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El alma al aire

¡Pobre y querida Tierra!

¡Pobre y querida Tierra! Las vacaciones escolares están ya a la vuelta de la esquina. Se huelen en el ambiente. Se dejan ver en las escasa páginas que restan para acabar los textos de las distintas asignaturas, y en esa progresiva desgana para el trabajo que invade a los alumnos, sobre todo a la vuelta del recreo, cuando sudorosos por el ejercicio físico, permanecen quietos y acalorados en sus pupitres, con los ojos un poco perdidos rememorando las últimas jugadas del partido interrumpido por el sonido de la sirena llamando a las filas. Y se nota en esa jornada única que acabamos de estrenar, tan del gusto de los profesores. De vuelta a casa, tras la comida, cuando mi gente desfila camino de la tertulia y el café, sin nadie a quien pueda molestar, subo el tono de mi aparato para escuchar a placer el programa “Clásicos populares” de Radio Nacional. Y entonces todavía se hace más patente la proximidad de las vacaciones, ya que por la hora de emisión del programa, coincidente con mi horario de trabajo, no puedo escucharlo durante el curso escolar.
Me encanta este programa. Gozo con su música, tan acertadamente escogida por sus presentadores que consigue enganchar a los oyentes. Disfruto con las anécdotas divertidas o curiosas sobre los compositores. Me encanta escuchar la risa contagiosa de Araceli. Y las ocurrencias de Fernando Argenta, con su estilo tan especial, me hacen reír. Se me hace corto, la verdad. En el programa de hoy, como consecuencia de algún comentario que surgió ayer, por lo que he podido entender, ha salido el tema de la contaminación ambiental. Y han hablado de un reciente documental emitido esta misma semana en Televisión Española, en el que se ha lanzado una vez más la voz de alarma sobre el suicidio colectivo hacia el que camina la humanidad, y nos han recordado cómo hacemos oídos sordos a las reiteradas llamadas de los expertos para evitar la catástrofe. Nos están diciendo que al paso que vamos, en el plazo de unos treinta años, nos habremos cargado el planeta, de tal manera que no habrá una posible vuelta atrás.
Y yo, que tan apasionadamente amo la naturaleza y disfruto gota a gota los goces que me brinda, no puedo por menos que lanzar hoy al aire mi lamento. ¡Oigan! ¡Ustedes, los políticos! ¡Ustedes que a diario dan la sensación de ser los dueños y señores de la Tierra! ¿No piensan hacer nada para evitarlo? O únicamente se conformarán con lamentarse cuando el fatal desastre no tenga remedio… ¿Qué es lo que les impide actuar? ¿Es sólo la inconsciencia? ¿O serán tal vez esos enormes intereses económicos de las multinacionales del mundo los que paralizan su actuación?
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2 comentarios

Corazón... -

Hola Toria :)

Ya llegó el verano, está a la vuelta de la esquina... Estamos en pleno junio y en México no ha llovido, se ha olvidado del campo, de las tierras :( Sólo es el resultado de todo lo que a diario hacemos con la vida del mundo :( lo estamos acabando, sin dejar nada. Sì, todos pusieramos un granito de arena para re-construir nuestro medio ambiente, tal vez sería distinto...

Toria, ya casi llega el fin de curso y con ello, la jubilación, cierto? Mucha suerte :)

Besos y saludos!

;o)

_Mary_ -

¡¡Toria!!
No sè por què se me hace tan conocido el comentario de que por fin ya se acerca el fin de cursos, jajaja...
Estàs en toda la razòn, despuès de las vacaciones de Semana Santa, la disciplina se vuelve terrible y ya todos quieren terminar el curso y tener vacaciones. El calor de primavera y la cercanìa del verano hacen que todo se vuelva crìtico.
Espero que este ùltimo jalòn para culminar tu curso se te haga leve.
Saludos desde Mèxico.
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