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El alma al aire

Las víctimas del terrorismo

Las víctimas del terrorismo El pasado sábado más de 850.000 personas se manifestaron en Madrid para protestar por la decisión del Gobierno de España de entablar conversaciones con la banda terrorista ETA con la finalidad de acabar con el problema del terrorismo en nuestro país. Miles y miles de personas desfilaron por las calles de la capital, portando en sus manos carteles con el lema: “NO EN MI NOMBRE. NEGOCIACIÓN, NO.” Pude leer en la prensa que en la cabeza de la manifestación marchaban algunas personas en silla de ruedas, víctimas de atentados perpetrados por ETA, entre ellos Irene Villa y su madre. Eso me ha hecho buscar lo que yo reflejé en mi diario sobre este suceso.

17 -10 -1991

Estoy llena de espanto. Tengo grabada en mi retina la imagen de una mujer ensangrentada, con los miembros amputados por una explosión. Intentaba incorporarse y miraba a su alrededor. Buscaba a su hija Irene, víctima también de la barbarie de asesinos de ETA. Tres atentados en el espacio de tres horas en el barrio madrileño de Aluche han causado el dolor y el horror en toda España ( En los bien nacidos, según la acertada expresión del presentador del telediario de la noche.)
Cuando ocurren estas cosas terribles no puedo menos que preguntarme: ¿Son en verdad seres humanos los terroristas? ¿No habrán sufrido acaso sus células alguna extraña mutación, y en realidad nos encontramos ante unos seres monstruosos con apariencia humana? ¿Serán capaces de experimentar el goce que proporciona la contemplación de la naturaleza, la lectura de un poema, o la audición de una hermosa melodía? ¿Qué significado tendrán para ellos palabras como ternura, amor, amistad, compasión, respeto…? Puedo imaginarlos con los ojos borrachos de sangre cuando miran, y con las manos teñidas cuando acarician algo puro e inocente. ¿Qué sentimientos albergará en su corazón la mujer que les dio la vida, que los besó y acarició, que los arrulló entre sus brazos? O bien ha de volverse un monstruo insensible como el hijo o el dolor ha de hacerle estallar el corazón.

¡Qué duro! Madre e hija perdieron sus piernas. Y están también todos los demás. Tantos otros, militares y civiles que murieron o que quedaron marcados para siempre. No es de extrañar que a ellos, a sus familias y a tantos ciudadanos se nos revuelvan las tripas ante el solo pensamiento de que se pueda estar buscando el final a cambio de un borrón y cuenta nueva. ¡Señor Zapatero, no somos santos! Y hace falta serlo para ser capaces de perdonar tanto.
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2 comentarios

white -

En mi nombre, negociación con terroristas NO

Corazón... -

Hola Toria :-)

Que tal, me alegra saludarle :)

¿Sabe? Todas esas preguntas me las he planteado alguna vez... De que son hechas esas personas que hacen tanto daño al mundo? Acaso tienen sentimientos?

Que triste, pero creo que son los animales más irracionales que pueden existir. Carentes de todo en la vida.

Por otro lado digo; sé que es muy difícil perdonar, y más cuándo ha corrido la sangre en nuestra patria, familia. Pero Toria, de que vale sentir odio contra ellos, acaso eso devolverá la vida a nuestros seres queridos? Creo que algún día recibiran su castigo, por que Dios perdona, pero no olvida.

Quién es el ser humano para tomar justicia por su propia mano? Hayss... Toria, que me sale el coraje y sigo haciendome preguntas sin respuesta.

Un beso grande y saludos!

;o)
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