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El alma al aire

El guardián entre el centeno

El guardián entre el centeno No hace muchos días, leyendo la sección de una revista en la que se les pregunta a personas más o menos conocidas sobre sus preferencias sobre un libro, una película y una ciudad, alguien, no recuerdo quién, escogió el libro que lleva por título “El guardián entre el centeno”. No era la primera vez que tenía noticias de él. Recuerdo que el personaje interpretado por Mel Gibson en la película “Conspiración”, estaba completamente obsesionado con este libro y andaba medio loco por las librerías a la búsqueda desesperada de un ejemplar. Así que logró despertar mi curiosidad. Y cuando mi hermana se brindó amablemente a hacerme un regalo, le dije que me lo comprase. Hoy conozco más cosas sobre él. Sé que algunos lo consideran un libro maldito porque era del agrado de Hitler y porque el asesino de John Lennon lo llevaba en su bolsillo cuando lo mató. Incluso he leído que algunos otros condenados, de esos que causan pavor por sus crímenes monstruosos, lo tenían consigo en la prisión. Yo sólo he encontrado en él, y no es poco, los sentimientos y la forma de ver el mundo que le rodea de un adolescente americano perteneciente a una familia acomodada, durante un periodo de tiempo aproximado de unas treinta y seis horas, vividas a un ritmo endiablado, a partir de su expulsión del colegio en el que cursa sus estudios - eso de los estudios es un decir - y que le hace dar con sus huesos en una clínica, que una se barrunta siquiátrica, aunque no se exprese con total claridad en el mismo. Un adolescente que pone en la picota todo y a todos. Sarcástico, sincero, exagerado, tierno, asustado, impulsivo, exigente, desorientado, rabioso, indefenso…, capaz de pasar en el corto espacio de unos segundos de la total euforia al borde del suicidio. En una conversación con su hermana, una niña de diez años por la que siente adoración, ella se le queja amargamente de que no haya una sola cosa que a él le guste de verdad. Después de grandes esfuerzos para encontrar algo que le merezca la pena logra decirle: “¿Sabes lo que me gustaría ser? Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan en él. Yo sería el guardián entre el centeno…” Me ha encantado esta frase. Yo también quisiera serlo. Que ni un solo niño, ni un solo adolescente, sufrieran el desamor, el abandono ,los malos tratos, el abuso sexual, la prostitución, las drogas, el trabajo ilegal, las guerras…, todos esos precipicios profundos a los que están expuestos en tantas partes del mundo, algunas no demasiado apartadas de nosotros
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4 comentarios

Toria -

¡Gracias, amigo Daniel, por descubrir el gazapo. La verdad es que cuando escribí el artículo busqué información sobre el tema en internet y de allí saqué ese dato, que todavía puede encontrarse actualmente en alguna página web. Sí que he leído también que en los años 1945 y 1946 se publicó el libro por capítulos, pero parece raro que pudieran llegar hasta Hitler.Una vez más, gracias. Cada día puede aprenderse algo nuevo. Un saludo. Toria

Daniel -

El guardian entre el centeno se publicó en 1951 y Hitler murió en 1945.

Toria -

Mary ¡Muchas gracias por tu felicitación y por tus buenos deseos! Un abrazo.

_Mary_ -

¡¡Toria!!
Es a través del blog de Corita -como siempre- que me he enterado de que ya cubriste una etapa muy importante de tu vida profesional, ¡¡Enhorabuena!!
¡¡Ya te jubilaste!!
Cuando dices adios a las aulas y a los grupos, queda una nostalgia, pero... la vida te va a presentar otras alternativas, otras cosas interesantes e importantes, tal vez esas que por cumplir con tu misión dejaste a un lado, no por negligencia sino porque te esperaban esos ojitos inquietos y ávidos de aprender.
¡¡Felicidades!!
Espero que disfrutes esta nueva etapa de tu vida, dispuesta a descansar, a dejar el reloj y las presiones, y sobre todo con el orgullo de haber tenido tantas generaciones a tu cargo, que llevan un pequeño sello de ti.
¡¡Felicidades querida Toria!!
¡¡Enhorabuena y adelante, la vida te espera!!
Saludos desde México.
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