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El alma al aire

La vuelta al cole

La vuelta al cole 16-9-1991

¡Veinticuatro! ¡Veintitrés! ¡Veintidós! Las últimas horas van consumiéndose a ritmo vertiginoso. ¡Tres! ¡Dos! ¡Una! ¡Ya está! Comienza el curso. Vuelven las prisas. Los días apretados. El encuentro con profesores y alumnos nuevos y antiguos . El estreno del aula. El bullicio de los niños y los padres en el patio, junto a las puertas de entrada. ¡Míralos! Algunos hacen pucheritos. Es tan hermoso el verano… Os entiendo muy bien, pequeños. Al sonar la sirena una especie de hormigueo te recorre por dentro. Algo nuevo está a punto de comenzar. Una nueva andadura con un buen acopio de ilusiones… Los nuevos alumnos van entrando en clase. Veintiún pares de ojos me observan con curiosidad. Vamos a ser compañeros, amigos, espero, durante dos años.
-Yo te conozco, seño. Desde hace muchos, muchos años- dice Feli, una morenita de cinco años, con dos ojos negros como las moras.
Retengo la risa.
- Sí, Feli. Es verdad.
Paso lista, tratando de asociar cada cara con su nombre. Y empezamos. Hablamos de las vacaciones. Hacemos un dibujo de la familia. Todo de una manera informal, tratando de hacer fácil la primera jornada. Llamo Laura a Vanesa, y Noelia a Natalia. Fernando llora y llora porque quiere irse a su casa. Trato de consolarlo sin éxito. Habrán de pasar dos horas hasta que empiece a mostrar algo de interés por lo que hacemos. ¡Qué largas resultan estas cuatro horas del primer día! Para ellos y para la seño.
- ¿Cuándo saldremos al recreo, seño?
- Pronto. Falta un poquito.
- ¿Ya se he pasado el poquito, seño?
- Todavía no.
- Seño, me meo.
- Yo también, seño. ¿Puedo salir?
Este año estrenan patio de recreo porque “ya son mayores.” Han instalado una nueva fuente y todos quieren beber a la vez. Pocos juegan. Van y vienen como perdidos en este espacio más amplio. Los más, se limitan a subirse en el borde inferior de la valla y a mirar a los alumnos de los cursos superiores.. Las fiestas recién terminadas, con sus numerosos festejos de vaquillas, dan pie para imitar a toreros y animales.
Al entrar del recreo más de uno me pregunta:
- ¿Nos vamos ya a casa, seño?
- No. Dentro de un poco.
¡Y qué largo se les hace ese poco!

No he necesitado ir hoy al cole para saber que el comienzo de curso habrá sido parecido.
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1 comentario

Corazón... -

Hola Toria...

¿Sabes? Estoy segura que en días pasados dejé mi conmentario en este post... Pero no veo nada y con eso de que blogia anda de mal en peor, puede ser que a la hora de enviar se haya borrado :(

En fin... eso no importa pues me encanta leerte y saber de ti :) así que aunque no postees yo te vengo a saludar en silencio.

Que recuerdos aquellos que nos has compartido... Hasta parece que volví a mi primer día de clases. Muy emocionada y todo, pero después ya no quería ir a la escuela :(

Un beso y saludos.

MaríAn...

;o)
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