, es decir, terminar comprando dicho producto.
Personalmente diré que la influencia de la publicidad sobre mí cada vez es menor. Y cada vez me siento mejor siendo yo misma. Soy asidua lectora de un librito del que ya he hablado en alguna ocasión. Su título es "El vendedor más grande del mundo" de Og Mandino. Precisamente estos días ando leyendo el capítulo número cuatro del mismo. Copiaré algunas frases:
"Desde el comienzo del mundo nunca ha existido otro con mi mente, mi corazón, mis ojos, mis oídos, mis manos… Nadie ha podido, ni puede ni podrá caminar, moverse y pensar exactamente como yo… Soy una criatura única…Proclamaré mi singularidad ante el mundo. No haré más intentos vanos de imitar a otros. Comenzaré ahora a acentuar mis diferencias, a ocultar mis similitudes… Soy un ser único en la naturaleza. Soy una cosa rara, por lo tanto, soy de valor…"
¡Sí señor! ¡ Yo, soy yo! ¡Y a mucha honra! Y únicamente debo cambiar para mejorar como persona.
¿Qué fue de aquellos niños?

¿Hay algo más tierno que un niño?
¿Quién no ha sentido alguna vez el deseo de estrecharlo amorosamente entre los brazos?
¿Quién no ha reído con sus gracias, su espontaneidad y sus pequeñas travesuras? ¿Quién no se ha sentido sorprendido por sus respuestas, que encierran en ocasiones la sabiduría de un hombre de edad avanzada? ¿Quién no desea en su corazón poder librarlo de todos los peligros que puedan acecharle? ¿Quién no pide a Dios que lo colme de bendiciones?
Un niño es un regalo, el don más valioso que ofrece la vida a esta atormentada Tierra nuestra. Un niño es siempre la esperanza de un mañana mejor.
Esta tarde, el artículo de una revista me ha hecho estremecer con su lectura.
Su título: Matar por diversión.
Copiaré algunos de sus párrafos.
"Tres jóvenes de entre 18 y 25 años matan a golpes a un sin techo" (Madrid, agosto de 2002) "Sólo querían darle un susto"- alegaron en el juicio.
"Atacar a ancianos, destrozar mobiliario urbano, apedrear a mendigos y lanzarles cócteles molotov constituían la principal diversión de un grupo de siete amigos de entre 18 y 20 años. Grababan sus hazañas en vídeo para poder recrearse después con ello".
"Dos jóvenes de unos 25 años prenden fuego a un mendigo que dormía en el suelo en la plaza de aparcamiento municipal". (Málaga, diciembre de 2005)
"Una semana antes, tres jóvenes fueron detenidos en Barcelona por quemar a una mendiga en el interior de un cajero automático".
No hacen estas cosas por robar, ni por racismo, ni por peleas entre bandas rivales. Lo hacen simplemente por pasar el rato- añade el periodista.
Y la lista de horrores podría alargarse.
Padres que no pueden controlar a sus hijos a edades tempranas. Padres agredidos por sus propios hijos…
¿Qué fue de aquellos niños? ¿Qué circunstancias les han conducido a semejante horror?
Algo importante está fallando en nuestra sociedad. Estos casos se dan con demasiada frecuencia. Pienso que ha llegado el momento de que todos nos preguntemos el porqué de tanta violencia y de que cada uno de nosotros, desde la propia situación en que nos encontremos, tratemos de dar todos los pasos que estén a nuestro alcance para ponerle coto a este grave problema.
El mundo del dolor

Podría decirse que el día de nuestro nacimiento alguien se encarga de agitar el banderín de salida, y cada uno de nosotros se pone en marcha para hacer el recorrido, largo o corto, del camino de nuestra vida, el que a cada cual nos ha reservado el destino. Y van pasando los años de la infancia, que se nos antojan tan largos. Luego enfilamos el tramo de la juventud donde todo son energía y expectativas, de forma que a punto estamos de comernos el mundo, o al menos eso nos parece. Llegan después los años de la madurez, en los que los días corren deprisa, deprisa… para llevarnos inexorablemente a la vejez - si llegamos, claro - con sus limitaciones y achaques.
Y mientras recorremos este camino, de cuando en cuando vamos topándonos con la enfermedad, ya sea propia o ajena. Y entonces descubres con asombro un mundo nuevo, el mundo del dolor. ¿Quién no se ha topado con él con motivo de la enfermedad de un ser querido o de algún familiar o durante una visita al hospital? La riqueza, el poder, la ambición, la fuerza, el orgullo… todas esas cosas que hacen que el hombre se muestre ante sus semejantes hinchado como un pavo real, se tornan nada cuando llega el momento del dolor. Entonces el ser humano es tan solo un niño indefenso, necesitado sobre todo de afecto y de cuidados.
Hoy he acompañado a mi marido al hospital para una de sus revisiones periódicas. Como siempre que voy allí algo se me remueve por dentro y vuelvo a casa en estado de reflexión, rumiando estos pensamientos que he plasmado sobre el papel, y algunos otros que se me han quedado en el tintero. Quiero terminar estas líneas con esta frase, tan verdadera. Sólo el amor que pongamos en nuestra vida hace que ésta merezca la pena vivirse.

"USTED ES UNA PERRA"
Esto dice el comentario que he recibido en mi correo. Me lo han enviado desde el artículo Las botas de Ronaldiño que escribí hace unos días en mi blog.
Una cosa así te deja descolocada. Deduzco que ese lector –digo lector y no lectora, porque me lo remite desde la dirección www.carlos.com. – debe de ser un gran forofo del famoso jugador del Barcelona, hecho que de ninguna manera lo disculpa de su falta de educación. He repasado el escrito buscando en él algo que pudiera resultar el detonante que ha llevado al susodicho a dedicarme esas palabras injuriosas, pero la verdad es que no encuentro nada que las justifique. He de confesar que no siento afición por el fútbol, sin embargo soy totalmente respetuosa con todas las personas que la tienen. Es más, los hombres de mi casa suelen hablar del tema con frecuencia y siguen casi todos los partidos por la televisión. Yo, mientras, me dedico a cualquier otra cosa que me guste. Y aquí paz y luego gloria. Lo único que quería resaltar cuando escribí sobre Las botas de Ronaldiño es que, en un mundo en el que 800 millones de sus habitantes padecen la terrible lacra del hambre, todo aquello que signifique derroche u ostentación produce un chirrido en la conciencia de cualquier persona dotada de un mínimo de sensibilidad.
Una vez dicho lo anterior añadiré que esta anécdota, mira por dónde, me ha servido para reflexionar y preguntarme sobre el porqué de la utilización de la palabra perra como un insulto. Yo tengo un perro pastor alemán de nombre Yako al que quiero mucho, y antes tuve dos hembras de la misma raza, Tania la primera y Katia después. Todo aquel que tenga un perro, o haya tenido contacto con ellos, conoce las muchas cualidades que poseen estos animales. Son agradecidos, cariñosos, pacientes, leales… lo que no puede decirse de algunos individuos pertenecientes a la raza humana.
Tuning

Hoy me he topado con la palabra tuning. No sé si la habría escuchado alguna vez antes de ahora, pero, entre las mobbing, bulling, rafting, puenting y demás palabras …ing que están de actualidad, es posible que me hubiese pasado desapercibida.
Tuning: Puesta a punto de un coche según el gusto del dueño. Así lo define el autor del artículo publicado sobre este tema en la revista XLSEMANAL. Y dice cosas como éstas:
El tuning mueve en España más de 500 millones de euros al año. Son más de 200.000 los coches tuneados. Faros desde 300 euros. Interior desde 2.600. Llantas cromadas de hasta 1.000 (también las hay con oro o rubíes) Volante y pedales, 650 euros. Tubo de escape desde 150 (llegan a sonar a 125 decibelios.) Set multimedia desde 1.300...
Para el tunero no hay nada más imperdonable que pasar inadvertido. Desde sus coches parecen gritar: Mírame, muere por mí o, al menos, para empezar, por mi coche.
Hasta 60.000 personas asisten a la concentración que tiene lugar en Montmeló, en Cataluña. Cientos y hasta miles de coches tunados hacen sonar sus motores, sus altavoces con la música a tope y sus cláxones, de sol a sol.
Todos los entrevistados confiesan llevar el tuning en la sangre, y por esta afición son capaces de prescindir de muchas cosas: fumar, beber, irse de juerga…
-"¿A quién no le gusta que todos lo miren por la ciudad? Y hoy mi coche es como… mi vida. Vivo por y para el coche. Para el coche y para mi novia. Nada más… Yo y el coche. Sólo el coche."
-"Salía del trabajo y me iba al taller hasta las dos de la madrugada. Así durante dos años, sábados y domingos. Además del dinero, (se gastó más de 30.000 euros sin contar el precio de compra del coche) me costó el divorcio"
-"Pones el coche debajo de la ventana de tu casa y te pasas la noche mirándolo, morado de placer. No te cansas, y le echas fotos y vídeos, y tu mujer te pregunta "qué haces" y tú contestas "miro el coche", como si fuera un cuadro. Y si no hago eso, estoy mirando revistas o vídeos. Ya le he dicho a mi mujer que si algún día me pasa algo, arroje mis cenizas a la pista del Circuito."
-"Todos nos parecemos en algo ( Se refiere al Neng de Castelfa, el personaje del programa de Buenafuente que encarna a los tuneros, amado por unos y aborrecido por otros). Es la esencia, la juventud, la locura, el querer disfrutar de la vida"
-"Mi mujer comparte mi afición. Eso sí: jamás me daría a elegir entre el coche y ella…"
Y, a las preguntas: ¿No tienes un ser humano, y no una máquina en el que gastarte el dinero? ¿Por qué no adoptas un niño en África o ayudas a salvar el medio ambiente? Un tunero responde: ¡ Hazlo tú! Mira que hay gente en el mundo como para que vengas a tocarme los huevos con eso…"
Con todos mis respetos, he decidido no hacer tuning. Tengo mi corazón ocupado en otras cosas. Además… Me gusta pasar desapercibida.
¡Si no ríes, no vives!

Ayer fui a la farmacia para recoger unos medicamentos de mi marido, y allí coincidí con Celia, una antigua alumna de mis primeros años de maestra en este pueblo. Es la madre de Elisa, una niña de ocho años de la que también he sido profesora en lo dos últimos años de vida profesional. Una de las personas presentes me preguntó si echaba en falta la escuela.
- Para qué te voy a mentir. Lo cierto es que me encuentro divinamente sin ella- contesté con la mejor de mis sonrisas.
Al oírme, Celia rompió a reír a carcajadas. Unas sonoras carcajadas que consiguieron que todos los que estábamos allí acabásemos riendo contagiados. Y hoy, por casualidad, hojeando el libro “La alegría de vivir” de Phil Bosmans, me he tropezado con este artículo: ¡Si no ríes, no vives! He entresacado de él estas jugosas frases:
La risa es salud.
Si a causa de las preocupaciones,
envejece el corazón,
también tu rostro aparecerá pronto lleno de arrugas.
La risa libera.
El humor relaja.
La risa es el mejor cosmético
para tu belleza externa
y la mejor medicina para tu vida interna.
Con la risa tu digestión resultará beneficiada,
tu apetito se estimulará
y tu presión arterial permanecerá estable.
La risa y el buen humor
crean espacios nuevos
para alegrías desconocidas.
Un día en que no te has reído,
es un día perdido.
Debo confesar que no me río mucho. Todavía recuerdo cuando, hace años, una pelicula, un programa de televisión, escuchar chistes a algún conocido, o la lectura de un episodio gracioso de un libro, provocaban mis carcajadas. Ahora son pocas las cosas que me hacen reír. A lo mucho, logran arrancarme una pequeña sonrisa. Hoy me hago el firme propósito de tratar de reír más a menudo. ¡Me reiré! ¡Me reiré del mundo y de mí misma! No estoy dispuesta a dar por perdido ni un solo día de mi vida.
¡Por Dios! ¡Que no son patatas!

Quién no conoce la anécdota de aquel nuevo rico que mandó construir una gran mansión. Después compró para sus habitaciones los muebles más lujosos, entre ellos una enorme librería fabricada con maderas nobles. Cuando la tuvo instalada, acudió a una librería y pidió al librero que le vendiera el número de metros exacto de libros que necesitaba para poder llenar las estanterías de la misma. Pero por lo que pude comprobar ayer, no sólo hay gente que utiliza las medidas de longitud para comprar libros. También los hay que utilizan las de peso.
En la parte central del vestíbulo de un centro comercial bastante importante habían instalado unos pequeños espacios adosados que contenían numerosos libros. Sobre ellos había unos carteles con éstas o parecidas ofertas: “Compre libros a peso” “Compre 1 Kilogramo de libros por 6 euros” “Libros de 1Kg. de peso por 10 euros”
¿Cómo expresaré mis sentimientos al respecto? Me dolió. Era como si hubiese recibido una afrenta personal. Amo los libros. Han sido mis amigos desde los años de escuela. Ellos me han permitido conocer países lejanos y exóticos a los que no viajaré nunca. Me han hecho vivir aventuras apasionantes. Con ellos he compartido los sentimientos de sus personajes, he podido alegrarme con sus momentos de dicha y llorar con sus desgracias. Los libros me han enseñado muchas cosas sobre la naturaleza humana y sobre la vida. Creo que no hay ni un solo libro, incluso aquel que nos parece malo, que no pueda aportarnos algo. La sola visita a una librería o biblioteca es motivo de placer para mí. Me gusta verlos colocados en las estanterías, como cofres cerrados esperando a que alguien levante sus tapas para dejar al descubierto los tesoros que guardan entre sus páginas.
Por contraste, unas horas antes de que yo descubriera el ultraje de su venta a peso, en otro centro comercial de renombre un autor firmaba ejemplares de su último libro, mientras la gente guardaba fila esperando pacientemente que llegara su turno. Me pregunto qué sentiría un escritor que haya dedicado meses e incluso años de su vida a la creación de un libro si descubriera a ese hijo de sus entrañas, junto a los otros pobres libros que han corrido la misma suerte, en uno de esos puestos de venta de “a tanto el kilo”
Un día para el recuerdo

Millones de personas celebran hoy en todo el mundo el Día de los Difuntos. Aunque cualquier momento es bueno para recordar a los seres queridos que se nos fueron, hoy es un día especial, al menos para mí. Es una fecha muy apropiada para hacer balance de vivos y muertos repasando la lista de familiares, amigos y conocidos. Y no es difícil comprobar que la parte correspondiente a los fallecidos ocupa cada año mayor longitud.
Poco a poco a lo largo del día, van haciéndose presentes todos, incluso aquellos simples conocidos cuyo recuerdo se había quedado como perdido en la memoria. Y esta presencia me provoca multitud de sentimientos: amor, agradecimiento, simpatía, respeto, admiración, dolor, indiferencia… Todos estas personas han influido de alguna manera para que yo haya llegado a ser como soy. Personas que me dieron su amor. Personas trabajadoras, amables, sufridas, valientes, sinceras, desprendidas, cariñosas, alegres… Y aquellas otras: egoístas, orgullosas, intransigentes, presuntuosas, falsas, crueles, rencorosas… que me hicieron sufrir. Para todas ellas mi recuerdo de amor y de perdón en este día. Y mi deseo sincero de que descansen en paz.
El trabajo como adicción
He leído un artículo de Paulo Coelho con el título Manuel es un hombre importante y necesario. Y he encontrado en el mismo esta frase que encierra una gran verdad: “Trabajar es una bendición cuando nos ayuda a pensar en lo que estamos haciendo. Pero se convierte en una maldición cuando su única utilidad es evitar que pensemos en el sentido de nuestra vida”. No es la primera vez que oigo hablar de esta enfermedad que aqueja a un buen número de personas. Personas para las que el trabajo constituye una adicción que les impide atender aspectos importantísimos de la vida familiar, como su relación de pareja o la dedicación a los hijos. Su única preocupación y meta es trabajar y trabajar para ganar dinero, para ascender de categoría laboral, para tener un coche más caro, para conseguir una vivienda que deslumbre al personal, para codearse con gente de “mayor categoría social”, para permitirse caprichos caros… ¿Compensa llevar esta vida? Pienso que no. Sin llegar a esos extremos, yo he podido experimentar en mis propias carnes que a veces el trabajo me ha restado tiempo para cosas importantes. A veces pienso que por su culpa no he podido disfrutar a fondo de la niñez de mis hijos, de esa niñez que se escapa tan rápidamente. Y el trabajo me ha hecho sufrir en estos últimos años, cuando mi marido, debido a su enfermedad, me iba necesitando más, y yo no podía dedicarle tanto tiempo como hubiese querido. Por eso…¡Bendita jubilación que me permite hacerlo! El trabajo ahora puede esperar casi siempre. Y puedo ver encenderse el cielo cada atardecer desde mi ventana, y el pasar de las nubes, con sus formas curiosas y variantes, y contemplar las rosas tardías que han florecido en el cuadro de tierra de detrás de mi casa -el que un día soñé convertido en primoroso jardín, y que como otras muchas cosas se quedó en un hermoso sueño- y la incesante caída de las hojas muertas del árbol cuya semilla enterré en la tierra con mis propias manos. Ese árbol frondoso que cobija entre sus ramas a mil bulliciosos pájaros cuando anochece. Ver cómo la lluvia, tan escasa en estos tiempos, empapa el suelo reseco, y aspirar el aroma delicioso que desprende la tierra mojada. Y asombrarme al descubrir en los alimentos nuevos sabores y olores perdidos por culpa de la prisa y el estrés. Y escuchar sin prisas las confidencias de aquella amiga que necesita hablar. Y garrapatear de repente en mi cuaderno unas líneas cuando algo imparable me empuja por dentro a dar rienda suelta a mis sentimientos. ¡Y tantas cosas…!
En torno a la aldea global
No hace muchos años, alguien, no sé quién, inventó el término de aldea global para referirse a nuestro mundo actual tras los profundos cambios experimentados por el mismo en estos últimos años, originados en gran parte por la mejora y rapidez de los medios de comunicación y de transporte. Creo que todos somos conscientes de lo que dichos cambios han supuesto en nuestra manera de vivir. El mundo se ha hecho pequeño. Cualquier lugar, hasta el más lejano, se encuentra hoy al alcance de los seres humanos, aunque éstos se encuentren en la otra punta del planeta. Nunca como ahora hemos podido conocer los distintos países de nuestra Tierra, sus culturas, sus gentes, sus paisajes. Nunca hemos estado tan puntualmente informados sobre lo que ocurre en ellos. Acontecimientos de índole política, económica, social, deportiva, información sobre accidentes y catástrofes naturales…, llegan hasta nuestros hogares con una facilidad que hubiera causado verdadero pasmo a nuestros abuelos. A la hora de hacer balance, muchas cosas tendrían que figurar en el apartado del haber. Pero no podemos olvidar la columna del debe: Terroristas, atracadores, traficantes de droga, mafiosos de todo género, se pasean por este mundo cuyas fronteras van desapareciendo, y las que quedan resultan cada vez más difíciles de controlar. En cuanto a las enfermedades -el sida nos sirve de ejemplo- saltan de país o de continente con una gran facilidad. Sin ir más lejos, estos días tenemos a la gripe aviar en el candelero. Podría decirse que nos desayunamos, comemos y cenamos con noticias relativas a la misma. Las autoridades tratan de quitarle hierro al asunto, pero no son capaces de ocultar su preocupación por que pueda llegar a producirse un contagio de grandes dimensiones. Cualquier viajero, ya sea turista u hombre de negocios, cualquier emigrante, sea persona o ave, puede traer la dichosa gripe a nuestras mismas puertas. ¡Toquemos madera!Las botas de Ronaldiño
Estos días Ronaldiño está de plena actualidad. Mientras recojo los cacharros en la cocina tras la comida, puedo escuchar las noticias del informativo de sobremesa que me llegan desde el televisor instalado en el cercano comedor. Ronaldiño ha estrenado unas nuevas botas deportivas con incrustaciones de oro de 24 kilates. Incluso he podido verlas en los pies del famoso y millonario jugador. La cosa podría haberse quedado en algo puramente anecdótico o simplemente extravagante a no ser que en el mismo informativo, tres o cuatro noticias más arriba, los enviados especiales de la cadena de televisión en Ceuta y Melilla, a través de su palabra y de unas imágenes escalofriantes, nos hubiesen mostrado el infierno vivido por los cientos, mejor, miles de indocumentados que han tomado parte en las avalanchas para cruzar desde el lado marroquí hasta la parte española, huyendo del hambre y de la miseria. Cinco personas, entre ellas una criatura de corta edad, han perdido la vida en el intento, y cientos de ellas han tenido que ser atendidas en los hospitales, como consecuencia de las numerosas roturas y cortes producidos en distintas partes de sus cuerpos por los afilados alambres de las vallas, de entre tres y seis metros de altura, instaladas en la frontera para obstaculizarles el paso. Algunas de estas personas que han logrado pasar y ahora se encuentran en el centro de acogida esperando, unos a ser repatriados, y los más con la esperanza de poder rehacer su vida en ese “paraíso” soñado durante años, contaban, con el dolor reflejado en sus rostros, el calvario vivido desde que dejaron su país de origen. Han atravesado países y desiertos, han padecido hambre, sed, y toda clase de penalidades…Noticias como la del turista que ha pagado millones de dólares para viajar al espacio, la de ese frasco de perfume subastado con un precio de salida de seis mil euros, o esos famosos y carísimos “Manolos”, los zapatos del famoso, diseñador español, indispensables para los pies de toda señora bien que se precie, o esos negocios de caros accesorios para perros, incluidas las prendas exclusivas y los abrigos de piel, o las botas de Ronaldiño con sus incrustaciones de oro…, consiguen que se me revuelva el estómago. Los pobres y los hambrientos nos contemplan y recogen las migajas de nuestra mesa de ricos como el pobre Lázaro del Evangelio. ¡Ay de nuestro mundo opulento el día en que todos ellos se cansen de esperar sentados y se pongan en marcha exigiendo justicia!
La tragedia del Katrina
Dolor y una gran sensación de impotencia. Eso es lo que siento al contemplar las imágenes y al escuchar los testimonios relacionados con la enorme tragedia producida por el huracán Katrina en los Estados Unidos. Y también desconcierto. Hasta ahora, muchos de nosotros pensábamos que las grandes catástrofes que producían tal grado de muerte y destrucción eran cosa de los países tercermundistas, con sus graves carencias en materia de construcción de edificios, de infraestructuras, de comunicaciones, de recursos económicos y humanos. Pero… Esta vez está sucediendo en ese país que tiene a gala considerarse el más fuerte y poderoso de la Tierra. Y al ver tal caos y tal desolación, con tantos miles y miles de personas desprotegidas, esperando durante días la ayuda que no acababa de llegar, una no puede por menos de sacar esta conclusión: Este país orgulloso ha resultado ser un gigante con los pies de barro. Y al constatar que la mayoría de los perjudicados son personas de raza negra, añadiré algo más a lo dicho: En Estados Unidos sólo hay algo peor que ser pobre; es ser negro y pobre. Por si hubiéramos tenido alguna duda al respecto, lo vivido en estos días se ha encargado de darnos la razón.Día 1 de septiembre
Este primero de septiembre es para mí muy especial. A efectos administrativos hoy es mi primer día como funcionaria jubilada. Y esta nueva situación me permite experimentar sensaciones no vividas hasta ahora. Por primera vez a lo largo de mis cuarenta años de profesión, el 1 de septiembre es sólo un día cualquiera, como lo fue el de ayer, como espero que lo será mañana. Un día para vivirlo sin prisas ni estrés, para dejar pasar las horas con el reloj durmiendo en un cajón. Y como cada día, hoy me he levantado temprano para hacer el recorrido cotidiano con la mañana recién estrenada. Yako y yo por los caminos solitarios, viendo despertarse al sol. Contemplando desde lo alto el pueblo blanco y dormido. Tomando las dulces moras que se ofrecen a nuestro paso. Adivinando apenas a los esquivos corzos que huyen veloces al advertir nuestra presencia. Respirando el aire, tan perfumado y limpio. Escuchando el canto a la vida que brota de cada rincón. Y a la vuelta, el desayuno reposado, en compañía del hombre que quiero, el que necesita toda mi ayuda y mi apoyo. Y hacer las tareas de la casa, sin agobios, porque ya se hará mañana lo que no se hace hoy. Y disfrutar de una buena zarzuela. Y escribir. Y leer. Y pasear con la gente por la carretera cuando caiga la tarde. Y salir tras la cena a la calle para disfrutar de un buen rato de fresca, con partida de guiñote incluida. Sin prisas una vez más. La experiencia y los años me enseñaron que el camino de la felicidad pasa por no dejarse atrapar por los deseos de cosas que no están a nuestro alcance. Yo trato de aplicar en mi vida esa lección. Alguien me dijo que sentiré nostalgia por mi trabajo en la escuela. No lo creo. Para mí es una etapa acabada. Ha llegado la hora del relevo, de que otra persona coja el testigo.Uno más que se ha ido
Hay un tiempo en la vida, cuando apenas la tienes recién estrenada, en que la idea de la muerte se te presenta como algo muy lejano. Y aunque en alguna ocasión te tropieces con ella, cuando su afilada guadaña siega la vida de algún familiar o de algún conocido, tú la consideras como un mero accidente. Miras hacia otro lado intentando ignorarla, te dices a ti misma que eso les pasa a los otros, y pronto la olvidas para seguir viviendo. La vida es demasiado hermosa para perder el tiempo en eso, te dices. ¿Quién piensa en la muerte? ¡Hay que vivir! Pero los años van pasando, y aunque trates de cerrar los ojos a la realidad, no puedes por menos de constatar que cada vez van quedando más huecos en el grupo de tus conocidos. Y eso se hace más patente cuando, como hoy, acompañas al pequeño cementerio del pueblo a uno de sus hijos. Cuando el sepulturero ha terminado su tarea y el féretro reposa en el nicho, tu mirada se desliza hacia cada rincón del tranquilo recinto y vas leyendo uno tras otro los nombres de los que están enterrados en este lugar. Por un momento vuelven a la vida y te parece oírles hablar, y reír, y afanarse en sus trabajos... Ahora todos descansan. Ya no hay dolor, ni ambición, ni orgullo… Sólo silencio. A veces también olvido. ¡Ahí te quedas, amigo Miguel! En el cementerio blanco de tu pueblo, arrullado por el sonido de la brisa entre los pinos. Hasta la vista. Sé que un día, tal vez no muy lejano, los que me quieren me traerán también aquí a reposar contigo.El horror de Hiroshima
Cuando escribo estas líneas, faltan sólo unas horas para que se cumpla el sesenta aniversario de la explosión de la primera bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, durante la segunda guerra mundial. El día seis de agosto de 1945, a las 8:12, el bombardero estadounidense Enola Gay dejó caer esta bomba llamada Little Boy sobre el centro de la ciudad. Ciento cuarenta mil personas muertas, y miles y miles de afectados por la radiación, fueron los terribles resultados de esta gran vergüenza de la humanidad. Produce escalofríos escuchar el relato de lo sucedido y los testimonios de los supervivientes de aquel horror. ¿Hemos aprendido algo de aquel desastre? Me temo que no. Los gobiernos siguen gastando miles de millones en una carrera desenfrenada y escandalosa por ser los primeros en el ranking de la capacidad de destrucción. ¡Qué día tan hermoso será aquel en el que los hombres hagan por fin una apuesta definitiva por la vida!El fuego, ese monstruo
Once bomberos carbonizados en la provincia de Guadalajara. Miles de hectáreas de campo y bosque calcinados ofreciéndonos un panorama desolador. Con más frecuencia de la que sería de desear el espectáculo del fuego con sus gigantescos y mortales lametazos nos llena de angustia y de temor. La maldad, la locura, la imprudencia,la temeridad y las causas naturales son la chispa que prende sin esfuerzo sobre nuestra pobre tierra asolada por la feroz sequía. Vivimos casi sin darnos cuenta sobre un inmenso polvorín. Cada vez que nos llega la noticia de un nuevo incendio nos lamentamos por las gentes que lo sufren y se agudiza nuestro miedo de que la próxima vez pueda tocarnos a nosotros. Mientras me hago estas amargas reflexiones, sentada a la sombra de los frondosos chopos voy deslizando mi mirada tronco arriba, acariciando sus viejas arrugas hasta auparme sobre los altos columpios de sus ramas, donde las hojas se agitan y espejean. Las chicharras ofrecen su monótono concierto, cantan los pájaros entre las matas, zumban las moscas, las mariposas ejecutan sus delicadas danzas, y yo, en silencio, contemplo y agradezco que lo paisajes familiares se encuentren un día más a salvo.El guardián entre el centeno
No hace muchos días, leyendo la sección de una revista en la que se les pregunta a personas más o menos conocidas sobre sus preferencias sobre un libro, una película y una ciudad, alguien, no recuerdo quién, escogió el libro que lleva por título “El guardián entre el centeno”. No era la primera vez que tenía noticias de él. Recuerdo que el personaje interpretado por Mel Gibson en la película “Conspiración”, estaba completamente obsesionado con este libro y andaba medio loco por las librerías a la búsqueda desesperada de un ejemplar. Así que logró despertar mi curiosidad. Y cuando mi hermana se brindó amablemente a hacerme un regalo, le dije que me lo comprase. Hoy conozco más cosas sobre él. Sé que algunos lo consideran un libro maldito porque era del agrado de Hitler y porque el asesino de John Lennon lo llevaba en su bolsillo cuando lo mató. Incluso he leído que algunos otros condenados, de esos que causan pavor por sus crímenes monstruosos, lo tenían consigo en la prisión. Yo sólo he encontrado en él, y no es poco, los sentimientos y la forma de ver el mundo que le rodea de un adolescente americano perteneciente a una familia acomodada, durante un periodo de tiempo aproximado de unas treinta y seis horas, vividas a un ritmo endiablado, a partir de su expulsión del colegio en el que cursa sus estudios - eso de los estudios es un decir - y que le hace dar con sus huesos en una clínica, que una se barrunta siquiátrica, aunque no se exprese con total claridad en el mismo. Un adolescente que pone en la picota todo y a todos. Sarcástico, sincero, exagerado, tierno, asustado, impulsivo, exigente, desorientado, rabioso, indefenso…, capaz de pasar en el corto espacio de unos segundos de la total euforia al borde del suicidio. En una conversación con su hermana, una niña de diez años por la que siente adoración, ella se le queja amargamente de que no haya una sola cosa que a él le guste de verdad. Después de grandes esfuerzos para encontrar algo que le merezca la pena logra decirle: “¿Sabes lo que me gustaría ser? Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan en él. Yo sería el guardián entre el centeno…” Me ha encantado esta frase. Yo también quisiera serlo. Que ni un solo niño, ni un solo adolescente, sufrieran el desamor, el abandono ,los malos tratos, el abuso sexual, la prostitución, las drogas, el trabajo ilegal, las guerras…, todos esos precipicios profundos a los que están expuestos en tantas partes del mundo, algunas no demasiado apartadas de nosotros¡Que se lo pregunten a los niños!
Resulta casi imposible abrir un periódico, escuchar la radio o ver la televisión en estos días sin toparte con el tema de los homosexuales, como consecuencia de la ley que quiere aprobar el gobierno de Rodríguez Zapatero para permitir los matrimonios entre personas del mismo sexo, así como la adopción de menores por parejas gays o lesbianas. El pasado sábado tuvo lugar una gran manifestación en Madrid, llevada a cabo por los que están en contra de dicha ley. Millón y medio de personas, según un portavoz de los organizadores, acudieron a la capital de España para hacer pública su disconformidad con la misma – ciento sesenta y seis mil, según fuentes de la Delegación del Gobierno. (Una no puede por menos de sonreírse ante esta guerra escandalosa de cifras) No todos los españoles estuvieron allí, por supuesto. Hay muchos otros ciudadanos preocupados por temas que consideran más importantes, como el paro, el terrorismo, la escasez y carestía de la vivienda, las dificultades para estirar el sueldo hasta fin de mes… ¿Qué piensa el ciudadano corriente sobre el particular? No lo sé. Sólo voy a dar mi opinión.
En los años de mi juventud, que una familia contara entre sus miembros con un homosexual era motivo de enorme vergüenza, de modo que el hecho procuraba esconderse por todos los medios posibles. Maricón, mariquita, marica, de la acera de enfrente, tortillera, eran términos usados en tono de burla y desprecio para referirse a ellos. No se conocían los términos gay y lesbiana, y por descontado, ninguno de ellos se gloriaba de serlo, por el contrario, esto constituía para ellos motivo de enorme sufrimiento por las burlas y vejaciones a los que se veían sometidos. Pasaron los años, y poco a poco el tema dejó de considerarse tabú. Poco a poco fueron saliendo del armario, hasta el punto de que en la actualidad no hay programa que se precie que no cuente entre sus presentadores o contertulios con su correspondiente homosexual, que disfruta alardeando, a mi parecer de forma exagerada, de su condición.
¿El homosexual nace o se hace? Hay quién dice que los homosexuales son simplemente viciosos. Desde mi profesión de maestra sin embargo, yo he podido ver casos de niños en los que se ha manifestado claramente desde los primeros años una inclinación distinta a la que les correspondía por sus atributos sexuales. ¿Tienen estas personas derecho a ser felices compartiendo su vida con otras personas sin ser discriminados por ello? Por supuesto. En lo que tengo ya serias dudas es en el tema de la adopción. Pienso que un niño necesita un padre y una madre, y este referente paterno y materno, con las claras diferencias propias de cada sexo resultan esenciales para que el niño madure y pueda completar su personalidad. La falta de uno u otro le resulta perjudicial y hace que el niño crezca con un vacío difícil de llenar, como ocurre con la muerte de un progenitor – no digamos si esta falta es por partida doble. Y esa carencia la arrastrará durante toda su vida. Alguien puede argumentarme que se dan casos en los que más que padres pueden llamarse monstruos, y que sería más provechoso para el niño no tenerlos. No digo que no. Vamos a ponernos por un momento en el caso de que esta ley se aprobase. ¿Qué pensarían estos niños al llegar a la edad de la socialización y del razonamiento, al comprobar que ellos no tienen como los demás niños un papá y una mamá? ¿Sufrirían estos niños? Sin duda. Y que nadie me venga diciendo que los niños son mucho más tolerantes que los adultos y que aceptan estas situaciones con toda normalidad. Yo trato con niños, y he comprobado muchas veces que el hecho de ser llamados maricas constituye para ellos un grave insulto, porque la sociedad al día de hoy es muy, pero que muy machista.
Alumnos y profesores
Llevo unos días de sequedad literaria extrema, como si ningún tema atrajera mi atención lo suficiente como para hacerme expresar mis pensamientos y mis sentimientos sobre el mismo. Esta tarde, mientras arrastro mi desgana - astenia, creo que es su nombre médico – por los rincones de la casa, he encontrado un artículo de Paulo Coelho. Dice así:Nasrudin, el eterno personaje de las leyendas sufí, estaba sentado a la puerta de su casa cuando vio pasar a un profesor con un grupo de alumnos.
-¿Adónde vas? – le preguntó.
-A rezar para que Dios acabe con la corrupción, ya que él siempre escucha las plegarias de los niños – respondió el profesor.
- Una buena educación ya habría acabado con eso. Enseña a los niños a ser más responsables que sus padres y sus tíos.
El profesor se ofendió.
-¡He aquí un claro ejemplo de falta de fe! ¡Los rezos de los niños pueden llegar a cambiarlo todo!
- Dios escucha a todo el que reza - dijo Narudin - Si sólo escuchase las plegarias de los niños, entonces no habría ni una sola escuela en el país: no hay nada que odien tanto como un profesor.
¿Qué piensa una profesora en vísperas de jubilación sobre la filosofía que encierra este cuentecillo? ¿Qué le dice su experiencia? En primer lugar habría que distinguir entre los alumnos mayores y los más pequeños. Si estuviera al alcance de las plegarias de los primeros el hacer desaparecer de la tierra a los profesores, un alto porcentaje de ellos casi con toda seguridad lo harían. La educación, el aprendizaje, personalizados en los profesores, exigen esfuerzo, y esa virtud no está de moda en nuestros días. De todas formas, yo también tengo que confesar que siendo estudiante en más de una ocasión sentí ganas de pulverizar a alguno de los míos. En cuanto a los más pequeños, está claro que nos demuestran más cariño, pero no por eso la escuela deja de ser para ellos una prisión. Sólo hay que verlos en estos días ya cercanos a la llegada de las vacaciones. Os aseguro que no llorarán al decirnos adiós. Después, cuando llegue septiembre y pasen de curso, la relación con su antiguo profesor se irá haciendo cada vez menor, hasta pasar prácticamente al olvido. ¿Qué vamos a hacer? Es la vida. Aunque a veces no deje de doler un poco. No hace muchos días, una antigua alumna que tenía que hacer una entrevista como trabajo de clase, me pidió si querría contestarla. Una de sus preguntas era: ¿Piensa que merece la pena el esfuerzo realizado con los niños durante todos estos años? Sí, por supuesto – le contesté. Cuando tus alumnos se hacen mayores y ves que se han convertido en unas buenas personas y en unos buenos profesionales, piensas que tú también pusiste tu granito de arena para conseguirlo. Eso, y la tranquilidad por haber realizado tu trabajo lo mejor que has podido, son los únicos premios.
Las víctimas del terrorismo
El pasado sábado más de 850.000 personas se manifestaron en Madrid para protestar por la decisión del Gobierno de España de entablar conversaciones con la banda terrorista ETA con la finalidad de acabar con el problema del terrorismo en nuestro país. Miles y miles de personas desfilaron por las calles de la capital, portando en sus manos carteles con el lema: “NO EN MI NOMBRE. NEGOCIACIÓN, NO.” Pude leer en la prensa que en la cabeza de la manifestación marchaban algunas personas en silla de ruedas, víctimas de atentados perpetrados por ETA, entre ellos Irene Villa y su madre. Eso me ha hecho buscar lo que yo reflejé en mi diario sobre este suceso.17 -10 -1991
Estoy llena de espanto. Tengo grabada en mi retina la imagen de una mujer ensangrentada, con los miembros amputados por una explosión. Intentaba incorporarse y miraba a su alrededor. Buscaba a su hija Irene, víctima también de la barbarie de asesinos de ETA. Tres atentados en el espacio de tres horas en el barrio madrileño de Aluche han causado el dolor y el horror en toda España ( En los bien nacidos, según la acertada expresión del presentador del telediario de la noche.)
Cuando ocurren estas cosas terribles no puedo menos que preguntarme: ¿Son en verdad seres humanos los terroristas? ¿No habrán sufrido acaso sus células alguna extraña mutación, y en realidad nos encontramos ante unos seres monstruosos con apariencia humana? ¿Serán capaces de experimentar el goce que proporciona la contemplación de la naturaleza, la lectura de un poema, o la audición de una hermosa melodía? ¿Qué significado tendrán para ellos palabras como ternura, amor, amistad, compasión, respeto…? Puedo imaginarlos con los ojos borrachos de sangre cuando miran, y con las manos teñidas cuando acarician algo puro e inocente. ¿Qué sentimientos albergará en su corazón la mujer que les dio la vida, que los besó y acarició, que los arrulló entre sus brazos? O bien ha de volverse un monstruo insensible como el hijo o el dolor ha de hacerle estallar el corazón.
¡Qué duro! Madre e hija perdieron sus piernas. Y están también todos los demás. Tantos otros, militares y civiles que murieron o que quedaron marcados para siempre. No es de extrañar que a ellos, a sus familias y a tantos ciudadanos se nos revuelvan las tripas ante el solo pensamiento de que se pueda estar buscando el final a cambio de un borrón y cuenta nueva. ¡Señor Zapatero, no somos santos! Y hace falta serlo para ser capaces de perdonar tanto.
La bondad del corazón
¿Habéis visto alguna vez un ruiseñor? Nada en su aspecto físico llama la atención. La naturaleza no lo dotó de un colorido brillante ni del aspecto majestuoso de otras aves. Sólo parece un pájaro más. Menudo, de color pardo, tímido y melancólico, procura pasar desapercibido en lo más oculto de la maleza. Pero en la primavera, cuando la sangre le bulle en el interior y el instinto le urge a perpetuar la especie, este pequeño pájaro convierte las noches de mayo en una borrachera de dulces arpegios. En cierta ocasión hace ya bastantes años, mientras velábamos la agonía de mi suegro en su lecho familiar, con los balcones abiertos a la noche, en esas largas horas de vigilia, la huerta cercana se convirtió en un inmenso órgano. Incontables gargantas lanzando al aire sus hermosos trinos hasta el amanecer. No he podido olvidarlo. Año tras año, al llegar estas fechas me vuelve el recuerdo y la nostalgia.
También hay personas parecidas al ruiseñor. Personas sencillas y afables, personas que no intentan llamar la atención. Pero si un día tienes la suerte de pasar a su lado pronto descubrirás que brota de su corazón una hermosa melodía.
Velando las armas
Trayendo a cuento a Don Quijote, una vez más en este cuarto centenario de la publicación del libro, quiero recordar uno de sus primeros episodios, concretamente aquel en el que encontramos al hidalgo Alonso Quijano velando sus armas en el patio de la venta para poder ser nombrado caballero. ¿Qué pensamientos no pasarían por su mente en el transcurso de aquella larga noche?Salvando todas las distancias, también yo estoy velando mis armas esta noche. Hace muchos años, en este dieciséis que empieza ya a latir, durante las fiestas de San Isidro Labrador, mi madre me dio a luz. Muchos años, sí. Sesenta años. El hecho de estrenar decenio, cuando sabes que ya apuraste más de la mitad, se presta a muy sesudas reflexiones. Y ahora que la filosofía se encuentra en horas bajas - en estos días precisamente se están haciendo públicas las protestas de muchos intelectuales porque esta disciplina está siendo relegada de los planes de estudios – ahora, digo, yo he sentido la necesidad de filosofar desde mi experiencia, sobre el pasado, el presente y el futuro de la vida. He pensado tantas cosas, tantas…, que si las pusiera por escrito correría el riesgo de espantar a mis lectores. No pienso hacerlo. Simplemente apuntaré algunas de ellas: En primer lugar, constatar la levedad de la vida y del tiempo. Como dijo Jorge Manrique en sus coplas: “Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte contemplando como se pasa la vida…” Se pasa tan deprisa…
Y ante mí pasan como brillantes fogonazos mis juegos de niña, mis ilusiones de juventud, mi familia, mis amigos, mi trabajo, la alegría y el dolor, lo que se fue quedando en la cuneta al paso de los años, los sueños incumplidos, los proyectos inacabados, toda la gente que se fue… Y está el hoy, con la jubilación al alcance de la mano. Y el mañana, con tantos interrogantes abiertos, con la enfermedad y la muerte planeando como buitres carroñeros sobre nuestras cabezas …
Pero una cosa sé con certeza. Que estoy dispuesta a saborear a fondo la copa de la vida, en el convencimiento de que el toque amargo es lo que hace posible saborear todo lo dulce y hermoso de la existencia.
¡Alerta roja, medicinas que matan!
Acabo de leer un artículo de una revista, que ha conseguido ponerme los pelos de punta. Bajo el título de Fármacos bajo sospecha, se lanzan al aire desde él estos interrogantes: ¿Podemos confiar en las medicinas de última generación? ¿Cómo afecta a nuestra salud la carrera por la novedad y los beneficios de la industria farmacéutica? –Y añade - El caso Vioxx“ha puesto al descubierto demasiados interrogantes hasta ahora silenciados. Son muchos los intereses en juego. Pero también los muertos. Por lo que he podido entender, se trata de un antiinflamatorio que ha sido retirado del mercado tras demostrarse que su administración a los pacientes duplica en éstos el riesgo de ictus e infarto. Según el responsable de Farmacología Clínica del hospital Vall deHebrón de Barcelona, el Vioxx ha producido más víctimas que el tsunami: sólo en Estados Unidos, se calcula que ha causado entre 80.000 y 140.000 infartos de miocardio. En este mes de mayo Merkla compañía que lo comercializó, se enfrenta a 1.357 demandas, en el que se considera va a ser el juicio del siglo contra una compañía farmacéutica. Y éste, es sólo un ejemplo. Se habla de otros cuantos medicamentos: antiinflamatorios, contra el colesterol, para perder peso, antidepresivos, de tratamiento sustitutivo hormonal, para la hipertensión…que han sido retirados o que se encuentran bajo sospecha.
Creo que todas las personas consideramos la salud como un bien primordial ¿No debería haber un organismo que velase por ella? Sí, ya sé que lo hay. Se trata de la Agencia Europea del Medicamento, pero a la vista de lo que aquí se dice, no sé si puede merecer mucha confianza. Antonio López Andrés, especialista del Servicio de Prestaciones Farmacéuticas del Servicio Navarro de Salud dice: “La investigación y la información farmacológicas están en manos de los laboratorios farmacéuticos debido al patrocinio de los ensayos por parte de la industria, que está infiltrada en todas las organizaciones médicas…” Por otra parte, Marcia Angell, médica y antigua directora ejecutiva del New Journal of Medicine, en su libro “La verdad sobre la industria farmacéutica”, dice que ésta se ha alejado mucho, en las dos últimas décadas, de su noble objetivo original, esto es, el descubrimiento de nuevos fármacos útiles, para transformarse en una máquina de marketing dedicada a vender fármacos de dudosa eficacia.
¡Cuánta sabiduría tenían aquellos viejecitos a los que yo he oído decir: Hija mía, no me he tomado ni una pastilla en mi vida!
A la vista de todo lo anterior una se pregunta si los enfermos no seremos más que pobres cobayas para esas grandes multinacionales a las que parece interesarles más el beneficio rápido que la vida humana. Ya lo decía mi padre: El poder y el dinero no han oído hablar de la palabra conciencia.
Habemus Papam
(Desde el amor filial)En estos tiempos que nos han tocado vivir, cuando la religión está tan devaluada, cuando lo progre es declararse agnóstico o ateo, yo quiero declarar que soy creyente. Para mí la fe es algo importante, tanto, que estoy convencida de que mi vida hubiese sido completamente distinta sin ella. Creo en Dios. En un Dios compasivo y misericordioso que ama al hombre con amor de padre y madre y que a su vez desea ser amado por éste desde un respeto total hacia su libertad. No es el Dios del temor en el que se me educó en mis primeros años. Es el Dios que prepara un banquete para el hijo que vuelve de lejos, tras haber derrochado la herencia exigida a su padre antes de emprender la marcha. Es el pastor que sale en busca de la oveja extraviada, y que, lleno de alegría, la trae de vuelta y deja abierta la puerta, sin temor a que ésta decida abandonar de nuevo el redil.
Una vez hecha esta declaración de fe, que no sé si será la mejor pero es la mía, paso a hacer una reflexión sobre los días que acabamos de vivir, desde la muerte de Juan Pablo II hasta hoy, con el nuevo Papa recién nombrado. Y la verdad, tengo que reconocer que sufro un gran empacho. Y digo yo: si esto me pasa a mí que soy creyente, qué podrá decirse de los que no lo son. Han sido unos días en los que nos hemos desayunado, comido, merendado, cenado… con el monotema. En mi lugar de trabajo, y supongo que no sólo habrá pasado allí, algunos compañeros bien dotados para el chiste lo han tenido fácil. Toria, ¿te has enterado de que tenemos Papa?- me dice uno cuando me ve llegar. ¡No! No me he enterado – le contesto con chufla.
¿No es cierto que si nos pasásemos un mes entero comiendo únicamente jamón, -por poner un ejemplo - acabaríamos aborreciéndolo? Pues…ese mismo efecto me pienso que ha podido producir en muchos este evento. ¿ Debería yo callar lo que me parece mal? No lo creo. El amor que tengo a mis seres queridos no me hace estar ciega para ver sus defectos. Lo mismo pienso respecto a lo que tiene que ver con la iglesia a la que pertenezco. Somos muchos los que pensamos que hay muchas cosas que deben cambiar.
"CARTA A UN OBISPO"
hola obispo: no sé si estará bien empezar así, pero como no le he contado a nadie que te iba a escribir, no he podido preguntar cómo tenía que decirte. a mi maestra le digo”hola seño”, así que yo creo que a ti te parecerá bien.
te he visto esta mañana, cuando entrabas en la capilla para decir misa. ¡qué gorro tan raro llevabas! ¿no se te cae? algunas veces, cuando hacemos gimnasia, la seño nos da unos cuadrados de madera para llevarlos en la cabeza, nos ponemos todos en la raya y salimos a la vez a ver quién llega antes sin que se nos caigan. se nos caen casi siempre y es muy divertido.
yo sólo me pongo una gorra en el verano para ir al campo, y mi padre también, y las dejamos tiradas en el suelo, o las lanzamos para ver cuál llega más lejos. si yo tuviera que guardarte el gorro cuando te lo quitas, o el otro rojo que llevas, te los escondería y no te los daría ya. así podrías correr, o agacharte mejor, o rascarte la cabeza si te picaba. no me acuerdo bien de todo lo que has dicho porque tenía mucha hambre. lo que me ha gustado es ver lo fuerte que cantábamos y rezábamos todos juntos –en mi pueblo casi no se oye a los hombres ni a los jóvenes – y lo que más, lo que más me ha gustado, ha sido esa cometa grande. me han entrado ganas de ser cometa y volar muy alto. ¡qué bien cantas! yo sólo canto regular. a mí me gusta cantar pantaleón pantaleón que es una canción muy divertida. si otro día volvemos a comer juntos y estás cerca, la cantaremos, y te daré tortilla de patata de la que hace mi madre, que está chupi.
adiós, te mando un abrazo.
mavi
¿Será algo parecida a ésta, la forma en la que verá un niño a un obispo o a un cardenal o al mismo Papa ejerciendo como tales? No lo sé. Pero sí sé que somos muchos los que pensamos si no será ya llegado el momento de acabar con tanta pompa, tanta parafernalia de vestiduras y de uniformes militares propios de otros tiempos ya bien lejanos. Me cuesta trabajo imaginar al carpintero de Nazaret de esa guisa. Y digo esto a sabiendas de que serán muchos los que disientan o que incluso se escandalicen al leerlo. Me causa verdadero asombro contemplar esas multitudes enfervorizadas en la Plaza de San Pedro cuando vemos nuestras iglesias, los verdaderos lugares de encuentro de la comunidad cristiana, prácticamente semivacías. Hoy me atrevo a pedir al nuevo Pastor de la Iglesia que guíe a la barca de Pedro para volver a los orígenes, a perseguir aquella primera utopía, aquel mundo de amor que soñó para los hombres un tal Jesús hace 2000 años, y ese hermoso sueño le costó la vida.
El valor del momento presente
Hace tiempo cayó en mis manos un librito de autoayuda. En realidad el libro intenta enseñar al lector el arte de vender. No es ésa mi profesión, pero pienso firmemente que la lectura de un libro siempre te enriquece. Así que durante un tiempo, siguiendo las instrucciones que en él se daban, leí y releí todos sus capítulos. Hoy quiero compartir unas frases del mismo que tratan de la importancia de vivir el presente.“No perderé ni un momento en lamentarme por las desgracias, las derrotas y los sufrimientos del ayer… ¿Puedo vivir de nuevo los errores del ayer y corregirlos? ¿Puedo curar las heridas del ayer? ¿Puedo volverme más joven que ayer? ¿Puedo desdecirme del mal que he hablado, anular los golpes que he asestado, el dolor que he provocado?. No, el ayer ha quedado sepultado para siempre y no pensaré más en él…¿Y qué haré entonces? Olvidándome del ayer, no pensaré tampoco en el mañana. ¿ Por qué arrojaré el ahora detrás del quizás? …¿Puedo hacer las tareas del mañana mientras me encuentro en la senda del hoy? ¿Puedo poner el oro del mañana en la bolsa del hoy? … ¿Puede la muerte que se producirá mañana proyectar hacia atrás su sombra y oscurecer el gozo de hoy? ¿Debo preocuparme de acontecimientos que quizás nunca contemple? ¿Debo atormentarme con problemas que tal vez nunca ocurran? ¡No! El mañana yace sepultado con el ayer, y no pensaré más en él. Viviré este día de mi existencia… Trataré con ternura y afecto cada hora porque no retornará jamás. No puede conservarse hoy para ser usado mañana, ¿Quién puede atrapar al viento? …Viviré este día como si fuera el último de mi existencia… Este día haré el mejor de mi vida, aprovecharé los minutos hasta su máximo. Lo saborearé y daré gracias” (El vendedor más grande del mundo) Por OG MANDINO
Encierran mucha sabiduría estas palabras. ¿Quién no se ha amargado alguna vez pensando en los errores y en las desgracias del pasado? ¿Quién no ha desperdiciado el presente corriendo en pos de una quimera? El secreto está en disfrutar de los pequeños momentos de felicidad que se nos brindan cada día y en cumplir aquellas cosas que debemos hacer: Abrazar y besar a las personas queridas, ayudar o escuchar a un amigo, hacer la vida más amable a los que pasan por mi vida…”Mañana puede ser que ya no tenga nada que dar, y no habrá nada que recibir”
Atrapados en los hilos de la gran telaraña
Hace unos días, en la sección de Cartas del Semanal, leí un testimonio que me impresionó. No puedo menos que copiarlo para vosotros. Lleva por título “SOY UN ADICTO”, y dice así:"Mi nick es Creyball, tengo 38 años, un trabajo estable, un Macintosh, mujer, dos hijos y soy un adicto. Aún recuerdo el día que mi amigo MAC entró en mi hogar. Pensé que contaría con una máquina capaz de hacer más sencillas esas pequeñas rutinas como enviar un e-mail, ayudarme en el trabajo, imprimir una foto de mi familia… Hoy apenas ya sé lo que es aquello: e-mails, trabajo, familia y hobbies han sido desplazados por una mula desbocada que anula mi voluntad: ¡el P2P! Horas, días, meses, con la mula coceando en mi cabeza… Grandes depresiones cuando mis descargas se sitúan por debajo de los 5KB, paquetes y paquetes de pitillos, encerrado en mi habitación cambiando parámetros, haciendo reinstalaciones, leyendo de foros… Reconozcámoslo, el P2P no hace que controlemos nuestro ordenador, ¡Es el ordenador quien controla nuestras vidas! Y del autoengaño, ¿qué me decís? Cuando viene tu mujer y te dice: “No haces caso al niño, te pasas la vida encerrado en el ordenador”. A lo que tú respondes: “Mi vida, estoy bajando pelis para el niño”. ¡Una mierda! Estás encerrado en tu paranóico mundo de sources, chunks, servers y MD4’s. Yo he intentado dejarlo al menos en dos ocasiones, pero al final termina apareciendo esa voz en tu interior que dice: “¡Vamos, tus puertos están abiertos, eres un High ID!”, y vuelves a caer una vez más. Sirvan estas reflexiones para que otros encontréis la forma de hacer que el ordenador sea un hobby más y no algo que os aísle de un mundo con grandes cosas por descubrir que no encontraréis nunca en vuestras descargas." “CREYBALL”
Impresionante, ¿verdad? No es la primera vez que oigo cosas relativas a esta moderna forma de adicción. Es cierto que el mundo del ordenador, y más concretamente Internet, es algo fantástico, en él tienes a tu alcance toda la información, la música, la imagen, la comunicación… sin más esfuerzo que unos sencillos clics sobre el diminuto ratón. El ordenador me hace disfrutar, me enriquece, me distrae, me permite evadirme por un rato de esas preocupaciones que me acompañan en el transcurrir de mis días. Pero…¡Por Dios que no dejaré que me impida cumplir con mis obligaciones familiares, ni malgastaré las energías que debo dedicar al cuidado de los míos y a demostrarles mi afecto!
En el aniversario del 11-M
Hoy se cumple un año de los brutales atentados de Madrid. España entera se conmovió aquellos días ante la enorme tragedia. Puede decirse que cada uno de nosotros dejó un jirón de su vida junto a aquellos cuerpos destrozados entre los amasijos de hierro del tren. ¡Cuánto dolor! ¡Cuántas vidas truncadas por el fanatismo y la barbarie! Vaya mi recuerdo para cada uno de los que murieron. Para todos los familiares, que cada día contemplan el sitio vacío dejado por la persona amada. Para cada uno de los que lograron sobrevivir y soportan la pesada carga de aquellos recuerdos terribles. No existe en el mundo nada, nada, ninguna idea política ninguna religión, que pueda justificar el sacrificio de una sola vida humana para lograr sus fines. Y aquellos que lo hacen, pierden su condición de personas. Son sólo bestias. Sólo hay un motivo válido para que las personas entreguen su propia vida: el servicio y el amor por los demás. No son muchas las que son capaces de entregarla, pero las hay. ¡Y ellas son las que honran de verdad la raza humana!
En el día de la mujer trabajadora
Casi se me pasa el día sin poder sacar un ratito para celebrar esta fiesta. Porque… Está mal que yo lo diga, pero soy de verdad una mujer trabajadora. ¡Y mucho! Y en estos días más. Por aquello que dice el refrán de “A la fuerza ahorcan” La mujer que me ayuda en las tareas de la casa está enferma y no he podido reemplazarla. Así que al venir de la escuela no me ha quedado más remedio que reengancharme. Después he tenido que hacer unas cosas urgentes que me he traído, porque estamos en fechas próximas a la evaluación. Hablando en plata: que estamos en época de exámenes. Ya es manía esa manera de hablar con términos rimbombantes…Pero no hay forma de evitarlo. La burocracia es la burocracia. Bueno, pues como decía: ni unos minutitos de relax. Son las once y diez cuando me he dicho a mí misma que ya está bien por hoy, y que algo tendré que decir respecto a esta celebración. Lo primero de todo, mi recuerdo y mi admiración para aquellas mujeres que murieron por conseguir unas condiciones de trabajo más dignas y para las que al día de hoy siguen en la brecha abriendo caminos de justicia. Quiero manifestar mi más ferviente deseo de que llegue el día en que no haya que celebrar esta fiesta, porque esa será la señal de que las mujeres del mundo han conseguido la igualdad. Las mismas oportunidades en la política y en los negocios. A igualdad de trabajo, igualdad de sueldo. Que la mujer no sea discriminada por su condición de madre. ¡Amigas y compañeras, no esclavas! ¡No más mujeres reducidas al silencio por la fuerza! ¡No más mujeres maltratadas! ¡No más violaciones! ¡No más niñas y jóvenes sometidas a la ablación! ¡No más mujeres objeto…! Las mujeres tenemos mucho que aportar a este mundo deshumanizado. Pero todavía hay muchas cosas que tienen que cambiar para poder hacerlo. ¡Y ese día llegará! ¡Que nadie lo dude!Los misterios del agua
Una amiga me ha enviado hoy un archivo a través del correo electrónico. Me ha resultado tan curioso que quiero compartirlo con vosotros. Con un fondo musical de Alex Ubago que lleva por título “Fantasía o realidad”, se explica en él que un tal Masaru Emoto, un doctor japonés, realizó distintos experimentos con el agua, y descubrió cosas que a mí me parecen fascinantes. Colocando unas gotas de agua entre dos altavoces, sometiéndolas a distintos sonidos musicales: música clásica, música heavy metal…, o a voces: una oración, palabras de agradecimiento, insultos, la voz de Hitler… y congelándolas después, las moléculas adquirían distintas formas. Se convertían en hermosas estrellas si los sonidos eran agradables, o por el contrario presentaban feos aspectos si no lo eran. El autor del archivo recordaba después el tanto por ciento tan elevado de agua, un 70%, que constituye la materia del cuerpo humano, y que tal vez esa agua de la que estamos formados, responda en nuestro organismo de la misma manera a los estímulos positivos: amor, bondad, agradecimiento, etc, favoreciendo nuestra salud y nuestro bienestar interior, y a los negativos, produciendo efectos contrarios. Curioso ¿verdad? Desde hoy pienso tomarme muy en serio la labor de proporcionarle a mi porción de agua todo lo mejor. ¡Quiero formar toda yo una bonita estrella! Aunque sea invisible. Seguro que los efectos serán palpables.Las cosas que amamos
Hace unos días, los medios de comunicación se hicieron eco del derrumbe de un edificio, suceso ocurrido en el barrio del Carmelo de Barcelona, como consecuencia de unas obras subterráneas del metro en dicha ciudad. Posteriormente hubieron de desalojarse varios edificios más, para llevar a cabo su demolición, por el grave peligro que representaban. Varios cientos de personas tuvieron que abandonar precipitadamente sus viviendas, disponiendo tan sólo de unos pocos minutos para recoger las cosas más imprescindibles. Hemos podido contemplar imágenes de estas personas intentando recuperar alguna cosa propia de entre los montones de escombros de las casas derruidas. Trato de meterme en el pellejo de los afectados y de compartir sus sentimientos. ¡Hogar, dulce hogar! Lugar de descanso y de intimidad en el que transcurren los mejores momentos de la vida familiar. ( También a veces los peores.) Y me he encontrado haciéndome a mí misma esta pregunta: ¿Cuáles serían entre todas las cosas de mi casa las que salvaría en esos escasos minutos, si me encontrase en igual situación? No poseo cuadros ni objetos de valor, ni ropas caras, ni apenas joyas… Creo que, en medio del nerviosismo y el dolor, agradecería a Dios el don de la vida de mis seres queridos y la mía propia, mientras cogía…¿qué? Un poco de ropa de abrigo para resguardarnos del frío del invierno, un bolso para meter todos esos papeles indispensables que dan fe de nuestra identidad: carnet, tarjeta médica, cartillas y tarjetas bancarias…¿Qué más? ¿Por donde sigo? Hay tantas cosas en una casa… Y con estos nervios… Por supuesto tengo que coger todos los álbumes de fotos, dónde permanecen congelados tantos momentos de nuestra vida, y la colección de sellos, y las viejas cintas grabadas, en especial aquella que grabé a escondidas durante una cena de Nochebuena, cuando todavía no nos habían dejado los abuelos y nuestros hijos, aún pequeños, contaban sus cosas con gracia y espontaneidad infantiles. Y mis viejos cuadernos, que guardan mis vivencias y algún que otro secreto. Y mis amados libros. ¡Todos! ¡Todos! Pero pesan tanto…¡No podré llevármelos! Mientras,lloro.La esencia de la vida
Esta mañana he encontrado varias copias de un escrito sobre la mesa de la sala de profesores de mi colegio. Ocurre a veces que si algún compañero encuentra algo que le resulta interesante o divertido, hace algunas fotocopias para compartir su hallazgo con los demás. Me ha gustado mucho y me lo he apropiado para compartirlo con vosotros. No figuraba en él el nombre del autor, así que simplemente diré lo que ponía:Texto sacado de internetESTABLEZCAMOS PRIORIDADES
Un profesor, ante su clase de filosofía, sin decir palabra, cogió un tarro grande y vacío de mayonesa y procedió a llenarlo con pelotas de golf. Después preguntó a los estudiantes si el tarro estaba lleno.
Los estudiantes estuvieron de acuerdo en decir que sí.
Entonces el profesor cogió una caja llena de canicas y la vació dentro del tarro de mayonesa. Las canicas llenaron los espacios vacíos entre las pelotas de golf. El profesor volvió a preguntar a los estudiantes si el tarro estaba lleno y ellos volvieron a decir que sí.
Después, el profesor cogió una caja con arena y la vació dentro del tarro. Por supuesto, la arena llenó todos los espacios vacíos, y el profesor preguntó de nuevo si el tarro estaba lleno. En esa ocasión los estudiantes respondieron con un sí unánime.
El profesor, rápidamente, añadió dos tazas de café al contenido del tarro y, efectivamente, se llenaron todos los espacios vacíos entre la arena. Los estudiantes reían.
Cuando las risas se fueron apagando, el profesor dijo: “Quiero que os deis cuenta de que este tarro representa la vida. Las pelotas de golf son las cosas importantes, como la familia, los hijos, la salud, los amigos, el amor, las cosas que nos apasionan. Son cosas con las que, aunque perdiéramos todo lo demás, nuestras vidas todavía estarían llenas. Las canicas son todas las demás cosas que nos importan: el trabajo, el piso…La arena es todo lo demás, las pequeñas cosas.
Si ponemos la arena en el tarro primero, no quedará espacio para las canicas, ni para las pelotas de golf. Lo mismo pasa con la vida: si dedicamos todo nuestro tiempo y toda nuestra energía a las cosas pequeñas, nunca habrá lugar para las cosas realmente importantes. Pon atención a las cosas cruciales para tu felicidad. Juega con tus hijos, tómate tiempo para ir al médico, ve a cenar con tu pareja, practica tu deporte o tu afición preferida. Siempre habrá tiempo para limpiar la casa, para reparar la llave del agua…
Ocúpate de las pelotas de golf primero, de las cosas que realmente te importan. Establece tus prioridades: el resto sólo es arena”
Uno de los estudiantes levantó la mano y preguntó qué representaba el café. El profesor sonrió y dijo: “¡Qué bien que me hagas esta pregunta! Sólo es para demostraros que no importa lo ocupada que pueda parecer tu vida: siempre hay un sitio para un par de tazas de café con un amigo”
¡Cuánta sabiduría encierran estas líneas! Me han hecho reflexionar sobre el tiempo perdido en cosas a las que di más valor del que realmente tenían, sobre las cosas sin importancia que me hicieron sufrir. ¡Ojalá que de ahora en adelante dedicara todas mis energías a la búsqueda de la verdadera esencia de la vida!
Engendros de la naturaleza humana
Acabo de leer esta noticia.Una cadena de televisión alemana presentará en el mes de marzo el programa”Gran Hermano” eterno. El día primero de dicho mes, se abrirán las puertas del llamado”pueblo Big Brother”. Se trata de un espacio de 15.000 metros cuadrados - con bosques, iglesias,(¿?), una piscina …- para encerrar en él a 16 candidatos que están dispuestos a pasar años en dicho lugar. Estas personas serán observadas por cien cámaras, que registrarán la vida diaria, la íntima, y cuando llegue el momento, el alumbramiento del primer niño engendrado…Todo en vivo y en directo. Los candidatos podrán casarse, y tendrán la posibilidad de divorciarse, mientras los espectadores son testigos de crisis existenciales no fingidas, de dramas, celos, y de todas las facetas que encierra la vida de un ser humano. Se han presentado 27.000 candidatos. Uno de ellos, un apuesto joven alemán-tunecino, que participó en otra sesión anterior de Gran Hermano, en la que practicó el sexo oral ante las cámaras, y que tiene grandes posibilidades de ser escogido, declara que le parece el entorno perfecto para engendrar a sus hijos…Le parece un cuento de hadas… Cada participante recibirá 1.000 euros mensuales y tendrá la posibilidad de recibir algún premio de hasta un millón de euros…
Confieso que siento vergüenza ajena ante la noticia. Y me hago esta pregunta: ¿Qué tiene el dinero que todo lo corrompe, que es capaz de conseguir que las personas estén dispuestas a enfangarse en semejantes lodazales? Creo que la mayoría de los seres humanos sentimos el convencimiento interior de que el acto de la transmisión de la vida encierra algo sagrado, que merece ser vivido en la intimidad y preservado de curiosidades malsanas. Sólo los animales, bien sea en su propio hábitat o tras las rejas de un zoológico, nos muestran cualquier aspecto de sus vidas con toda naturalidad, sin pudor, porque carecen de él. Creo firmemente que estos sujetos de los que nos habla el periódico han perdido su dignidad. Son únicamente “engendros” de la naturaleza humana.
Esa otra soledad
Soledad: Carencia de compañía; estado o circunstancia de estar solo...Así está definida esta palabra en el tomo número 18 de la Enciclopedia Larousse que ocupa una de las estanterías de mi cuarto de estar.
Hay al menos dos clases de soledad. Está la soledad apetecible. Aquella que se busca de forma voluntaria con el fin de encontrar un espacio y un tiempo para la reflexión personal. Una especie de remanso para poder disfrutar de las propias aficiones o para encontrarse a sí mismo. La senda por la que se adentra todo aquel que se afana en descubrir la belleza del jardín interior. Y está la otra, ¡tan terrible! Esa soledad forzosa que arrastran muchos seres humanos, sobre todo en las grandes ciudades.
Esta semana ha aparecido publicada en la prensa esta noticia: “Un hombre ha permanecido muerto en su casa durante cuatro años” ¡Nadie pareció echarlo de menos en todo ese tiempo! ¿Dónde estaba su familia? ¿No tenía ni un solo amigo? ¡Qué triste ha de resultar pasar por la vida sin gozar del amor y la amistad! ¿Puede una persona sobrevivir sin ellos? Es muy posible que ese hombre no muriese de enfermedad, sino de falta de amor.
¡Olé por tu corazón!
Me siento orgullosa de haberte conocido, Corazón. Precisamente por eso, porque tienes un gran corazón, y estás dispuesta a echar una mano a quien te pide ayuda. Esta vez esto te ha traído problemas. Quizás ha sido por mi culpa, aunque no fue mi intención. Dicen que Amina, la mujer nigeriana, ya no necesita ayuda. Que consiguió por fin verse libre de la lapidación.No lo sabíamos. Nos congratulamos por ello. Y seguiremos alzando nuestra voz cada vez que sepamos que una mujer del mundo se siente amenazada.Los sin techo
En estos días, en los que según los expertos soportamos una ola de frío siberiano, en los que salimos a la calle pertrechados con nuestras mejores prendas de abrigo y suspiramos con la hora de vuelta al dulce y confortable hogar, no puedo dejar de pensar en las personas sin techo. Se cuentan por miles. Podemos verlos caminar sin rumbo por las calles de nuestros pueblos y ciudades, tumbados sobre los bancos envueltos en trapos y cartones o sentados en el suelo junto a sus escasas pertenencias, sin otra cosa aparente que hacer que ver pasar la vida. Los hemos visto estos días a través de la pantalla de nuestro televisor, cuando empleados municipales los instaban a pasar la noche en un albergue para evitar su muerte por congelación. Aún así ha habido algunos que se han negado a aceptar la invitación Yo me pregunto qué circunstancias serán las que los han conducido a semejante desarraigo.Carroñeros humanos
Esta mañana, mientras revisaba mi correo electrónico en busca de algún mensaje amigo, un anuncio de UNICEF me hacía guiños desde la pantalla intentando captar mi atención. Casi siempre paso de la publicidad, pero en esta ocasión, al leer algunas palabras del mismo, he caído en la cuenta de que tenía que ver con la catástrofe del Sudeste asiático que tanto nos ha conmocionado en estos días. UNICEF alerta del peligro que corren los niños que se han quedado sin familia. A esta pérdida irreparable para ellos, que conlleva inseguridad y carencia de afecto, hay que añadir otras muchas:la falta de techo, de comida y de vestido, el peligro de enfermar…, y todas ellas juntas, dejan a los mismos en un desamparo total. Pero todavía hay otra, bien terrible, acechando. Estos niños están expuestos a caer en las garras de los miserables carroñeros que tratan de hacer negocio en las situaciones de desastre. Muchos miles de niños pueden ser presas fáciles de las mafias que los destinarán a la prostitución y la pederastia, a adopciones ilegales, y quién sabe si también a la extracción y al tráfico de miembros humanos. Soy particularmente sensible a todo lo relativo a los niños, entre otros motivos porque debido a mi trabajo en la escuela estoy en continuo contacto con ellos. En estos momentos pienso en Sara, en Raquel y Rebeca, en Adrián y en Asier, en todos y cada uno de mis alumnos, tan alegres y confiados, tan llenos de vida… Imaginar tanta maldad me produce horror. ¡Carroñeros humanos, mil veces peores que los buitres y las hienas acechando los despojos! ¡Yo os maldigo!
¡Que la vida te sonría, Milagros!
Me gustaría que pudieseis verlas con vuestros propios ojos. Me refiero a las páginas 12 y 13 del periódico Heraldo de Aragón de hoy, día 2 de enero. Trataré de explicarlas para vosotros. En la página 12, puede verse un reportaje sobre los primeros bebés nacidos en este año recién estrenado en los hospitales de Aragón. Aquí los tenemos. Son: Marcos Pascual, nacido en Zaragoza; Natalia, en Huesca; Israel, en Teruel y Walaa, en Barbastro. Se nos ofrecen datos de los padres: su edad, profesión, lugar de residencia, el equipo médico que atendió a las madres, se nos habla de las incidencias del parto, de la emoción y el nerviosismo de los progenitores… Y por supuesto, nos hablan de los bebés: De su peso y de su talla, de que uno de ellos venía rodeado con tres vueltas del cordón umbilical, de que alguno se resistía a abandonar el refugio seguro del vientre materno… Y podemos ver sus fotos. Son las fotos de unos angelotes descansando confiados y seguros en sus cunitas y entre los brazos amorosos de sus madres.¡Qué gozo! No sabéis la envidia que siento al verlos, porque ya me va pidiendo el cuerpo ser abuela. Pero… parece que por donde yo vivo las cigüeñas lo tienen muy difícil. En fin qué vamos a hacer. ¡Paciencia!
Y la página 13 –también es casualidad- aparece ocupada en su mayor parte por la noticia de un bebé encontrado en un cubo de basura, en los aseos de un local “after hours” de música tecno-house de Zaragoza. Una no sabe mucho de inglés, pero quiero entender que se trata de uno de esos locales que permanecen abiertos más allá de los horarios normales. Apolonia Angono, una guineana de 23 años, estaba disfrutando de la fiesta de la Nochevieja y tuvo necesidad de usar los servicios. Al entrar en ellos escuchó un ruido en el cubo, revolvió los papeles y encontró al bebé. Un bebé que a ella le pareció “un extraterrestre, porque era de color verde”; pero se trataba de una niña de aspecto azulado por efecto de la falta de oxígeno y de la hipotermia. Casi con seguridad, la pequeña no tenía más de dos horas de vida, un poco más y hubiese muerto. Era una niña de nueve meses de gestación, lo cual quiere decir que su madre- cuánto cuesta decir esa hermosa palabra al referirse a casos como el que nos ocupa- tenía que estar gorda, pero nadie pareció advertir su presencia en el local.
Y yo me pregunto: ¿ Qué circunstancias pueden llevar a una madre a abandonar a su suerte a un ser indefenso, cuando hay cientos de padres esperando recibir el milagro de una adopción? ¿Sería joven? ¿No tendría una familia que la arropara? ¿Qué estará sintiendo ahora dentro de sí, después de haber renunciado a una parte de su ser? Quiero pensar que fue la locura o una absoluta desesperación la que la obligó a realizar semejante monstruosidad. Cualquier animal da la vida por sus crías… ¿No se podría esperar otro tanto de un ser humano?
Y la buena Apolonia cogió a la criatura en sus brazos y salió muy nerviosa pidiendo auxilio. “¡Quiero que se llame Milagros!”- gritaba. Y ciertamente, ese es el nombre que más le cuadra. ¡Que la vida te sonría, Milagros! ¡Que tengas mucha suerte y que encuentres una madre que te haga sentir lo que encierra esa bendita palabra! Porque la mujer que te dejó abandonada en aquellos lavabos no era una madre, era…otra cosa.
21 de Diciembre BLOGOMARATÓN SOLIDARIO
+ 800 millones de personas pasan hambre en el mundo, aunque la cantidad de alimentos que se produce es muy superior a la necesaria.
+ Para el año 2025 la demanda de agua será un 56% mayor que el agua disponible. Dos tercios de la población no tendrán agua.
+ En el mundo hay 1.000 millones de personas analfabetas. 113 millones de niños están sin escolarizar.
+ 2.600 millones de personas no tienen un servicio adecuado de salud. Más del 80% de la producción mundial de medicinas se consume en los países ricos. El precio medio de los fármacos contra el SIDA que comercializan las empresas transnacionales se eleva a 9.000 dólares por paciente y año. Los medicamentos genéricos contra el SIDA no sobrepasan los 3.500 dólares por paciente al año.
+ 250 millones de niños y adolescentes en todo el mundo trabajan en condiciones de explotación. 40 millones de niños viven en las calles de América Latina. La mitad de los civiles muertos en las guerras de la última década eran niños.
+ Las pesquerías en todos los mares del planeta han sufrido una merma del 75% por ciento. En los países pobres desaparecen cada año 16 millones de hectáreas de bosque. El 50% de la madera y el 84% del papel se consume en los países ricos.
+ En el año 1970 la deuda de los países en desarrollo ascendía a 62.627 millones de dólares. En 1990 la deuda llegaba a la cantidad de 1.179.328 millones. Y en el año 2001 esta deuda externa ascendía a 1.998.668 millones. En el año 2000 los países pobres recibieron ayuda de los países industrializados por valor de 53.737 dólares, pero tuvieron que pagar a los países ricos en intereses de la deuda, 7,4 veces más que lo que recibieron.
+ Las 10 empresas multinacionales más importantes de cada sector controlaban en el año 2.001 los siguientes porcentajes a escala mundial: 86% de las telecomunicaciones, el 70% de la informática, el 60% de los productos veterinarios y el 35 % de las medicinas.
+ En el mundo hay suficiente riqueza para que todas las personas puedan vivir en condiciones dignas; el problema está en que la riqueza está mal repartida. Unos pocos tienen mucho mientras que la mayoría sobrevive con casi nada. 100 personas en el mundo acumulan riqueza equivalente a los ingresos de todos los países pobres.
+ El costo para asegurar la educación y la salud básicas, la alimentación suficiente, agua limpia y saneamiento es de 44 mil millones de dólares al año; el 10% del presupuesto en armas de EE.UU.
+ El costo para erradicar la pobreza representaría alrededor del 1% del ingreso mundial.
Pero…¡ basta de cifras! Hay una escena en los evangelios, en la que se nos habla del rico Epulón, aquel que banqueteaba día tras día con sus amigos, mientras el pobre Lázaro, cubierto de heridas, sentado en el suelo, mendigaba las migajas que caían de la mesa. ¿Hasta cuándo durará la paciencia del pobre? No debería de extrañarnos si un día, quizás no lejano, Lázaro pierde la paciencia, se pone en pie y toma sin miramientos lo que en justicia se le debe. Entonces…¡Pobres de nosotros, Epulones del mundo!
+ D.E.P. INMIGRANTE
En nuestro treinta y seis aniversario
La vaquita
Todos tenemos “una vaquita” que nos hace vivir en la rutina y nos impide cambiar. Yo sé muy bien cuál es mi vaquita. ¿Tendré la valentía de arrojarla por el precipicio? Sólo así podrá florecer mi jardín en todo su esplendor.
Esta vez, no, señor Pérez- Reverte!
Esa enfermedad maldita
Yo brindo esta noche por los investigadores que se esfuerzan en buscar un remedio total para esta plaga de nuestro siglo, por todos los profesionales de la sanidad, y de una manera especial por los que desarrollan su trabajo en los países del tercer mundo y por los misioneros, porque son capaces de ofrecerles su ayuda, su cariño y su cercanía. Quiero también pedir perdón, en mi nombre y en el de todos aquellos que vivimos cómodamente instalados en nuestro mundo,los que cada año nos colocamos el lazo rojo como una señal de solidaridad mientras tratamos de ocultar nuestro miedo, y que quizás, si adivinásemos la presencia de uno de ellos en nuestro lugar de trabajo, o entre nuestros conocidos y amigos, no dudaríamos en hacerles el vacío para alejar el peligro de nuestras vidas y de las de nuestros seres queridos.
La nueva sociedad virtual
De la importancia de los demás(Paulo Coelho)
¡Buena moraleja! Necesitamos de los demás, y ellos a su vez nos necesitan. ¡Ojalá nunca lo olvidemos!
Los otros niños
“Fui secuestrado en mi pueblo… Estuve con los rebeldes 14 meses, hasta que pude escapar. Una vez casi me matan porque no fui capaz de matar a mi hermano. Se escapó, los rebeldes lo capturaron de nuevo y me ordenaron que lo matase.” (Alex Atoo, 13 años)
“Me secuestraron los rebeldes y me sacaron de mi pueblo cuando tenía 12 años. Me dieron como esposa a un comandante rebelde que me violó la primera noche. Mientras estuve con los rebeldes maté a muchos con mi Kalashnikov.”(Lilian Amono, 23 años)
“Mataron a un amigo de mi pueblo porque no podía cargar con todos los bultos que le obligaban a llevar. Durante una batalla con el ejército, logré escapar. Tengo muchos cortes en los pies y en las manos. Tengo miedo de regresar a mi pueblo”(Vicky Atimango, 13 años)
¿Qué puedo añadir?¡No me quedan palabras…!
Una palabra bondadosa puede edificar un castillo
Con todo respeto
El dilema de los cocineros vascos
El hombre y la Naturaleza
Cinco minutos
-Cinco minutos es casi nada- le contesta su padre.
Cinco minutos pueden parecer una eternidad cuando te embarga el dolor, o cuando estás a la espera de una palabra esperanzadora que alivie el peso que soportas sobre tus hombros. Y, sin embargo… cinco minutos son poco menos que un suspiro cuando se trata del disfrute de un placer, todavía menos que eso si son los últimos para gozar de la presencia de la persona amada. ¿Quién ha dicho que el reloj es el instrumento preciso para medir el tiempo? Parece que sus mecanismos internos tuviesen vida propia para estirar o encoger ladinamente a su capricho esta misteriosa magnitud.
¿QUIÉN SE HA LLEVADO MI QUESO? De Spencer Johnson, M. D. ( REFLEXIONES)
Dicen de mí los que me conocían que por aquel entonces era yo una ratoncita de pequeña estatura, pero dotada de inteligencia y de feliz memoria. Tenía yo también una tía religiosa, muy interesada en que alguna de sus sobrinas diera gloria a Dios en ese mismo estado, así que por su mediación ingresé en un Aspirantado para ratoncitas de clase humilde, y allí pasé internada siete años de mi vida, siempre a la búsqueda del queso.
Como no tenía nada claro que tuviera que encontrarlo del mismo modo que mi tía- así lo había declarado en un cuestionario que rellené a mi entrada- sino que quería ser maestra o peluquera-pasados los siete años me encontré convertida en una maestrita, como aquella Marisol que conocí a través de los libros de lectura en la escuela de mi pueblo, la que vivía en Asturias y primero era “Marisol pequeñita hace pinitos, por qué, porque la guardan los angelitos”, y luego visitaba a la Santina en Covadonga, y con el tiempo se convertía en una maestra encantadora. También yo estaba ilusionada en educar y trasmitir mis conocimientos a otros pequeños ratoncitos.
Me había convertido yo en una señorita de diecinueve años repleta de sueños e ilusiones, cuando de pronto se me cruzó en el camino un apuesto ratón y mi corazón empezó a latir desenfrenado. Y gusté por primera vez del delicioso queso del amor. No puede existir nada mejor, me dije. Ya sólo quiero de este queso para siempre. Y la ratoncita y el apuesto ratón se casaron, y vivieron felices, y comieron…de todos aquellos quesos que la vida iba ofreciéndoles. Tuvieron tres ratoncitos a los que amaban mucho, y se esforzaron sobremanera para que también ellos pudiesen disfrutar de una porción de queso generosa, más grande que la propia.
¡Qué aprisa pasaron los años! La vida es una consumada ilusionista que saca pañuelos de la manga y conejos del fondo del sombrero. Y así, entre numerito y numerito, casi sin darte cuenta, los días se te escapan como el agua entre los dedos. Aquí estoy. Atrás quedaron rotos muchos sueños, surcan mi frente las arrugas y lucen mis cabellos no pocas mechas blancas. Se adueñó de mi apuesto ratón la enfermedad, que destroza su vida a dentelladas. ¿Quién se llevó mi queso?- me pregunto. Pero…¡vive Dios que nada logrará pararme! Yo seguiré buscando.
A PECHO DESCUBIERTO
Pero cuando no hace muchos días descubrí el mundo desconocido de los blogs,mis sueños se avivaron y una dulce esperanza me invadió. Qué te puedo decir de mis terribles sufrimientos para lograr poner mi blog en marcha... Soy una persona con escasos conocimientos informáticos, y cada paso a dar, entre links,enlaces, estadísticas, mostrar ocultar, se convertía en un galimatías. Hasta llegué a pensar que perseguía una meta inalcanzable. Además amigo mío, yo no estaba dispuesta a conformarme con un blog cualquiera. ¡Ah, no! Ya sabemos cómo funciona el mundo en qué vivimos:¡Marketing!¡Hace falta mucho marketing!Una buena envoltura proporciona un alto porcentaje de las ventas, ya lo dicen los expertos.
Yo... Yo quería conseguir un blog único, irresistible, que dejase al visitante enganchado sin remedio. Pasé largas sesiones nocturnas dando palos de ciego, como dice el dicho popular. Probando, probando, probando... Entrar. Preferencias. Plantillas. Colores. Colores de fondo, de texto, de enlaces,de títulos, de archivos. Salir.Ver. ¡Nooo! Entrar. Cambiar. Salir.¡Tampoco! Entrar. Cambiar. Salir.¡Parece que va un poco mejor! Y así hasta "tropecientas" veces, como dice un viejo conocido.Y¡por fin!, porque me lo parece, o porque ya no me quedan energías, me digo:¡Así está bien! Pero...¡Ya estamos con los peros! Si pudiese insertar una buena imagen- por aquello de que vale más una imagen que cien palabras- aunque no sé yo si eso será verdad. Probemos. Salir. Desconectar. Sudar la gota gorda para lograr mi imagen maravillosa con el Paint. Tampoco tengo mucha experiencia en este tema, la verdad. Dibujar. Borrar. Pintar. Borrar. Borrar de más. Dibujar. Pintar.¡Lo logré! No está nada mal. Hasta me siento orgullosa de mi obra.Pero tendré que activar la la opción de Enviar ¿Cómo se hará? Suplico a mi hijo que me ayude. En mi casa llevan días vigilando mis gestos y escrutando mi cara, tratan de descubrir los primeros síntomas de adicción internáutica, lo noto. Clic,clic,clic, así no. Clic,clic,clic,así tampoco. El ratón echa humo. No lo conseguimos.Son demasiados kilobytes. Son las dos y medio de la madrugada.¡No puedo más! ¡Me rindo! Bien mirado, tampoco era una obra de arte, me consuelo.
Y aquí estoy, con mi blog desnudo, a pecho descubierto. Y así pienso seguir, lanzando el alma al aire. Adiós, amigo. Vuelve. Y si quieres que me sienta muy feliz, hazme saber de alguna forma que has estado.








