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El alma al aire

Sabrina

Sabrina Creo que es la tercera vez que veo la pelicula de la dulce Sabrina, y una vez más ha conseguido enternecerme. ¡Ohhh, el amor! Al contemplar tantas cosas hermosas: el invernadero cuajado de flores, la espléndida mansión, el avión privado, “la casita” en la playa, las fiestas suntuosas, los trajes elegantes, las joyas… intento imaginarme a mí misma en ese ambiente refinado. Y no puedo por menos de preguntarme: ¿Seguiría siendo como soy, o cambiaría hasta el punto de no reconocerme? No sé cómo explicarlo. Hay muchas cosas apetecibles y hermosas en la vida que yo nunca he probado, pero también es cierto que hay otras muchas cosas sencillas, de gran valor,que están al alcance de mi mano, y que quizás a estas personas de la alta sociedad les están negadas. Algunas tardes, cuando el trabajo agobia, me digo a mí misma que las tareas pueden esperar. Me calzo las botas y salgo al campo por el camino ancho. No puedo dejar de pensar en Katia, mi fiel perra, la que tantas veces me acompañó en este recorrido. ¡Vieja amiga, cómo te echo de menos! El aire está colmado de perfumes. Huele la tierra parda recién labrada, el verde y tierno alfalce, las hojas húmedas descomponiéndose lentamente junto a la acequia, las hierbas aromáticas doblegadas bajo mis pies… Y el silencio se quiebra en mil sonidos: el canto alegre de los pájaros, su aleteo alborotado entre las cañas, el ronco parloteo de la urraca, el ladrido lejano de unos perros, el ruido de mis pasos, el silbido de un tren… Miro despacio a mi alrededor. Y luego, la mirada se ensancha, cada vez más lejos, hasta abarcar el horizonte en llamas. Y un gozo profundo invade mi corazón…
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2 comentarios

_Mary_ -

¡¡Toria!!
He visto varias versiones de esta película, y siempre me da una emoción tremenda ver a la protagonista en el árbol espiando los movimientos de la fiesta, en verdad es bella la trama.
Los tiempos y las circunstancias si llegan a cambiar a las personas, pero creo que está en uno mismo conservar la humildad.
Recuerdos para Katia, soy amante de tener siempre una mascota en casa, forman parte de la familia.
Saludos desde México, amiga.

Corazón... -

Hola Toria :-)

Que bella reflexión... ¿Sabe? Creo que en realidad las cosas que usted disfruta no se cambian ni por todo el oro del mundo, la libertad es un regalo que apreciar, poder hacer, decir, sentir e ir a donde queremos es una bendición... Es cierto! La gente pudiente pues sí goza de otras muchas comodidades, pero pocas veces tienen privacidad y libertad... Creo que no son tan felices, bien reza el dicho;

"aunque la jaula sea de oro, sigue siendo jaula" :)

Un beso y saludos, que este muy bien!

;o)
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