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El alma al aire

Mi escapada al Campo

Mi escapada al Campo No es un campo cualquiera. El Campo es el nombre que recibe la amplia extensión de terreno casi llano en la cima del monte que junto con las Peñas de Herrera y la Tonda constituyen las mayores elevaciones que rodean el pueblo. Se llega hasta allí a través de una empinada pista forestal de incontables curvas. Un numeroso ejército de moscas pegajosas son mis incómodas compañeras de camino. De trecho en trecho me detengo para recobrar el aliento y enjugarme el sudor. Yako, con la respiración entrecortada, va unos metros por delante abriendo la marcha. De pronto, ladra y retrocede sobresaltado. Un águila, parada al borde de la pista, le planta cara. ¡Es enorme! Extiende sus alas y nos mira con aspecto fiero. Verme tan cerca de ella me causa verdadero miedo. Temblorosa, intento enfocarla con mi cámara, y en ese momento levanta el vuelo hacia nosotros. Presa del pánico elevo el bastón por encima de mi cabeza en un gesto instintivo de defensa. El águila pasa sobre nosotros majestuosa, casi rozándonos con sus garras. ¡Adiós foto! Me temo que no he conseguido captarla mientras se aleja rápida. ¡Vaya fotógrafa! Es seguro que no sirvo para reportera gráfica en misiones arriesgadas. ¡Qué le vamos a hacer! ¡Ya estoy arriba! La vista es magnífica. Casi quita el aliento. Las Peñas de Herrera, con el Moncayo a sus espaldas, se recortan espectaculares contra el cielo. Abajo, en la lejanía, se divisan los pueblecitos blancos, los campos amarillos de cereal ya cosechados, las manchas oscuras de los encinares. En los altozanos que sobresalen sobre la llanura, numerosos aerogeneradores dibujan en el paisaje empalizadas blancas. Sentada sobre una losa colonizada de líquenes multicolores, contemplo y admiro. “Señor, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres tiendas…”- propuso el apóstol Pedro. ¡Cómo lo entiendo! Miro absorta. En silencio. Sin pensar. Sólo sintiendo. Ver, oír, oler. Poco a poco el cielo va cubriéndose de oscuros nubarrones ¿Habrá tormenta? Me resisto a bajar, alargando el momento del regreso. ¿Vamos Yako? ¡Otro día volveremos!
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2 comentarios

Toria -

Hola Corazón: Gracias por visitar mi página. No, no hice la foto. La he tomado prestada para ilustrar el post. La realidad es que me quedé paralizada por la impresión, y cuando reaccioné, el águila ya había desaparecido.¡Ja, ja! Un beso. Toria

Corazón... -

Que bella imagen...

Tú has sacado la foto? sí es así, genial, claro que sabes hacerlo por que ha salido muy bien :-)

Gracias por compartir estos retazos de tu vida :)

Un beso y saludos!
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