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El alma al aire

El hombre y la Naturaleza

¡Eh aquí al hombre! ¡Contemplémoslo! Puede viajar hasta el espacio, ascender a las más altas montañas, descender a las profundidades del mar, internarse en lo más intrincado de las selvas… Ha inventado máquinas poderosas que le permiten convertir la Tierra en algo pequeño y familiar al alcance de su mano. ¿Lo ves? ¡Tan satisfecho de sí mismo, hasta creerse el dueño del universo! Pero, ahí esta la Naturaleza, con sus terribles fuerzas: el agua, el fuego, el viento… enseñándole sus terribles garras de improviso y poniéndolo en su lugar. Cuando esto sucede, el hombre, tan poderoso, se convierte en poco más que un niño indefenso.

2 comentarios

Corazón... -

Hola Toria...

Q bonita reflexión y verdadera...

Si somos tan pequeños...a veces no somos nada pero, igual somos capaces de destruir lo que tocamos aún siendo tan pequeños ;(

Un gusto enorme saludarle... que esté bien, un beso!

;o)

Setimo -

Un niño indefenso, impotente y lamentablemente, muchos, desgraciados.