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El alma al aire

La corrida de toros

Ángel llamó por teléfono para invitarnos a las fiestas de su pueblo y Luis le dijo que iríamos por la tarde, que sacara unas entradas para los toros y a la salida nos iríamos a merendar. Ésta ha sido la segunda vez en mi vida que asisto a una corrida. La primera fue en la época ya lejana de nuestro noviazgo. Ha sido una corrida de rejoneadores. En estos momentos me siento presa de sentimientos encontrados. Me ha gustado el alegre colorido de los tendidos, con las peñas animadas por sus ruidosas y alegres charangas; los hermosos caballos, ejecutando los elegantes pasos de danza como consumados bailarines, la música de los pasodobles, los olés, la vuelta al ruedo de los diestros agradeciendo los aplausos… Pero me ha impresionado contemplar cómo se les escapaba la vida a los toros por la herida del estoque, y con qué indiferencia los remataban y preparaban para el arrastre, mientras la gente daba cuenta de sus enormes bocadillos. El espectáculo de los toros posee, a mi entender, una gran belleza plástica, y proporciona a sus aficionados la emoción que conlleva el riesgo, pero personalmente lo encuentro cruel para los animales.
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1 comentario

Maribel -

Hola! A mí personalmente me parece lamentable y muy, muy cruel...es una pena tantos adelantos en según qué, y tantos atrasos en cosas tan importantes como es la vida de un animal.

Un beso
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