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El alma al aire

¡Esos peques!

¡Esos peques! Debería dedicarme a Cuentacuentos. Esta tarde, mientras mis alumnos estaban en clase de Educación Física, he ido a sustituir a la clase de una compañera que estaba enferma, con sus alumnos de tres años. He sentido un primer momento de prevención. ¡Qué haré con estas criaturitas! Pero todo ha ido bien. Sentados sobre la alfombra, hemos contado el cuento de La Casita de chocolate. No sé explicar bien aquel silencio, ni la expresión de aquellas caritas atentas, con sus ojos preciosos, abiertos como platos, clavados en mí. Sé que lo he hecho bien, aunque decirlo pueda parecer una falta de humildad. Hemos padecido todos con la pérdida en el bosque de los dos hermanos, nos hemos alegrado con la lucecita que brillaba a lo lejos, hemos chupeteado las dulces paredes de la casa, hemos sufrido con las penas de los niños, hemos aborrecido a la bruja y nos hemos alegrado mucho, mucho, con su encierro y tueste en el horno por siempre jamás.
-Me ha gustado el cuento, seño – dice uno.
-Y a mí también- añade otro.
Pero…¡Cuántas toneladas de paciencia necesitará al cabo del día la seño de estos niños! Al volver a clase, mis chicos de seis años me han parecido el colmo de la madurez. ¡Qué verdad es el dicho de que en esta vida todo es relativo!
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3 comentarios

Anónimo -

¡Qué bien se te dan los cuentos y la infancia¡ Nieva y ha sido un placer imaginarse la clase, por otro lado da pena que pasada la edad de los cuentos, otras novelas ocupen la ment ey el corazón d enuestros alumnos.¡gracias por enriquecernos de esta forma¡ abrazos.

Anónimo -

¡Qué bien se te dan los cuentos y la infancia¡ Nieva y ha sido un placer imaginarse la clase, por otro lado da pena que pasada la edad de los cuentos, otras novelas ocupen la ment ey el corazón de nuestros alumnos.¡gracias por enriquecernos de esta forma¡ abrazos.

Corazón... -

Que bonita experiencia :)

Ya imagino su carita de los peques, sus ojitos fijos en usted, y sus pensamientos volando al rededor de esas historias que les ha contado :)

Es una buena tecnica para mantenerlos al margen de la disciplina, y es que en verdad son torbellinos, creo que con usted se han portado así, por que bueno unas horas les parece interesante, pero seguramente más días pues necesitará usted toneladas de paciencia, jajaja...
Un beso Toria, saludos!

;o)
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