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El alma al aire

De vuelta a los cuarteles de invierno

De vuelta a los cuarteles de invierno Llegó el momento de la vuelta a los cuarteles de invierno. Mi casa pedía a gritos las manos diligentes de un ama de casa, lo mismo que mis hijos, aunque su condición de adultos les obligase a no exteriorizar demasiado sus deseos de que mamá volviera. Y aquí estoy. Como la bruja Averías, provista de escoba, fregona, bayetas y demás útiles de limpieza del hogar. ¡Dios mío, qué desolación! Necesitaré unos cuantos días para que esto se convierta en algo medianamente habitable. ¡Estos hombreees!
Y estoy tan absorbida en la tarea, que apenas me queda tiempo para la nostalgia. Allí se quedó aquel pueblito perdido entre montañas, con su aire limpio y perfumado, con sus gentes amables, con su profundo silencio y con su paz, que me han hecho tan feliz. Me basta con cerrar los ojos mientras escribo estas líneas para volver a encontrarme sobre la cima de aquellos montes a los que me arrastraron unas incontenibles ansias de ascensión. ¡Qué hermoso! Pero no me limitaré a vivir de los recuerdos. Hay muchas actividades esperándome. Y yo estoy dispuesta a disfrutar con ellas.
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3 comentarios

Corazón... -

Hola Toria :-)

Hace mucho tiempo que no visitaba tu blog, me encuentro con textos muy reflexivos, me encanta tu forma de ver la vida, de disfrutarla día a día, contagias tu buena vibra :-))

¿Sabes? hasta yo escuche esa voz tierna que te decía: mamá te quiero! Esos detalles no deben dejar de existir nunca :)

Un beso y saludos amiga!

;o)

Toria -

¡Yo también te quiero!¡Muchísimo! Un besazo

Anónimo -

Mama, ¡te quiero!
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